Reciente

lunes, 10 de agosto de 2020

La Villana Vive Dos Veces - Capítulo 13

Capítulo 13. Tomados De La Mano (3)


Cedric se retiró después de beber una taza de té junto al Emperador. Luego se dirigió a la mansión del Marquesado Rosan como tenía previsto originalmente.

El mayordomo estaba sumamente sorprendido por la visita del Gran Duque Evron.

Y se sorprendió aún más por el hecho de que la persona a la que había venido a visitar no era Lawrence ni tampoco Miraila, sino Artizea.

"Lady salió."

"¿A dónde fue?"

El mayordomo se puso nervioso ante su pregunta.

Cedric finalmente se dio cuenta de lo mala que era la posición de Artizea en esta casa.

Artizea era la única heredera del Marqués Rosan, así que sucedería el título dentro de dos años.

Pero aún así, el mayordomo ni siquiera sabía a dónde había ido.

El mayordomo le rogó repetidamente que esperara un momento antes de acercarse hacia las criadas.

Cedric se quedó en el vestíbulo y esperó.

Estaba enojado. Esto era inconcebible en el Gran Ducado Evron. Cedric había perdido a sus padres trágicamente durante su infancia, pero sus vasallos lo cuidaron como si fuera su propio hijo o nieto.

Incluso el día que regresó del funeral, su casa seguía siendo su hogar.

El día que se sintió oprimido por el Emperador, el día que pensó que no podría hacer nada, incluso el día en que simplemente quería rendirse, y buscar consuelo para su corazón destrozado, su casa seguía siendo su hogar.

Era un lugar donde podía descansar en paz, y un lugar donde se sentía protegido.

Su mayordomo y sirvientes no eran simples empleados para él.

Cedric los consideraba como su familia, ellos ocupaban el lugar de sus difuntos padres. Cuidaban de Cedric como si fuera su propio hijo, su nieto, o incluso su hermano.

Mientras Cedric esperaba de pie, el Mayordomo del Marquesado Rosan entró en pánico y ya no sabía qué más hacer.

Las criadas de confianza de Artizea no revelarían su destino a la ligera.

Al final, Cedric tuvo que esperar casi una hora antes de recibir una respuesta.

"Disculpe, Su Gracia. Me informaron que Lady Artizea ha ido al baile de la Familia del Conde Enda. Si espera un poco más, me aseguraré de que regrese inmediatamente."

"¿Estás en una posición superior a Lady Artizea en esta casa?"

"¿Perdón?"

El mayordomo parpadeó. Cedric habló fríamente.

"Hasta donde tengo entendido, Lady Artizea es la sucesora del Marquesado Rosan. ¿Acaso tú, un mayordomo, puede decirle cuando debe ir y venir?"

"Oh, no."

El mayordomo inclinó rápidamente la cabeza e inventó una excusa. 

"Quise decir que el joven maestro Lawrence regresará pronto, así que Su Gracia puede charlar con el joven maestro. Mientras tanto, acompañare a Lady Artizea de regreso..."

La excusa hizo que Cedric se enojara aún más.

"Debo haberme equivocado."

"¿Qué?"

"Pensé que estaba hablando con el mayordomo del Marquesado Rosan, pero usted parece ser el mayordomo de Lord Lawrence."

Cuando Cedric lo dijo, el rostro del mayordomo se volvió pálido.

El mayordomo lo había olvidado porque nadie lo había señalado, pero la dueña del Marquesado Rosan era realmente Artizea.

Aunque era uno de los secuaces de Miraila, era cierto que como mayordomo del Marquesado Rosan, había dicho algunas cosas que no debía.

"Me disculpo."

El mayordomo se inclinó educadamente.

Entre los nobles de la alta sociedad quisquillosos e inflexibles, había quienes estaban obsesionados con la etiqueta y las formalidades, sin importar quién era la persona que tenía el verdadero poder.

Además de eso, Cedric odiaba a Miraila.

El mayordomo se sintió acorralado. Y pensó que la única manera de salir de esta situación era disculpándose.

Nunca imaginó que Cedric defendería a Artizea. Ni siquiera entendía por qué había venido a verla.

Artizea había tenido buenas ideas últimamente, ganándose los elogios de Miraila.

Sin embargo, en la mente del mayordomo, Artizea sólo era un saco de arena de Miraila.

"Le comentaré a Lady Artizea sobre esto."

Debido a que no se trataba de su propia casa, Cedric dijo estas palabras y se fue del Marquesado Rosan.

「Lo que quiero es heredar el Marquesado Rosan en su totalidad y ser independiente... Por favor, permanezca formalmente casado conmigo por solo dos años y protégeme, Su Gracia.」

Eso fue lo que Artizea le había dicho.

Parecía que Cedric se había dado cuenta de la 'protección' que necesitaba.

***

Artizea, que asistió al baile en la mansión del Conde Enda, se mantuvo apartada, como si fuera un adorno.

Un baile como este, celebrado al mediodía, no era un lugar para disfrutar.

Era un lugar para que los hombres y mujeres jóvenes socializaran sanamente bajo la supervisión de adultos.

Por supuesto, esto con el objetivo final de que pudieran encontrar una buena pareja de matrimonio.

Aún así, la mayoría de los matrimonios todavía eran decididos por los jefes de las familias, teniendo en cuenta el estatus y la riqueza de ambas familias.

Sin embargo, los encuentros entre jóvenes llenos de energía no era algo que se pudiera evitar.

Así que los padres preferían que estas reuniones se llevaran a cabo en un ambiente controlado y supervisado por ellos.

Gracias a esto, los jóvenes nobles en edad de casarse podían hacer su propia elección, aunque su decisión no tuviera mucho peso.

