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domingo, 6 de septiembre de 2020

La Villana Vive Dos Veces - Capítulo 21

Capítulo 21. El Corazón De La Santa Olga (2) 


Bill entró en pánico.

Si Miraila hubiera estado aquí, no permitiría que estos presentes entraran en la casa.

Luego, Artizea habría sido castigada por recibir presentes de un hombre sin su permiso.

Pero ahora no estaba Miraila, y Bill era un simple mayordomo.

Hasta ahora, había reprimido e ignorado a Artizea, pero lo había hecho siguiendo la voluntad de Miraila. 

Eso no significa que Bill no haya disfrutado hacerlo.

Disfrutaba plenamente de la retorcida sensación de superioridad, que provenía de pisotear a la sucesora del Marquesado Rosan, y del placer de maltratar a una jovencita.

Pero estrictamente hablando, Miraila era la mente maestra detrás de todo esto.

Bill tenía un maravilloso talento para entender los pensamientos de Miraila y actuar en consecuencia.

Mientras se preguntaba si debía detenerla, Emily entró en el vestíbulo sin dudarlo. Sus empleados la siguieron con distintos materiales y maniquíes.

Fue entonces cuando Bill se decidió a detener a Emily, pero cuando observó al último hombre que entró, se estremeció y mantuvo la boca cerrada.

A simple vista, se notaba que el hombre era un caballero. Ni siquiera su ropa podía ocultar su gran físico y sus músculos bien desarrollados.

La ropa que llevaba puesta era tosca y carente de decoración. Sin embargo, tenía una apariencia y actitud digna. También, llevaba una espada en la cintura.

Los cuatro escuderos que lo seguían también estaban armados.

Bill pertenecía a la clase baja. No se atrevería a abalanzarse sobre un hombre armado, especialmente si se trataba de un caballero.

Él tenía más miedo de los caballeros acostumbrados a matar, que a los nobles que se oponían a Miraila.

"¡Bienvenida!" 

Alice salió corriendo felizmente para saludar a Emily.

La criada principal gritó fuertemente cuando Alice apareció, ignorando tanto al mayordomo como a ella.

"¡Alice!"

Sin embargo, los gritos que debieron haber continuado, se detuvieron.

Artizea apareció en las escaleras y miró hacia abajo.

Emily sonrió, se agarró la falda y la saludó educadamente.

"Saludo, Lady Artizea."

"Bienvenida, Madam Emily. No recuerdo haberla llamado, pero ¿Por qué ha venido a este lugar?"

"Su Gracia el Gran Duque Evron me envió."

"..."

Artizea respondió después de un breve silencio.

"Sophie, acompaña a madam a mi tocador."

"¡Sí, Señorita!"

Sophie, que estaba parada detrás de Artizea, bajó corriendo por las escaleras encantada.

Sophie tomó gentilmente a Emily por el brazo y la guió al segundo piso, como si se tratara de una tía a la que no había visto desde hace 30 años. Los trabajadores también la siguieron en masa.

Las criadas susurraban mientras miraban la escena.

Esta vez, Artizea dirigió su atención al caballero, que también estaba parado en el vestíbulo. 

El caballero puso su puño a un lado de su pecho e inclinó la cabeza, cortésmente.

Artizea bajó al vestíbulo y se puso delante del caballero. Luego el caballero se arrodilló sobre una rodilla y la saludo.

"Soy el Caballero Alphonse Liun. Recibí el título de caballero por el Gran Duque Evron y he servido en la Guardia Del Gran Ducado hasta ahora. Es un honor conocerla."

"Encantada de conocerte. Soy Artizea Rosan. Levántate."

Cuando ella extendió su mano, Alphonse besó respetuosamente el dorso de la misma y se puso de pie.

"La escoltaré a partir de hoy por órdenes de Su Gracia. ¿Podría permitirme hacerlo?"

"Le estoy agradecida. Espero que te puedas sentir cómodo en el Marquesado Rosan."

Artizea dijo con calma

Sin embargo, en su interior se sentía incómoda.

Alphonse era uno de los caballeros más capaces y confiables del Gran Ducado Evron.

Era honesto y sin duda alguna leal. Tenía el fuerte espíritu del Gran Ducado Evron.

El hecho de que Cedric colocara a este hombre como su escolta hizo que Artizea se sintiera incómoda.

Si hubiera elegido a Caballero Freil o cualquier otro caballero de rango similar, ella no se habría sentido de esa manera.

