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lunes, 3 de agosto de 2020

The Second Coming of Gluttony - Capítulo 396

Capítulo 396. Resolver (2)


A la mañana siguiente, Seol Jihu desayunó la comida que había hecho personalmente Seo Yuhui por primera vez en mucho tiempo.

Después, bebió café y agarró el periódico que Kim Hannah le había traído.

『Examinando el Incidente del Asalto a Valhalla con todo detalle.

-No hace mucho, un grupo de asaltantes no identificados atacaron a los miembros de Valhalla mientras viajaban para encontrar una cura para Seo Yuhui, la apóstol de Luxuria.

-Pero se encontraron con una feroz resistencia.

-Las identidades de estos asaltantes han sido confirmadas, y se descubrió que un total de veinticuatro organizaciones participaron en la planificación del asalto.

-"Tenemos fuertes pruebas contra estas organizaciones. Si alguna de ellas niega sus cargos, Valhalla tomará fuertes medidas para buscar justicia", dijo el representante de Valhalla, que llegó a Eva hace unos días.

-Valhalla ya ha emitido una advertencia. Las veinticuatro organizaciones, incluyendo Sinyoung, aún no han respondido públicamente a las acusaciones de Valhalla. Incluso ahora, esperamos con ansias una respuesta.』

"Por consiguiente, la observación hecha por el representante de Valhalla sobre el Cuarto Comandante del Ejército parece estar dirigida a los desertores de la humanidad, y tal vez con la intención de burlarse de los Parásitos..."

Seol Jihu, que estaba leyendo el artículo en voz alta, sonrió y le devolvió el periódico a Kim Hannah.

"Gran artículo. Dieron en el blanco, como esperaba. Por favor, agradezca al Señor Tong Chai de mi parte."

"Lo haré. ¿Y qué vamos a hacer de ahora en adelante?"

Kim Hannah preguntó mientras le quitaba el periódico de la mano.

"Vamos a sacudirlos."

Seol Jihu respondió, poniendo su taza sobre la mesa.

"Traeremos más leña y la pondremos una por una. Si intentan apagar el fuego, derramaremos un barril entero de petróleo."

Las palabras fluyeron naturalmente de su boca como si lo hubiera pensado de antemano.

Parecía decidido a aumentar las llamas que estaban en todos los territorios humanos en el Paraíso.

"Suena como si supieras lo que van a hacer a continuación..."

"Por supuesto que sí."

Seol Jihu se burló.

"Ya sabes lo que dicen. Si me engañas una vez, la culpa es tuya. Si me engañas dos veces, la culpa es mía. Ya lo he experimentado una vez en Haramark, conozco su manera. Pero al menos esta vez no podrán fingir que no ha pasado nada."

Seol Jihu abrió la boca y bostezó mientras miraba a Kim Hannah.

"Bueno, ¿El simple hecho de que hayan intentado capturar al obispo no te da una idea de lo que estaban tratando de hacer?"

"Cortar las conexiones... Ocurre todo el tiempo. Y es una táctica bastante útil."

Kim Hannah estuvo de acuerdo.

"Sí, pero gracias al duro trabajo de la Señorita Phi Sora, ese plan ahora está hecho trizas. 'No sabíamos nada del asalto, pero una investigación cercana reveló que ciertos miembros de nuestra organización estaban involucrados en el incidente. Nos disculpamos profundamente y prometemos que esto no volverá a suceder...' Ese discurso no funcionará más."

"Es bueno que hayamos podido capturarlo antes que ellos, pero no estoy segura de que confiese tan fácilmente."

"El obispo no es estúpido. Ahora mismo probablemente esté ocupado devanándose los sesos tratando de pensar en una forma de salir de todo esto."

"Probablemente intentará minimizar su papel y culpar a su cómplice por lo que pasó. Será divertido observar eso."

"Ah, lo dudo. Tenemos que deshacernos de los dos de todas formas, entonces ¿Por qué verlos pelear entre ellos por quién es menos malo? Es de mal gusto."

