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domingo, 22 de noviembre de 2020

La Segunda Venida de Gula - Capítulo 501

Capítulo 501.

Historia Secundaria 12. Récord Invicto, Roto


En la amplia zona alrededor de la sala de estar había cuatro personas. Resultaba difícil decir que eran humanos.

La primera persona que Seol Jihu vio fue una mujer de cabello largo sentada con sus piernas dentro de un kotatsu. Sus pupilas, su cabello e incluso su piel rebosaban de una clara luz escarlata.

« Kotatsu - es una mesa baja. Prácticamente para que las personas la usen sentadas. »

Ella miró a Seol Jihu cuando entró, pero rápidamente volvió a concentrarse en el Macbook que estaba encima de la mesa. Seol Jihu podía notar que era un poco temperamental, pero quizás porque estaba viendo un drama, una fina sonrisa surgía en sus labios.

La segunda persona estaba acostada en el sofá, viendo la televisión, en la posición más relajada del mundo. Su cuerpo emitía una luz roja, pero era ligeramente diferente al de la primera mujer. Su cabello, que fluía hacia abajo como una cascada, brillaba con el color de la lava.

Ella también miró a Seol Jihu cuando llegó, pero eso fue todo. Con una mirada de desinterés, rápidamente volteó a mirar la televisión.

La tercera persona estaba sentada junto a una mesa en la terraza, mirando a la última persona. De las cuatro, esta mujer era la única que no brillaba de rojo. Su cabello corto era del color del hielo. En cualquier caso, ella era bastante singular.

Las dos primeras llevaban cuello de tortuga y camiseta sin mangas, respectivamente, pero esta mujer llevaba un uniforme de sirvienta salido del anime. Era como si estuviera haciendo cosplay.

La forma en que sonreía con los ojos cerrados desprendía un aura virtuosa, pero Seol Jihu sentía una ansiedad inexplicable. Por alguna razón, sintió que su personalidad daría un giro de 180 grados tan pronto como abriera los ojos.

La última persona también resplandecía en rojo. Era una chica linda y adorable con un trenzado cabello rojo. No parecía mayor de cinco años.

Acostada boca abajo, tenía las piernas en el regazo de la sirvienta y estaba leyendo un libro de cuentos de hadas. Aparte de abrir ocasionalmente la boca para comer los bocadillos que la sirvienta le daba, no prestaba atención a nada más, incluyendo a Seol Jihu.

Habiendo examinado a cada una de las mujeres, Seol Jihu sintió que su mente se quedaba en blanco. No sólo por su belleza. Una inexplicable sensación lo invadió con sólo mirarlas.

Sentía algo verdaderamente misterioso. Estaban simplemente sentadas o acostadas, pero un aura dominante emanaba de ellas.

'Estoy seguro'.

Seol Jihu estaba seguro. Estas cuatro eran las que Seraph quería que Seol Jihu convenciera para que se involucraran en el asunto. Naturalmente, eso significaba que tenían que ser dioses, no humanos.

Seol Jihu sólo salió de su aturdimiento cuando un corto suspiro sonó.

"¿Por qué lo trajiste aquí?"

Una voz aguda pero hermosa fluyó. Hwajung, la mujer sentada junto a la mesa, detuvo el video que estaba en el Macbook. Se quitó los auriculares y preguntó.

"¿Para que lo trajiste, hmm?"

Parecía estar hablando con Seraph.

"Y tú. ¿Por qué eres tan entrometido?"

Hwajung movió su mirada hacia Seol Jihu.

"Esto no tiene ninguna relación contigo."

"Eso es..."

Era cierto, pero si tenía que dar una razón, se debía al Mandamiento Dorado. Porque los Ángeles Caídos lo ayudaron, ahora tenía que ayudarlos también.

"Hilarante."

Hwajung resopló antes de que Seol Jihu dijera una palabra. Fue casi como si le leyera la mente.

"Entonces dime por qué debo ayudarte."

"......"

"¿Tengo alguna razón para salir de mi camino e inmiscuirme en la lucha de algunos insectos?"

"No, no la tienes."

