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sábado, 21 de noviembre de 2020

La Segunda Venida de Gula - Capítulo 500

Capítulo 500.

Historia Secundaria 11. Entre el rango celestial 9 y el rango celestial 10


Hospital General de SY. El edificio blanco como la nieve en el corazón del centro de Seúl estaba lleno de una tensión inusual hoy. La razón era la inesperada y repentina visita del Director General del Grupo SY. A pesar de que la CEO reveló que visitaba el hospital simplemente por capricho, el personal no podía quedarse tranquilo sabiendo que una de sus enfermeras estaba sola con su jefe en una habitación privada.

"Él no es malo."

Han Soyoung comenzó.

"¿Cómo se llamaba? ¿Seol Jihu? Escuché que vino, así que fui a echar un vistazo...Mi Supersentido tampoco pudo detectar nada."

"Te dije que no es una mala persona."

"Tienes razón. No lo es. Además, veo que tienes un gran gusto para los hombres. Te concedo eso."

"¿Verdad?...Espera, ¿Qué?"

"El problema es...."

Han Soyoung se aclaró la garganta al cambiar de tema.

"No todas están de acuerdo conmigo."

Puso su café sobre la mesa y continuó.

"La Señorita Goh Yeonju es especialmente obstinada, y el resto es igualmente escéptica."

"Pero eso no es todo el mundo."

La mujer vestida con una bata de médico comentó mientras tomaba un sorbo de su chocolate caliente.

"El silencio es un acuerdo implícito."

Han Soyoung dejó escapar un pequeño suspiro.

"Y no es que no entienda de donde vienen. Los Ángeles Caídos... son la razón de su oscuridad en cierto modo. No veo lo bueno que sería que se asociara con ellos de nuevo."

"Pero esa es tu opinión, no la de Oppa."

"...Tienes razón."

Han Soyoung admitió.

"Sé lo que estás pensando. ¿Por qué deberíamos molestarnos con ellos? Ignorémoslos para que todo siga igual. ¿Pero no puedes notar que solo estas evitando el tema?"

La enfermera continuó.

"Creo que a veces tenemos que enfrentarnos a los problemas de frente. De esa manera, las cosas pueden mejorar."

Con una mirada de ligera sorpresa, Han Soyoung miró al ángel de blanco que estaba sentado frente a ella.

"...Ahn Sol."

Su voz sonaba más suave ahora.

"Lo que dices suena bien y todo eso, pero sabes que la vida no siempre funciona de forma tan conveniente."

"Eso también es cierto."

Ahn Sol asintió con la cabeza.

"Estás de acuerdo. Sin embargo, tu opinión sigue siendo la misma... ¿Significa eso que estás segura de que esto va a estar bien?"

"Mm.... ¿Quizás?"

"Tal vez no es suficiente. Necesito que me convenzas. ¿Puedes hacerlo?"

"Tuve un sueño."

"¿Un sueño?"

"Sí. Un sueño". Ahn Sol dijo en un susurro antes de sonreír.

Con sentimientos encontrados, Han Soyoung miró a Ahn Sol acariciando su vaso de papel.

La Sacerdotisa de la Brillantez, una chica cuya existencia en sí misma era un milagro. Su singularidad le superaba incluso a él. No es que Han Soyoung no confiara en ella. La chica delante de ella era tan extraordinaria que no podía juzgarse por los estándares humanos.

Sin embargo...

"¿Qué clase de sueño?"

"Vi un conejo."

Ahn Sol respondió simplemente.

Han Soyoung frunció el ceño.

"Ah, pero no era un conejo cualquiera. Este conejo tenía una piel dorada...¡Incluso podrías llamarlo súper conejo!"

Ahn Sol continuó con una sonrisa juguetona.

"Y en el momento en que el conejo dorado saltó al caos..."

***

Seol Jihu finalmente se reunió con Seo Yuhui, pero nada inesperado sucedió después. Tampoco hubo nada que pudiera hacer. Al final, Seol Jihu no tuvo otra opción que retirarse. De esa manera, su primera expedición a los Apartamentos SY terminó en un fracaso.

