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sábado, 8 de agosto de 2020

The Second Coming of Gluttony - Capítulo 401

Capítulo 401. Para Cambiar (3)


La reina de Eva usó el Juramento Real y recibió la autoridad para modificar las ventanas de estado de los Terrícolas.

Esta noticia se difundió por todas las ciudades en menos de dos días, poniéndolas patas arriba.

Como los Terrícolas estaban acostumbrados a una libertad que venía sin ningún costo, todos quedaron atónitos por la noticia.

Estaban felizmente observando el fuego desde el otro lado del río, por lo tanto no era sorprendente que se confundieran cuando el fuego se extendió repentinamente a través del río y los arrastró.

Por supuesto, los que reaccionaron con más fuerza fueron los Terrícolas dentro de Eva.

A pesar de la fuerte declaración de Charlotte Aria, no se echaron atrás fácilmente. Asediaron el palacio y protestaron todos los días.

Una pequeña minoría se preguntaba si se repetiría la pasada Guerra Civil de Haramark.

Sin embargo, su preocupación resultó ser infundada.

Si bien es cierto que la Familia Real de Haramark una vez intentó hacer lo mismo y no logró reprimir la reacción de los Terrícolas enojados, la situación actual era totalmente diferente a la del pasado.

Haramark en esos días no tenía un solo patrocinador y estaba rodeado de enemigos por todos lados. Por el contrario, la actual Eva contaba con el apoyo de la organización más fuerte de Paraíso, así como de otras organizaciones de apoyo.

Eso no fue todo. Organizaciones influyentes de otras ciudades mantenían su silencio.

Frente a esta noticia, que era como un relámpago inesperado, los Terrícolas comunes y corrientes no podían decir nada para cambiar la situación.

Al final del día, estaban cosechando lo que habían sembrado.

Permanecieron en silencio cuando el Carpe Diem fue atacado por un grupo desconocido en el pasado.

Guardaron silencio cuando Valhalla fue atacado por las organizaciones influyentes del Paraíso.

Y ahora, estaban siendo atacados, pero no quedaba nadie que los defendiera.

"¡Joder!"

Un hombre había ido al palacio real para protestar y quejarse también hoy, pero después de ser perseguido sin provecho alguno, arrojó su arma al suelo enfadado.

Quería volver a entrar, estrangular a la reina y forzarla a deshacer los cambios, pero sabía muy bien que su cuello saldría volando en el aire en el momento en que pusiera otro pie en el palacio.

El hombre suspiró y miró a la gente que también había ido a protestar.

Hoy, había una mujer de cabello rojo de guardia, girando una espada larga en su mano mientras observaba cuidadosamente cada uno de sus movimientos. Sus ojos brillaban con expectación, esperaba el momento en que cruzarían la línea.

Se les había advertido que si volvían a molestar a la reina con este problema, se convertirían en ejemplos de su nueva autoridad.

Parecía que no tenían otra opción que aceptar este nuevo cambio.

"...¿Qué debemos hacer?"

Alguien preguntó con una voz inquieta.

Había al menos un par de docenas de individuos en el grupo, pero nadie estaba hablando.

"...Supongo que no tenemos otra opción."

Después de un largo silencio, el hombre habló con una expresión abatida.

No parecía que hubiera nada que pudieran hacer para cambiar la situación.

Fue entonces.

"¿Qué fue eso?"

Un hombre gruñón habló bruscamente.

"Si piensan seguir adelante con esto, ¿Por qué no se lo demostramos?"

"¿Demostramos?"

"¿Vas a quedarte quieto sin hacer nada? ¡Al menos tenemos que demostrarles que no somos retrasados!"

Los ojos de la gente se agrandaron con el arrebato del hombre.

"¡No es que Eva sea la única ciudad!"

El hombre resopló.

En cierto modo, tenía razón. No era como si fueran miembros de una organización arraigada en Eva. Los Terrícolas individuales que vivían como vagabundos en posadas podían fácilmente mudarse a otra ciudad sin incurrir a una gran pérdida.

Si no les gustaba Eva y su nuevo cambio, podían simplemente abandonarla.

En realidad, sabían que Charlotte Aria no estaba equivocada. Sin embargo, que te quitaran algo siempre se sentía terrible. Y cuando ese algo, se trataba de un derecho que habían estado disfrutando gratuitamente, podían entenderlo con sus cabezas, pero sus sentimientos no podían aceptarlo.

