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domingo, 16 de agosto de 2020

Second Life Ranker - Capítulo 200

Capítulo 200. Bosque de los Demonios (15)


"¡Mierda! ¿Qué es todo esto?"

"¡Maldición!"

Aether y Hemera no pudieron controlar el continuo ataque de las especies demoníacas. 

Eran lo suficientemente fuertes para destrozar fácilmente a las especies demoníacas, pero sus habilidades no bastaban para luchar contra un número como este. 

Además, el fuego emitido por decenas de Monstruo Ceratopsiano les impedía moverse. 

Desde hace un tiempo, el suelo sobre el que estaban se había vuelto blando, y sus pies continuaron hundiéndose en él. 

Debido a esto, tenían que gastar más energía para sacar sus pies mientras combatían a las especies demoníacas al mismo tiempo. 

Pero había algo más que los volvía locos. 

Era el Veneno Demoníaco que se desprendía de la carne y la sangre de las especies demoníacas. 
 
El Veneno Demoníaco no sólo era peligroso para la especie de los Dragones.

Una vez envenenados, dañaría todo su cuerpo e incluso tenía la capacidad de arruinar su divinidad. 

Sería extremadamente doloroso para ellos. 

Las especies demoníacas seguían expulsando el Veneno del Diablo, por lo que estaban en peligro. El suelo continuaba hundiéndose, y el fuego seguían surgiendo.

"¡Aaaaack!"

Hemera estaba a punto de volverse loca. No había pensado que algo como esto pasaría cuando decidió atravesar la barrera. 

Había estado inquieta porque habían atravesado la barrera sin muchos problemas, pero confiaba en que Brahm no podría hacerles nada. 
 
Recientemente había obtenido un nuevo poder, y sus subordinados podían controlar la divinidad. 

Pero con el continuo ataque de las especies demoníacas, su divinidad se estaba agotando. 

Y encima de eso, había una fuerza invisible que se estaba apropiando de su divinidad. 

A medida que la fatiga continuaba acumulándose, su divinidad tocó fondo.

[Has sido expuesta a la 'Maldición: Confusión'. Está experimentando una confusión extrema.]

[Ha sido expuesto a la 'Maldición: Miedo'. Está experimentando un miedo extremo.]

......

Su divinidad y poder sagrado tomados habían sido usados en el círculo mágico. 

Al mismo tiempo, los Árboles Demoníacos, influenciados por el círculo mágico, derramaban especies demoníacas más fuertes y Monstruos Ceratopsiano. 

Era un ciclo que sólo terminaría cuando estuvieran muertos. 

Y no sabía lo que Brahm había estaba haciendo, pero podía percibir el olor de un demonio en el círculo mágico. 

Podría estar tratando de invocar a un demonio usándolos como sacrificios. 

Sólo entonces Hemera fue capaz de darse cuenta de lo absurdo que habían hecho. 

Era una trampa. 

Una trampa para secarlos y matarlos. 

No sería capaz de abrirse paso con la fuerza bruta. Esto estaba en un nivel en que un jefe de clan o tribu tendría que estar presente.

'¡No, esto no puede continuar!'

Hemera se mordió el labio. Su piel blanca y pura estaba negra, y uno de sus ojos estaba derritiendo por el Veneno Demoníaco. 

Quería decirle a sus subordinados que escaparan. 

Cuanto más se reunieran, menos rango de movimiento tendrían, y más se expondrían al Veneno Demoníaco. 

Si continuaban juntos, morirían. 
 
Sería mejor que todos encontraran una manera por su cuenta. 

Pero incluso si lo hicieran, parecía que el futuro no cambiaría mucho. 

Se los comerían sin dejar rastro si seguían acorralados entre las especies demoníacas y los Monstruos Ceratopsianos.

¿Qué deberían hacer?

Aunque quisiera pedir ayuda, su comunicación con el exterior se había interrumpido en el momento en que entraron en la barrera. No sabía qué hacer. 

