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martes, 24 de noviembre de 2020

La Segunda Venida de Gula - Capítulo 503

Capítulo 503.

Historia Secundaria 14. Durante 17 Años


Seol Jihu sacó 17 ollas una tras otra.

Una luz parpadeó en los ojos de una mujer después de mirar la brillante superficie de las ollas negras. Se veían como cualquier otra olla, pero ella podía sentir el extraño maná que las rodeaba.

"Estas no son sólo ollas normales, ¿Verdad?"

Seol Jihu activó los Nueve Ojos. Afortunadamente, esta vez pudo observar la ventana de estado de la mujer. Su nombre era Jegal Haesol. Una maga con un calibre temible.

"No, no lo son."

Respondió, sacando una botella de agua de la cubeta de hielo.

"Sólo he hecho estas ollas recientemente. Están hechas de Lipiritur."

"¿Lipiritur? Se ven bastante reflectantes..."

"Estás en lo cierto. Los minerales de Lipiritur son naturalmente reflectantes. Pero para estas olla, las he modificado para que reflejen sólo el sabor, el olor y el calor."

"Hmm.... ¿Pero no podrías cubrir la olla con una tapa?"

"Una tapa definitivamente ayudará a que los fideos se cocinen completamente, pero es menos eficiente. Además, al poner los fideos en una olla, hay una diferencia promedio de 0,17 segundos desde que la primera hebra llega al agua hasta que la última llega al agua. Estos minerales ayudan a reducir esa diferencia."

Una mirada de ligera repulsión apareció en la cara de Jegal Haesol. La explicación de Seol Jihu era lógica, pero había algo espeluznante en su minuciosidad.

"Mira...No sé si hablas en serio o sólo te burlas de mí, pero si hablas en serio, deberías considerar convertirte en mago."

Jegal Haesol se rió, cruzando sus piernas.

Seol Jihu no dijo nada y se concentró en echar agua.

"¿Oh? ¿Es eso realmente agua?"

Otra mujer abrió los ojos sorprendida viendo el agua caía en la olla. Esta agua era sorprendentemente clara, casi invisible. Había un olor fresco y refrescante que, extrañamente, la hacía sentir vigorizada.

"Conseguí esta agua de la Montaña de los Comienzos."

Seol Jihu le explicó a la mujer llamada Jung Hayeon, que también se le conocía como la Maga de la Luna Azul.

"Esta agua se formó cuando el mundo nació. Está libre de toda impureza y contaminación. La recomiendo encarecidamente a aquellos que prefieren un sabor fresco y limpio."

"Ya veo..."

Jung Hayeon parpadeó sus ojos. Así que incluso el agua era única.

Nunca pensó que este lugar sería un restaurante ordinario desde el momento en que se enteró por Hwajung. Sin embargo, la realidad superó incluso sus más salvajes expectativas.

"¿Qué es eso?"

Otra mujer preguntó cuando vio a Seol Jihu sacar otra botella de agua. Era una de las cuatro mujeres que conoció en los Apartamentos SY, que igualaba a Seo Yuhui en términos de...

De todos modos, su nombre era Im Hannah, no Kim Hannah.

"Esta es agua subterránea del mundo subterráneo."

Seol Jihu respondió con calma y vertió el agua. El líquido que emitía un aura azul aterrizó en la olla, balanceándose como un fuego en el viento.

"Hace mucho calor debido a la influencia de la lava. Ahora parece azul porque la enfrié, pero incluso la más mínima cantidad de calor puede volverla roja. Recomiendo esto a aquellos que anhelan un sabor fuerte."

"Oh..."

La Gehenna soltó una pequeña exclamación de sorpresa. ¿Ramen de lava? Ahora ella realmente no podía esperar por ello.

Seol Jihu encendió la estufa y aceleró su velocidad. De ahora en adelante, correría contra el tiempo. Tenía que moverse tan rápido como pudiera, porque había muchas peticiones que cumplir, una de las cuales requería 30 piezas de cobertura de chashu.

"Guao..."

La Reina Mercenaria, Yi Yoojung, tragó con admiración viendo el enorme trozo de carne que Seol Jihu estaba cortando. Nunca había visto un trozo de carne tan rosa y suculento.

Por otra parte, la mirada de Kim Hanbyul se había fijado en los vegetales con forma de hongo desde hace bastante tiempo. Se veían suaves y olían maravillosamente. Ella tragó con expectación, imaginando cómo sabrían en su boca.

