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jueves, 12 de noviembre de 2020

Matrimonio Depredador - Capítulo 79

Capítulo 79. Visión Sangrienta (2)


El plan original de Leah consistía en rescatar secreta y silenciosamente a los esclavos capturados. Liberarlos a todos, incluyendo a los Kurkan, y luego escapar antes de que empezara la subasta. Sin embargo, su plan se desvió en el momento en que Ishakan se involucró. De repente tuvo que aceptar todos los cambios, que su presencia provocó.

Se las arregló para predecir un baño de sangre también, pero... Por el aspecto de las cosas, casi parecía que el Reino de Estia sería derrocado a la mañana siguiente. 

Siguiendo a la niña Kurkan, Ishakan y Leah entraron en el sótano, evitando ser detectados por los empleados de la mansión.

"¿Cuánta gente vas a matar?" Preguntó Leah, susurrando a Ishakan.

"Todos los comerciantes de esclavos. En cuanto a los clientes... Bueno, los afortunados sobrevivirán, supongo."

Ishakan, que caminaba tranquilamente, abrazando a Leah, se detuvo un momento y de repente miró hacia atrás. Un grito distante resonó desde la casa de subastas.

"Debemos movernos rápido", dijo.

El lugar donde el último esclavo de Kurkan estaba atrapado, parecía estar en algún lugar de la parte más profunda de la laberíntica mansión. Su ruta comenzó a transformarse lentamente a medida que avanzaban, pasando de paredes limpias y bien terminadas a las de piedra húmeda. Las escaleras de madera podrida crujían con cada paso.

No había suficientes linternas, por lo que no podían ver delante de ellos, pero Ishakan guió hábilmente el camino.

"No puedo creer que estuviera encerrado en un lugar como este", murmuró Leah en los brazos de Ishakan.

Parecía una prisión subterránea. Como un corral de caballos, sólo que separado. Pensó que al menos podrían haber tenido la decencia de encontrarle un lugar más limpio si lo venden.

"No creo que le hubieran dado el más mínimo sorbo de agua hasta que se desmayara", dijo Ishakan simplemente, sin prisa. "Sólo cuando un Kurkan no puede soportar más, al borde de la inanición, le ofrecerían un pedazo de pan. El acto de ser alimentado, es un medio de cultivar la obediencia."

« Nota: Inanición - extrema debilidad física provocada por la falta de alimento. »

Habló con naturalidad, y la ligereza de su tono sólo sirvió para enfatizar aún más la naturaleza inhumana del trato a los esclavos.

"La razón por la que llegué tan lejos hoy, es porque creo que hay clientes que querían esclavos feroces", terminó su discurso con esas palabras.

"Tú... hablas como si tú mismo hubieras pasado por eso."

Ishakan se rió brevemente. En lugar de responder, sólo se inclinó hacia adelante. A diferencia del camino por el que viajaban actualmente, encontraron un área notablemente más brillante. Tenía una pequeña ventana en la parte superior del oscuro techo.

Con la luz de la luna filtrándose y las antorchas colgando, sus alrededores se iluminaron lentamente mientras se adentraban más. En medio del espacio redondo había una jaula de hierro.

Dentro de ella había un pequeño chico Kurkan. Estaba fuertemente encadenado, y tenía atada una gran bola de acero. Parecía estar inconsciente, pero en cuanto sintió otras presencias en la habitación, se movió. Se levantó, con una postura amenazante y feroz. A pesar de que sus ojos estaban abatidos, Leah aún podía sentir el odio que emanaba de su mirada. El chico no se veía diferente a una bestia salvaje.

"......"

Ishakan bajó a Leah de sus brazos y miró en silencio hacia el chico por un momento. La pálida luz de la luna brillaba sobre el rostro de Ishakan, y quizás eso fue lo que hizo que sus ojos parecieran más fríos de lo habitual. 

Sus labios cerrados se movieron lentamente. "...Tú..." Los ojos dorados de Ishakan cautivaron a Leah. Una peculiar energía irradiaba de Ishakan, como si ella pudiera quedar atrapada, mirando fijamente a sus dorados iris para siempre. Desde que se quitó la máscara, sus ojos se habían vuelto más claros. Sentía como si pudiera percibir todas las emociones que lo envolvían.

"¿Recuerdas a todos los Kurkan que salvaste?" preguntó en voz baja.

Era una pregunta extraña. Ishakan miró a Leah como si quisiera que le diera la respuesta que deseaba. Sin embargo, ella no sabía lo que Ishakan quería, así que sólo podía ser honesta.

Algunos recuerdos eran demasiado viejos. También había demasiadas situaciones, todas demasiado urgentes, en las que no podía mirar bien los rostros de los Kurkan que liberó. Afirmar que los recordaba a todos sería un engaño. Mientras ella sacudía lentamente su cabeza, la amargura se reflejaba débilmente en los ojos de Ishakan.

"Cierto."

Ishakan no dijo nada más. Entonces tomó la llave y se paró frente a la jaula, abriendo tres o más cerraduras consecutivamente, una por una. Mientras las llaves de hierro sonaban, Leah se preguntó.

'¿Debería haber asentido con la cabeza aunque fuera una mentira?'

Su amarga sonrisa la perturbaba. Ella se acercó a él con dudas. Ishakan tiró el último candado al suelo y miró a Leah. En el momento en que abrió los labios para hablarle, la puerta de hierro se abrió de golpe.

El chico corrió rápidamente hacia Leah y saltó sobre su estómago. Ella se cayó, su pequeña boca se abrió conmocionada por el repentino ataque. El chico la miraba ferozmente, la locura se hizo evidente en su rostro. En el momento en que el chico se movió para desgarrar el cuello de Leah, Ishakan intervino, su antebrazo bloqueando la mordida del muchacho.

La sangre fluía libremente de Ishakan mientras el sonido de la mordedura, resonó grotescamente en el aire. Ishakan arrojó al chico lejos. Voló como una pelota de goma, golpeando la pared y luego deslizándose inmóvil hacia el suelo. El golpeteo de sus cadenas desapareció lentamente mientras su cuerpo se calmaba.

Una voz tranquila y temblorosa habló en voz alta.

"Ishakan..."

La sangre goteaba de su antebrazo y se derramaba en el suelo. Leah miró apresuradamente su herida, sólo para encontrarla plagada de marcas de dientes. Su corazón se desplomó.

"Tenemos que detener la hemorragia", ella instó. "Puedo detener la hemorragia con mi ropa..."

"No, Leah."

Ishakan retrocedió unos metros, evitando que Leah lo tocara. Frunció el ceño, estaba preocupado y frustrado. "Desearía que pudieras mantenerte alejada de mí. Ya sabes, hay luna llena esta noche."

Mientras hablaba, la luz de la luna brilló sobre ellos. Bajo la espeluznante y fría luz, ambos se miraron el uno al otro. Leah levantó sin pensarlo una mano a su boca. 

"Se hace difícil de soportar... especialmente cuando veo sangre."

La parte delantera de los pantalones de Ishakan comenzó a hincharse.