Sin embargo, pensando que necesitaba abrir un camino de alguna manera, exprimió hasta lo último de su divinidad. 

La prioridad principal era escapar y hacer saber a los demás el peligro que había en este lugar. 

¿La opinión del Senado? Ella tenía miedo de eso, pero aún así sería mejor que perder su vida. 

No obstante, no tuvo la oportunidad de usar su poder. Sintió un escalofrío a sus espaldas, y una lanza blanca atravesó su pecho. 

¡Puk!

"¡Kuk...! ¿Ae.....ther, qué...?"

Hemera giró su cabeza hacia atrás con una expresión de incredulidad. Su hermano gemelo, Aether, la miraba con una fría sonrisa. 

Sus subordinados trataron de acercarse a ella, pero estaban atrapados en el ciclo de la especie demoníaca. 

"¿Luz Blanca? Eso debería haber sido tomado por el Senado. ¿Cómo lo conseguiste?" preguntó Aether.
 
<Luz Blanca>. Era el poder que le quitaron a su padre antes de que su familia se separara de la sociedad. 

"¿Y no habrías intentado apuñalarme por la espalda con eso, cuando esto terminara? Si no hubiera hecho esto, me habrías hecho daño. Mala hermana."

Hemera apretó los dientes. Era cierto que planeaba matar a Aether para cerrarle la boca después de que capturaran al Dragón Humano.

Sería mejor que se llevara todo el honor para ella misma. Y ella suponía que Aether estaba pensando lo mismo. 

Pero como llegaron a esta situación, ella liberó su poder oculto, y pensó que Aether no sería capaz de apuñalarla por la espalda. 

Aether claramente demostró que estaba equivocada. Sus fríos ojos brillaban con codicia.

Hemera apretó sus dientes. 

"¡Si...Yo muero.....Tú también mueres!"

"No. Viviré."

"¿Qué...?"

"Hermana, todo es gracias a ti."

De repente, algo blanco apareció en la frente de Aether, y se dividió en un extraño símbolo. 

Un símbolo con tres círculos uno al lado del otro en forma triangular como si los ojos estuvieran abiertos

Hemera jadeó. 

Era un símbolo que nunca hubiera imaginado. Pertenecía a un antiguo enemigo de Elohim.

"¡Tú...!"

"Todo en el mundo pertenece al gran dios."

Aether extendió la mano y apretó la cabeza de Hemera. 

"Aquellos que intentan codiciarlo, serán aplastados."

Antes de que Hemera pudiera gritar, su cuerpo se dispersó, empezando por la cabeza. 

Una muerte que ocurrió antes de que nadie pudiera detenerla. Aunque Aether había matado a su hermana gemela, ni siquiera parpadeó. 

Un portal verde se abrió a lo largo del cielo, y del portal, aparecieron tres personas. 

Resultaba difícil distinguir quiénes eran porque todos se cubrían la cara con sus túnicas. 

Pero en el momento en que los vieron, los rostros de los subordinados de Hemera se llenaron de conmoción. 

La extraña energía que les rodeaba estaba empeorando los efectos del Veneno Demoníaco. 

"¡Eje, Ejército del Demonio!"

Pero ignorando el sombro de los demás, Aether se arrodilló sobre una rodilla.

"Saludo a los obispos."

"¡......!"

"¡......!"

Un silencio se extendió.

Los obispos del Ejército del Demonio. Los altos ejecutivos habían aparecido. Era imposible que un simple miembro de Elohim los llamara. 

Pero los tres obispos asintieron en silencio como si lo hubieran estado esperando. 

Uno de ellos con una túnica negra se acercó. No se podía saber si era un hombre o una mujer.

"¿El cuerpo?"

La frente de Aether tocó el suelo. 

"Lo siento. No pude conseguirlo todavía."

"No hay nada que podamos hacer".