"Esa carne..."

"Esas cosas con forma de hongo..."

Al final, no pudieron resistir su curiosidad y comenzaron a llover preguntas sobre el chef.

'Mira eso'.

Hwajung estaba impresionada. El ramen de Seol Jihu ya había logrado atraer la atención de sus clientes, y la situación se inclinaba a su favor.

'Aún así, el sabor es el factor más importante... ¿Hmm?'

La gran masa que Seol Jihu sacó al momento siguiente llamó la atención de Hwajung. No se trataba de una masa ordinaria, evidente por la luz dorada que la rodeaba. Y extrañamente, la masa parecía volverse más y más viscosa con el tiempo, aunque Seol Jihu no había puesto ni una sola gota de agua en ella.

"¿Qué es eso?"

"Trigo."

Seol Jihu dijo simplemente.

"Molí los granos de arroz en polvo y lo amasé. Los nativos del área donde encontré este arroz lo llaman 'arroz dorado'."

Seol Jihu continuó.

"No puedo decir mucho porque es un secreto comercial... Pero para simplificar, primero, hiervo judías rojas en agua espolvoreada con sal seca al sol. Luego hago un puré con los frijoles hervidos y lo pongo en el frasco donde guardo la masa. Finalmente, fermento la masa en el frasco. Esto elimina todos los olores desagradables de la masa y crea viscosidad."

De repente, las manos de Seol Jihu se detuvieron.

Hwajung abrió los ojos.

La masa ahora brillaba con una majestuosa luz dorada.

"Por favor, discúlpeme. Tengo que concentrarme ahora."

Seol Jihu puso otra olla en la estufa y tiró la masa dorada al aire.

Y luego....

¡Papapat!

La masa fue cortada en 17 pedazos iguales en el aire. Nadie vio el movimiento de la lanza de Seol Jihu.

"¿Lanza Metal?"

Los ojos del ama de llaves, Cha Sorim, se agrandaron de la sorpresa.

La masa no descendió por completo. Como un trompo, giró una y otra vez en el aire. Luego, después de un tiempo, comenzó a desintegrarse como la cáscara de una fruta con el grosor preciso que cada cliente había pedido.

"¡Increíble...!"

La Emperatriz de la Espada, Nam Da-Eun, dijo conmocionada.

Pero Seol Jihu estaba lejos de haber terminado.

Los diecisiete pedazos de masa pronto se convirtieron en largas hebras de fideos y cayeron en espiral hacia la olla.

Convergencia de Mil Corrientes.

Los fideos fueron arrojados a la olla al mismo tiempo que la primera burbuja subió del agua hirviendo.

El silencio se apoderó del lugar. Todos los reunidos tenían suficiente experiencia para reconocer inmediatamente la complejidad de las técnicas que Seol Jihu acababa de utilizar para hacer los fideos.

Pero pronto, este silencio se vio reemplazado por sonidos de olfateo. La cocina estaba ahora llena de todo tipo de olores: el aroma de la carne asada sobre el fuego, el olor de las verduras... Sin mencionar la enigmática fragancia de los fideos.

Todos estos olores se combinaron para emitir un inconmensurable y delicioso aroma.

No pudieron resistirse más.

"¿Cuánto tiempo más tenemos que esperar?"

"¡Vamos, date prisa!"

Algunas se quejaron, otras se lamentaron.

"Ya casi he terminado."

Seol Jihu sacó los fideos de la olla y los puso rápidamente en agua helada. De repente, una mirada de sorpresa apareció en las caras de todos.

"¿Los fideos...?"

Se movían como si estuvieran vivos. Tan pronto como los fideos tocaron el agua helada, empezaron a rebotar como una pelota.

El agua que había puesto antes en la estufa ahora brillaba como el oro. Seol Jihu tiró todos los ingredientes en la olla y los removió cuidadosamente. Esperó el tiempo suficiente para que los sabores de los ingredientes se derritieran en la sopa, luego calibró el sabor con su salsa de soja secreta y su fragante licor. Finalmente, movió los fideos a cada recipiente y los decoró con los ingredientes que los clientes habían elegido.

Nadie podía quitarle los ojos de encima mientras todo esto sucedía.

Las puntas de los dedos de Seol Jihu brillaban.