Con cualquier otro escolta, ella habría pensado que había venido para observar y evaluar si este matrimonio sería realmente útil o no.

Y eso sería lo normal.

Pero que hubiera venido Alphonse demostraba lo contrario.

Haberlo enviado significaba que Cedric sólo estaba pensando en proteger a Artizea. Eso la hizo sentir extrañada.

En el pasado, Cedric había confiado a Alphonse el papel de proteger a Licia. Alphonse cumplió su deber hasta el final.
 
Había muerto a manos de Lawrence.

No había necesidad de pensar en ello ahora. Artizea sacudió su cabeza ligeramente para despejar su mente.

Luego miró cuidadosamente a las personas que estaban paradas detrás de Alphonse.

Entre esas personas, había una cara familiar, una mujer vestida con ropa de criada y con la cabeza inclinada detrás de los escuderos.

Era Lice Hanson. La nieta de Marcus.

"Señor Alphonse, ¿Hay algún mensaje de Su Gracia?"

"He sido la espada de Su Majestad hasta ahora, pero me pidió que me convirtiera en el escudo de Lady Artizea de ahora en adelante."

Alphonse dijo lentamente.

Un escudo es un arma que protege el interior desde el exterior, pero al mismo tiempo ataca el exterior desde el interior. Puede ser utilizado no sólo como un arma de apoyo para el ataque, sino que también puede utilizarse como un arma ofensiva decente dentro de un rango limitado.

Además, las armas no piensan por sí mismas. Alphonse seguiría sus órdenes.

Artizea comprendió plenamente las implicaciones de esto. Cedric debe haber pensado en ello.

Además, la llegada de Lice Hanson significaba que Marcus se había decidido. En ese caso, no había necesidad de dudar.

Ella llamó a Bill, quien la estaba mirando.

"Bill."

Bill bajó la cabeza apresuradamente. Artizea le dijo.

"Prepara una habitación para el Señor Alphonse. Sería bueno que estuviera en el mismo corredor donde está mi habitación, y para los escuderos, será mejor preparar habitaciones para dos personas, en un edificio anexo. Puedes dejar que Alice se encargué de ella."

"Un pequeño espacio donde puedan acostarse es suficiente. Estos chicos pueden dormir bien en un establo."

Alphonse dijo. Artizea sonrió.

"No te preocupes. Todavía tenemos espacios disponibles. Aunque no sea por mucho tiempo, espero que se sientan cómodos en una casa extraña.”

Bill no parecía pensar igual. Sonrió y dijo, con una cara de preocupación.

"Pero señorita, preparar habitaciones sin el permiso de madam o el joven amo sería problemático..."

"Bill."

Ella sabía que Bill diría eso. Por esa razón, aprovechó la oportunidad para hablar delante de la gente.

Artizea bajó la voz deliberadamente, haciéndola mas fria.

Bill se sorprendió aún más cuando vio la expresión severa en el rostro de Alphonse.

Los empleados de la boutique también miraban la escena con caras rígidas. Incluso Emily se dio vuelta y para mirar la escena, en lugar de dirigirse al tocador.

Una atmósfera helada descendió en el vestíbulo. Artizea preguntó con un tono de voz deliberadamente suave.

"Bill, ¿Puedes decirme quién soy?"

"Bueno, señorita..."

Bill sonaba avergonzado.

Los sirvientes y criadas de esta mansión estaban bajo su control. Sin embargo, sin las instrucciones de Miraila no podía coaccionar físicamente a su hija.

Más aún frente al Caballero del Gran Duque Evron y Madam Emily, una mujer con muchas conexiones.

"No es necesario hacer un espectáculo, entremos y hablemos. Este es un asunto familiar, ¿Cierto?"

Bill estaba tratando de calmar a Artizea y extendió su mano para tirar de su brazo.

Pero en ese momento, Alphonse lo golpeó con su espada en el brazo.

"¡Ohh!"

Gritó y dio un paso atrás al sentir un dolor desgarrador en su brazo.

Cuando el caballero se adelantó, dos de sus escuderos también se acercaron y retorcieron los brazos de Bill para sujetarlo.

"¡De rodillas!"

Alice gritó ferozmente.

Bill estaba atónito mientras se arrodillaba en el suelo.

Artizea dobló una rodilla en un elegante movimiento para hacer contacto visual con Bill.

"Bill, es la segunda vez que el Marquesado Rosan ha sido deshonrado por su inútil mayordomo frente al Gran Duque Evron."

