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sábado, 5 de septiembre de 2020

La Emperatriz Se Volvió A Casar - Capítulo 199

Capítulo 199. Una Grieta (2)


Solo me di cuenta al día siguiente del verdadero significado de las palabras de Heinley. 

Primera Emperatriz

Imperio Occidental.


Tenía la intención de expandir su país.

Estaba tan abrumada que en cuanto me desperté, agarré mi manta y la solté repetidamente.

De hecho, la gente siempre se preguntaba por qué Occidente no se había expandido. Yo también, y todavía no sabía la respuesta.

Sin embargo, de lo que todos si estaban seguro es que el Reino Occidental tenía el poder y la riqueza para convertirse en un Imperio.

Mi corazón latía muy rápido, imaginando el momento en que el Reino se convertiría en un Imperio. Ese suceso definitivamente quedará grabado en la historia. Me sentí abrumada al saber que yo sería parte de esa historia. Heinley, como poseedor del trono, también será admirado y respetado.

"Debo ser una buena emperatriz”.

Como la primera emperatriz que se volvió a casar y la primera emperatriz del Imperio Occidental, debo ser más cuidadosa en mis acciones y centrarme en el papel de Emperatriz.

‘No, este no es el momento de pensar en esto’.

Me levanté rápidamente de la cama y tomé el libro que había estado leyendo todos los días desde que llegué a este país. En este libro el escriba del Reino Occidental registró las reuniones del rey durante veinte años.

Unos momentos después, las damas de compañía vinieron a cambiarme de ropa. También me trajeron el desayuno. Incluso después de cambiar de ropa y desayunar, seguí leyendo el libro. Después de dejar el libro, me di cuenta de que el tiempo había pasado.

"Su Majestad."

Rose, que estaba de pie a mi lado, gritó.

" Monde, el reportero del Periódico Azul quiere conocer a la Reina."

"¿Periódico Azul?"

"Es uno de los tres periódicos que tiene acceso al palacio."

Solo con escuchar eso, supe que quería. Los tres periódicos con permiso para entrar en el palacio estaban definitivamente compitiendo entre sí, y uno de ellos me entrevistó dos veces.

Ahora los otros dos vendrían a mí con impaciencia.

El problema es que... no consiguieron la primicia, así que intentaran sacar el máximo provecho posible.

Durante la entrevista, había una alta posibilidad de que hiciera algunas preguntas incómodas.

"¿Qué vas a hacer, Reina?"

Pensé por un momento, y luego respondí.

"Déjalo entrar."

De todos modos no puedo evitarlos para siempre. Rose salió de la habitación con una expresión de preocupación, y luego volvió con un hombre.

"Saludos, Su Majestad. Mi nombre es Monde."

Viéndolo entrar con una mirada decidida en su rostro, parecía estar bien preparado.

Aun así, mostré una actitud tranquila frente a él y lo saludé con una sonrisa.

Después de algunos saludos formales, la entrevista comenzó.

"La reputación de Su Majestad es ampliamente conocida, y se ha hablado mucho de sus habilidades. Estoy seguro de que serás una buena Reina para Occidente."

‘Esto no es todo ¿verdad?’

"Pero también estoy un poco preocupado, Su Majestad."

‘Ahora si comienza.’

"La razón por la que Su Majestad se ha ganado una reputación como una Emperatriz de renombre, en resumen, es por su amor por el Imperio Oriental."

"..."

Parece que la pregunta será más difícil de lo que pensaba. Como no tuve que responder a sus palabras, Monde continuó con una expresión de preocupación.

"El Imperio Oriental y el Reino Occidental no son enemigos. Por lo tanto, no hay problemas significativos. Pero... ¿y si un día los dos países compiten por una ventaja? ¿No sería eso difícil para usted, Su Majestad?"

*** 

Sovieshu se sentía inquieto. Se pregunta si la carta había llegado a Navier o no. Pensó en algunas malas posibilidades que no tenían sentido. ¿El caballero que envió la carta se perdió en el camino? ¿O tal vez se encontró con bandidos que robaron su carta? ¿Y si el caballero tuvo un ataque al corazón y no pudo entregar la carta?