Ni siquiera había activado Dios de la Lanza, pero todo su cuerpo emitía un brillo dorado.

Incapaces de soportar su brillo, los que le miraban cerraban los ojos.

¡Tak!

Se estremecieron ante el sonido que siguió.

De repente, un rico aroma les abrumó las fosas nasales.

Abrieron los ojos lentamente y vieron un brillante tazón de ramen en la mesa frente a ellas.

"Aquí está el ramen que ordenaron."

Una voz tranquila sonó.

"Por favor, disfrútenlo."

Seol Jihu bajó su lanza.

Hubo silencio. Todas miraron fijamente el tazón de ramen delante de ellas antes de recoger sus palillos. Sus rostros se veían solemnes, casi reverentes.

"Esto va a ser bueno..."

Yi Yoojung, que tomó una gran rebanada de chashu con los fideos, engulló fuertemente.

"Esto no puede estar malo..."

Se apartó el cabello de la cara y se llevó los palillos a la boca.

¡Slurp!

Y en el momento en que sorbió los fideos...

"¡Eut!"

Los ojos de Yi Yoojung se agrandaron. Su cabeza se inclinó hacia atrás, y su cuerpo se puso rígido. Con los ojos fijos en el techo, empezó a temblar.

Lo mismo ocurrió con Jung Hayeon.

"¿¡......!?"

Los fideos rodaron dentro de su boca. Ella sintió como si un tornado de sabores estuviera barriendo su boca.

"¡Eup! ¡Euuuuup!"

Jung Hayeon se cubrió la boca y gimió. Las lágrimas comenzaron a brotar en sus ojos, llenos de confusión y conmoción.

Han Soyoung frunció el ceño mientras miraba a las dos. No importa lo delicioso que sea este ramen, se negaba a actuar como ellas. Con su renovada determinación, sorbió cuidadosamente los fideos.

Y entonces...

"¡Heeeeut!"

Su espalda se arqueó contra su voluntad.

'¡Estos fideos...!'

Estaban bailando en su boca. Al principio, parecían fluir pacíficamente como un río, pero ahora estaban bailando tango. Sus movimientos también podrían describirse como un espectáculo de patinaje artístico con buena coreografía.

'No, no...'

Con pánico, Han Soyoung rápidamente masticó los fideos. Pero esto sólo hizo que la situación se volviera aún más confusa. La elasticidad de los fideos empujando ligeramente contra sus dientes armonizaba con su textura suave y creaba música en su boca. Entonces, de repente, los fideos se derritieron sobre su lengua, dejando un sabor cremoso.

"¡Ah, ah...!"

Un gemido se escapó de los labios de Han Soyoung. Ahora podía entender las reacciones de las dos. Sabía que tenía que tragar pero no podía. Quería mantener este sabor en su boca el mayor tiempo posible hasta que muriera...no, incluso después de morir.

Como Han Soyoung apenas pudo resistir la tentación y tragar....

—¡Haaaa~!

Un estallido de exclamaciones sonó en el aire.

Han Soyoung no fue la única. Todos las demás también respiraban con dificultad, sus caras rojas y sudorosas.

"¡NOOOOO! ¡Está bien! ¡Es tan bueno!"

Jegal Haesol lloró.

"¡Pasé toda mi vida sin este ramen! ¡Me siento engañada!"

La gran maga se lamentó mientras ella seguía llenándose con el ramen.

"Tienes razón.... Esto es bueno."

Mercedes se veía relativamente tranquila, inspeccionando el sabor de su boca.

"Esta agua es de la Montaña de los Comienzos, ¿Dijiste? Realmente tiene un sabor excepcionalmente limpio. Los ingredientes son increíbles, pero también me gustaría elogiar tu..."

Hizo una pausa en medio de su frase porque notó que su tazón estaba casi vacío. Su cerebro le ordenó que mantuviera la calma, pero sus manos no escuchaban razones.

"Esto... podría ser malo...."

Con una mirada preocupada, Mercedes puso su mano en la mejilla.

'Hablo en serio... Esto es malo... Para que yo pierda la noción de mi mismo...'

Se mordió los labios. Sabía que tenía que parar en este punto, o de lo contrario no podría vivir sin este ramen de ahora en adelante.

Sin embargo...

'Yo... me rindo...'

Su mano ya estaba llevando un bocado de sopa a su boca. Había sucumbido a la tentación.