La respuesta vino de la mujer que estaba acostada en el sofá, Gehenna.

"Esto no nos beneficia. Tampoco hay nada que podamos esperar de este tipo. Ni siquiera es intrigante o digno de entretenernos."

Seraph miró hacia atrás, a Seol Jihu de manera nerviosa. Fue porque Hwajung y Gehenna habían sido demasiado duras.

Seol Jihu frunció el ceño.

"...¿Oh?"

Hwajung levantó la ceja. Pero luego parpadeó confundida.

'¿Por qué están hirviendo los fideos tanto tiempo...? Deberían haberlo sacado hace 37.24 segundos... Como mínimo, si hace 3.64 segundos, podrían haberlo revivido con agua fría.... Aah, es demasiado tarde. ¿Está demasiado cocido...?'

Habiendo leído la mente de Seol Jihu, Hwajung puso una cara de asombro. Ella pensó que su expresión de enfado se debía a lo que había dicho, pero la mente de Seol Jihu estaba en otra parte. Lo que resultaba aún más sorprendente era que realmente estaba de mal humor.

"...Oye, ve a apagar la estufa."

Hwajung miró a Cha Sorim y habló.

"¿Perdón?"

"¿No estabas haciendo algo?"

"¡Ah!"

Cha Sorim pensó por un momento y luego corrió a la cocina. Sólo entonces la cara de Seol Jihu se iluminó.

"Gracias."

Le agradeció sinceramente. Hwajung sacudió su cabeza, pensando que era un bicho raro.

"No importa. Sé por qué estás aquí, pero no están actuando de esta manera sin razón."

Ella habló en un tono ligeramente más suave.

"Los Ángeles Caídos son la causa directa de la oscuridad del Dios Marcial. En general, al origen no le importan las circunstancias o la situación de uno. Apenas logramos reavivar su luz, pero la oscuridad puede muy fácilmente devorarlo de nuevo. Al igual que cuando invadió el Reino Celestial... Bueno, no es que espere que sepas lo que significa todo esto."

"Entiendo que hay algunas circunstancias específicas involucradas. Pero..."

"Sin peros."

Hwajung habló bruscamente.

"No tienes nada que decir en este asunto. ¿Por qué eres tan terco, niño?"

"No soy un niño."

Seol Jihu sonrió amargamente ante su tono consolador.

"¿No lo eres? ¿No naciste hace poco?"

"Debe haber sido un año o dos en este tiempo."

Otra voz sonó. Era la mujer del cabello corto y de color hielo, Mercedes.

Todavía acariciaba el cabello de la niña con los ojos cerrados. Mientras tanto, la niña estaba ocupada leyendo su libro, apartando la mano de Mercedes.

"¿Qué? Entonces es un completo bebé."

Hwajung resopló y miró a Seol Jihu.

"Déjame decirte algo. Sólo hay una razón por la que eres capaz de pararte en mi cara y hablar mientras me miras. Y es porque tengo una pequeña muestra de admiración por ti."

"......"

"Sé quién eres."

La infinita Constelación Dorada, un ser que tenía más potencial que el Caos. Ese fue el Seol Jihu que Hwajung vio.

"Sé que es mejor no irritarte, pero eso no significa que tenga que hacer algo por ti. Simplemente no encuentro la necesidad de hacerlo."

"Mm... Eso es cierto. Se volvería un poco molesto. Podría causar un problema en todo el universo después de todo..."

Mercedes asintió.

"Ahora que lo pienso, he escuchado rumores de que a Astraios le gustaba la Constelación Dorada."

"Hmph, ¿A quién le importa el mocoso de esa estrella? No hay nada que temer."

Gehenna sonrió con satisfacción.

Como palabras difíciles de entender iban y venían, Seol Jihu sintió que se estaba poniendo rígido por el nerviosismo. Podía sentir confianza y arrogancia en sus voces, pero no parecían infundadas en lo más mínimo.

"De todos modos, no podemos pasar por alto su insolencia hasta cierto punto. Vuelve."

Claramente estaba siendo echado.

"Sólo una vez..."

"No, no ayudaremos. No tenemos intención de hacerlo. Vete rápido."