Sólo pensar en que la carta no llegara a Navier, hacía que se estremeciera. Tenía la esperanza que después de que Navier leyera la carta, las cosas volvieran a ser como antes. 

La Emperatriz Se Volvió A Casar - Capítulo 199


Pero aun así, no podía esperar a recibir su respuesta. Sovieshu sabía que no era el momento para que él estuviera así. Inmediatamente regresó a su trabajo.

‘Parece que me estoy volviendo loco.’

Sovieshu estuvo un poco ocupado hoy. Muchas parejas le pidieron que bendijera su matrimonio. Para ser honesto, Sovieshu no quería conocerlos. Por eso, la atmósfera a su alrededor era pesada. Pero aquellos que le pidieron sus bendiciones pensaron que esta pesada atmósfera provenía de la dignidad del Emperador. Después de todo, apreciaban la bendición del Emperador.

La última pareja que pidió una bendición no era una pareja que se iba a casar. Pidieron una bendición por su hija adoptada.

"A partir de hoy, esta niña será nuestra hija. Por favor, bendiga a nuestra hija, Su Majestad."

Como si bendijera a un recién nacido, Sovieshu bendijo a la niña adoptada. Él ha bendecido el futuro de niños muchas veces. De repente Sovieshu pensó en la huérfana que Navier había apoyado. Después de que la agenda de bendiciones se terminó, Sovieshu dio órdenes al Marqués Karl.

"Diles a los lugartenientes de Navier que se reúnan conmigo en mi estudio."

Sovieshu se dirigió a su estudio y leyó algunos documentos. No mucho después, los dos lugartenientes de Navier llegaron.

"¿Ustedes son los lugartenientes de Navier?"

Los dos lugartenientes parecían nerviosos por haber sido convocados por el Emperador. Se pusieron aún más nerviosos cuando Sovieshu mencionó el nombre de la antigua Emperatriz. Anteriormente, cuando Sovieshu había sacado el tema, nunca había sido una conversación agradable.

"Sí, Su Majestad."

"Navier financiaba a una niña huérfana. ¿Quién de ustedes estaba a cargo de eso?"

Inesperadamente, Sovieshu sólo quería hablar de esto. Uno de los lugartenientes se adelantó avergonzado.

"Yo, Su Majestad."

¿Por qué de repente Sovieshu habla de esto? El lugarteniente no lo entendía. Se quedó ahí parado sin hacer nada. Entonces, Sovieshu continuó.

"Escuché que la chica perdió su poder mágico."

"Sí, Su Majestad. La chica es la Señorita Evely."

"¿Qué pasó después de eso? ¿Qué hay de la beca?"

"La Señorita Evely sigue estudiando en la Academia Mágica, y la beca sigue siendo otorgada."

"¿No estás haciendo eso ahora?"

"Actualmente estoy trabajando en otro departamento."

El lugarteniente respondió al notar la reacción de Sovieshu. Después de que se divorciaran, naturalmente, la disposición de los departamentos en el palacio cambió. Sovieshu asintió brevemente.

"Haz que la beca de la chica sea revocada."

El lugarteniente se sorprendió. Pensó haber escuchado mal.

"¿Perdón?"

"¿Conoces su cara?"

"Sí, solía visitarla regularmente."

"Quiero verla. Tráemela."

Los dos lugartenientes estaban aún más confundidos.

Él no estaba de acuerdo en que Evely continuara estudiando en la Academia Mágica mientras su poder mágico no estuviera. Si permanecía en la academia, continuaría lamentando haber perdido su magia y se sentiría inútil. Al final, Evely tenía que encontrar otra forma de vida y Sovieshu quería ayudarla. Incluso si Evely estaba dispuesta, Sovieshu le permitiría quedarse en la capital. Entonces un día, cuando Navier regresará, se sentiría feliz y aliviada.