Al lado de Mercedes, Gehenna sostenía su tazón con ambas manos y bebía de él.

"¡Huuuuu!"

¡Kwrrrrr!

Las llamas salían de su nariz y boca, pero ella no parecía ser consciente de ello.

"¡Unnng...!"

Hwajung, también, soltó un gemido. Una mirada de sorpresa apareció en su rostro.

'No sabía que sería tan bueno...'

Tan pronto como probó un bocado, sus ojos se centrado al cuenco. No pudo encontrar las palabras para describir el sabor de su boca. 

'Pero para que nos afecte tanto... Ahora estoy preocupada por los demás...'

Hwajung miró a su alrededor. El restaurante estaba en un gran desorden. La mayoría de la gente se había levantado de sus sillas, estaban bailando y sorbiendo ramen. Incluso Cha Sorim, que solía estar callada, movía sus hombros como un fiestero en los viernes por la noche.

Sorprendentemente, los bailarines eran los más normales del grupo. Vivian se retorcía en el suelo como un gusano, tratando de imitar el movimiento de un fideo ramen. Seraph se puso de pie, levantó ambos brazos en el aire, y balanceó su cuerpo de un lado a otro.

"Fideo... ¡Soy un fideo...!"

Afirmó que era un fideo.

"¿Cómo es que puedo mirar el Ángelus...?"

Yoo Hyun-Ah se limpió las lágrimas de sus ojos mientras miraba fijamente al aire vacío.

"¡Puedo verte, Señor Chef...! Puedo verte arando los campos y cosechando arroz... ¡Todo por el bien de este ramen...!"

Ella parecía estar alucinando.

"Qué desastre..."

Hwajung chasqueó su lengua. Luego miró a su lado y soltó una suave risa.

"Estás aguantando bastante bien."

Ella estaba mirando a Goh Yeonju.

"......"

La cara de Goh Yeonju estaba completamente rígidaN

"Estás pasando por un momento difícil, ¿no es así?"

"¿Qué...?"

"Tus labios pueden negar todo lo que quieran, pero tus acciones hablan por sí mismas."

De hecho, los hombros y manos de Goh Yeonju temblaban por su cuenta. Estaba luchando desesperadamente contra el impulso de levantarse y unirse a los bailarines detrás de ella.

"¿O debería decir que tus labios también son honestos?"

Hwajung sonrió mientras miraba el tazón de Goh Yeonju, que estaba vacío.

"¿No quieres más?"

"¡Keuk...!"

Goh Yeonju apretó los dientes. Parecía frustrada, pero su boca se abrió lentamente a pesar de su voluntad.

"Si quieres más, sólo debes decirlo."

"¡Yo...!"

"Vamos, dilo. Sólo sé honesta contigo misma."

Hwajung susurró, y Goh Yeonju bajó la cabeza.

Su garganta se movió mientras tragaba.

"Uno más..."

"¿Qué?"

"Dame..."

"No puedo oírte. Necesitas hablar más alto."

Goh Yeonju levantó su cabeza con un gruñido.

Su cara estaba aún llena de indignación, pero sus ojos brillaban con una intensa necesidad.

"¡Por favor...!"

Finalmente, lo dijo.

"¡Por favor...! ¡Dame un tazón más...!"

Ella suplicó con lágrimas en su voz.

"...Orden recibida."

Seol Jihu dijo en voz baja y colocó otra olla en la estufa.

Mientras cocinaba, notó a la niña sentada en la esquina del restaurante.

La había visto una vez antes.

"Whaa.... Woahhh...."

El cubierto de la niña se movía afanosamente entre el tazón y sus labios color cereza. Las exclamaciones sonaban incesantemente.

'Finalmente parece una niña normal'.

Seol Jihu sonrió tranquilamente ante las gordas mejillas de la chica y su linda sonrisa. Él pensaba que era lindo que ella pidiera específicamente ramen de jamón, pero la forma en que lo comía le parecía aún más linda.

"Yummy.... ¿Hmm?"

De repente, sus ojos se encontraron.

"¡Ah!"

La chica se estremeció antes de fingir de repente una expresión solemne. Levantó el cubierto de nuevo de forma distante e intentó volver a comer. Sin embargo....

"¡......!"

Su tazón ya estaba vacío.

Nerviosa, la chica miró rápidamente a la cocina. Vio que Seol Jihu todavía la miraba.

"¡Eek!"