"¡Sí! ¿Por qué no nos vamos entonces? ¡Dejemos que sean felices por su cuenta!"

Cuando una persona estuvo de acuerdo en un ataque de ira, otras personas comenzaron a estar de acuerdo también.

"¡Eso es! Si no puedes soportar el calor, ¡Sólo tienes que salir de la cocina!"

"¡Déjalos que toquen el tambor todo lo que quieran! ¡Veamos si nos importa!"

"¡Oye, oye! Vamos a demostrarles que incluso un gusano puede volverse peligroso si los pisas! "

"¡Deben pensar que somos perros que ladrarán a cada una de sus órdenes! ¿Qué ha sido eso? ¿Irse? Esa mocosa, ¿Cree que no lo haremos?"

La gente comenzó a zumbar, decidida a dejar a Eva.

Algunos de los más impacientes regresaron inmediatamente, empacaron sus pertenencias y firmaron contratos con carruajes.

Muchos Terrícolas debieron encontrar el cambio inaceptable, porque había cientos de personas que cargaban su equipaje en los carruajes.

"El representante de Valhalla es un novato."

Un hombre se subió a un carruaje y comentó con una mirada aliviada.

"Es el ejemplo perfecto de una niña que se apoderó del poder por casualidad."

"Sí. ¿Cree que las familias reales no hicieron nada hasta ahora porque son idiotas?"

Un hombre que se subió al mismo carruaje también comentó.

"Justo cuando la gente empezaba a animarle, hace esto. De todos modos, estoy seguro de que Scheherazade estará llena de gente de ahora en adelante."

"Sí, es mejor estar con traidores que vivir como esclavos."

"¡No puedo esperar hasta que la próxima semana llegue! ¡La ciudad estará vacía! ¡Y sólo el viento frío soplará en las calles!"

"¿Quién sabe? ¡Quizás nos suplique que volvamos! Lo sentimos. Retiraremos los nuevos cambios, ¡Así que por favor!"

"Demonios, voy a necesitar más que eso para cambiar de opinión. ¡Ah, tal vez si la Estrella de la Lujuria me deja hacer lo que quiera con ella!"

Una risa bulliciosa salió del carruaje.

Sintiéndose mejor por haber desahogado su ira, el hombre abrió la puerta del carruaje.

"Cielooos, Eva, esto es un adiós."

Después de murmurar de forma despreocupada con su cabeza asomada, miró hacia atrás.

Fue entonces.

"...¿Eh?"

El hombre exclamó mientras miraba la ciudad que ahora se había convertido en un pequeño punto.

"¿Qué diablos es eso?"

Gritó con una mirada de incredulidad.

"¿Hmm? ¿Qué pasa?"

"¡Espera! ¡Detén el carruaje!"

"¿Qué pasa?"

El otro hombre asomó la cabeza fuera del carruaje y miró en la misma dirección que el primer hombre.

Luego, puso la misma cara de asombro.

"Eso es..."

Había una larga marcha que los dos hombres miraban fijamente.

"¿Ángeles Caídos, Hadas de las Cavernas, Hadas del Cielo, Bestias y Enanos...?"

"¿Por qué está la Federación aquí?"

De hecho, los miembros de la Federación marchaban en una larga fila.

Una larga e interminable fila se dirigía hacia el EVA.

Uno de los hombres activó la habilidad básica de la clase Arquero, Ojos de Mil Millas, y vio a las razas extranjeras riendo y charlando de forma entusiasta.

Por lo menos, no parecía que vinieran a tomar una ciudad.

Parecían más bien una delegación a gran escala que tenía la misión cultural de establecer relaciones amistosas.

"¿Qué demonios está pasando?"

"¡Oye! ¡Devuelve el carruaje! ¡Deprisa!"

Se produjo un extraño fenómeno.

Los carruajes que salieron de la ciudad dieron la vuelta y comenzaron a regresar uno por uno.


*


"¡Mmm! ¡Euhmm!"

Charlotte Aria se había derrumbado tan pronto como regresó al palacio después de usar el juramento real en el templo. Tal vez porque había agotado completamente su energía mental, su cuerpo ardía con una fiebre alta durante dos días.

Seol Jihu la protegió a su lado, cuidándola toda la noche.