Seol Jihu trató de defender su caso una vez más, pero Hwajung se mantuvo firme.

Seol Jihu se mordió el labio inferior. No esperaba que esto fuera fácil en primer lugar. De hecho, él podría decir que hoy hizo más progresos de los que pensaba. No tenía razón para sentirse abatido puesto que no tenía ninguna expectativa, pero...

'¿Están haciendo algo con esos fideos?'

La cocina le seguía molestando. Como el Artesano del Infinito, no pudo evitar lamentar lo que podría haber sido.

'Tal vez el ama de llaves también esté involucrada'.

Seol Jihu comenzaba a pensar que el ama de llaves intentaba hacer cosas que le resultaban desagradables, con el propósito de que se fuera.

"...Disculpe. Me iré entonces."

"Bien. Al menos puedes entender con palabras."

Hwajung agitó su mano y se puso los auriculares de nuevo.

"¡Ah, espera...!"

Cuando Seol Jihu se dio la vuelta sin ocultar su disgusto, Seraph rápidamente extendió su mano.

"Lo siento..."

"No, está bien."

"Lo siento de verdad. Si te parece bien, me gustaría hablar contigo un momento."

Seraph realmente esperaba que Seol Jihu no se retractara en este punto. Si se daba por vencido, ella sentía que sería el final de este asunto.

"Si aún no has comido, por favor quédate a comer un tazón de naengmyeon... Estamos haciéndolo."

Seraph señaló hacia la cocina y le ofreció a Seol Jihu para cenar.

Seol Jihu frunció el ceño. ¿Cómo podría ser naengmyeon de todas las cosas?

Seraph no sabía qué hacer. Podía entender por qué Seol Jihu se enojaba al sufrir una humillación que no necesitaba.

"Por favor, calme su enojo y quédese un poco más..."

"Ya dije que está bien. No puedo quedarme y seguir siendo una molestia. Me iré ahora."

Seol Jihu se inclinó y se dio la vuelta para irse de prisa.

"¡Por favor, espere...!"

Sin embargo, la voz suplicante de Seraph hizo que se detuviera.

"No es eso..."

Seol Jihu se mordió los labios y miró fijamente a la sombría Seraph.

"Sólo me preocupa que cometeré un error inexcusable al comer eso."

"...¿Perdón?"

"Lo siento, no puedo evitarlo. Es una condición con la que nací."

Seraph parecía confundida.

Seol Jihu suspiró profundamente. Sabía que sería grosero... pero como el Artesano del Infinito, mostraba una expresión más seria que nunca.

"Han cocinado demasiado los fideos."

"¿......?"

Seraph parpadeó rápidamente. Lo miró fijamente, sin saber de qué hablaba de repente. Sin embargo...

"......"

Seraph no pudo decir nada porque la mirada de Seol Jihu era demasiado seria. No había ni una pizca de idiotez o de broma.

"Naengmyeon..."

Además....

"Naengmyeon no es algo que se cocine de esa forma."

El nivel de existencia de Seol Jihu se había disparado repentinamente. No, todavía se estaba elevando. Era una divinidad pura e inmaculada que ni siquiera un ángel de pura sangre como ella podía suponer.

La mandíbula de Seraph cayó.

Ella no fue la única que mostró semejante reacción. Hwajung se detuvo justo antes de que ella presionara el botón de reanudación y se volteó hacia Seol Jihu.

"Oh..."

Gehenna también apartó los ojos de la televisión y exclamó. Un toque de sorpresa se podía observar en su cara.

Mercedes también entrecerró los ojos y miró fijamente a Seol Jihu. Incluso la niña, que lo ignoró todo este tiempo, lo miró.

"...Entonces."

Seol Jihu se inclinó y comenzó a caminar hacia la puerta. Fue entonces.

"Eh."

Una voz aguda detuvo a Seol Jihu.

"Espera."

Hwajung se quitó los auriculares de nuevo.

"¿Qué sucede?"

"Hmm..."

Hwajung escaneó a Seol Jihu de arriba a abajo antes de mirar a la sala.