Un sonido de frustración salió de su boca.

Seol Jihu soltó una risita antes de acercarse a la chica.

"¿Cómo estuvo su ramen, Señorita?"

Preguntó con una voz educada.

"¿Ma... mal?"

La chica respondió en un tono hosco.

"Así que ha sido malo. Ya veo. Mis disculpas".

"¡Hmph!"

"¿Te importaría decirme qué es exactamente lo que no te gustó de la comida? Trataré de mejorar la próxima vez."

"Uh... Quiero decir... Ummmmm..."

La chica dudó. Parecía que intentaba desesperadamente pensar en qué decir, pero sin éxito.

"¡No lo sé!"

"¿No lo sabes?"

"¡No puedo evitarlo!"

La chica gritó enfadada.

"¿Cómo se supone que voy a juzgar cuando sólo he tenido un tazón? ¡Necesito como 10 tazones más!"

"Hmm.... Pero me temo que no te volverán a gustar... ¿Todavía los quieres?"

"Esto..."

Ella hizo pucheros.

"Vamos... Sólo dame... No lo sabré a menos que tenga más..."

Las lágrimas comenzaron a brotar en los ojos de la chica mientras empujaba su tazón vacío hacia adelante.

Seol Jihu se rió interiormente.

"También me gustaría tener otro."

Gehenna  se acercó.

"No te preocupes por esa niña. Ha sido de esa forma desde el momento en que nació. No es broma."

Con eso, Seol Jihu decidió que se había divertido lo suficiente y volvió a la cocina.

Preguntó mientras sacaba otro trozo de masa del frasco.

"¿Alguien más quiere otro?"

***

La cena finalmente terminó.

Todo el mundo estaba satisfecho, tal vez demasiado satisfecho, con la comida.

"Gracias."

Hwajung expresó su gratitud.

"No sabía que llegaría el día en que entendería a los humanos."

Los dioses no necesitaban comida para sobrevivir. Más bien, no importaba si comían o no.

"Siempre pensé que era un inconveniente... Hoy, disfruté consumiendo comida por primera vez en mi vida."

"Me alegro de que te haya gustado."

"Eres demasiado modesto."

Mientras Hwajung dirigía su mirada a la habitación, ella suspiró. Vio que la cara de Kim Hanbyul aún estaba enterrada en su tazón. Estaba lamiendo el tazón, casi como si hubiera sido poseída por el espíritu de un perro.

"Despierta. Tenemos que irnos a casa ahora."

Hwajung movió sus dedos.

¡Hwrrrrr!

Las llamas carmesíes rodearon a Kim Hanbyul.

"...¿Ah?"

"...¿Ah?"

Kim Hanbyul levantó la cabeza, pero sólo por un momento. Miró a su alrededor confundida antes de volver a poner la cara en el tazón.

"Parece que ahora es mi turno."

Gehenna estiró su brazo.

¡Kwrrrrr!

Una ola de lava barrió a Kim Hanbyul.

Finalmente recobró el sentido después de ser purificada por el mejor y más fuerte fuego.

"Si los dos tuvieron que trabajar juntas... Este ramen puede ser realmente demasiado para los humanos normales."

Mercedes chasqueó su lengua.

"De todos modos, perdimos."

Hwajung dijo.

"No hay lugar para quejas. Estoy segura de que todos estarán de acuerdo conmigo."

Ella fue directa.

"Es una mierda que hayamos perdido, pero... nunca me he sentido tan bien después de perder."

"Tienes razón. Esta fue una deliciosa derrota, de hecho."

Gehenna y Mercedes también estaban de acuerdo.

"Constelación Dorada... Sé mi chef personal... Jejeje..."

La niña se había quedado dormida en la espalda de Mercedes después de comer a gusto. A juzgar por la sonrisa en su rostro, parecía estar teniendo un sueño feliz.

"Perdimos, lo que significa que tenemos que mantener nuestra promesa."

"Quieres decir...."

"¿Está abierto mañana?"

"Por supuesto."

"Bien."

Hwajung sonrió.

"Un hombre visitará este restaurante mañana por la noche."

Y lo hizo.

Al día siguiente. Después de terminar un día de trabajo, Seol Jihu estaba esperando al invitado prometido cuando de repente escuchó la pequeña campana pegada a la puerta.

"Discúlpeme."

Una voz profunda sonó en dirección a la puerta.

