Reciente

lunes, 26 de octubre de 2020

Matrimonio Depredador - Capítulo 72

Capítulo 72. La Noche de Luna Llena (2)


Leah se deshizo de esos pensamientos y dijo: "No esperaba encontrarte aquí."

Aunque esperaba que Ishakan participara en esta subasta, no esperaba encontrarlo aquí. Ella había planeado originalmente irse antes de que la subasta comenzara, manteniendo de esa manera su perfil de incógnito. Además, como mucho, había pensado que se infiltraría como invitada. Inesperadamente, había terminado revelándole como traficante de esclavos. 

"¿Cómo entraste?" Ella preguntó.

A Leah le costaba creer que había vulnerado la estricta seguridad. Ishakan incluso había llegado hasta la habitación de recepción.

Ishakan se rió ante su sorpresa. "Bueno. ¿Se supone que debes estar más sorprendida que yo?" Insinuó juguetonamente.

Después, el silencio dominó la habitación. Leah se dio cuenta demasiado tarde de que había estado sentada en el regazo de Ishakan durante demasiado tiempo. Inconscientemente, no le había parecido extraño. De hecho, estaba acostumbrada a que su piel tocara la de él. El hecho de que se sintiera cómoda estando con Ishakan, en una posición tan íntima, la sorprendió.

Como indicaban sus instintos, ella comenzó a liberarse de su control. Sin embargo, los gruesos brazos de Ishakan que se habían envuelto alrededor de su cintura no mostraron ninguna intención de soltarse. Atrapada en su agarre de acero, levantó la cabeza y lentamente se encontró con sus ojos.

"Lo que pregunté el otro día." Ishakan expresó con modestia.

Leah se quedó atónita en cuanto escuchó su tono bajo y tenue. Ella intentó evitar su mirada. Ishakan le agarró el mentón y lo levantó para que ella lo mirara directamente.

"¿Has pensado en ello? Te has escapado sin darme la respuesta."

Su voz ronca le hacía cosquillas en la oreja. Le parecía extraño. Los sentimientos que despertaba en ella, a pesar de que había preparado su respuesta de antemano, hicieron que se detuviera por un momento. Quería decirle que olvidara su conversación, que la había sacado a relucir casualmente y que la dejara en paz. Sin embargo, esas palabras se negaron a salir de su boca. 

Si estuviera en el pasado, lo habría dicho sin dudarlo. Pero ahora, las palabras obstruían su garganta. No importaba qué, no podía forzarse a soltarlas.

Su pulgar tocó lentamente el labio de ella deslizándose hacia la parte inferior, mientras su boca se cerraba con fuerza. Ishakan susurró mientras rozaba su nariz con la de ella.

"No necesitas vivir responsablemente, Leah."

"......"

El calor de su aliento, y su nariz acariciándola le hizo sentir una emoción indescriptible. ¿Por qué estaba siendo tan dulce?

"Parece que eres la única que quiere seguir con la negociación. ¿Por qué estás tan atada a la familia real?"

Podría convertirse en una fugitiva. Tirar todo por la borda y vivir libremente.

Las suaves y retorcidas palabras sonaban tan dulces que ni siquiera un dátil de palmera bañado en miel podía compararse. Su significado implícito la atrajo. 

Leah lo miró embelesada. El peso de las responsabilidades que tenía sobre sus hombros era casi insoportable, y la libertad que había elegido -la muerte- sería el destino que tendría como princesa. Ishakan diciéndole que se deshiciera de todas las cargas que pasaban por su mente.

Si Ishakan, como prometió, se responsabilizara por ella, ¿Podría ella dejarlo todo? El hombre que tenía delante de ella, desde que llegó a su vida, la había puesto patas arriba.

Leah levantó la voz impotente.

"...¿Por qué necesitas hacer esto por mí?"

"...Por ahora, digamos. Somos compatibles en la cama."