"¡Mm! ¡Mmmmm!"

Empapada en sudor como alguien sumido en agua de lluvia, temblaba como una hoja en una tormenta.

Seol Jihu empapó una toalla con agua antes de escurrirla y limpiar cuidadosamente la frente de Charlotte Aria.

"Yo... lo siento..."

Charlotte Aria murmuró débilmente como si se avergonzara de mostrar una apariencia tan débil.

Seol Jihu sonrió en silencio.

"Yo…"

Charlotte Aria jadeaba con respiraciones calientes y luego preguntaba con cuidado.

"¿Cómo estuve...?"

"¿......?"

"¿Lo hice... bien...?"

"... Sería presuntuoso de mi parte decirlo."

"Está bien... así que dime..."

Seol Jihu sonrió brillantemente y acercó su rostro al de Charlotte Aria.

"Estuviste increíblemente bien."

Le susurró al oído.

"Y sexy."

...¿Sexy? ¿Hermosa hasta el punto de provocar placer sexual?

¡Pong! Vapor blanco salió de las orejas de Charlotte Aria.

"¡Insolente...! Te atreves a hablarle a una reina de esa manera..."

La cara de Charlotte Aria se enrojeció y se cubrió con su manta.

Seol Jihu se rió en silencio.

En ese momento, un mensajero llegó con la noticia de la llegada de la Federación a Eva.

Sin embargo, Seol Jihu no se fue de inmediato.

Se quedó al lado de Charlotte Aria y acarició suavemente la manta donde debía estar su cabeza.

"Puedes irte si quieres..."

Sintiendo su toque, Charlotte Aria asomó la cabeza fuera de la manta y murmuró en voz baja.

Seol Jihu sólo se rió y continuó moviendo su mano.

"¿Por qué te ríes...?"

Charlotte Aria hizo un puchero pero cerró los ojos ante su suave toque. Pronto, su pequeña nariz emitió débiles sonidos respiratorios.

Una hora más tarde, Seol Jihu quitó lentamente su mano y se levantó.

¿Roselle la alababa en el Mundo de los Sueños?

Viendo a Charlotte Aria sonriendo felizmente mientras dormía, Seol Jihu cerró la puerta en silencio.


*


Los miembros de la Federación visitaron una ciudad humana.

El objetivo de la visita fue la fortificación del Eva.

|Primero, a partir de hoy, Eva formulará un restablecimiento de las relaciones con la Federación.|

|Más allá de una simple alianza, Eva se convertirá en un pilar de apoyo para la Fortaleza Tigol y asumirá el papel de asistencia mutua con la Federación.|

Dando un paso más, se trataba de discutir la piedra angular de la asociación permanente de la Federación y la humanidad.

Aquí en esta ciudad llamada Eva.

La mayor ventaja de la Federación era la existencia de la poderosa Fortaleza Tigol, pero también representaba su mayor debilidad.

Aunque sus otras fronteras también eran seguras, no estaban tan fortificadas como la Fortaleza Tigol.

En otras palabras, en el momento en que la Fortaleza Tigol cediera, sería sólo cuestión de tiempo para que todo el territorio de la Federación fuera conquistado. Esto provocaría naturalmente un gran desastre para la humanidad al expandir su frente de batalla.

Esto no sería un problema si la Fortaleza Tigol fuera realmente un muro inexpugnable, pero la Fortaleza Tigol ya había sido capturada una vez. Juzgando este asunto como de alta prioridad, el alto mando de la Federación había hecho una petición a Seol Jihu después del final de la guerra hace un año.

Querían preguntar acerca de fortificar a Eva hasta el nivel de la Fortaleza Tigol y establecer una relación de cooperación mutua para que tuvieran un lugar seguro donde retirarse, en caso de que la Fortaleza Tigol fuera conquistada de nuevo.

Por supuesto, Seol Jihu no tenía razón para rechazar su oferta.

Estaba preocupado por lo obsesionada que estaba la Reina Parásito por tomar la Fortaleza Tigol. No parecía una mala idea aprovechar esta oportunidad y asegurarse de que ni siquiera soñara con tocar la Fortaleza Tigol.

De hecho, consideró esto como una necesidad.

Y con las cosas resultando de esta manera, que los Terrícolas de Eva dejaran la ciudad no era de su incumbencia.