"Bienve..."

Seol Jihu se detuvo en medio de su frase.

Vio a un hombre caminar a través de la puerta abierta.

Cabello pulcro, ojos amables con rasgos bien formados y masculinos... El hombre era inusualmente guapo. Y por alguna razón, Seol Jihu sintió instantáneamente un parentesco con éste hombre.

'Así que este hombre es...'

El Dios Marcial. Kim Soohyun.

Sus miradas se encontraron.

'...¿Debería intentar usar los Nueve Ojos?'

No estaba seguro de si funcionaría o no, pero tenía curiosidad.

Sin embargo, justo cuando estaba a punto de activar los Nueve Ojos....

Seol Jihu parpadeó.

'¿Eh?'

Los Nueve Ojos se habían activado de nuevo automáticamente.

Y esta vez, su efecto no terminó tan rápido como la última vez.

'¿Qué está pasando?'

Rojo, naranja, amarillo, verde, azul, índigo, púrpura, negro y oro... Nueve colores llenaron su visión en un instante. Podía sentir que los Nueve Ojos estaban enfadados. Intentaba alejar algo de Seol Jihu.

Luego, en el siguiente momento, sintió que algo se alejaba rápidamente de él. Al mismo tiempo, el efecto de los Nueve Ojos se desvaneció lentamente. Cuando su visión volvió a la normalidad, Seol Jihu notó que se habían estado mirando el uno al otro por un tiempo.

"Lo que.... ¿El Tercer Ojo se retractó...? No he visto eso antes..."

Kim Soohyun murmuró palabras que Seol Jihu no pudo entender. Luego, después de una breve pausa, hizo una doble toma.

"Ah. Mis esposas me dijeron que les encantaba tu ramen... así que pensé en pasar por aquí. ¿Sigues abierto el restaurante?"

Confundido, Seol Jihu asintió sin embargo.

"Sí, por supuesto. Te he estado esperando. Por favor, pase."

"Gracias."

Kim Soohyun asintió con la cabeza y cerró la puerta. Seol Jihu lo guió a una mesa vacía.

"¿Puedo hacer su pedido?"

"Mm...."

Kim Soohyun miró el menú, y luego sonrió nerviosamente.

"Me temo que no sé mucho sobre el ramen. ¿Puedo dejarle la elección a usted?"

"Por supuesto. Entonces, prepararé la versión más básica."

"Gracias."

Seol Jihu regresó a la cocina y colocó una olla sobre la estufa. Miró a Kim Soohyun mientras esperaba que el agua hirviera. El Dios Marcial estaba mirando alrededor del restaurante.

'Se ve bastante normal...'

Podría haber sido por la camisa blanca y los pantalones que llevaba, pero parecía normal.

—Quiero su ramen, también.

Excepto que no lo era. Seol Jihu notó que Kim Soohyun había puesto un pequeño orbe azul en su mesa.

"¿Código Cero? ¿Qué está pasando?"

—Quiero comer su ramen. Eso es todo.

"¿En serio...? Está bien, entonces."

¡Clunk, clunk!

De repente, la espada gigante atada a su cintura comenzó a temblar.

"¿Qué...? ¿Tú también, Excalibur?"

Clunk.

"¿De qué estás hablando? ¿Cómo puede una espada como tú comer ramen? Oh, vamos, por favor. Pensará que soy raro."

¡Clunk, clunk, clunk, clunk!

La espada llamada Excalibur sonaba de lado a lado. Parecía estar haciendo un berrinche.

"¡Bien, bien! Disculpe, ¿Puedo agregar dos tazones más, por favor?"

Kim Soohyun gritó y se cubrió la cara con ambas manos.

Seol Jihu modificó su evaluación del Dios Marcial. Llevando un orbe viviente y una espada, este hombre no era de ninguna manera normal.

Una vez más, el silencio descendió sobre el restaurante.

En lugar de entablar una conversación, Seol Jihu se centró en la cocina.

Kim Soohyun charló con su orbe mientras esperaba.

"Por cierto, ¿Qué está pasando? Para que aparezcas de repente es..."

—¿Importa la razón? Ya sabes lo que está pasando.

"Sí, pero estoy preguntando por ti."

—No hay ninguna razón, en particular. Y... tengo una especie de conexión con este mundo.

Kim Soohyun parecía sorprendido por el comentario del Código Cero.

"¿Sí?"