"Señorita..."

"Una vez puede tolerarse. Eso puede sucederle a cualquiera. Si alguien es descuidado en su trabajo, incluso puede que no conozca el paradero de su ama. Pero ser incompetente en dos ocasiones es una deshonra para la familia. El Señor Alphonse actúa como los ojos de Su Gracia, no puedo creer que te hayas comportado de esta manera en su presencia."

Bill puso los ojos en blanco. También, comenzó a sudar frío por su espalda.

Artizea preguntó de nuevo.

"Bill, dime quién soy."

"Señorita."

Slap!

Alice le dio una fuerte bofetada en la cara.

"¡Señorita! Sí madam se entera de esto, ¡Argh!"

Alice le dio otra bofetada.

Sus ojos se pusieron rojos, no por el dolor, sino por la conmoción.

Nunca había imaginado que algo como esto podría suceder.

La situación podría parecer ridícula, por supuesto, desde la perspectiva de Miraila y sus seguidores. Pero la persona que tenía enfrente era la futura Marquesa Rosan, y Bill no era más que simple plebeyo.

Además, Miraila no estaba presente, ni tampoco Lawrence. Y no volverían por el momento.

Bill se dio cuenta de que Artizea tenía tiempo suficiente para encargarse de él.

Alice le dio una bofetada en la mejilla una vez más.

"¿Qué pasará si madam se entera?"

Dependiendo del estado de ánimo de Miraila, podría pasar cualquier cosa.

Pero Lawrence pensaba diferente.

Valoraba el honor, y no toleraría que Artizea hubiera permitido una escena inapropiada de Bill frente al caballero del Gran Duque Evron, sin importar el castigo que le impusiera Miraila.

Y aunque Miraila se enfadara más tarde con Artizea, no significaba que Bill estuviera a salvo en este momento.

Finalmente, respondió temblando.

"Ma-Marquesa Heredera..."

Artizea sonrió. Su sonrisa se veía completamente diferente a la de antes.

Los escuderos soltaron los brazos de Bill.

"Bill, prepara la habitación del Señor Alphonse y los espacios donde se van a alojar los escuderos. Cuando lo hayas terminado, ven a mi habitación con la llave y el libro de cuentas."

"Eh, ¿La llave?" 

"¿No lo has entendido? Me refiero a la llave de la caja fuerte. Jacob."

Artizea llamó a Jacob, el abatido mayordomo asistente, que estaba agazapado en un rincón.

"Acompaña a Bill y ayúdalo."

"¡Sí, sí!"

"¿Entiendes lo que ella quiere decir?" 

"¿De verdad entiendes el significado de las palabras de Lady Artizea?"

Alice dijo bruscamente.

Aunque Jacob estaba cansado de ser tratado como un don nadie, asintió con la cabeza obedientemente. Luego, cuando se dio la vuelta, se encogió de hombros. 

Si ella le quitara la llave a Bill, entonces Jacob, como mayordomo asistente, podría quedar a cargo. Y por su actitud, parecía que se había dado cuenta de esta oportunidad.

Artizea le dijo a Alice.

"Alice, ve y ayuda a esa joven criada."

"Yo también quiero mirar sus nuevas prendas de vestir..."

"¿En quién más podría confiar aparte de ti?" 

Alice sacó la lengua y dijo, "Esta bien, lo haré." Luego se rió.

Artizea se dio la vuelta primero. Emily y el resto de sus empleados se dispersaron apresuradamente como si no hubieran estado mirando.

Alphonse la siguió en silencio.

Deteniéndose frente a la puerta del glamuroso tocador, Artizea dijo con una expresión tranquila, completamente diferente a la de hace unos instantes.

"Lamento que hayas visto una horrible imagen de mi tan pronto como llegaste." 

"No."

Alphonse respondió con cortesía.

"Dama, no tiene que preocuparse por su imagen en mi presencia. Su Gracia nos ha dicho que usted se encuentra en una posición muy complicada en esta familia, y que aunque parezca que usted está actuando de manera incomprensible, debe haber una razón para ello, así que no debemos dudar de usted."

"Su Gracia..."

Artizea dijo, sintiéndose extraña.

Incluso Lawrence, a quien ella había sido leal durante toda su vida pasada, nunca había confiado en ella de esta manera.

Más que prendas de vestir, le envió confianza y sus fuerzas.

Ahora podía dar el siguiente paso.