Por otro lado, los lugartenientes estaban preocupados. Navier apreciaba a Evely y Sovieshu fue quien quiso divorciarse de la anterior emperatriz, si él quería ver a Evely no sería precisamente para cuida de ella.

*** 

No fueron sólo los dos lugartenientes los que malinterpretaron las acciones de Sovieshu.

"¿Su Majestad pidió ver a una chica?"

Cuando el Vizconde Roteschu le dio la noticia, Rashta se sorprendió mucho.

"¿Quién es?"

No lo sé. Pero debe tener la misma edad que Rivetti para ser estudiante de la Academia Mágica.

"Academia Mágica."

Rashta estaba aturdida. Su orgullo fue herido cuando supo que Sovieshu quería conocer a una chica que poseía habilidades mágicas. Aunque se había deshecho de una noble como Navier, esta vez, una chica mágica vendría al palacio. Rashta sintió que su cabeza daba vueltas.

‘Pensé que Sovieshu definitivamente nunca me engañaría. ¿Me he equivocado?’

La gente pensaba que Sovieshu tenía una aventura con Rashta, pero ella no lo creía así. Ella sabía que Sovieshu no amaba a Navier. Después de todo, fue un matrimonio político. No se aman el uno al otro.

Rashta juntó sus manos en un sentimiento de intranquilidad. ¿Por qué Sovieshu quería conocer a otras mujeres antes de casarse? ¿Ha cambiado de opinión? ¿Es esa mujer la que se convertirá en Emperatriz? Rashta pensó frenéticamente. Incluso si la mujer que Sovieshu quería conocer no era una mujer adulta, si tenía la edad de Rivetti se convertiría en adulta en un año. No había mucha diferencia de edad entre ella y Sovieshu, era posible que se convirtiera en la concubina de Sovieshu.

A diferencia de Rashta, el Vizconde Roteschu hablaba con calma.

"No sabes qué clase de mujer es. Cálmate."

"..."

"Ya te lo dije antes, ¿no? Deberías estar más atenta ahora."

Rashta puso sus manos sobre su estómago. En lugar de calmarse, el Vizconde Roteschu sólo aumentó sus preocupaciones.

"En este momento tal vez solo es un malentendido, pero un día, lo que te preocupa se hará realidad."

"En lugar de provocar a Rashta, ¿qué tal si encuentras una solución a este problema?"

"Mmm..."

Al escuchar la aguda respuesta de Rashta, el Vizconde Roteschu simplemente asintió y sonrió. La estaba agitando deliberadamente. De esa manera, ella necesitaría su ayuda. Cuanto más preocupada estuviera, mejor.

Después de que el Vizconde Roteschu se fue, Rashta se sentó en el sofá y cerró los ojos. Quería ir a ver a Sovieshu y preguntar por la mujer que quería ver. Si Sovieshu se iba a reunir con esa chica por asuntos de trabajo entonces Rashta se sentiría aliviada.

Sin embargo, le preocupaba que Sovieshu pensara que era demasiado celosa y se molestara por ello. Los celos moderados pueden acercarte a tu pareja, pero los celos excesivos pueden hacer que se canse.

"... Señorita Rashta."

Al ver a Rashta tan agitada, Delise se quedó indefensa. Después de despedir al Vizconde Roteschu, Delise se acercó a ella.

"El Emperador no es un hombre así. No te preocupes demasiado."

Delise escuchó la conversación entre Rashta y el Vizconde Roteschu. Tenía la intención de consolarla y calmarla. Pero Rashta no se sentía mejor. Sabía que Delise estaba secretamente enamorada de Sovieshu aunque sus sentimientos no eran correspondidos. La miró molesta.

"No sé cuánto conoces a Su Majestad. Pero, ¿piensas que lo conoces mejor que yo, su esposa?"

Al escuchar a Rashta refunfuñar con una expresión severa, Delise se dio cuenta de que Rashta se había sentido ofendida, así que mantuvo la boca cerrada.