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lunes, 24 de agosto de 2020

La Villana Vive Dos Veces - Capítulo 19

Capítulo 19. Tomados De La Mano (9)


¿Cuál relación es más distante, una relación con un extraño o una relación con una persona a la que se considera superior?

Esto es lo que Artizea pensaba cada vez que tenía la oportunidad de tener una conversación con Lawrence.

Su relación con Miraila parecía una relación entre extraños. Y su relación con Lawrence, su hermano, era como una relación con un superior.

Desde la infancia, la relación entre los dos se había formado por el anhelo unilateral de Artizea.

A medida que Artizea crecía, se dio cuenta que Lawrence era el niño más feliz y de mayor estatus en el mundo.

Aún no sabía nada sobre temas como hijos ilegítimos, herencia o sucesión. Tampoco se preocupaba por la gente que le rodeaba.

En ese entonces, él se sentó en el regazo del Emperador y le hizo una broma quitándole la corona.

Por esa razón, a los ojos de Artizea, Lawrence era la persona más envidiable del mundo.

Aún no sabía la diferencia que existía entre ella y su hermano. Así que, ella pensaba que si su hermano era amado, era como si ella también fuera amada.

Y amaba a Lawrence como lo hacía su madre.

「 Si a tu hermano le va bien, a ti también te irá bien.」

En ese entonces, ella realmente creía en esas palabras.

Incluso cuando creció, siguió usando esas palabras como guía en su vida.

Ella estaba convencida de eso, porque pensaba que ser la hermana del próximo Emperador sería beneficioso. Y, de todos modos, como estaban emparentados por la sangre, tenía que hacer que Lawrence se convirtiera en el próximo Emperador para sobrevivir.

Pero de joven, era diferente. Creía genuinamente en esas palabras.

Ella pensaba que el amor era mutuo.

Sin embargo, a Lawrence nunca le importó Artizea.

Ahora que lo pensaba, era natural. ¿Por qué él estaría interesado en ella?

El amor y la atención de Miraila no estaban divididos. Además, tampoco le enseñó a Lawrence a comportarse como un hermano mayor.

En su infancia, Lawrence había tratado a Artizea como alguien sin importancia. A medida que seguían creciendo, a veces comían o tomaban té juntos, pero sólo mantenían conversaciones formales.

Mientras Miraila golpeaba a Artizea, él observaba tranquilamente.

Ocasionalmente, le ofrecía palabras de consuelo mientras ella lloraba. 'Madre no lo hace porque te odie', solía decir.

¿Cómo sería si fuera una extraña?

Mientras pensaba en ello, Artizea se dirigió adonde Lawrence.

Después de que Cedric se marchó, Lawrence la mandó a llamar y no tuvo tiempo de cambiarse de ropa.

Artizea se acomodó el vestido que estaba a punto de quitarse, luego con el cabello recogido en una redecilla y pantuflas, se dirigió al estudio de Lawrence.

Lawrence estaba impaciente, así que no podía esperar.

"Bienvenida a casa, Tia."

Lawrence la saludó con frialdad. Más que enfadado con Artizea, no parecía estar de muy buen humor.

Artizea lo saludó educadamente y le preguntó, 

"Is something wrong?" ¿Sucede algo?

"Escuché que saliste con el Gran Duque Evron."

"Ah, sí. Debiste escucharlo del mayordomo. Nos encontramos en la propiedad del Conde Enda, y luego fuimos a dar un pequeño paseo juntos."

Una familia que realmente se preocupara por una chica de 18 años, tendría que cuestionar el hecho de que hubiera salido sola con un hombre extraño sin decir adónde iba.

Sin embargo, a Lawrence no le importaba lo que hiciera Artizea hiciera con su vida personal.

Tampoco actuaba de forma cautelosa con ella. El Lawrence actual, no conocía la verdadera cara de Artizea.

La razón por la que había sido considerada 'útil' en su vida anterior, se debía a un asunto relacionado con la Condesa Eunice. En esta línea de tiempo, no había sucedido.

En lugar de ser una herramienta para llevar a cabo conspiraciones, esta vez podría ser utilizada como una herramienta en un matrimonio de conveniencia.

