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martes, 20 de octubre de 2020

La Emperatriz Se Volvió A Casar - Capítulo 214

Capítulo 214. Vuelve, Navier (1)


Rashta se puso nerviosa mientras me acercaba, cuando extendí mi mano y le propuse bailar, sus ojos se abrieron de par en par.

"¿Eh?"

Por la expresión de su rostro, parecía que jamás se lo hubiera esperado.

Los nobles de alrededor estaban igualmente desconcertados.

Aunque teníamos la cara cubierta, los presentes podían reconocer claramente que éramos la nueva emperatriz y la ex-emperatriz.

Fue extraño para todos que repentinamente le pidiera a Rashta bailar.

En silencio señalé con mi otra mano el escenario de baile. Rashta estaba perpleja, pero se levantó y me siguió, tal vez para evitar que dijera algo incómodo en voz alta.

Cuando nos paramos en medio del escenario, los músicos se detuvieron con un chirrido inusual de violín, como si estuvieran sorprendidos.

Hubo un momento de silencio.

Luego, unos 30 segundos después.

La música comenzó nuevamente.

Probablemente por consideración a nosotras esta música no necesariamente debía bailarse entre un hombre y una mujer.

Los pasos de baile se repetían, por lo que se bailaba siempre igual.

Mientras adoptaba una postura de baile, Rashta preguntó con calma.

"¿Tanto deseas ganarle a Rashta?"

"¿?"

"Bailas mejor que Rashta, eso es lo que quieres escuchar ahora mismo."

"..."

Tenía una imaginación realmente única.

Pero no había razón para elogiarla, mucho menos para perder el tiempo en cosas sin importancia.

"Sólo finjamos bailar."

Concluí bruscamente, y luego hablé de lo que verdaderamente quería,

"Si alguna vez te encuentras en problemas junto al Barón Lant, pídele ayuda al Marqués Karl."

"¿Eh?"

Rashta seguía perpleja, sus ojos se abrieron aún más.

Como si no pudiera entender por qué le decía esto de la nada. No quería profundizar mucho en el tema. Así que continué con lo que quería decir de antemano.

"El Marqués Karl es un subordinado de Su Majestad, pero es un hombre justo que no se deja llevar por los sentimientos personales. Si es por el bien del 'país', él te ayudará."

"¿Qué estás...?"

"No es necesario apartar por completo a quienes sólo buscan el poder y los beneficios. Entre ellos, hay personas talentosas, es sólo que persiguen diferentes objetivos. Sin embargo, no deben formar parte de los ayudantes cercanos de uno, e incluso si así fuera, es importante siempre estar atento a lo que buscan."

"¡!"

"Lo mejor es que te alejes de quien eligió tu vestimenta."

Rashta estaba completamente desconcertada, sus ojos llenos de confusión.

Lo sé. No tengo porque decirle nada de esto.

Pero...

"No lo hago por ti. Es un consejo por el bien de mi país natal."

Después de añadir fríamente, la mirada de Rashta finalmente se volvió ligeramente altiva.

"¿Qué hay de los pagarés que te di? ¿Ya se los has dado a alguien más?"

Sin embargo, su mirada altiva desapareció rápidamente después de un par de preguntas.

Dejó de mirarme fijamente ante la mención de los pagaré, su mirada se dirigió a su alrededor con una tez pálida.

"Hmm, Rashta no entiende bien de qué estás hablando..."

"Si puedes recuperarlos, hazlo. Si no puedes recuperarlos, tendrás que financiarlos con tu propio dinero de ahora en adelante."

Rashta resopló.

Obviamente, pensaba que lo decía porque ahora no quería dar mi dinero. 

No es así. 

Era por temor a que ocurriera un problema por ese dinero y las instituciones que he financiado se vieran implicadas.

Legalmente, no porque surja un problema para Rashta significa que esas instituciones también lo tendrán, pero un patrocinador no donara a una institución implicada en un escándalo.

No obstante... en lugar de señalar los posibles escenarios, decidí detenerme aquí.

Acabo de decirle cómo prevenir lo peor.

Si entraba en detalles podría terminar disparándome a mi misma en el pie.

No tanto por el dinero que le di. Es sólo que Rashta ya ha culpado a otros por sus errores en diferentes oportunidades.

Si le diera más información, podría prepararse para volver a culpar a alguien más en caso de que surgiera un problema más adelante.

