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martes, 15 de septiembre de 2020

Matrimonio Depredador - Capítulo 59

Capítulo 59. Atrapados En El Acto


La delicada atmósfera del almuerzo era como un hielo fino que podía romperse en cualquier momento. Entre Leah, Ishakan y Cerdina, una guerra silenciosa se desataba. El sutil deseo de cada uno de avanzar o proteger al otro se ocultaba en sus fachadas.

Sólo el rey, que no se daba cuenta de nada, sonrió ampliamente y anunció el comienzo del almuerzo.

Una pequeña campana sonó y un aperitivo llegó a la mesa cuidadosamente preparada. El día era cálido y, como estaban en el jardín, se podía sentir el fragante aroma de las flores.

Los platos preparados por los cocineros del palacio también eran lo suficientemente buenos como para admirarlos. Contrastaban la tensión en el aire. El precario equilibrio que bailaba al borde de un acantilado, podía fácilmente derribarse.

El rey y Cerdina dirigieron la conversación en el almuerzo. Ishakan no participó activamente en ella, pero respondió moderadamente a lo que dijeron.

"Parece que Estia y Kurkan han estado involucrados en una inútil guerra de desgaste. Si tuviéramos la oportunidad de hablar antes, tendríamos paz en el presente."

"Es una lástima que nuestras dos naciones hayan sacrificado tanto", Cerdina soltó una leve burla, la apatía evidente en su tono. Blain, que silenciosamente descansaba su tenedor después de terminar de comer, torció la boca y se rió.

El almuerzo continuó con una charla amigable, y después del aperitivo, se trajo el siguiente plato principal. Leah, que estaba degustando el primer plato, arenque a la parrilla con una suave crema agria, sintió como si una espina se hubiera alojado en su garganta. Le resultaba difícil y doloroso tragarlo, a pesar de la suave textura de la crema.

Esperaba que Blain no se metiera con Ishakan, y causara una escena.

"¿......?"

Algo tocó su pie. Inconscientemente, miró al otro lado y los ojos de Ishakan se curvaron en una leve sonrisa. Sus ojos brillantes y parpadeantes, estaban llenos de maldad. Leah sólo podía adivinar lo que estaba haciendo. Ella lo empujó hacia atrás, su pie chocando con sus zapatos.

Se trataba de un jardín al aire libre, así que la mesa del almuerzo era pequeña. Con unas ocho personas sentadas a su alrededor, los asientos de la mesa estaban estratégicamente colocados. Era una estrategia de la familia real. Las personas más importantes se sentaban más cerca; al reducir la distancia, se enfatizaba la intimidad en su relación mutua.

Por otra parte, considerando la complexión de Ishakan, era lo suficientemente alto para estirar las piernas hacia el lado opuesto. Tal vez se había resbalado porque la silla era un poco pequeña para él.

Los ojos de Leah se agrandaron cuando se preguntaba si debía decirle al sirviente que le cambiara la silla. Sin embargo, su cara se acaloró, pensando en las consecuencias. Para su horror, considerar que se había resbalado o cometido un error, sería una completa vergüenza. El movimiento bajo la mesa se había vuelto cada vez más explícito.

Un suave toque alejó el calzado de Leah. Su calzado se desprendió, deslizándose de los suaves calcetines de seda que llevaba puestos.

El calzado escapó de los pies de Leah y desapareció en algún lugar. Trató de ponérselos de nuevo extendiendo los pies a toda prisa, pero sólo pisó las suaves hojas de la hierba.

Su pie tanteaba la hierba, buscando su calzado, cuando de repente, un peso golpeó suavemente la punta de su pie. La punta de un zapato sólido y bien hecho, tocó suavemente el pie de Leah. Podía sentir el fresco cuero bajo la seda que lo separaba de su pie. Luego, tocó ligeramente de nuevo en la parte superior, para no lastimarla, pero bastaba para dejarle rastros de suciedad.

Leah retiró sus pies y miró hacia abajo. Una mancha negra había aparecido en sus calcetines de seda blanca. Leah movió los dedos de los pies, y el calor se encendió en sus mejillas. Mirando a Ishakan con sus mejillas ruborizadas y su cuello caliente, se enfadó un poco por sus pequeñas fechorías. Parecía encantado de poder burlarse de Leah y verla en problemas lo hacía sonreír.

Ella le suplicó con los ojos. Le suplicaba que no se burlara de ella de esa manera. Sin embargo, su momento de alivio duró poco. Pronto, una sensación de cosquillas surgió de su tobillo. Un suave y ligero toque recorría su piel.

Una extraña sensación de cosquilleo surgió de la parte inferior de su abdomen. Sin siquiera darse cuenta, sus muslos temblaban.

"¿Estás enferma?" Leah, que estaba distraída por lo que sucedía debajo de la mesa, se sorprendió. A su lado, Blain estaba frunciendo el ceño.

"¿Estás enferma? No me hagas preguntarlo dos veces". Blain le susurró, tenía una expresión de preocupación.

Al observar lo roja que se había puesto su cara, había malinterpretado que Leah estaba enferma. Recordaba que recientemente había visto a Leah vomitando sangre y desmayándose delante de él.

A pesar de ello, el rey y la reina no expresaron ningún interés en que la situación actual, debido a que estaban demasiado ocupados intercambiando miradas y palabras de afecto entre ellos.

Leah sentía las miradas de Ishakan y Blain, se las arregló para responder.

"...No."

Sus manos seguían temblando, así que apretó su agarre sobre sus cubiertos. Quería meter su mano debajo de la mesa y apartar sus piernas, pero la etiqueta indicaba que debía mantener ambas manos en la mesa durante toda la comida.

"Pareces enferma", dijo Blain. Su mano extendió la mano para tocar su mejilla.

En ese momento, los zapatos que habían dibujado círculos en sus tobillos, se metieron en su falda y subieron por las pantorrillas. El inmediato cambio de posición y la fría punta contra sus suaves pantorrillas le causó que respirara extrañamente, además se puso rígida.

"......"

Blain entrecerró los ojos. Alejando lentamente sus manos, agarró un cubierto que tenía delante y lo dejó caer al suelo. Una sirvienta de atrás corrió e intentó recogerlo, pero él les hizo un gesto, agitando brevemente su mano y personalmente se inclinó.

Su acción para recoger el cubierto había sido lenta, sin embargo, cuando enderezó su espalda de nuevo, agarrando el cubierto de plata, la cara de Blain estaba horriblemente distorsionada.