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sábado, 3 de octubre de 2020

La Villana Vive Dos Veces - Capítulo 25

Capítulo 25. El Corazón De La Santa Olga (6) 


La Marquesa Camellia levantó lentamente su taza de té para ocultar su expresión.

A juzgar por el tiempo que transcurría antes de que pronunciara sus siguientes palabras, estaba claro que muchas cosas estaban pasando por su mente.

Sin embargo, la Marquesa Camellia no perdió la compostura.

"No sé de qué estás hablando. ¿Crees que el Gran Duque Roygar está relacionado de alguna manera con el Barón Yetz, Dama?"

Ella habló con un tono de voz grácil.

Pero su mente seguía estando complicada.

El Barón Yetz era una de las fuentes de financiación más importantes del Gran Duque de Roygar.

Aunque eso no significaba que jugara un papel importante en la facción del Gran Duque de Roygar.

Simplemente daba grandes cantidades de dinero a cambio de ciertos beneficios. Porque el Director de Seguridad Pública y el Ministro de Finanzas, eran hombres de la facción del Gran Duque Roygar, además de funcionarios clave.

No era una relación creada por la lealtad, así que no importaba terminarla.

Ciertamente, lo mejor sería cortar toda conexión con el Barón Yetz. Especialmente, si era cierto que Cedric había tomado de los libros de cuentas del Barón Yetz.

Ahora que Cedric estaba involucrado, no había ninguna posibilidad de que las cosas se resolvieran tranquilamente a través de negociaciones entre bastidores o acuerdos políticos.

Como las hijas de White y la joya estaban implicadas, los periódicos harían mucho ruido al respecto.

El emperador usaría chivos expiatorios en lugar de arriesgarse a aplacar la ira del pueblo  por la fuerza.

El Barón Yetz no sería suficiente para sofocar la ira, así que tendría que sacrificar una presa más grande con un estatus mayor.

Ella tenía que evitar convertirse en ese blanco.

De todos modos, lo único que el Barón Yetz ofrecía era dinero. Era mucho dinero, pero no significaba que no pudiera prescindir de él. No era el momento de sentir lástima por ello.

Pero no podía simplemente aceptar las palabras de Artizea. Se preguntaba hasta dónde debería creer en lo que estaba diciendo.

'¿Hasta dónde debería creer lo que está chica está diciendo?' Se preguntaba.

Cedric Evron odiaba la política a puerta cerrada.

La Marquesa Camellia también había escuchado el rumor de que se había enamorado de la Dama Artizea.

¿Es el tipo de hombre que renuncia a lo que tiene que hacer a petición de la mujer de la que está enamorado? 

Eso era un misterio. Cedric era un hombre joven, y muchos hombres sólo mostraban su verdadera naturaleza después de enamorarse.

Aunque no había garantía de que Artizea pudiera cortar el vínculo entre el Gran Duque Roygar y los negocios del Barón Yetz, tampoco había garantía de que no pudiera.

Artizea dejó la taza de té y la miró con ojos azules.

"El Barón Yetz es un hombre vulgar. Ofrece sobornos a cualquiera que pueda beneficiarlo. Estoy segura que ha dado regalos a muchas personas importantes, todo para obtener protección y beneficios en momentos como este. Sin embargo, no es prudente recibir un regalo de una persona como esa."

Artizea sonrió después de terminar su discurso.

"Una dama tan elegante como usted, nunca se habría imaginado que la joya que el Barón le dio como presente, la obtuvo estafando a una buenas persona."

La Marquesa Camellia deslizó las puntas de sus dedos por el borde de la taza de té.

Artizea puso su taza de té en sus labios de nuevo. La Marquesa Camellia observaba con atención a Artizea.

Las comisuras de la boca de Artizea estaban suavemente curvadas. Sus ojos brillaban como si estuviera en una situación agradable. Sus movimientos eran elegantes y tranquilos.

Llevaba un vestido con volantes, pero no destacaba. Se veía barato y desgastado de tanto lavar, además sus mangas eran cortas.

Aunque todavía era joven, se comportaba como una vieja dama astuta de la alta sociedad.