Porque incluso sin ellos, las razas extranjeras vivirían en Eva junto a la humanidad. Además, sabía muy bien que esos cobardes terrestres eran mucho más débiles y desleales que las razas extranjeras, que estaban llenas de odio contra los Parásitos.

Tampoco era sólo Eva.

Otras ciudades pronto repetirían la proclamación de Eva, y los miembros de la Federación también irían a esas ciudades.

Entonces, Scheherazade tendría que tomar una decisión.

O bien bajar la cabeza y seguir la tendencia o...

'Ser destruida'.

Seol Jihu caminaba mientras tarareaba en su interior.

La ceremonia de bienvenida debe haber terminado mientras estaba durmiendo a Charlotte Aria, puesto que podía observar varias razas extranjeras caminando por el lugar.

"¿Es aquí donde vamos a vivir a partir de ahora?"

"¡Sí! ¡Será mucho más seguro aquí!"

"¡Uwoah!"

Dos jóvenes Hombre Zorro se tomaban de la mano y exclamaban con mirada esperanzada.

Al mirar más de cerca, Seol Jihu notó que eran Haeryeo y Haeya.

Se sintió extraño viendo a los miembros de la Federación corriendo dentro de una ciudad humana.

La gente que no conocía la historia de fondo los miraba atónitos, mientras que los que sí la conocían salieron a las calles y saludaron a los miembros de la Federación.

Era como si estuviera viendo una repetición del festival en la Fortaleza Tigol la noche antes de que se fueran.

Justo cuando Seol Jihu sonrió satisfecho, sus ojos se abrieron de golpe.

"¡Ah...!"

Vio una cachorra con rayas cruzando las calles con la barbilla y la cola en alto. Parecía que estaba disfrutando de estar en el centro de atención.

Detrás de este cachorro con rayas había un grupo de seis pasteles de arroz blanco y amarillo.

"¡P-Puppy!"

"...¿Kiing?"

Deben haber notado a Seol Jihu cuando se estremecieron.

Luego parpadeaban sus pequeños ojos como frijoles, sacaron sus lenguas y vinieron corriendo mientras movían sus colas.

*Girar* *Girar*. Cuando las pequeñas bolas de pelusa comenzaron a girar alrededor de las piernas de Seol Jihu, los ojos de Seol Jihu también giraron.

Cuando el pastel de arroz de rayas negras se paró sobre sus patas traseras y le dio un codazo en la pantorrilla, ya no pudo evitarlo.

"¡Pequeñas bolitas!"

¿Quién les dijo que fueran tan lindas? Seol Jihu gritó en su interior antes de agacharse instantáneamente y abrazar a las pequeñas bolas de pelusa que saltaban de alegría.

"¡Quería tanto verlas! No tienen idea de cuánto extrañé su pelaje y su grasa."

¿Pelaje? ¿Grasa? Las pequeñas bolas de pelusa inclinaron sus cabezas, pero viendo lo encantado que estaba Seol Jihu viéndolas, le lamieron la cara.

Mientras se frotaban la cara, sonó una tos seca.

"Yo."

Un individuo de raza extranjera con una melena alrededor de su cara, el Rey Hombre Bestia Tigre Blanco, levantó su mano y dio un incómodo saludo.

Seol Jihu giró su rostro, que aún estaba enterrado en las bolas de pelusa, y envió al Rey Bestia una mirada feroz.

"...Tengo un favor que pedirte."

"Ha sido un... ¿Hmm?"

"¿Puedo quedarme con ellas un rato? ¡Está bien aunque sea sólo cuando duermo!"

El Tigre Blanco parpadeó desconcertado. Luego...

"...Oh, qué atrevido."

Parecía estar impresionado.

"Decir semejante cosa... Hmm, supongo que está bien. ¡Como un héroe y un hombre, ese espíritu es natural! ¡Bien! ¡Te permitiré dormir con mi hija!"

El Tigre Blanco carcajó alegremente.

"No soy un padre particularmente estricto de todos modos. Pero trata de aguantar unos meses. Yo también quiero conocer a mis nietos, pero debería esperar al menos hasta que llegue a la edad adulta..."

Seol Jihu no tenía idea de lo que estaba pasando, pero estaba feliz de saber que podía quedarse con las pequeñas bolas de pelusa.

