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viernes, 14 de agosto de 2020

Matrimonio Depredador - Capítulo 44

Capítulo 44. Dos Figuras Disfrutando en la Luz de la Luna (2) | 19


Se sentía demasiado caliente. Ishakan era como un infierno, un Dios bronceado aferrándose a ella. Estaba quemando violentamente a Leah. Su boca, debido al intenso calor, se abrió contra su voluntad...

"Más... Ahh, justo ahí... hmm..."

"¿Aquí?"

"Sí, hmm, eso es bueno, muy bueno."

Le frotó todas sus entrañas, descubriendo sus suaves y calurosas paredes. Ella sentía que se iba a volver loca cada vez que él se movía. Cada punto estaba siendo estimulado por él. El placer que siguió descendió en cascada sobre ella; una cascada apresurada, puesto que no se le escapó ni un solo punto.

Continuando con su ataque ruidoso, Ishakan agarró sus hinchados pechos. Sus callosos dedos se deslizaron sobre la piel de porcelana de ella y la pincharon. Los picos se ajustaban a la forma de sus manos, sus montículos erguidos invitaban a Ishakan a tocarlos. Tomando nota del estado de Leah, se formó una astuta idea. Las frotó con fuerza, simultáneamente, sus caderas se mecían más rápido. La región inferior de ella se hinchó y ambos se convirtieron en uno, mientras que sus dedos la atacaban desde arriba.

"¡Ahhhhh, ugh!"

La parte inferior de su abdomen se tensó acompañado de una sensación emocionante. Sintió que algo estallaba en su bajo vientre y sus paredes interiores temblaban. El resultado, un torrente de fluidos corporales empapando el lugar donde estaban conectados.

Ishakan se sumergió en la parte inferior de su cuerpo. El incesante ritmo de la colisión de sus cuerpos demostraba su deseo de moldearlos juntos. Ishakan soltó sus montículos, sólo para agarrarla y sostenerla, abrazándola más fuerte contra él. Ya no había ningún hueco visible entre ellos. El torso de Leah estaba presionado justo contra su musculoso cuerpo.

Ella se movió frenéticamente y lloró. La cosa que se insertaba en ella palpitaba y crecía, e Ishakan pronunció un profundo grito.

Algo caliente se derramó sin cesar y su semen la llenó, la cabeza de su monstruosidad se contrajo contra su cuello uterino.  Leah dejó sus manos y pies colgando. Ishakan, disfrutó del momento. Su mente estaba sumida en la felicidad, su región baja, aún insertada en ella, se movía tranquilamente. Ishakan miró hacia abajo a donde estaban conectados.

La mezcla de fluidos corporales y el líquido hizo que pareciera un desastre. Los fluidos que se aferraban a ella destacaban aún más, puesto que Leah, no tenía vello púbico.

Mirando el clít#ris rojo e hinchado, Ishakan soltó una risa furtiva. La movió haciendo que ella se pusiera de pie, y recuperara ligeramente la conciencia. Ella trató de apartar su mano rápidamente que había empezado a excitarla de nuevo.

"Ah...hee...N-no..."

Sin embargo, se arrepintió de inmediato. Ishakan le quitó la mano y en su lugar la agarró por la cintura. Luego procedió a sentarse en el suelo y sentó a Leah encima de él.

Su longitud, que aún estaba adentro de ella, cambió de posición y la empaló más profundamente. No tuvo problemas para llegar a las partes más profundas de ella, a pesar de que estaba flácido, seguía siendo muy grande.

Leah, que seguía sollozando por las secuelas de su clímax, se sorprendió.  Ishakan sostuvo la cintura de Leah para que no se cayera de espaldas, y la sostuvo con su mano en la parte trasera de su cuello.

"Amasaré tus pechos. Ven aquí."

Sus dedos presionaron sus pezones. Lamió la cara llorosa de Leah, mientras frotaba suavemente sus dos picos hinchados con sus dedos pulgar e índice. Su lengua se movió hasta las mejillas de ella que estaban llenas de lágrimas, y finalmente no olvidó los lóbulos de sus orejas, que se habían vuelto rojo brillante. 

Sus blancos montículos quedaron atrapados en las garras de Ishakan. 

Leah retorció su muñeca y le agarró el antebrazo con fuerza. Sus uñas se clavaron en su brazo, sin embargo, resultaba difícil rascar su dura piel.

Sintió que la espada que estaba adentro de ella recuperaba su fuerza y se volvía a endurecer, mientras retorcía su cuerpo sin poder soportar la sensación. La parte inferior del cuerpo de Ishakan comenzó lentamente a recuperar su anterior vigor.

Ella sintió tanto temor como anticipación cuando pensó que Ishakan se lo haría de nuevo. En contradicción con ella misma, Leah lo miró fijamente, queriendo que la tocara y la frotara más. Ella notó cómo la alegría se extendía en sus ojos.

"¿Quieres que lo haga de nuevo? ¿Eh?"

Ella dudó y luego asintió. Su corazón se hinchó en ese momento, y arqueó la espalda. Ishakan se inclinó hacia atrás, y sonrió. Su mano liberó su ataque y deslizó su mano hacia la parte delantera de su vientre, donde una parte de él sobresalía. Leah retorció su cuerpo.

"¿Qué hago para que te guste tanto? No puedo metértelo todo el día".

Agarró su montículo, una expresión pícara en su cara. "Ah, al menos debería conseguir un juguete similar y enviarlo al palacio."

Leah se mordió los labios con fuerza. Lo despreciaba por decirle constantemente cosas vulgares. Sus ojos se llenaron de lágrimas de dolor. Su cerebro febril no podía filtrar sus pensamientos y los dejaba escapar de su boca.

"¿Por qué... por qué sigues diciendo esas cosas...?"

Leah soltó un gemido. Su vista estaba nublada y parecía que en cualquier momento sus lágrimas se derramarían pero se contuvo.

"No hagas eso..." No me menosprecies.

Ishakan se detuvo y sus labios se separaron ligeramente. Observó a Leah con la mirada perdida por un momento, y luego murmuró en voz baja.

"...Está bien."

Fue una respuesta suave y tierna. Leah miró sus serenos ojos, le parecían dulces y encantadores. En ese momento, los orbes que la miraban a ella estaban vacíos de cualquier signo de agudeza y ferocidad.

El viento revoloteaba a su alrededor, llevando consigo el pesado aroma de las flores. La agradable fragancia pronto llenó sus fosas nasales. Toda la dulzura combinada, y el aroma que inhaló, hizo que su corazón palpitara. Era demasiado, ¿Se merecía esto? Le preocupaba que su corazón, que latía rápido, lo hiciera tan fuerte que Ishakan pudiera escucharlo.

Un pétalo frágil flotaba suavemente con la brisa, uniéndose a muchos más que estaban en el pecho de Ishakan. Su piel suave y bronceada estaba ahora cubierta de pétalos blancos. Leah vaciló un poco, antes de sacudirlos suavemente.

"...Se parecen a ti."

Al escuchar el repentino sonido de su voz, Leah dirigió su mirada hacia su cara. Ishakan se quitó uno de los pétalos de su cabello y murmuró. "Se parecen a ti. Estas flores."

El corazón de Leah latía aún más rápido. Ishakan soltó una carcajada y abrazó a Leah en sus brazos, acariciando su cabello plateado.

"Dame un beso."