Hasta ahora, nunca había detallado a Artizea adecuadamente. La hija de Miraila, una pobre chica. Eso era lo que pensaba de Artizea hasta ahora.

Aunque era la heredera del Marquesado Rosan, no lo tenía en sus propias manos. Era la hermana de Lawrence, pero no sería útil ni siquiera para un matrimonio político.

Será devorada por Miraila como un parásito por el resto de su vida, y Lawrence tratará de ganar su libertad alimentando a su obsesiva madre con su hermana.

La Marquesa Camellia se enorgullecía de conocer bien la naturaleza humana. Miraila nunca renunciaría a su hija.

Muchos padres consideraban a sus hijos como su alter ego… o más bien, sus posesiones.

Muchas personas encuentran placer en atormentar, controlar y abusar de otros. 

Pero hay una clara diferencia entre golpear a un sirviente y abusar de un hijo.

Nada satisface más la lujuria del poder y la posesión que el placer que sientes cuando golpeas a un niño mientras este llora, anhelando tu abrazo y tu cariño.

Renunciar a una posesión tan bien domesticada, no tenía ningún sentido.

Por lo tanto, no sería alguien de quien preocuparse.

Pero la chica que tenía delante, no era la pobre chica que siempre había pensado, sino una completa dama.

Pero ahora la chica que tenía delante no era la pobre chica de su imaginación, sino una dama astuta.

A los ojos de la Marquesa Camellia, parecía haber un fuego turquesa ardiendo en el interior de Artizea.

'Es una pena que no nos hayamos conocido antes'.

La Marquesa pensó en su interior. Eso es lo que la marquesa tenía en mente.

A veces las amistades pueden ser más intensas que la pasión, pero su hija estaba lejos de poderse ganar la confianza de esta chica.

¿Qué hay de su hijo? Su hijo era adecuado para eso, pero Cedric la había conocido primero.

Levantándose de su asiento, le pidió que esperara un momento. Luego, regresó con un estuche de joyería de terciopelo. 

Dentro, había un collar de diamantes.

Artizea pudo reconocer que la joy incrustada en el centro, era el Corazón de la Santa Olga.

"Este collar fue diseñado especialmente para el Corazón de la Santa Olga. Por favor, tómalo tal como está."

"Entonces te pagaré por el resto del collar."

"Dama Artizea, no es necesario. Como sabes, ya has pagado un precio razonable. Además, puedo imaginar para quién estás tratando de conseguir esta joya."

La Marquesa Camellia habló con una voz suave y gentil, al hablar sobre sus recuerdos.

"En los viejos tiempos, cuando no se me reconocía como hija del Marqués Kwaimar, y no se me consideraba una dama, la dama más honorable de la sociedad solía asistir al mismo salón de baile que yo."

"Sí."

Artizea respondió con cautela, para no revelar sus emociones.

"Ahora es diferente, mi esposo se preocupa por mí, y Su Gracia la Gran Duquesa Roygar me considera su hermana mayor, está apegada a mí. Incluso, las demás personas me llaman dama. En aquel entonces, no podía imaginarme saludarla o nada parecido."

La Marquesa Camellia continuó.

"Sentía mucha envidia cuando trataba con cariño a su amiga de bajo estatus y elogiaba la preciosa joya de su familia, tanta que no he podido olvidarlo." 

Artesia sabía la razón por la que la Marquesa Camellia hablaba de esta manera.

'Actuando como si esto fuera un regalo para la Emperatriz, y no como si se lo estuviera quitando, niega su relación con el Barón Yetz mientras mantiene una atmósfera amistosa. En realidad, ella no podía soportar la idea de que una joya tan preciosa estuviera en manos de un hombre tan vulgar, que ni siquiera era un verdadero noble'.

"Por eso después de tener en mis manos este recuerdo de mi juventud, me sentí impaciente por decorarlo preciosamente para exaltar su belleza. Esta es una medida temporal porque la Estatua de la Santa Olga ha desaparecido y no hemos podido encontrarla, así que tuvimos que colocarla en este collar."

"Ya veo."