En ese momento, Rashta repentinamente se desplomó en el suelo y comenzó a gritar.

"¡Ah, mi vientre!"

Luego, comenzó a quejarse de dolor.

"¡Me duele el vientre!"

Miré hacia abajo tranquilamente a Rashta.

No sé si era cierto o falso, pero Rashta continuó cubriéndose el vientre.

"¡Rashta!"

Sovieshu se acercó apresuradamente, asombrado. Rashta agarró su brazo, sollozando.

"Su Majestad, ¡me duele mucho el vientre...!"

Sovieshu dirigió su mirada hacia mí. Nos miramos mutuamente inexpresivamente.

Sus labios temblaban, pero en lugar de decir algo, simplemente levantó a Rashta en sus brazos.

Sin embargo, siguió mirándome a la cara.

Aunque se suponía que le había hecho daño a Rashta, su rostro no reflejaba tal pensamiento.

Literalmente, sólo me estaba mirando a la cara.

¿Por qué?

Acaso está recordando la vez en que estábamos bailando juntos, antes de que me dejara sola y se fuera con Rashta en sus brazos.

"Cielo Santo."

En ese punto, Heinley se me acercó, tomó mi mano y aconsejó a Sovieshu con una voz suave.

"Su Majestad, será mejor que llame pronto al doctor del palacio."

Rashta se agitaba en el aire con sus manos pálidas.

Viendo que realmente estaba sudando frío, parecía cierto que le dolía el vientre.

Sovieshu finalmente se llevó a Rashta en sus brazos.

Los nobles miraron en mi dirección. Sentí sus ojos sobre mí, pero agarré despreocupadamente dos copas de champán de un sirviente que pasaba.

Le di una a Heinley, e inmediatamente tomé un sorbo de la mía.

Fue bueno haber hablado frente a los nobles. Incluso si realmente le dolía, Rashta definitivamente me culpará.

***

"¿Y bien?"

Ante la fría pregunta de Sovieshu, el doctor del palacio retiró su estetoscopio y respondió rápidamente.

"Sólo fue un susto, se encuentra bien."

"¿Qué le ocurrió?"

"Parece ser debido al estrés."

"¿Estrés?"

Sovieshu lo miró con cara de, ‘¿Qué estrés podría tener?'

El doctor del palacio sonrió torpemente. Eso era algo que Sovieshu sabía mejor que él.

Finalmente, cuando el doctor se retiró, Sovieshu se acercó al lado de Rashta, que estaba recostada en la cama, y le agarró la mano.

Rashta se aferró firmemente a la mano de Sovieshu.

"Su Majestad, ¿lo vio? La Emperatriz me chantajeó. Estoy asustada."

"No vi nada."

"La Emperatriz me chantajeó."

Sovieshu suspiró ante las palabras de Rashta.

"¿Con qué te estaba chantajeando la emperatriz?"

"Me..."

Rashta vaciló.

Para que alguien te chantajee, debe conocer una debilidad tuya con la cual poder presionarte. Ella lo sabía mejor que nadie porque había sido chantajeada por el propio Vizconde Roteschu.

Por lo tanto, era difícil maquillar sus palabras ante Sovieshu. Evidentemente, ni siquiera podía mencionar lo de los pagaré.

Rashta se cubrió con la manta, lágrimas brotaron de sus ojos. Sovieshu suspiró pesadamente al verla.

Parece estar bajo cierto estrés.

Desde el punto de vista de Sovieshu, la emperatriz no era alguien que se aprovecharía de las debilidades de los demás para chantajearlos.

Sin embargo, las intenciones del hablante y del oyente no siempre coincidían. Rashta podría haber tomado como un chantaje las palabras de la Emperatriz.

De cualquier manera, Rashta evidentemente estaba asustada en este momento.

"Descansa."

Sovieshu acarició su cabello ondulado, dio varias palmaditas a la manta y salió.

Inconscientemente, ambos habían llamado a Navier— Emperatriz.

Rashta frunció el ceño cuando finalmente se dio cuenta de este hecho.

"¡Tonta!"

Rashta culpó a su propia boca.

La había llamado Emperatriz tantas veces que todavía salía de su boca involuntariamente.

La boda se celebró ayer, y ahora la Emperatriz del Imperio Oriental soy yo. No hay razón para llamar a la Reina— Emperatriz.

‘Además, ¡sigue siendo tan... arrogante como si fuera superior!’