"¿Te estás preparando para aparearte tan pronto?"

En ese momento, Gabriel apareció mientras peinaba su cabello plateado hacia atrás.

"Ah."

Seol Jihu finalmente entró en razón, aunque se aferró más a las pelusas.

"Bienvenida."

"Ha pasado una hora desde que llegamos."

"Debí haber salido a recibirte... Lo siento. La reina está un poco enferma."

"Está bien. El administrador real de Eva nos trató bien. También vi su discurso. Sinceramente, me hizo verla desde otra perspectiva. Dile que fue un excelente discurso acorde con la posición de reina."

Gabriel sonrió.

"De todos modos, gracias. Se estaba llenando demasiado. Por fin hay algo de espacio para respirar."

Cierto, el territorio de la Federación era el más pequeño entre las tres fuerzas de Paraíso.

Cinco razas vivían juntas en lo que sólo debería ser suficiente para que vivieran una o dos razas, así que resultaba imposible que la Federación no estuviera abarrotada.

La raza Hombre Bestia que había disminuido su población hasta el punto de estar en peligro de extinción, había recuperado hasta cierto punto su prosperidad pasada gracias a que unas pocas especies eran muy fértiles.

El período entre el embarazo y el nacimiento no era extenso. Adicionalmente, una madre soltera podía dar a luz a ocho o incluso doce bebés a la vez.

Dado que los Hombres Bestias crecían rápidamente, resultaba conveniente para la Federación que necesitaba soldados, pero como no había ocurrido ninguna guerra grave en el último año, necesitaban un nuevo territorio para manejar su población creciente.

"De todos modos, si de verdad lo lamentas, abre unas cuantas ciudades más para nosotros más tarde."

Gabriel sonrió.

"No te preocupes. Hay un gran lugar llamado Haramark."

"Haramark no está mal. Aunque, primero deberíamos instalarnos apropiadamente en Eva y mostrar que podemos ser de ayuda... Hmm."

Gabriel se mordió los labios en medio de la charla.

Seol Jihu inclinó su cabeza.

"¿Por qué? ¿Hay algún problema?"

"No lo llamaría un problema... pero necesito pedirle su comprensión."

Gabriel sonrió amargamente y explicó.

Una vez que terminó, Seol Jihu caminó apresuradamente hacia el edificio de Valhalla, donde vio a un grupo de gente rechoncha reunida.

Eran los Enanos.

Todos tenían miradas incómodas en sus rostros.

Vidalif, el Rey Enano, estaba especialmente disgustado.

Miraba a su alrededor en todas direcciones con una cara brillante mientras sus manos temblaban incontrolablemente como un paciente con un trastorno obsesivo-compulsivo.

'¿Era igual antes?'

Seol Jihu recordó que Vidalif estaba calmado y tranquilo en la reunión.

"¡Ah! ¡Ahí viene!"

Algunos de los Enanos que reconocieron a Seol Jihu se acercaron corriendo.

"¡Oh, héroe, nuestro rey está furioso!"

"¿Qué ha pasado? ¿Alguien hizo algo?"

"¡No, no, nuestro rey está enfadado por esta ciudad!"

El Enano sacudió la cabeza.

"Perdona mis modales, pero esos muros de la ciudad y este edificio... ¿Cómo pueden construirlos de esta manera?"

"......"

"Cómo... Sólo cómo..."

Viendo como se quedaban sin palabras, parecía que recibieron un gran choque cultural al mirar los edificios construidos por los humanos.

Luego, el Enano tomó los brazos de Seol Jihu y le suplicó.

"¿Podría ser este edificio donde vive nuestro héroe?"

Seol Jihu asintió con la cabeza sin querer.

"Oh no... ¿Entonces podemos pedir un favor?"

"¿Un favor?"

"¡Remodelemos su edificio!"

El Enano gritó.

"¡Con un edificio de este tamaño, sólo debería llevarnos unos pocos días! ¡Así que por favor!"

"......"

"Entendemos que podemos parecer poco razonables, pero por favor, intente comprender nuestro punto de vista. ¡Nosotros, especialmente nuestro Rey, tenemos la mentalidad de que todo lo que está hecho a mano debe ser perfecto...!"

Por lo que dijo Gabriel, los Enanos eran una raza que, si se alineaban tres ladrillos blancos al construir el muro izquierdo, no se contentarían con ello hasta que el lado derecho también se alinease con tres ladrillos blancos, todo ello sin el más mínimo error.