Al escuchar sus detestables palabras, ella lo miró de forma punzante. Ishakan se echó a reír ante su mirada. Su risa gradualmente se desvaneció, llevando la atmósfera a un cómodo silencio una vez más.

Los ojos dorados miraban firmemente los violetas de Leah. Su mirada bajó, viajando por su pequeña nariz, hasta la suave curva de sus labios. Su pulgar, que antes había estado tocando sus labios, se metió lentamente en su boca. 

Para su asombro, la suave y terciopelada lengua le lamió el dedo. Las pestañas de Leah temblaron, sus instintos la traicionaron.

La luz de los ojos de Ishakan brilló aún más. Extraño. No podía encontrar las palabras adecuadas para describirlos claramente, pero sus ojos dorados, hoy los encontraba particularmente únicos.

Era como si la hubiera hechizado, atrayéndola hacia él.

El rey lentamente acercó su cara a la de ella. Su pulgar se deslizaba lentamente a lo largo de los dientes de ella. Ishakan entrecerró los ojos mientras sonreía y susurraba seductoramente.

"¿Sabías que hoy hay luna llena?"

¡Bang!

Al segundo siguiente, la puerta se abrió de par en par, irrumpiendo a la pareja inmersa en su propia burbuja. Al escuchar el sonido, Leah se sorprendió y se alejó rápidamente de Ishakan. 

Quien apareció fue Genin, agarrando el cuello del Conde Valtein que estaba parado a su lado. La boca de Genin se abrió ligeramente. Sus palabras se quedaron atrapadas en su garganta mientras señalaba a Leah, atónita.

El Conde Valtein, que había entrado en la habitación junto con Genin, se sorprendió mucho cuando vio a Ishakan y a Leah juntos. 

Se creó una atmósfera algo tensa y peculiar. 

Mientras el Conde Valtein maldecía en su mente, alguien apareció detrás de la cabeza de Genin.

"¡Ahh!"

La persona que exclamó, también se sorprendió en cuanto vio a Leah. Se trataba del simpático Kurkan que había llevado a Leah al palacio real el otro día. Abrió la boca y murmuró.

"¿Qué es esto...? ¿Por qué está la princesa aquí...?"

Ishakan chasqueó su lengua, reflejando un rostro ligeramente insatisfecho. 

El hombre, llamado Haban, entró urgentemente, por lo que Ishakan acercó a Leah. Actuaba como si los demás fueran una plaga que no podían poner sus ojos en Leah.

"¡Dijiste que tenías autocontrol!" Haban exclamó, exaltado.

"Sí. No funcionó bien." Ishakan respondió con calma, bajando a Leah de su regazo. Agarrando la parte trasera de su cuello, colocó su cabeza sobre su pecho. Su otra mano bajó hasta su cintura, y su pulgar trazaba pequeños círculos en ella. "Creo que he mentido, Haban."

Haban, con la mirada fija en la cara roja de Leah. "¿Qué dijo Ishakan?"

"No dijo nada, excepto que hoy había luna llena..."

Respondió Leah perpleja. Ishakan se enfadó y gritó a Haban.

"¡Has estado diciendo muchas tonterías!"

Genin soltó el cuello del Conde Valtein y se acercó lentamente a ella. Luego robó con cuidado a Leah de Ishakan, poniendo a Leah detrás de ella y asegurándose de que su gran cuerpo la ocultaba.

Sin tener idea de su silenciosa guerra fría, Leah preguntó qué estaba pasando. Genin se dio la vuelta y la miró fijamente. Tenía un tono de voz tenso mientras respondía.

"Cuando los kurkanos mencionan la luna llena, normalmente tiene un significado sexu4l. "

"¿Eh?" Leah abrió la boca sorprendida.

"El día en que sale la luna llena..."

Genin miró al Conde Valtein mientras susurraba en voz baja, asegurándose de que sólo Leah la escuchaba.

"Es la temporada de apareamiento."