Seol Jihu se rió en silencio.

"De todos modos, deben estar muy confundidos. Es una coalición de 24 organizaciones. Estoy seguro de que una o dos cometerán errores."

"Y cuando lo hagan... usaremos esos errores para avivar el fuego... ¿Es eso lo que quisiste decir antes con agregar leña?"

"No creo que sea fácil."

Seol Jihu continuó.

"Harán cualquier cosa para evitar que el fuego crezca. Eso significa que lo que más necesitamos ahora es algo que pueda mantenerlos ocupados para evitar que espíen cada uno de nuestros movimientos."

"Algo para mantenerlos ocupados."

De repente Kim Hannah se dio cuenta.

"Ah, por eso..."

Ella se preguntaba por qué había intentado tan tenazmente capturar vivos a los cinco Niveles 6. El obispo solo era toda la evidencia que necesitaban. Pero ahora lo entendía.

"Así que es importante que hablen lo antes posible."

"Bien. ¿Cómo está reaccionando el público?"

"Están enfadados".

"¿Con nosotros? O..."

"Por supuesto que no. Están enfadados con Sinyoung y las otras 23 organizaciones."

Seol Jihu sonrió con satisfacción.

"Muy bien, el público está de nuestro lado."

Era de esperar.

Normalmente, el interés público en este incidente habría disminuido rápidamente.

Pero la situación cambió cuando los Parásitos entraron en escena y todos fueron testigos de que los desertores habían colaborado con los Parásitos.

Era obvio lo que los Terrícolas, que buscaban sus propios intereses primero, pensarían de la situación.

'Lo que significa...'

Significaba que Seol Jihu había considerado las tendencias de los Terrícolas desde la etapa de planificación.

"Bien, bien. Esto nos da suficiente justificación."

Kim Hannah tembló ligeramente. Hizo que pareciera que Valhalla tenía ahora la justificación para hacer lo que quisiera a sus enemigos.

'¿Qué está planeando hacer?'

De repente, Seol Jihu se puso de pie.

"Esta vez, la velocidad será la clave de nuestro éxito. Debería preparar el cebo antes de que sea demasiado tarde... Espera, ¿No dijiste que un emisario vendría hoy de Scheherazade?"

"Oh, ¿Eso?"

Kim Hannah sonrió.

"Olvidé decírtelo. Recibí una llamada esta mañana."

"¿Una llamada?"

"La reina Charlotte Aria y el rey Prihi Hussey se encargarán del emisario."

"¿Qué? ¿El Rey Prihi está aquí?"

Los ojos de Seol Jihu se agrandaron.

"¿Por qué no vino a Valhalla?"

"Lo invité, pero se negó. Dijo que sabía que estabas ocupado y que no quería molestarte. Quiere que dediques tu tiempo a asuntos más importantes."

"...¿Sí?"

Una sonrisa apareció en la comisura de los labios de Seol Jihu.

"Me siento... más tranquilo sabiendo que nos está ayudando."

"Ah, hay una cosa más que quería que te dijera."

Kim Hannah aclaró su garganta y bajó su voz.

"No pienses que son sólo los Terrícolas...."

La sonrisa se desvaneció en la cara de Seol Jihu.

Sus se estrecharon en una rendija.

"No sólo los terrícolas..."

Después de un momento de contemplación, Seol Jihu miró a Kim Hannah.

"...Dile que lo tendré en cuenta."

Su voz sonaba solemne.


*


Más o menos al mismo tiempo.

"Una absoluta..."

En el Palacio Real Eva...

"...Tontería."

El emisario de Sherezade, vestido con un traje elegante, miró alrededor de la habitación confundido. Dirigió su mirada hacia la izquierda y luego hacia la derecha.

La Reina de Eva se rió de él desde su trono. A su lado, el Administrador Real lo miraba con desprecio.