"Ahora que lo pienso, ¿No fue recientemente seleccionado como un nuevo Patrimonio Cultural del Planeta del Universo?"

"No. 778.712. Han pasado 102.236 años desde el último. Recuerdo que el consejo puso el listón muy alto hace 100.000 años."

Mercedes respondió.

"Y lo logró sólo un año o dos después de haber nacido...."

Una sonrisa de intriga estaba en los labios de Hwajung. Juntó los dedos y habló.

"Bueno, supongo que estoy un poco interesada. Aunque es sólo un poco."

"En efecto. Al principio, pensé que los rumores eran exagerados... pero parece que puede servir como entretenimiento al menos."

Gehenne también se rió.

"Niño, ¿Estás interesada en hacer una apuesta con nosotros?"

"¿Eh?"

"No seas tan tonto. Estamos diciendo que te daremos una oportunidad."

Hwajung continuó.

"Si estás tan seguro, intenta hacerlo. Quiero decir, un plato de fideos."

Los ojos de Seol Jihu se iluminaron.

"Si tu plato puede satisfacer mi paladar... no veo por qué no aceptaría una simple petición."

"¿En serio?"

La cara de Seol Jihu se iluminó. Después de todo, los platos de fideos eran su fuerte.

"¿Parezco un dios que diría una cosa y actuaría de otra manera? ¿Yo, Hwajung?"

Seol Jihu jadeó en voz baja. Había escuchado el nombre antes de Gabriel. Con los alias de Fuego Primario y Conflagración Eterna, era una diosa en la cima de todos los dioses del fuego, un dios de rango celestial que estaba en igualdad de condiciones con el Dios de la Creación.

"...De acuerdo, acepto."

Seol Jihu apretó sus puños.

"Bien... Deberías haber comenzado con esto. Como el Artesano del Infinito, seguramente debes tener un restaurante o dos, ¿Verdad?"

"Lo tengo, pero no está en la Tierra..."

"No hay problema."

Hwajung cerró el Macbook con una sonrisa. Se levantó y miró a su alrededor.

"¿Alguien quiere acompañarme?"

"Yo iré."

Gehenna también se levantó del sofá.

"Me gustaría, pero tengo que servir a la reina... ¿Oh?"

Los ojos de Mercedes se aclararon. La niña había tirado el libro de cuentos de hadas a un lado y saltó de su regazo. Aunque parecía apática, mostraba deseos de ir.

"Esto es una sorpresa..."

Entonces, la sorprendida Mercedes también se levantó.

"Muy bien, entonces."

Hwajung miró a Seol Jihu y chasqueó sus dedos.

En el siguiente instante, Seol Jihu se quedó atónito y sin palabras mientras el paisaje alrededor cambiaba.

'¿Esto es...?'

Estaba dentro de su restaurante, ¿Seol Jihu Ramen? Se había teletransportado en un parpadeo.

"¿Qué haces parado?"

La voz de Hwajung sonó. Las cuatro diosas se sentaron en la mesa del mostrador conectada a la cocina.

"¿No hay menú?"

"Sólo se está vendiendo un plato."

"Oh. Eso debe significar que tienes confianza en él."

Hwajung se encogió de hombros.

"De acuerdo, pediremos cuatro de esos."

"Sobre la promesa..."

"No te preocupes. Mientras puedas satisfacer a una de nosotros, haré lo que pueda para ayudarte a conocer al Dios Marcial, ya sea actuando lindo o amenazándolo."

"Te tomo la palabra."

Seol Jihu levantó la Lanza de la Pureza.

"Espera un momento, por favor."

Entonces, comenzó a cocinar.

Vertiendo agua en las ollas, encendiendo la estufa...

"Cielos~ Él es muy preciso con sus tiempos."

"En efecto. Se detuvo exactamente a los 0 segundos, sin la más mínima discrepancia."

"También cortó esos fideos limpiamente."

"...Hnng."

Seol Jihu se concentró más de lo normal al sentir que varios ojos miraban cada uno de sus movimientos.

No pasó mucho tiempo para que el ramen estuviera listo.

Pronto...

"¡Cuatro Especiales Ramen Seol Jihu en camino!"