—Este mundo debería haber perecido hace mucho tiempo.... Pero a petición de cierta diosa, concedí una reversión parcial del tiempo.

"Pero no lo haces a menudo."

—No podía ignorarla.

 Código Cero respondió.

—No diré que es totalmente por ti. Pero usted está relacionado con este mundo, aunque indirectamente. No lo niegues.

"Hmm..."

Kim Soohyun se mordió los labios.

"Ves, lo que me pregunto es... Recuerdo haber partido su divinidad por la mitad. Ella debería haber muerto naturalmente después de un tiempo. ¿Cómo sobrevivió?"

—A través de la codicia. Hasta los dioses la tienen.

Código Cero respondió despreocupadamente.

Kim Soohyun parecía convencido.

De repente, miró en dirección a Seol Jihu.

"Hey, Código Cero."

Dejó caer su voz en un susurro.

"Acabo de activar el Tercer Ojo, y..."

—No se puede evitar.

Dijo Código Cero.

—En términos humanos... el Tercer Ojo y los Nueve Ojos son como hermanos.

"¿En serio?"

—El Tercer Ojo nació primero. Inténtalo y verás a través de los Nueve Ojos. Pero no será un oponente fácil... El Tercer Ojo tiene un nivel de existencia más alto, pero los Nueve Ojos están más mejorados en términos de habilidad.

"......"

—Bueno, piensa en ellos como hermanos y hermanas. No son exactamente compatibles.

"Qué extraña analogía..."

Finalmente, la comida llegó.

"Aquí está el ramen que ordenó. Por favor, disfrútenlo."

"Ah. Gracias."

Tres tazones de ramen fueron colocados en la mesa. El primero frente a Kim Soohyun, el segundo frente al orbe azul, y el tercero frente a la espada apoyada en la silla.

"Gracias por la comida."

Kim Soohyun juntó sus manos con palillos entre sus palmas.

—Mm. Comamos primero.

Código Cero se elevó en el aire y se sumergió en el tazón.

Excalibur permaneció completamente quieta.

Slurp.

Finalmente, Kim Soohyun dio un bocado al ramen.

"......"

Se estremeció.

¡Slurp, slurp!

El Dios Marcial aspiró el resto de los fideos en un instante y comenzó a parpadear. Levantó la cabeza y miró a Seol Jihu, sus ojos llenos de confusión y curiosidad.

"¿......?"

Seol Jihu ladeó su cabeza en respuesta..

"¿Pasa algo malo?"

"No, no es nada."

Kim Soohyun parecía inusualmente agitado mientras dejaba caer su mirada sobre el ramen con incredulidad.

Seol Jihu lo miró por un momento y volteó su mirada hacia el otro lado de la mesa. Se preguntó cómo la espada se comería su ramen.

Fue entonces.

"Huaaaa."

Escuchó una exclamación.

Seol Jihu giró su cabeza hacia sonido y vio a Kim Soohyun inclinando el tazón hacia sus labios. Luego lo puso de nuevo en la mesa. Su tazón estaba completamente vacío.

'¿Ya?'

Pero Seol Jihu sólo había apartado los ojos por un momento. ¿Qué pudo haber pasado en ese corto tiempo?

"Esto..."

Kim Soohyun dejó salir un largo aliento y luego se mordió los labios. Su cara se veía más brillante ahora que cuando llegó al restaurante.

"...No tiene ningún sentido."

Dijo después de un largo silencio.

—¿Verdad?

Código Cero respondió.

—Tú también debes haberlo sentido. La oscuridad dentro de ti ha sido parcialmente neutralizada.

"¿Pero cómo es posible? Es sólo ramen."

—Pero no es cualquier ramen. Es ramen hecho por la Constelación Dorada de infinitas posibilidades, que deseaba seguir siendo humano con todo su corazón.

Código Cero continúa.

—Había una razón por la que fue designado como Patrimonio Cultural del Universo del Planeta. Sabía que su plato tendría un efecto positivo en ti.

Kim Soohyun todavía parecía aturdido.

—Más importante aún, este humano ganó contra tus 16 esposas y Suna. ¿Crees que puedes hacer lo mismo?

El Dios Marcial se estremeció. Finalmente pareció darse cuenta de lo asombroso que era Seol Jihu.

"Entonces... ¿Desaparecerá para siempre la oscuridad dentro de mí si sigo comiendo este ramen?"