Y luego vio a la Princesa de Haramark haciendo todo lo posible para suprimir su risa. El General de Haramark estaba jugando con la espada en su cintura.

Ninguno de ellos estaba de su lado.

Finalmente, el emisario recobró los sentidos y dirigió su mirada al hombre que acababa de responderle.

"¿Qué acabas de decir?"

"Dije, una absoluta tontería."

Prihi, el Rey de Haramark, lo comentó directamente.

"¿Es todo lo que tienes que decirme, el emisario oficial de Sherezade? Ah. ¿Fui demasiado grosero?"

"¡Haa! Claramente, has estado pasando demasiado tiempo con los Terrícolas. ¡Estás empezando a parecerte a ellos, tanto en el habla como en la forma!"

El emisario le gritó furioso al rey, que ahora se estaba rascando su oído. Prihi reaccionó con una burla.

"No negaré que he estado pasando tiempo con los Terrícolas. ¿Pero no es lo mismo con su reina?"

"¿Qué quieres decir?"

"He escuchado que la Reina de Sherezade se convirtió en la amada mascota de Sinyoung..."

"¿Ma... Mascota?"

La cara del emisario se volvió rígida.

"¿Quién iba a imaginar que resultaría de esta manera? La Reina Roe solía ser tan brillante e inteligente cuando era joven... es una lástima."

Prihi chasqueó la lengua y agitó la cabeza.

El cuello del emisario se enrojeció con el calor de la ira.

"¿Tomarás la responsabilidad de lo que acabas de decir?"

"¿Hm? Por supuesto."

Prihi asintió sin dudarlo.

"De hecho, me gustaría que le entregaras mi mensaje a ella palabra por palabra. No puedo imaginarme cómo reaccionaría Roe Scheherazade, pero ¿Qué es lo peor que podría pasar? ¿Una guerra?"

"¿Qué? ¿Esas palabras realmente vienen de la boca de un rey?"

"Ahora, cálmate. Sólo asumo lo peor. Si Scheherazade quiere guerra, entonces Haramark está listo para eso. Eso era lo que intentaba señalar."

Prihi habló con una sonrisa juguetona.

No había ni un rastro de seriedad en sus modales. Sólo podía significar que estaba jugando con el emisario.

"¡No puedo creerlo! ¡Este asunto es entre Scheherazade y Eva! ¿Por qué demonios está Haramark interfiriendo en él?"

El emisario apretó los dientes.

"¿Interfiriendo? Hasta donde puedo decir, esta es una intervención justa. El representante de la organización afectada por este incidente es mi yerno. ¿No es esa una razón suficiente para que Haramark intervenga?"

"¿Yerno?"

"¿No estabas al tanto? El representante del Valhalla es mi yerno. ¿Qué clase de suegro sería si me sentara ociosamente sabiendo que un miembro de mi familia ha sido perjudicado?"

Las palabras del rey llegaron de forma inesperada, y el emisario, sin querer, dirigió su mirada a la princesa.

Teresa cubrió sus mejillas rosadas con sus manos y retorció su cuerpo tímidamente.

"Esperaba la total cooperación de Sherezade, pero en vez de eso, está ocupado tratando de cubrir lo que pasó. Así que, por supuesto, como suegro, estoy molesto."

"¡No estamos tratando de encubrirlo!"

Tras una breve pausa, el emisario volvió a gritar.

"¡El obispo Servillo Roberto es un ciudadano de Sherezade! ¡El derecho a juzgar y castigar a nuestros ciudadanos nos pertenece! ¡Sólo le pedimos que siga la ley!"

"La ley."

Prihi se puso de pie con las manos detrás de su espalda y levantó la barbilla.

"Es algo increíble. ¿Pero no tiene sentido si no la obedeces en todo momento?"

"¿Qué quieres decir?"

"No parecían muy interesados en hacer cumplir la ley cuando los Terrícolas que cometieron crímenes en Scheherazade comenzaron a inundar Haramark."