Salieron cuatro tazones de ramen junto con arroz blanco moderadamente frío y un plato de kimchi bien añejado para cada bandeja.

"Vamos a comer entonces."

Hwajung y Gehenna cogieron un par de palillos cada una. Mercedes tomó la cuchara y probó la sopa primero. La niña miró sus palillos con una mirada triste. Sólo cuando Seol Jihu se dio cuenta de su estado de ánimo y los cambió por un tenedor, ella comenzó a mover su mano.

Slurp, slurrrp. Sólo se escuchaban los sonidos de los fideos y la sopa que se estaba probando en el restaurante.

"Mm..."

Hwajung inclinó su cabeza ligeramente después de sorber los fideos. Frunció un poco el ceño y dio otro bocado.

Gehenna y Mercedes hicieron lo mismo. Ambas estaban comiendo, pero resultaba difícil saber lo que estaban pensando.

Seol Jihu observó a las tres mujeres con nerviosismo. Luego, cuando un tercio de los fideos desaparecieron...

"Eso es suficiente para mí."

Hwajung dejó sus palillos.

Los ojos de Seol Jihu se agrandaron. Inmediatamente pensó, 'Aunque todavía queda mucho'.

"Yo también me detendré aquí."

"Yo también."

Gehenna dejó su tazón después de tomar un sorbo de la sopa. Mercedes también bajó sus palillos y sacó una servilleta.

Aturdido, Seol Jihu miró a la niña. Luego, se quedó sorprendido. La niña frunció mucho el ceño e hinchó sus mejillas.

"Oh Dios, ¿Estás bien?"

Mercedes le acercó rápidamente la servilleta a su boca. Ptui. Luego, la niña escupió los fideos en su boca.

"¡......!"

Los ojos de Seol Jihu se agrandaron viendo esta escena con sus ojos.

La chica había escupido su ramen sin tragárselo. La conmoción del evento lo dejó aturdido.

"No ha sido tan malo como para justificar que lo hayas escupido."

"Un bocado o dos era aceptable, ¿No crees?"

Hwajung y Gehenna dijeron cada una.

"En realidad no."

La niña respondió con brusquedad.

"¿En serio? No pensé que fuera tan malo... Era más o menos lo que esperaba. Nada extraordinario."

Hwajung hizo una revisión objetiva.

"Estoy completamente de acuerdo. Los rumores han sido exagerados, no era tan interesante. En todo caso, me pareció deficiente."

Gehenna extendió sus brazos y bostezó. Ahora parecía totalmente desinteresada.

"En efecto. Es ciertamente impresionante para un humano... pero el plato no es algo que particularmente quisiera volver a comer."

Mercedes también dio su evaluación mientras se limpiaba los labios con una servilleta.

"¿Alguna de ustedes tiene algo más que decir?"

"Es malo. ¿Qué más hay que decir al respecto?"

Al escuchar la pregunta de Hwajung, la niña murmuró con el ceño fruncido.

"¿No puedes darle una evaluación más sincera? Él, por lo menos, mantuvo sus modales."

Hwajung se rió y señaló la cocina. La niña miró a Seol Jihu antes de fruncir el ceño.

"Ah, bien, bien."

Luego habló en un tono molesto.

"Consideré darle un mordisco."

"Sin embargo, lo escupiste."

"Hmph, ¿Por qué debería comer algo que en realidad no quiero?"

La niña saltó de su asiento después de la dura crítica.

"De todos modos, esto es una pérdida de tiempo. Voy a volver."

Entonces, ella desapareció.

"Bueno... si hay algo que señalar, sería que probé la arrogancia del sabor."

Mercedes habló.

"Mn. Es bueno tener una sólida filosofía personal, pero esto estaba al nivel de la terquedad. No era tan sorprendente como para ser digno de tanto orgullo."

Gehenna también añadió una explicación.

"Eso es cierto. Había un brillo... pero un plato de este nivel se puede encontrar en todo el universo. Quizás me habría conmovido un poco si me hubieras dado el ramen que cocinaste por primera vez en tu vida."

Hwajung se detuvo en ese punto y levantó las cejas. Fue porque vio a Seol Jihu parado congelado en la cocina.

