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jueves, 8 de octubre de 2020

Matrimonio Depredador - Capítulo 66

Capítulo 66. Planes de Refutación (2)


"Sí. ¿Quieres probar uno? Esta estos son los Dátiles de Palmera que los Kurkan comen. Me costó mucho trabajo conseguirlo."

El Conde Valtein demostró su experiencia en la etiqueta comiendo Dátiles de Palmera. "Comer esto es bastante difícil. ¡Debes aprender la manera apropiada! Intentarlo una o dos veces sin la técnica correcta desperdiciará los dátiles. Le aseguro que muchos no conocen este método."

La única e interesante mercancía despertó el interés del Ministro de Finanzas Laurent. Tomó el tenedor que usaba para el refrigerio, agarró un dátil y se lo comió. Luego bebió el té inmediatamente.

"Oh no, es un poco de azúcar..."

"¡No es azúcar! Los Dátiles de Palmera son naturalmente dulces."

A pesar de la refutación del conde, el Ministro de Finanzas Laurent, no pudo suavizar fácilmente el ceño fruncido de su frente. El Conde Valtein sonrió mientras veía al ministro beber su segunda taza de té.

Aunque Valtein detestaba los dulces, ya había comido dos dátiles. Leah, que estaba con ellos, sólo podía mirar con asombro.

"Creo que esto es popular hoy en día porque es bueno para el vigor de uno," Valtein continuó alabando los dulces.

"......"

Mientras comían, el recuerdo de Ishakan comiendo los dátiles apareció de repente en la cabeza de Leah. Imaginando al hombre, ella se lo sacudió rápidamente.

La cultura de los Kurkans se estaba haciendo popular en Estia en estos días. Las costumbres extranjeras habían sido muy atractivas para los aristócratas que eran muy aficionados a los nuevos entretenimientos.

Desde la perspectiva de los gobernantes, no era favorable. Sin embargo, cuanto más se intentaba reprimir a la gente para que no hiciera algo que quería probar, más fascinante resultaba. Por lo tanto, evitar que la cultura Kurkan se convirtiera en una tendencia no representaba una opción.

Todo lo que podían hacer era esperar a que los Kurkan volvieran al desierto después de las negociaciones, llevándose la tendencia con ellos.

El Conde Valtein le ofreció los dátiles a Leah, pero ella se negó a comerlos. En su lugar, ella bebió un poco de té negro ligeramente preparado y planteó el tema principal que quería abordar.

"¿Qué pasó con el favor que te pedí?

"Sí, princesa". El Conde Valtein dejó inmediatamente su taza de té. "Me enteré de que los Kurkan se están moviendo en Estia con tres divisiones."

La primera tenía la tarea de conocer y apaciguar a las figuras clave del reino. Habían visto esto en acción. Los Kurkan habían tomado la iniciativa de acercarse al Conde Valtein.

La segunda consistía en localizar a los gitanos y arrestarlos. En primer lugar, la relación entre los Kurkans y los gitanos ya estaba deteriorada. Sin embargo, parecía haber más de lo que se sabía de su conflicto.

"El último, es lo que la princesa había esperado. Han estado buscando a los esclavos Kurkan que han sido capturados en Estia."

Leah asintió con la cabeza al escuchar las palabras del Conde Valtein. La esclavitud era ilegal. Sin embargo, frente al dinero, la ley no existía. Había una inmensa demanda de esclavos Kurkan, eran fuertes y valiosos. Los traficantes de esclavos los capturaban ilegalmente y los vendían, obteniendo una fortuna.

"Por lo tanto, ¿Hiciste lo que te ordené?"

"Por supuesto. Procederá como usted desee."

Una sonrisa apareció en el rostro de Leah. Al observar su expresión de satisfacción, el Conde Valtein se iluminó como un niño que acababa de ser elogiado.

"El Conde Valtein hizo una gran acción por nosotros. Por eso, al menos nos da una oportunidad en las negociaciones". El Ministro de Finanzas Laurent expresó su opinión con una cara sombría.

"Sin embargo, ¿No es la negociación demasiado difícil de lograr en este momento? Ese incidente en el palacio, que no debería haber ocurrido, complicó todo." Después de la catástrofe que había ocurrido en el Palacio de la Reina, casi se daba por vencida.

"Deberíamos intentar hacer algo. Como usted sabe, no podemos quedarnos de brazos cruzados sin hacer nada."

Leah los miró uno por uno. Expresó claramente sus siguientes pensamientos, enfatizando lo importante que resultaba estar en buenos términos con los Kurkan.

"El tratado es la última oportunidad para Estia."

"......"

El Conde Valtein y el Ministro de Finanzas Laurent suspiraron fuertemente y asintieron con la cabeza.

El Ministro Lurent pareció estar reflexionando profundamente durante un rato, antes de hablar.

"Ya nos quedamos indefensos una vez que te vayas, princesa. Incluso si pudiéramos negociar el trato, ¿Cómo podemos dirigir un país en decadencia entre nosotros?"

"No puedo dormir bien estos días por eso. ¿Realmente la reina cree que el Príncipe Heredero puede manejar todo esto?"

"Tal vez es porque el propio Príncipe Heredero es atroz y ambicioso."

"No sé por qué el príncipe se comporta tan tontamente, mientras que su madre se comporta como una zorra astuta."

El Conde Valtein, que se quejaba inconscientemente, inmediatamente revisó sus alrededores. Acababa de insultar a dos de las personas más poderosas de Estia en una declaración.

Después de confirmar que las sirvientas no estaban a la vista, se rió maliciosamente, como un niño sorprendido actuando de forma sospechosa.

"Creo que la reina se arrepentirá una vez que te hayas ido. Ella golpeará el suelo, llena de remordimiento, e inmediatamente te convocará de vuelta."

Parecía que no sólo el Conde Valtein pensaba eso. El Ministro de Finanzas, Laurent asintió ante el apasionado discurso del Conde Valtein; diciendo que Leah no debería perdonar a la reina aunque se arrodillara.

El Conde Valtein sólo dejó de balbucear después de que Leah levantara las manos. Ella suspiró suavemente y él estaba confundido, pensando en si había dicho algo malo.

"Conde Valtein."

Sus ojos se mantuvieron muy agrandados mientras escuchaba las palabras que ella decía.

"Estoy pensando en localizar a los esclavos por mi cuenta."