"¡Eso es!"

"¿O Scheherazade aprobó un nuevo proyecto de ley del que aún no he escuchado? 'Ignora la ley cuando está a nuestro favor. Sólo hazla cumplir cuando estemos en desventaja'. Si es ese el caso. Entonces lo entendería."

La boca del emisario se cerró.

"Sólo espero que Scheherazade no haya caído tan bajo."

"......"

"Ahora vete a casa, si no tienes nada más que decir."

Prihi dijo con una sonrisa pícara.

Después de minutos de furioso silencio, el emisario finalmente se las arregló para hablar.

"...No olvidaremos lo que ha pasado hoy."

"Te lo dije, haz lo que quieras."

Prihi respondió tranquilamente.

"No creo que nuestros soldados, entrenados en la guerra contra los Parásitos, pierdan. Ah, pero Scheherazade tiene a Sinyoung."

El emisario trató de refutar pero Prihi fue más rápido.

"Haramark ya no camina sobre cáscaras de huevo. No necesitamos la aprobación de Scheherazade. Además, he escuchado que mi yerno es una figura muy poderosa entre los Terrícolas... Hm, me pregunto, ¿Por qué mi cuerpo se siente tan rígido?"

Prihi se detuvo y comenzó a masajear sus hombros.

"Gracias a mi yerno, siempre mantengo mi cabeza en alto estos días, hasta el punto de que me duelen el cuello y los hombros. ¿Te gustaría acompañarme durante un masaje?"

La respuesta sarcástica del rey enfureció al embajador y comenzó a respirar pesadamente por la nariz.

Al momento siguiente, giró su cuerpo con gran fuerza, y luego pisoteó hasta la salida de la corte.

"Gracias por su ayuda."

Cuando el emisario desapareció de su vista, Charlotte Aria descendió del trono e inclinó la cabeza educadamente.

La sonrisa burlona finalmente desapareció de la cara de Prihi.

"Por favor, no deberías bajar la cabeza. Ahora eres una reina."

"Ah, pero..."

"La verdad es que vine porque estaba preocupado. Pero puedo darme cuenta que lo estás haciendo bien por tu cuenta. Toda mi preocupación fue en vano."

"Por eso, estoy en deuda con mi talentoso administrador."

Sorg Kühne hizo una profunda reverencia ante el reconocimiento de la reina.

"Gracias por ayudarme a deshacerme de ese emisario. Me gustaría invitarte a un festín como muestra de mi gratitud. Quizás deberíamos invitar también al representante de Valhalla..."

"No, está bien."

Prihi agitó la cabeza.

"La velocidad es la clave del éxito en esta misión. El tiempo no espera a nadie. Para maximizar el efecto, debe dar el siguiente paso en el plan antes de que el interés público en este caso desaparezca. Estoy seguro de que el representante también lo sabe."

Fue un rechazo rotundo.

Charlotte Aria y Teresa parecían visiblemente decepcionadas.

Su plan de usar a Prihi como excusa para ver a Seol Jihu parecía haber fracasado.

"Pero almorzaré contigo. Hablar siempre me da hambre."

Prihi anunció juguetonamente y luego comenzó a charlar con Sorg Kühne.

Mientras los dos hablaban, Teresa susurró al oído de Charlotte Aria.

"¿Quieres salir conmigo esta noche? Definitivamente voy a visitarlo."

Charlotte Aria parecía tentada, pero pronto se rascó la cabeza con una expresión de preocupación.

"¿Qué debo hacer? Tengo que acostarme temprano esta noche..."

"¿Por qué?"

"Hay una clase importante que no puedo perderme..."

"¿Una clase?"

Los ojos de Teresa se agrandaron.


*


Seol Jihu dejó el edificio de Valhalla esa tarde y se dirigió a la prisión subterránea de Eva.

No fue difícil localizar al obispo. Estaba encerrado en la misma celda donde Jung Sua estaba anteriormente.

¡Clunk!