El obispo chasqueó su lengua y asintió con la cabeza a los otros dos. 

"Encárguense de ellos."

Los dos obispos que recibieron órdenes comenzaron a correr hacia adelante. Mientras lo hacían, las especies demoníacas y los Monstruo Ceratopsiano fueron arrasados. 

El Veneno Demoníaco y la niebla no les afectaba en lo más mínimo. 

Entonces, el obispo con la túnica negra giró la cabeza. 

Era un área completamente vacía, pero sus fríos ojos la miraban fijamente. 

"Brahma. Se acabó el juego."

***

"¡Oh, no!"

Galliard estaba escapando a un lugar seguro con Sesha. Pero Sesha se había detenido de repente, y se agarró fuertemente a la manga de Galliard.

"¿Qué pasa, Sesha?"

Sesha estaba temblando. El sudor se derramaba por su pálido rostro. 

"Bra, Brahm está en peligro."

"¿Qué?"

Los ojos de Galliard se ensancharon. Sabía que había que prestar atención a todo lo que Sesha decía.

Sesha tenía una habilidad de percepción que otros no tenían, y era extremadamente precisa. 

Era una habilidad que tenía desde su nacimiento, generalmente la especie de los Dragones y los Dragones Humanos no la tenían. Brahm dijo que esto podría ser similar a un rasgo de 'Previsión'. 

Pero Galliard podía hacer caso a las palabras de Sesha precipitadamente. Lo enemigos querían a Sesha, no a Brahm. 

Sin embargo, Sesha gritó urgentemente con una voz temblorosa. 

"¡Por favor! ¡Tengo que ir!"

***

Los ojos de Brahm se hicieron más grandes mientras sostenía el Libro de Mercurio en su mano. 

'Calculé mal'.

La llegada del Ejército del Demonio fue algo completamente inesperado. En particular, que aparecieran los obispos. 

La mayoría de los círculos mágicos establecidos eran para los jugadores de Elohim. 

Los arrogantes jugadores de Elohim se negaban a aceptar ayuda de nadie. Incluso si luchaban solos, nunca harían alianzas. 

Y por supuesto, no se atreverían a ser humillados. 

Aether era miembro del Senado de Elohim. El hecho de que semejante individuo se pasara al Ejército del Demonio por su propia voluntad era indignante. 

Pero había sucedido. 

Además, Aether se había comportado extremadamente respetuoso con los tres obispos. Eso significaba que era verdaderamente leal a ellos. 

Había algo más que no podía entender. La barrera debería haberse cerrado después de que Aether y los otros entraran. 

¿Cómo pudieron entrar esos tipos?

No había ningún rastro de que la barrera se hubiera roto, o de que alguien la hubiera penetrado. Aparte del hecho de que habían usado a Hemera como sacrificio, no entendía nada. 

"Oh, bueno."

Brahm cerró el Libro de Mercurio y se levantó. 

No podía manejar a los obispos mientras estaba sentado. Y como eran tres, tenía que hacer todo lo posible.

Miró el reloj de arena que estaba junto a su cristal. Cuando toda la arena de la parte superior descendiera al fondo, planeaba activar el círculo de transmutación. Tenía que ganar tiempo.

No, en realidad, esto podría ser lo mejor. Si eran personas con las que tendría que lidiar en algún momento, sería mejor terminar con esto ahora. Sería una molestia si hubieran entrado cuando comenzara la activación del círculo de transmutación. 

A los demonios probablemente les gustaría aún más si se les diera el alma de un obispo. 

Después de organizar sus pensamientos, Brahm estaba a punto de abrir el portal hacia donde estaban. Pero entonces...

[Brahma. Suficiente de bromas.]

A través del cristal, uno de los obispos lo miraba directamente con una sonrisa. 

Cuando miró la cara del obispo, los ojos de Brahma se agrandaron. 

"...¿Kindred?"