Artizea habló con naturalidad.

Por supuesto, las palabras de la Marquesa Camellia no eran creíbles.

Ella no era del tipo de persona que consideraría a esto un recuerdo. Pero en el caso de que estuviera diciendo la verdad, sobre su admiración y recuerdos de la Emperatriz, ya le habría dado este diamante a Su Majestad.

Artizea pensó que esto era probablemente un trofeo para la Marquesa Camellia.

Una compensación por su juventud, en la que se sintió menospreciada e inferior a la Vizcondesa Fischer

Ahora, tenía en sus manos la prueba de que estaba en una posición mucho más alta que la Vizcondesa Fischer, con una influencia que ni siquiera la Emperatriz podía permitirse ignorar.

Pero para Artizea la vida de la Vizcondesa Fischer había sido mucho más plena en comparación con la de la Marquesa Camellia. Porque tenía a quien servir, la persona a quien quiso dedicar su vida; se ganó su confianza y murió por ella.

La Marquesa Camellia sonrió y dijo finalmente.

"Confío en que le transmitiras adecuadamente mis sentimientos a Su Majestad."

"Lo tendré en cuenta." 

Artizea agarró el estuche de la joya y se puso de pie.

"Me disculpo por haber venido a estas horas de la noche. Que las manos de la diosa de la noche le permitan tener un sueño acogedor."

"¿No crees que podemos ser buenas amigas? Ven a visitarme a menudo en el futuro."

Artizea sólo sonrió.

No estaría mal en otra ocasión. Pero ella y la Duquesa de Camellia no estaban destinadas a ser amigas durante mucho tiempo.

La Marquesa Camellia quería convertir al Gran Duque Roygar en el Emperador, o al menos eso parecía. 

Y por supuesto, Artizea algún día derribaría al Gran Duque Roygar.

***

Cuando Artizea dejó la residencia de Camellia, la luna ya se estaba inclinando hacia el oeste y la estrella del alba se elevaba en el cielo hacia el este.

Todo estaba en movimiento, y ahora nada podía detenerlo.

No se dirigió a la entrada principal de la mansión del Marquesado Rosan, sino que se bajó del carruaje cerca de la puerta trasera.

No quería que nadie se enterara de la salida de esta noche. Ella había salido en un carruaje sin ningún distintivo.

La brisa nocturna era fría. Alphonse le puso una capa sobre sus hombros.

"Lice."

Artizea llamó a una de las dos criadas que la siguieron.

Lice Hanson, la joven que había llegado ayer al Marquesado Rosan y que aún no sabía qué papel iba a desempeñar, se inclinó levemente y respondió, "Sí."

"Tu abuelo se está quedando ahora en el Gran Ducado Evron, ¿Verdad? ¿Están tus otros parientes allí también?"

"Sí, pero mi tío se está quedando en la capital."

Eso es lo que Lice respondió. Esa fue la respuesta que Marcus le había indicado en caso de que Artizea preguntara.

"Ya veo."

Artizea asintió con la cabeza. Quizás significaba que en lugar de Marcus, su hijo mayor tenía los medios para contactar con sus parientes.

Sacó una carta de su pecho.

"Entonces, ve con tu tío y entrégale esta carta. Eso será lo mejor."

Enviar  una carta al Gran Ducado Evron a altas horas de la noche sería riesgoso, por eso resultaba mejor enviársela a su tío que estaba en la capital.

El regreso de la Familia Hanson al Marquesado Rosan, aún debía prepararse entre bastidores.

"No te preocupes. Sólo debes entregarsela. Tu abuelo y tu tío decidirán las cosas importantes."

"Entiendo."

"Sube al carruaje. Es demasiado tarde para que consigas otro. Después de que entregues la carta, puedes visitar a tu abuelo de regreso. Sólo procura no llamar la atención de las otras criadas."

"Sí. Gracias."

Después de recibir la carta, la metió en su pecho y se inclinó educadamente ante Artizea.

Pronto el carruaje se fue. Artizea se dirigió  a la mansión.

Ella finalmente había terminado los preparativos para hacerse con el Marquesado Rosan.