El guardia abrió la puerta y Seol Jihu entró en silencio en la celda.

El obispo se sentó de cara a la pared en una esquina de la celda.

Debe haber escuchado la puerta abriéndose pero ni siquiera miró atrás.

"Ha pasado un tiempo."

Seol Jihu se acercó al obispo.

"¿Cómo has estado?"

No hubo respuesta. El obispo sólo miró fijamente a la pared.

De repente, una pequeña sonrisa se extendió por sus labios.

"...Lo admito."

"......"

"Hace mucho tiempo que no experimento este tipo de fracaso. Eres increíble. Te aplaudo."

El obispo habló con calma antes de soltar una ligera risa.

"Golpeé las piedras... pero parece que no fui lo suficientemente cuidadoso."

Las cejas de Seol Jihu subieron lentamente.

Parecía extrañamente tranquilo para un hombre atrapado por un enemigo.

"Pareces tranquilo."

"Tal vez porque sé lo que quieres de mí."

El obispo le guiñó un ojo. Seol Jihu se encogió de hombros.

"Jujujuju. ¡Bueno, entonces! Ahora que las cosas han llegado a este punto, no hay razón por la que no pueda proporcionarte lo que quieres. Pero a cambio..."

El obispo habló como si le estuviera haciendo un favor a Seol Jihu, pero de repente se detuvo.

Seol Jihu había levantado su mano frente al rostro del obispo.

"Está bien."

"...¿Perdón?"

"Sé que no me lo vas a decir sin rodeos. Sé que no puedo persuadirte con palabras y que tú, siendo el gran obispo que eres, tampoco cedes a la tortura."

"Espera."

"Y aunque me lo digas, eso será después de que consigas lo que quieres. ¿Estoy en lo cierto?"

Esta vez Seol Jihu le guiño un ojo.

"Sin embargo."

La inesperada reacción de su oponente dejó al obispo sin palabras. Seol Jihu procedió a agarrar al obispo por el cuello y lo sacudió.

"¡Espera!"

La fachada de calma del obispo se había ido y el pánico se apoderó de su rostro.

"¿Por qué iba a perder mi tiempo?"

Seol Jihu rebuscó en sus bolsillos.

"Verás, tengo una forma mucho más sencilla de conseguir lo que quiero de ti."

Frotó con fuerza la cara del obispo con lo que había sacado de su bolsillo.

El obispo no pudo encontrarle sentido a la situación, pero instintivamente luchó.

"¡Uup! ¡Uep!"

"Obispo."

Con una sonrisa, Seol Jihu apretó el cuello del hombre, tirando de él.

"No nos lo pongas difícil a los dos, ¿De acuerdo?"

¡Puk!

De repente, un fuerte golpe impactó la cabeza del obispo.

Su conciencia comenzó a desvanecerse y su visión comenzó a oscurecerse.

"Bueno, entonces..."

Mientras caía lentamente, lo último que vio el obispo fue la sonrisa diabólica de Seol Jihu.

"Que tengas un buen sueño".


*


Cuando el obispo abrió los ojos de nuevo, supo que algo andaba mal.

"¿Dónde... estoy?

Estaba en una celda hace un momento. Pero ahora estaba en medio de un jardín, con pétalos de flores volando en el viento.

"La magia mental ha sido considerada durante mucho tiempo como una forma prohibida de magia."

Eso no era lo único que parecía estar mal.

"Es un estudio místico pero enormemente complejo de la mente y el cuerpo, o más específicamente del alma y el cerebro humano."

La débil voz casi sonaba como si estuviera cantando.

El obispo se puso de pie tambaleándose, con una mano agarrando su dolorida cabeza.

"Se han explorado muchos enfoques diferentes. Por ejemplo, tocar el cerebro humano directamente, hipnotizar a los sujetos con magia de ilusión, o usar drogas para controlar el sistema nervioso..."