En lugar de regresar al Paraíso inmediatamente, Seol Jihu se quedó en la Tierra unos días más. Durante este tiempo, intentó contactar de nuevo con Kim Hanbyul y comprobó a través de Kim Hannah si una unidad del edificio 101 estaba a la venta.

Por supuesto, mientras hacía todo esto, tenía muy pocas esperanzas de que sus esfuerzos dieran fruto. Haría todo lo posible antes de volver al Paraíso para siempre.

Entonces un día, ocurrió un milagro.

—Hey, hey, hey.... ¿Qué sucedió?

La voz de Kim Hannah por teléfono estaba temblando.

—¿¡Qué demonios hiciste!?

"¿Qué quieres decir? ¿Qué está pasando?"

—¡Acabo de recibir una llamada del agente inmobiliario...!

Lo que Kim Hannah dijo después fue suficiente para hacer caer la mandíbula de Seol Jihu, y durante el siguiente minuto, se quedó paralizado en silencio.

Según Kim Hannah, Seol Jihu consiguió un lugar en los Apartamentos SY, en el Edificio 101, suite 5202. ¡Ahora era el vecino del Dios Marcial!

***

"¡Esto no tiene ningún sentido!"

Kim Hannah vino enseguida e hizo un gran alboroto.

"¡En serio, no tiene sentido! ¡El proceso de solicitud de Apartamentos SY, es aún más complicado que la tarjeta dorada de Mastercard! Nunca he escuchado de un caso en el que hayan respondido tan rápido..."

Esto tenía que tratarse de algún plan, eso pensaba Kim Hannah.

Seol Jihu se puso a pensar.

"¿Esto es bueno o malo?"

"Malo."

Kim Hanah afirmó.

"Obviamente están tratando de atraerte a una trampa. Esa es la única explicación sensata."

"¿Pero por qué irían tan lejos? Dado lo poderosos que son, ¿No tendría más sentido que me mataran directamente? Por supuesto, no pretendo caer fácilmente."

Kim Hannah cerró la boca. Los había visto con sus propios ojos y sabía que Seol Jihu tenía razón.

"Pero... tiene menos sentido pensar que están haciendo esto a tu favor."

Ella se mantuvo firme.

"No hay tal cosa como el libre albedrío... Si esto es realmente un acto de hospitalidad, debe haber algo que quieran de ti. ¿Qué crees que sea?"

Esta vez, Seol Jihu se quedó en silencio. No se le ocurría nada. Sespués de todo, se trataba de un grupo formado por múltiples seress de rango celestial 9. ¿Qué podrían necesitar de alguien como él?

"...No lo sé."

Finalmente, después de pensarlo mucho, Seol Jihu tomó su decisión.

"Sin embargo, debemos aceptar su oferta. Nunca sabemos lo que sucederá a menos que actuemos."

"¿Estás seguro? Quiero decir, ¿Realmente tienes que hacerlo?"

Preguntó Kim Hannah, con su voz llena de preocupación.

"Escúchame, Jihu. Regresemos, y..."

"Me habría rendido si me hubiera encontrado con un callejón sin salida. Pero parece que todavía hay un camino, y no puedo ignorarlo."

"Deberías pensarlo de nuevo. Esto no es algo para tomar a la ligera. Recuerda que estás en la Tierra."

Kim Hannah trató de persuadirlo, pero sin éxito. Seol Jihu nunca cambió de opinión.

***

Así, Seol Jihu encontró un nuevo hogar, aunque eligió mantener su antigua casa en caso de que algo saliera mal.

El dinero no era un problema en absoluto. El apartamento costó cerca de 1 billón de won, que pagó con 20 monedas de oro.

"Así que, esto es todo..."

La mandíbula de Seol Jihu se cayó debido al asombro tan pronto como entró en su nuevo apartamento. Había escuchado que esta unidad tenía más de 400 metros cuadrados y que tenía mucho espacio. Tan espacioso que incluso podía usarse como un campo de fútbol.

'Esto es genial y todo, pero...'

Sin embargo, su entusiasmo inicial pronto se desvaneció cuando Seol Jihu recordó la razón por la que se había mudado a este lugar.

Recordó el viejo dicho, golpea mientras el hierro está caliente. También recordó que tradicionalmente, la gente que se muda a una casa nueva debe distribuir pasteles de arroz a sus vecinos.