Aunque ella pensaba y planeaba hacerlo, a Artizea se le puso la piel de gallina ante la mirada desalmada de Lawrence hacia ella.

Ella sonrió amargamente, sólo en su mente.

En el pasado, Artizea, de 18 años, saltaba de alegría cuando Lawrence la miraba de esa forma.

Ella pensaba que estaba siendo elogiada. Sentía que estaba siendo útil.

Pero ahora tenía una idea diferente.

'Si miras a tus subordinados de esa manera, no obtendrás su lealtad.'

A menos que fuera una persona lenta e incapaz de leer las expresiones de las personas, ¿Quién sería leal a alguien que no lo valora?

Hay muchas maneras de hacer que la gente te siga. Dinero, poder, esperanza, establecer relaciones y muchas más.

Lawrence tenía casi todas ellas.

La mayoría de sus seguidores buscaban convertirse en súbditos dignos del próximo emperador y recibir compensaciones por ello.

Incluso los enemigos del Gran Duque Roygar, apoyaban a Lawrence, con la finalidad de evitar que el Gran Duque Roygar se convirtiera en el Emperador.

Por supuesto, en cierto sentido, esperaban algo a cambio. 

Sólo algunas personas lo siguieron sin querer nada a cambio.

Pero, esas eran personas leales al Emperador Gregor, que entendían los deseos del Emperador y cuidaban de su hijo favorito.

'Incluso yo'.

Artizea no había sido una excepción. 

Ella también quería una compensación. Quería el amor de su familia.

Pero, para que alguien pudiera convertirse en un verdadero monarca, se necesitaba más que eso. 

Se necesitaba tener más que algunos súbditos leales, que estuvieran dispuestos a dar sus vidas desinteradamente. Sólo ellos podrían actuar en momentos críticos sin importar las consecuencias.

Y esa lealtad, no podía ser obtenida por aquellos que consideran a los demás como una herramienta.

En caso de que uno quisiera compartir sus verdaderos sentimientos, al menos se debía ocultar el desprecio hacia la otra persona.

Lawrence no tenía ninguna de las dos cosas. En ese sentido, Roygar era mucho mejor.

Artizea no pudo evitar sonreír.

Lawrence habló, sin siquiera imaginar lo que ella estaba pensando.

"Me hubiera gustado que lo invitaras a casa."

"He escuchado que está en un campamento militar a las afueras de la capital. Es difícil recorrer los senderos del bosque cuando el sol se oculta por completo, así que pensé que sería mejor que regresara lo antes posible."

"Ya veo."

Lawrence pareció pensar por un momento.

"¿Vas a encontrarte con él de nuevo?"

"¿...No puedo?"

Artizea preguntó deliberadamente con cuidado.

Por la actitud de Lawrence, parecía que alguien ya le había aconsejado sobre los beneficios de un matrimonio político entre Cedric y su hermana.

A Lawrence no le agradaba Cedric. Sin embargo, probablemente debido a los beneficios que podría obtener, había querido invitarlo a casa. 

Lawrence sacudió la cabeza.

"No hay nada que no puedas hacer. Ya tienes dieciocho años."

"Gracias, hermano." 

"Deberías invitarlo a casa la próxima vez. El Gran Duque Evron raramente se queda en la capital, e incluso cuando lo hace, no suele involucrarse en eventos sociales, así que no hemos tenido la oportunidad de conocernos."

"Sí, hermano."

Lawrence asintió con la cabeza cuando Artizea respondió obedientemente. Luego,  le hizo un gesto para que se retirara.

Artizea dijo con cautela.

"Antes de retirarme, tengo un favor que pedirte, hermano."

"Dímelo."

Lawrence habló con indiferencia.

"Me gustaría contratar algunos sirvientes y criadas. Para que me cuiden personalmente. Es un poco incómodo para mí estar fuera de casa, puesto que sólo tengo una persona por el momento."

"¿Una?" 

"Sí."

Por primera vez, Lawrence mostró una cara de desconcierto.

Artizea sonrió. 