El obispo, apenas de pie, se quedó sin palabras. No importaba el hecho de que no sabía dónde estaba. Más importante aún...

"Estos esfuerzos experimentales no han sido inútiles."

Una chica de cabello rubio trenzado en coletas.

"Ahora podemos hacer que un espía enemigo confiese información clasificada o que nuestro rival político admita un crimen que no cometió."

Otra chica con cabello castaño claro.

"Incluso hubo un caso en el que un viejo enemigo se convirtió en un nuevo amigo."

Y una mujer con el cabello largo y negro como el ébano.

"Por supuesto, estos resultados son muy difíciles de conseguir. Debes prestar atención extra a los detalles y a la precisión al realizar magia mental. Un pequeño error podría romper la mente de tu sujeto. De hecho, eso es lo que sucede en la mayoría de los casos."

Estaban escuchando atentamente a una chica con un vestido gótico negro, estilo lolita, sosteniendo una sombrilla.

El obispo y los ojos de las chicas se encontraron.

"......"

Sentía que lo miraban como a una rata de laboratorio.

"...Pero no te preocupes demasiado."

La chica miró detrás de ella y movió sus dedos.

El obispo, que apenas se había levantado, inmediatamente cayó al suelo de nuevo.

Una cuerda invisible lo ató y una masa de energía sin forma obstruyó su garganta para que no pudiera salir ningún sonido.

"¿Recuerdan lo que dije?"

La chica gótica sonrió mientras veía al obispo abrir y cerrar la boca repetidamente en inútiles intentos de hablar.

"¡La magia siempre empieza con la confianza! Deben tener en cuenta el fracaso, pero no dejen que el miedo se apodere de ustedes."

'¡Está bien!' Las tres chicas respondieron al unísono.

"¡Chicas, son tan adorables!"

Sorprendida por la lindura de sus estudiantes, la chica gótica-loli se dio vuelta con una sonrisa de satisfacción.

"Dijo que pronto nos enviaría cinco sujetos más que podemos romper. ¡Ustedes, linduras, pueden practicar entonces! Delphine y Charlotte recibirán dos sujetos cada una. Yuri, creo que comprendes mejor que esas dos, así que sólo recibirás uno. ¿Está bien con eso?"

Eun Yuri dio un pequeño asentimiento.

"Bien. Ahora bien, les haré una demostración antes de que el resto de los sujetos lleguen."

La chica gótica-loli se dirigió con un andar digno hacia el obispo.

"En realidad quería darle este humano a Yuri, pero él dijo que no debemos romperlo. Por favor, entiéndelo."

Ella dobló su cuello de lado a lado, subiéndose las mangas.

"Necesito hacer esto perfectamente para salvar mi reputación delante de él y de mis alumnas."

Ella colocó una mano sobre el sujeto.

Los labios del obispo temblaron ligeramente al sentir un suave toque sobre su cabeza.

"No sé cuánto tiempo durará, pero... Concéntrate."

La alegría de sus ojos color mar se desvaneció rápidamente y su rostro ahora se veía solemne.

"No intentes ver con tus ojos. Siente el flujo de mi maná y sus movimientos."

Sus ojos brillaban débilmente, llenos de seriedad.

La boca del obispo se abrió lentamente de par en par.

Era como si una serpiente delgada hubiera penetrado en su cabeza y se agitara en su cerebro.

Esta sensación se intensificaba cada segundo y se convertía en un dolor agonizante.

"¡......!"

Los ojos del obispo se abrieron de golpe.

Rápidamente se desenfocaron, las venas de sangre brotaron sobre el blanco de sus ojos.

Sus brazos y piernas se volvieron rígidos. Empezó a temblar como una rana al borde de la muerte, y su boca se abrió tanto que su piel casi se desgarró.

"¡......!"

Un grito silencioso salió de la boca totalmente abierta.

Finalmente, cuando el obispo despertó de la larga y aparentemente interminable pesadilla...

"...Oh."

Seol Jihu quedó asombrado.