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viernes, 11 de septiembre de 2020

Matrimonio Depredador - Capítulo 55

Capítulo 55. El Rey Parecido A Un Niño


Leah sonrió. Le parecía adorable la forma en que Melissa había cambiado la forma en que solía llamarlos: de Bárbaros a Kurkans. En respuesta, ella sólo dio una suave sonrisa.

"Por favor, dígale que asistiré."

Sabe que no podía confinarse en el palacio, incluso cuando tenía muchas excusas para hacerlo.

El acuerdo se encontraba en su etapa final. El tratado de paz no era que pudiera suceder de la noche a la mañana, ni se resolviera fácilmente. Antes de que pudieran establecer el tratado con total confianza, necesitaba más información.

Mientras estaba confinada en sus aposentos, enviaba y recibía noticias a través del Conde Valtein. Él estaba demasiado ocupado con sus propios deberes como para atenderla.

También recibió algunas noticias de Laurent del ministerio de finanzas. Le informó que estaba listo para proponer un nuevo plan de reforma fiscal en la próxima reunión del Gabinete.

Estaba claro que los nobles, incluyendo Byung Gyongbaek, protestarían ferozmente contra este nuevo plan. Leah no esperaba que el proyecto de ley se aprobara fácilmente.

Por eso pretendía combinar el tratado de paz con el plan de reforma.

Byun Gyongbaek desempeñaba un papel fundamental entre los aristócratas que se oponían a los planes. Una vez aprobado el tratado de paz, la influencia de Byun Gyongbaek tambalearía. Por eso presionaba para que no dejara que el tratado de paz se llevara a cabo.

Este era el mejor curso de acción a partir de ahora.

Leah y la Condesa Melissa estaban conversando sobre el tratado de paz cuando una sirvienta entró en la oficina, anunciando la llegada de un artículo.

"Parece que Byun Gyongbaek envió otro regalo." La Condesa Melissa murmuró irritada y le dijo que regresaría más tarde. Entonces salió de la habitación, y Leah, que se quedó sola, mirando por las ventanas.

Leah tenía curiosidad por los nardos del jardín. Todas las noches, sus atractivas flores estaban en plena floración.

Ahora que lo recordaba, Leah se dio de cuenta que no había visto a Ishakan desde hace mucho tiempo. Pero sabía que eso era lo correcto. Era natural que no se vieran bajo ninguna circunstancia, excepto en reuniones públicas.

Sin embargo...

Leah continuó mirando fijamente a la ventana en silencio. Pero, no se podía dar el lujo de estar absorta en sus pensamientos sin sentido. Poco después, se giró para mirar la pila de documentos en su escritorio cuando de repente la puerta se abrió.

"¡Princesa...!" La Condesa Melissa exclamó cuando entró. En sus manos, sostenía algo.

Nardos, alrededor de tres o cuatro de ellos, todos cortados limpiamente y atados con cintas blancas. En cuanto le llamaron la atención, se dio cuenta de que no podía apartar la mirada de ellos.

Mientras miraba a Melissa desconcertada, la Condesa colocó el ramo en su escritorio y sacó algo que también traía para entregárselo a Leah.

Era un vestido estilo Kurkan hecho de seda púrpura con dibujos coloridos.

Y con el vestido, una simple nota.

『¿Estás bien? Ha sido difícil verte.』

Estaba escrita en la lengua continental, los trazos de las letras parecían retorcidos y bruscos. Leah dejó escapar un suave grito de sorpresa, con su mano cubriendo sus labios mientras miraba la nota.

Contenía un breve mensaje, y las palabras parecían garabatos de un niño, pero ella estaba sonriendo. Podía imaginar las gruesas cejas de Ishakan moviéndose mientras sostenía tinta y papel en sus grandes manos, intentando con todas sus fuerzas garabatear letras comprensibles.

Consciente de que alguien podría observar su reacción, rápidamente moderó sus rasgos. Sin embargo, era demasiado tarde, porque había llamado la atención de las sirvientas que la rodeaban.

Por cortesía, desviaron sus miradas y fingieron no haber notado nada. Desafortunadamente, no se podía decir lo mismo de la Baronesa Cinael, que ciertamente hizo un alboroto por la tela.

"¡Oh Dios mío! ¡Es un vestido de seda púrpura! Es la seda púrpura de las túnicas que llevaban los bárbaros en aquella época, tan hermosa que los nobles hablaban de ella... Todo el mundo ha buscado lo mismo". Ella dijo con evidente envidia.

Incluso preguntó si podía tocar el vestido sólo una vez, sus labios se abrieron de par en par de expectación, casi como si estuviera a punto babear. Sólo recobró el sentido cuando la Condesa Melissa le echó una mirada de reojo acompañada de un ceño fruncido.

Leah sólo recibió la nota y los nardos. Le devolvió el vestido a la Condesa Melissa.

"Por favor, devuelva el vestido", dijo inmediatamente, y se escucharon ruidos de conmoción.

"¡Princesa!" La Baronesa Cinael pisó fuerte el suelo, obviamente indignada por su decisión, pero Leah no podía permitirse el lujo de aceptar algo tan caro. Especialmente con la negociación en curso, eso se parecería demasiado a un soborno. Pero incluso la Condesa Melissa se negó a seguir las ordenes de ella.

"Pero princesa, el mensajero que trajo los obsequios dijo que si alguno de los regalos era devuelto..." Ella tragó, mirando nerviosamente mientras decía las siguientes palabras, "Entonces el rey no asistirá más al banquete."