"Oh, um, no te lo tomes tan a pecho. No pienso que esto sea una pérdida de tiempo. El hecho de que la chica que acaba de irse regresara tranquilamente sin causar un alboroto significa que lo hiciste bien."

Hwajung lo consoló, pero Seol Jihu seguía sin palabras.

No se podía evitar. Sus resultados hasta ahora siempre habían sido unos perfectos 100 puntos de 100 puntos, pero el examen que acababa de hacer parecía estar entre 10.000 o incluso infinitos puntos.

"De todos modos, perdiste la apuesta, pero estuvo cerca. Supongo que se podría decir que vi potencial."

"......"

"Bueno, eres bienvenido a intentarlo de nuevo. Puedo ofrecerte eso al menos."

Hwajung se levantó de su asiento.

"Por supuesto, eres libre de aceptar o rechazar esta oferta. No me importa de ninguna manera."

"......"

"Pero si quieres intentarlo, tendré que subir el listón para que la superes. Después de todo, Suna te ha irritado, y tú eres la Constelación Dorada."

Sacó un cuaderno de notas y anotó algo.

"Debería sentirte honrado. Eres el primer hombre que tiene mi número aparte de mi querido."

Hwajung arrancó la nota con su número y la puso delante de Seol Jihu. Luego, se dio la vuelta sin dudarlo un instante.

¿Cuánto tiempo pasó?

Cuando Seol Jihu recobró el sentido, estaba solo en el restaurante. Tenía la cabeza baja y sus manos presionando la mesa de la cocina.

"......"

Seol Jihu apretó sus dientes y puños hasta que estuvieron a punto de romperse.

Sería una mentira si dijera que no estaba confiado. Había enfrentado muchos desafíos hasta ahora. Entre ellos había gente que intentaba fingir que el plato era terrible cuando lo disfrutaban. Pero al final, el ramen de Seol Jihu les había obligado a confesar la verdad.

Está bueno. Las simples palabras que Seol Jihu había escuchado hasta ahora, el récord invicto de su ramen...

|Es malo. ¿Qué más hay que decir al respecto?|

...Se rompió hoy.

"¡Keuk...!"

Seol Jihu cerró los ojos. Las lágrimas salieron de sus ojos por la frustración. Humillado y deshonrado, se estremecía violentamente. Nunca había temblado tanto, incluso en el frío del invierno.

Finalmente entendió cómo se sentían los chefs a los que le evaluaba su naengmyeon.

...Cierto, sentía que los entendía. Pero...

|...Si hay algo que señalar, sería que probé la arrogancia del sabor.|

|...Esto estaba al nivel de la terquedad.|

Entender algo y aceptarlo eran dos cosas completamente diferentes.

"No..."

En el siguiente instante, Seol Jihu abruptamente extendió su brazo.

"¡No... hay... manera... de...!"

Probó cada uno de los tazones de ramen sobrantes. Sabían como siempre. Estaban deliciosos. Por eso, no podía aceptar que supieran mal.

"¡Yo...!"

Seol Jihu comenzó a cocinar un nuevo tazón de ramen.

Como si un tazón no bastara, cocinó diez, veinte... y docenas más en las siguientes horas.

Por la forma en que los probaba, los apartaba y cocinaba histéricamente un nuevo lote, era como observar a un desquiciado.

A pesar de esto...

"¡Mi ramen...!"

El sabor de su ramen no cambió.

No hubo ningún progreso.

"¡Uwaaaaaaah!"

Al final, Seol Jihu gritó por su frustración reprimida. Empujando los tazones de ramen que estaban en las mesas...

"¡Aaaaaaaah!"

Tumbó las mesas.

¡Clang, clang!

Los tazones se rompieron. Obviamente, los fideos y la sopa se esparcieron por todo el suelo.

El tranquilo restaurante se volvió ruidoso rápidamente.

Ese día, desde un pequeño restaurante en el callejón de Eva, un grito de un hombre resonó sin cesar.

Era el grito desesperado de un extraordinario genio, que se encontró con una pared gigante por primera vez en su vida.