Y así, Seol Jihu partió con una caja de pasteles de arroz cuidadosamente empaquetada en su mano. Caminó por el pasillo pasando el ascensor y llegó a la puerta de su vecino. Respirando profundamente, presionó el timbre de la puerta.

Cinco segundos después...

¡Bee-beep!

La puerta se abrió.

Los ojos de Seol Jihu se agrandaron.

Nadie había preguntado, '¿Quién es?'

Mientras dudaba en entrar, la puerta se abrió de repente.

"Ah...¡Hola! Me acabo de mudar..."

Seol Jihu se detuvo en la mitad de su frase.

No pudo evitarlo.

La mujer que estaba parada frente a él era impresionantemente hermosa.

Su cabello plateado brillaba como la Vía Láctea, y sus ojos brillaban con una luz mística. Su belleza le recordaba a un ángel de los antiguos mitos.

"Bienvenido."

La belleza parecida a un ángel juntó sus manos frente a su cintura y sonrió.

"¿Te gustaría entrar?"

"¿Perdón? Ah.... ¿Puedo?"

"Por supuesto. Por favor, entra."

Seol Jihu entró con una expresión aturdida. Sólo había planeado preguntar si podía conocer al Dios Marcial. Nunca pensó que sería invitado a entrar.

"Disculpe, esto..."

"Gracias."

La mujer de cabello plateado recibió la caja de pasteles de arroz con un gesto grácil de la mano.

"También... me gustaría agradecerle su visita. Es un honor tenerlo como mi invitado."

Ella inclinó educadamente su cabeza.


Seol Jihu también inclinó su cabeza a cambio.

Entonces, de repente, comenzó a parpadear.

Sus ojos se encontraron con los de una niña que se aferraba a la pierna de la mujer. Su linda cara se parecía a su madre. La niña sonrió tímidamente antes de esconderse detrás de su madre.

Cuando Seol Jihu se levantó, vio la sonrisa de la mujer.

"No tienes que ser tan modesto. Tu presencia en este lugar significa mucho para mí."

Su dulce voz continuó.

"Admiro que hayas aceptado un trabajo que no está relacionado contigo por lealtad."

Seol Jihu se estremeció. Por la forma en que hablaba, la mujer parecía conocer bien la situación.

"¿Es posible que visite...?"

"...Lo siento, pero no está aquí ahora mismo."

Una luz parpadeó en los ojos de Seol Jihu.

"¿Puedo preguntarle cuándo volverá?

"No puedo decirlo."

Seraph sacudió su cabeza lentamente.

"Recibió una llamada de la Reina de las Sombras hace dos horas... y dijo que se iba de viaje con ella."

"Así que...de repente..."

"Probablemente sabía que vendrías de visita hoy e hizo planes por adelantado."

Seraph sonrió con amargura.

Después de un momento de silencio, Seol Jihu habló.

"¿Puedo preguntarle cómo estás relacionada con todo esto?"

"Solía servir a Lord Gabriel."

Fue entonces cuando Seol Jihu finalmente se dio cuenta de quién era esta mujer. Seraph, el ángel que se puso del lado del Dios Marcial y luego le rogó que le diera otra oportunidad a los Ángeles Caídos.

"Ah, Sylraph, los adultos necesitan hablar, y quiero que vayas a tu habitación."

"Está bien..."

La pequeña ángel llamada Sylraph entró en su habitación, mirando con curiosidad a Seol Jihu.

Seol Jihu siguió a Seraph hacia el interior de la casa.

Rompiendo el silencio, preguntó.

"¿Es el Dios Marcial consciente de la situación de los Ángeles Caídos?"

"No estoy segura. Pero creo que probablemente no esté muy interesado."

Seol Jihu organizó sus pensamientos y preguntó de nuevo.

"Creería que le habrías hablado de ellos..."

"No."

Su respuesta tomó a Seol Jihu por sorpresa.

"Después de repetidas súplicas, el Dios Marcial finalmente aceptó mis términos. Sin embargo... eso fue todo lo que se me permitió hacer."

Seraph continuó.

"Les daré una oportunidad. Pero no volverás a hablar de ellos nunca más. Esas son las palabras exactas que me dijo en ese entonces."