A pesar de la repentina petición, Seol Jihu puso una cara seria. Empezó a sentir empatía por Vidalif.

También medía exactamente 550 ml de agua al hacer el ramen. Ni siquiera 550.0001 ml eran aceptables. Medía los 550 ml con una precisión milimétrica.

Este era el espíritu de un maestro artesano.

Aunque no parezca mucho, los detalles insignificantes eran a menudo la diferencia entre una creación promedio y una obra maestra.

Cuando se trataba de hacer fideos, el talento de Seol Jihu iba más allá de un simple genio hasta el nivel de un 'genio extraordinario'. Por ese motivo, podía empatizar con Vidalif, que se llamaba el Dios Herrero.

"...Sería un honor para mí."

"¡Gracias!"

La cara del Enano se iluminó instantáneamente, y se dio la vuelta a toda prisa.

Pronto, Vidalif extendió su mano como un general ordenando a sus hombres a cargar hacia adelante.

"¡Uwaaaaaah!"

"¡Iyaaaaaah!"

El séquito de enanos sacó sus herramientas y se dirigió hacia el edificio de Valhalla, rugiendo.

¡Clank, clank! Blandiendo sus herramientas a velocidades espantosas, comenzaron a remodelar el edificio como para destruir algo que no debería existir en este mundo.

"¿Qué está pasando?"

Phi Sora salió corriendo con su espada larga ante el repentino grito de guerra y miró a su alrededor.

¡Sssk, sssk! Viendo a los enanos comenzar su remodelación desde el jardín, puso una cara de perplejidad.

"Estamos en el proceso de fortificar a Eva."

Seol Jihu habló casualmente.

"¿Eh? Pensé que ibas a reparar las paredes o algo parecido."

"Edificios también. Vamos a modificar todos los edificios para convertirlos en gólems antiguos que puedan luchar en tiempos de emergencia."

"¿Qué? Es la primera vez que escucho esto... ¿Es eso posible?"

"Piensa en la estructura de la Fortaleza Tigol. Sus muros enteros pueden moverse. ¿Crees que la Federación no pueda crear algunos gólems?"

"¡Ah! Ahora que lo mencionas..."

Phi Sora estampó su palma izquierda con su puño derecho.

Seol Jihu la miró torpemente.

Era demasiado fácil de engañar.

"¡Con esto, el edificio de Valhalla pasará por una evolución! Todo lo que tenemos que hacer es mirar."

Seol Jihu habló solemnemente. Entonces...

"De todos modos, dijeron que no tardaría mucho. ¿Por qué no disfrutamos de  esto y esperamos?"

Agarró una de las bolas de pelusa en su abrazo y la masticó sobre su estómago regordete.

"¡Kiing!"

"Hmm...."

Una sonrisa satisfecha floreció en el rostro de Seol Jihu.

¡Este era el sabor que había estado anhelando!

Mientras Seol Jihu mordisqueaba, la bola de pelusa con rayas se agitaba por las cosquillas.

"...¿Qué estás haciendo?"

Phi Sora lo miró de forma extraña, y Seol Jihu le dio un pastel de arroz amarillo.

"Trata de morder. Son deliciosos."

"¿Deliciosos? ¿Qué? Vas a incurrir en un castigo divino."

Phi Sora cogió el pastel de arroz amarillo desconcertado y parpadeó.

¿Quién es? La pequeña bola de pelusa jadeaba mientras parpadeaba sus curiosos ojos negros. Ella tenía que admitir que era adorable.

Cuando recobró el sentido, se encontró mordiendo ligeramente el pelaje amarillo y esponjoso de la bola de pelusa.

"¿Oh?"

Los ojos de Phi Sora se agrandaron.

"Esto es genial. Tan suave y cálido como un pastel de arroz que acabas de sacar del vapor..."

"¿Verdad? Es el tipo de sabor al que quieres aferrarte en todo momento."

Seol Jihu mordió un pastel de arroz blanco que se retorcía para salvar a su semejante.

¡Pffffffft! Mientras tanto, Phi Sora sopló en el estómago del pastel de arroz amarillo.

"Kiing..."

Los pasteles de arroz blanco y amarillo temblaban fuertemente antes de caer como trapos.