Reciente

jueves, 19 de noviembre de 2020

Matrimonio Depredador - Capítulo 83

Capítulo 83. Insaciable (2)


Mientras sus caderas temblaban, la carne con la punta redondeada se introducía lentamente en el interior. Las manos que estaban a sus lados se movieron. Bajo sus intervenciones, el jadeo de ella reverberó.

"Hmm..."

Tenía un tamaño al que no podía acostumbrarse, por mucho que intentara adaptarse. Cuando ella estuvo a punto de dejar de intentarlo, lo miró con sus ojos a punto de llorar.

Pero el hombre no mostró piedad ni señales de detenerse. Ishakan le masajeó suavemente las caderas y el trasero tratando de aliviar sus músculos tensos.

"Tienes que agacharte más, no estoy ni a mitad de camino." 

Sus ojos se pusieron sombríos. Estaba bastante segura de que más de la mitad había entrado en ella... Parecía que llegaba a su estómago, no había más espacio para poner nada de eso. Le pareció increíble cuando pensó cómo lo había puesto dentro de ella en el pasado.

Se puso en cuclillas con sus ojos que estaban a punto de llorar aún mirándolo. Sus ojos indicaban que no podía soportarlo más, pero Ishakan no tenía intención de dejarla ir.

Un dedo largo bajó hacia su jardín. Entonces, Ishakan retrajo su virilidad húmeda y er3cta, frotándola entre sus piernas. Sus manos apretaron frenéticamente su antebrazo.

"No..." Ella susurró con aspereza.

"Estoy herido."

Ishakan se dio cuenta de que ella estaba agarrando su brazo vendado. Mientras Leah se apresuraba a apartar su mano, él persistía en acosar la zona sensible.

"Yo... lo haré... ah... Isha... kan..."

Pero los dedos continuaron implacablemente; frotando fuerte, retorciéndose, pellizcando el excitados clítoris como un chorro de néctar que fluía hacia abajo.

Era una sensación insoportable como si un pequeño insecto la carcomiera, haciéndole cosquillas por debajo. En el momento en que la sensación estimulante desapareció, la fuerza de sus piernas se desmoronó... 

Un grito desenfrenado sonó, ella dio un salto y la virilidad se deslizó a través de su húmedo jardín. 

"¡......!"

Ella echó la cabeza hacia atrás, exhaló profundamente y abrió bien los ojos. Sus brazos y piernas se estremecieron cuando su cuerpo tuvo un espasmo. La saliva goteó por su boca abierta, pero no se movió para cerrar los labios. Sólo temblaba.

Él se acercó, le chupó la lengua. Entonces ella, que se entregaba a un beso voraz, logró entrar en razón. Mirando hacia abajo, pudo observar su vientre abultado a lo largo del contorno de su virilidad.

Las lágrimas que ella estaba conteniendo finalmente brotaron. Se arrepintió tardíamente de su estupidez. Era una verdadera locura desear algo como esto. Se tragó sus lágrimas enterrando su cara en el pecho de Ishakan.

Se veía muy patética, pero el hombre no le concedió ni un respiro momentáneo. Su ardiente impaciencia reinó, inmediatamente movió su cintura hacia abajo y hacia arriba. El rítmico golpeteo llenaba sus oídos, con ese sonido obsceno sonido Leah alcanzó el cl!m@x sin esfuerzo.

"Uhh..."

Todo su cuerpo estaba arqueado, lleno de placer, incluso se sentía magullado. Pero antes de que la sensación de cl!m@x pasara, otra sensación de placer llegó de inmediato. Como si lo que había soportado hubiera sido una ilusión, Ishakan imprudentemente hurgó en las entrañas de Leah.

Su gran virilidad golpeaba fuertemente su estómago, frotaba todo, desde los lugares que le gustaban, hasta los más difíciles y aterradores. Los ojos de Ishakan brillaban mientras ella movía su cuerpo arriba y abajo, su cintura estaba entrelazada con la de él. A pesar de la oscuridad que los rodeaba, su visión se volvió blanca.

Sus manos forcejeando atraparon algo frío y duro. Se trataba de una barra de hierro de la ventana. Intentó sostener la barra y aguantar con todas sus fuerzas en vano. Estaba experimentando un placer más allá de su límite, que le hacía imposible incluso gemir. Parecía arder, y una súplica salió de su boca.

"Por favor, por favor..."

Ishakan le mordió el cuello tan fuerte que incluso le dejó una marca. 

"¡¿Qué?!" preguntó, irritado.

"Por favor, detente..." 

"¿Quieres parar?" Le preguntó con malicia.

"Sí, eh, por favor..."  Ella imploró tratando de recuperar su fuerza y sus sentidos.

"Hoo... Por qué... no lo he puesto ni un minuto..."

Ishakan miró su rostro sollozante y suplicante, todo lo que vio fue su piel sensible que estaba de color rojo. Aún así, no se detuvo. Agarró su montículo con la mano y le retorció el p3zón. Sus lágrimas brotaron.

"¡Oh, ah...!"

Su cuerpo seguía rebotando. Y la humedad pegajosa se derramó hasta su trasero con una sensación pulsátil. Ishakan la besó mientras ella luchaba. Susurró mientras lamía sus lágrimas.

"Dime que lo quieres dentro."

Nunca lo habría dicho si estuviera en su sano juicio. Sin su adecuado sentido de la razón, ella hizo frenéticamente lo que le pidió.

"Dentro... por favor, Ishakan..."

Como una bestia feroz que rompe sus ataduras, sus palabras lo llevaron a un frenesí. Su virilidad se hundió, más y más profundamente. Leah le besó las mejillas, le mordió los labios, le clavó las uñas en el hombro mientras sucumbía al movimiento salvaje.

"Oh, ah, Dios... Creo que voy a morir... por favor..."

Su cabeza se inclinó hacia atrás mientras suplicaba. La parte inferior del vientre se apretó a medida que penetraba con más fuerza en su interior. Ishakan frunció el ceño y apretó fuertemente su cintura.

"Está bien."

S3m3n caliente salió corriendo. Leah, que había estado rígida durante algún tiempo, se desmoronó rápidamente cuando el líquido la llenó por dentro... Apoyándose en todo el cuerpo de Ishakan, retorció las puntas de sus dedos con un breve gemido.

Todo su cuerpo seguía temblando, sentía un doloroso cl!m@x que parecía no tener fin. Y en medio de todo, sintió que la virilidad dentro de ella se hacía más grande otra vez.

Leah miró a la bestia hambrienta sorprendida.

"Me dijiste que me ibas a ayudar, ¿Verdad?"

A pesar de haber ey@cul@do dos veces, sus pupilas doradas seguían llenas de un deseo ardiente. Levantó levemente el cuerpo de ella, y cuando salió su virilidad constante riachuelo fluyó por su muslo. 

Ishakan dijo, lamiendo sus labios, "No he recibido suficiente ayuda todavía. "