Lo que significaba que Seraph no podía hablar con el Dios Marcial sobre los Ángeles Caídos, y mucho menos sobre su salvación.

"Entonces..."

Seol Jihu escuchó en silencio antes de hablar.

"No puedes organizar una reunión o entregar mi mensaje al Dios Marcial".

"Desafortunadamente, tienes razón. Raramente cambia su decisión una vez que está tomada, y no estoy en posición de forzarlo a nada..."

No es que ella no quisiera hacerlo. Simplemente no podía. Seraph bajó la cabeza. Lamentó no poder hacer nada para ayudar a Seol Jihu, que estaba ayudando a los Ángeles Caídos sólo por buena voluntad.

"¿No podrías haberle preguntado sobre los Ángeles Caídos a través de otras personas? ¿Quizás alguien cercano al Dios Marcial?"

"Sí, pero...."

La voz de Seraph sonó más débil.

"La mayoría de los que están cerca del Dios Marcial piensan negativamente en los Ángeles Caídos."

"......"

"La opinión que prevalece es que debemos fingir como si esto nunca hubiera sucedido. Lamento informarte que están haciendo todo lo posible para evitar que te encuentres con el Dios Marcial. Hace unos días, e incluso ahora."

Seol Jihu recordó a las cuatro mujeres que conoció hace unos días.

"Por supuesto, no todos están tan decididos..."

Seraph continuó.

"Pero el resto no está muy interesado en este tema."

"......"

"Por eso precisamente me gustaría reclutar su ayuda."

Seraph centró su mirada en Seol Jihu.

"No puedo hacerlo sola.... Necesito ayuda, incluso si viene de un extraño."

En el momento en que Seol Jihu miró sus ojos llenos de expectación, sintió aún más presión que antes.

"Ah, pero no soy nada especial."

"...¿Perdón?"

Los ojos de Seraph se agrandaron ligeramente. Parecía dudar de sus oídos. Pero en vez de mostrar su sorpresa, sonrió.

"Lord Gabriel no le habría pedido a cualquiera que la ayudara. Ella tiene los ojos más perspicaces de todos nosotros."

Fue entonces.

Justo cuando se acercaban al final del pasillo, las fosas nasales de Seol Jihu comenzaron a abrirse.

'Este olor...'

Inmediatamente reconoció el olor familiar. Era el olor de los fideos siendo cocinados.

Seol Jihu olfateó el aire unas cuantas veces más antes de chasquear su lengua.

'Quien esté cocinando debe ser algún aficionado. Esos fideos van a estar blandos y empapados... Lo cocinaron durante demasiado tiempo'.

Mientras Seol Jihu se lamentaba silenciosamente por los fideos, alguien apareció de repente ante ellos. Este alguien, una mujer de rasgos tranquilos, parecía haberse detenido en su camino a la puerta principal.

"¿Quién...?"

"Es mi invitado."

"¿Su invitado, Señorita Seraph?"

"Sí."

Seraph asintió con la cabeza cuando pasó a un lado de la mujer.

Seol Jihu sintió la mirada de la mujer e inclinó ligeramente su cabeza. Mientras lo hacía, sus ojos notaron el nombre 'Cha Sorim' bordado en el delantal que ella llevaba puesto.

'¿Es la ama de llaves?'

Tenía sentido. Este apartamento era demasiado grande para encargarse de él solo.

'Así que ella es la culpable'.

Aunque se sentía mal por los fideos, Seol Jihu sabía que tenía que concentrarse en el asunto en cuestión.

"Entonces, ¿Cómo puedo ayudar?"

"La Sacerdotisa de la Brillantez cree que todo se resolverá por sí solo una vez que se conozcan.... Pero eso es poco probable que ocurra bajo las circunstancias actuales. La Reina de las Sombras ha decidido mantenerte alejado de él. Entonces..."

Seraph aclaró su garganta.

"Tendrás que convencer a la gente que se muestra indiferente a este tema por el momento, pero que puede ejercer más influencia en el Dios Marcial que la Reina de la Sombra."

Seraph se detuvo. Se dio la vuelta y miró en la dirección opuesta. Seol Jihu también dirigió su mirada hacia donde ella estaba mirando.

Sus ojos se abrieron inmediatamente por sorpresa.