—No.

Código Cero negó rotundamente.

—Mientras necesites tu oscuridad, el caos dentro de ti no desaparecerá.

"Mientras necesite mi oscuridad..."

—Pero este ramen será una gota de aceite que hace crecer el fuego de la luz dentro de ti, que se ha estado extinguiendo. Incluso eso será de gran ayuda para ti. Tienes mucho que ganar de esta reunión.

"......"

—Se lo debes.

"Ah... lo entiendo, lo entiendo."

Kim Soohyun levantó ambas manos en el aire. Con un suspiro, se volvió hacia Seol Jihu.

"¿Tienes tiempo para hablar ahora?"

Finalmente, el momento que había estado esperando había llegado.

"Por supuesto."

Seol Jihu respondió sin dudarlo.

"Estoy seguro de que sabes lo que está pasando, así que iré al grano."

Kim Soohyun habló.

"Escuché que has venido a hablarme en nombre de los Ángeles Caídos. Y quieres que los perdone."

"Mm.... No."

"...¿Perdón?"

Kim Soohyun frunció el ceño. Parecía casi dudar de sus oídos.

"Estoy seguro de que sabes lo que está pasando, así que iré al grano."

Kim Soohyun habló.

"Escuché que has venido a hablarme en nombre de los Ángeles Caídos. Y quieres que los perdone."

"Mm.... No."

"...¿Perdón?"

Kim Soohyun frunció el ceño. Parecía casi dudar de sus oídos.

"He escuchado lo que ha pasado, pero al final soy sólo un extraño. No sé qué pasó exactamente entre tú y ellos... nunca lo sabré."

Seol Jihu continuó con una pequeña sonrisa.

"La forma en que uno trata a los demás depende de ellos mismos. Si perdonas o no, esa decisión es tuya. No puedo forzarte a nada."

Una luz parpadeó en los ojos de Kim Soohyun.

"Sólo he venido buscando una respuesta. De esa manera, los Ángeles Caídos pueden cerrar el asunto de una manera u otra, y seguir adelante con sus vidas."

Seol Jihu asintió.

"Eso es todo."

Kim Soohyun miró a Seol Jihu con sorpresa.

"La forma en que uno trata a los demás depende totalmente de ellos mismos..."

Murmuró antes de sonreír repentinamente.

"Me gusta eso."

"Gracias."

"Um..."

Kim Soohyun se rascó la cabeza como si acabara de recordar algo.

"Pero si eso es todo lo que necesitabas, entonces podría haberte dado una respuesta hace mucho tiempo. ¿Por qué no me preguntaste...?"

Seol Jihu miró a Kim Soohyun con una mirada atónita en su rostro. Todo lo que pasó desde que regresó a la Tierra pasó por su mente. Luchó contra el impulso de decir, '¿Hablas en serio?'

"...Cierto."

Seol Jihu sonrió amargamente.

"Sus esposas.... Eran muy buenas personas."

Con eso, Kim Soohyun entendió todo y cerró los ojos con fuerza.

"Me preguntaba por qué me seguían invitando a salir a diferentes lugares..."

"Está bien."

"No, realmente debería disculparme."

Kim Soohyun inclinó su cabeza. Le dijo a Seol Jihu que las regañaría cuando llegara a casa. Pero Seol Jihu no le creía.

'Parece un hombre que no levanta la voz contra sus esposas'.

Esta fue su evaluación sobre el Dios Marcial.

"¿Puedes darme una respuesta ahora?"

Seol Jihu preguntó.

"La verdad es...."

Después de un momento de silencio, el Dios Marcial comenzó a hablar.

"Nunca iba a perdonar a los Ángeles Caídos."

La cara de Kim Soohyun se volvió repentinamente seria, y también la de Seol Jihu.

"Pero después de comer tu ramen.... Creo que es algo gracioso, pero he cambiado de opinión."

Kim Soohyun puso sus manos alrededor del tazón y levantó su cabeza.

"Devolveré a los Ángeles Caídos de vuelta al Reino Celestial."

Los ojos de Seol Jihu se agrandaron.

"¿Lo dices en serio?"

"Sí."

Kim Soohyun sonaba seguro.

"10 años.... No, 17 años."

Dijo, mirando directamente a Seol Jihu.

"El sabor de tu ramen ha destrozado el odio que ha permanecido inquebrantable durante 17 años."