Lawrence no estaba relacionado con eso, así que no resultaba extraño que no lo supiera.

"Hablaré con mi madre."

"¿Necesitas la ayuda de nuestra madre para esto? Además, hermano, tú también... la conoces. Nuestra madre está ocupada."

Lawrence entendió perfectamente a lo que ella se refería con que Miraila estaba 'ocupada'. Y asintió con la cabeza.

"Tienes razón. Ocúpate tú misma de ello. Y si madre llega a decir algo, házmelo saber."

"Sí. Gracias, hermano."

"No te preocupes, como hermano mayor es algo que debo hacer."

Aunque utilizaban los recursos del Marquesado Rosan para contratar a los empleados, Lawrence había hablado sin vergüenza, como si estuviera siendo condescendiente.

"¡Argh!". En ese momento, se pudo escuchar a Miraila gritando a lo lejos.

Artizea se estremeció por reflejo. Viendo esto, Lawrence dijo con frialdad.

"Está histérica. No es algo de un día o dos, no te preocupes por eso, sólo hay que dejarla tranquila."

"Sí."

"No sería bueno que el Gran Duque Evron notara una herida en tu cara o en algún otro lugar." 

"Sí..."

Con eso, Artizea se retiró.

Luego camino hacia la habitación de Miraila.

Incluso entonces, Miraila seguía gritando fuertemente, sin poder controlar su ira. También se podía escuchar el sonido de algo rompiéndose y los lamentos de una criada siendo golpeada.

Miraila ocasionalmente se enfadaba de esta manera, golpeando a la gente y destruyendo las habitaciones.

En el pasado, Artizea trataba de calmar a Miraila en estos momentos.

La rabia, no era buena para la salud. Ella quería abrazar a Miraila.

Ella pensaba que haciendo eso, Miraila se calmaría un poco. Sin embargo, sólo conseguía, que Miraila le diera una paliza peor que la de costumbre. 

Artizea se detuvo durante un momento frente a la puerta. 

Las otras criadas miraron a Artizea, conteniendo la respiración.

Una vez que Artizea estuviera a la vista, Miraila dirigiría su atención hacia ella y no vería a nadie más.

Por lo tanto, las sirvientas rogaban de todo corazón que Artizea entrara en la habitación.

Sin embargo, Artizea se dio la vuelta.
 
Una criada la detuvo.

"¿No va a entrar, señorita?"

"Crees que debería entrar y ser golpeada en su lugar?"

"Ah, no, no quise decir eso..."

"Será mejor que saquen a esa chica antes de que las cosas empeoren."

"Pe-pe-pero, señorita. Si hago eso..."

"Tú no eres la única criada, ¿Cierto? Si entre todas reciben la paliza, sus heridas no serán tan graves. Pagaré sus gastos médicos y les daré una compensación generosa. Incluso dejaré que se tomen un descanso de su trabajo hasta que se sientan mejor. Y una vez que terminen de tratar sus heridas, dile a esa chica que venga a verme."

Las criadas tragaron. Esta vez, sabían que Artizea no sería el chivo expiatorio.

Artizea recordó de repente lo que Cedric le había dicho en el pasado.

「Miraila está muerta. Escuché que todavía regañaba a Lawrence por el tema de las mujeres.」

¿Miraila estaba resentida con Lawrence cuando murió?

¿Ella había imaginado alguna vez que Lawrence la mataría? ¿Seguía amándolo a pesar de sus acciones?

¿O le había dado la espalda a la realidad hasta el final?

¿Se había lamentado en el momento de su muerte, aunque sea un poco, haber maltratado a Artizea?

Artizea había tratado de protegerla hasta el final. ¿Se había arrepentido de haber perdido ese escudo?

¿O ni siquiera había pensado en eso?

Era irrelevante pensar en ello. Eso formaba parte del pasado.

Artizea nuevamente se dio la vuelta y se fue.

Incluso en las relaciones consanguíneas, como entre madre e hija, existían límites.

No se trataba de soltarse. Porque Miraila nunca antes la había tomado de la mano.

Artizea ahora se dio cuenta de que realmente podía abandonarla.