Además de construir relaciones sociales entre personas del mismo sexo y compartir momentos emocionantes con el sexo opuesto, podían experimentar las reuniones sociales. 

También, a través de estás reuniones, podían determinar si una familia puede conducir al caos, si hay una familia con la que debe establecerse un vínculo por cualquier medio necesario, o si una familia que debe ser ignorada… todo según corresponda.

Artizea era una de las chicas menos populares en este tipo de bailes.

Considerando su posición de sucesora del Marqués Rosan, debería haber sido el centro de atención de estas reuniones sociales.

Pero Artizea era la hija de Miraila. Aquellos que despreciaban u odiaban a Miraila, naturalmente la evitaban.

Y aquellos aduladores que se aferraban a Miraila, ignoraban y maltrataban a Artizea de la misma manera que Miraila. Porque si trataban bien a Artizea, temían que Miraila perdiera los estribos y se enfadara con ellos.

'Y a esta edad, la apariencia es poder'.

Artizea pensó mientras tomaba un vaso de jugo de albaricoque de la mesa y lo sorbía. 

Después de todo, eran chicos y chicas menores de 20 años.

Pocos de ellos podían darse cuenta de la enorme riqueza del Marquesado Rosan escondida detrás de Artizea.

E incluso aquellos que lo sabían, seguirían pensando que una hermosa apariencia y una dulce personalidad tenían un valor más importante que la riqueza.

'Ciertamente, una dulce personalidad vale mucho más'.

Artizea pensaba eso.

Incluso con diez veces la riqueza del Marquesado Rosan, no se podría comprar el buen corazón de Licia.

Artizea desearía tener un corazón al menos la mitad de noble que el de Licia, incluso si tuviera que renunciar a toda la riqueza del Marquesado Rosan.

"Hola, Lady Artizea."

Artizea quería que el tiempo pasara rápidamente para irse, preferiblemente en silencio y sin intercambiar saludos con nadie.

Sin embargo, no era extraño que las cosas no fueran como quería.

Fue la hermosa Lady Atiyah quien la saludó.

"¿Por qué te ves tan deprimida? Llegaste temprano, pero todavía no has bailado ni una sola canción."

"Alguien tiene que permanecer quieto para decorar las paredes."

"Oh, Dios. Lamento escuchar eso. Todos los hombres que han venido a este baile son descorteses y sin corazón. No puedo creer que no te hayan pedido que bailes con ellos, ni siquiera una sola canción."

Mientras decía esto, Lady Atiyah bajó sus largas pestañas.

"Sin embargo, Lady Artizea usted también tiene la culpa. Es la cuarta vez que lleva el mismo vestido, ¿Cómo podrían distinguir los verdaderos caballeros si han bailado con usted hoy o si eso ocurrió en el anterior baile?"

Los jóvenes que la seguían se rieron mientras sus hombros se sacudían.

Artizea mostró una sonrisa amarga. 

Antes, ella solía ser tan insegura de su apariencia y se avergonzaba tanto por su ropa vieja que ni siquiera podía levantar la cabeza cuando escuchaba estas palabras.

Pero ahora que lo pensaba, ella se preguntaba si Lady Atiyah estaba en condiciones de decir eso.

No importaba lo hermosa que fuera la flor del baile, Artizea era la sucesora del Marqués Rosan.

El Conde y La Condesa Atiyah eran demasiado insignificantes como para ignorarla. El Conde y la Condesa Atiyah no estaban ni siquiera cerca de Miraila.

Artizea sonrió. 

"¿Con mi cara fea no sería un desperdicio que usara un vestido con un precio de cientos de miles de monedas de oro? Especialmente ese vestido... Por lo que veo es un vestido de terciopelo bordado del Reino del Sur Eon, ¿Verdad? Un vestido tan precioso como este debe ser usado por una dama hermosa como usted, eso sería lo más gratificante para el diseñador que trabajó en ello."

"Oh, así que tienes un buen ojo."

"Pero, ¿Eso está bien?"

"¿Qué?"

"El terciopelo bordado de Eon es tan caro, que usar esa tela sin reservas para hacer un vestido tan espléndido costaría más de diez mil monedas de oro solo en la materia prima. Y por lo visto este es el cuarto vestido de terciopelo bordado de Eon que has usado, así que el Conde Atiyah deber haber invertido casi la mitad de los ingresos anuales de su Condado solamente en los vestidos de Lady Atiyah.”

"¿De qué estás hablando?"

"Oh, el Conde y la Condesa Atiyah la aman tanto que no le dijeron nada, ¿No es así? La mina de mármol, la principal fuente de ingresos del Condado, probablemente será cerrada en un año o dos, debido a su baja rentabilidad. Incluso ahora, sus ingresos ya deben haber caído drásticamente. Sé que están al borde de la bancarrota."

El rostro de Lady Atiyah se puso azul.

"Bueno, es demasiado dinero para gastarlo de esa manera, pero no es mucho si se trata de una gran inversión por el futuro de la familia. Lady Atiyah usted es hermosa, así que estoy segura de que definitivamente podrá cumplir con las expectativas de sus padres."

Artizea dijo con una sonrisa.

"¡¿Estás diciendo que mis padres piensan venderme?!"

En ese momento, Lady Atiyah gritó fuertemente, olvidando las miradas de la gente. 

Al mismo tiempo, se escuchó un pequeño alboroto en la entrada, parecía ser por la llegada de un nuevo visitante.

Todos miraron hacia esa dirección.

Cedric se quitó la espada larga que llevaba encima y se la entregó a un sirviente.

La gente incluso dejó de susurrar y solo se podía escuchar la música en el silencioso salón. 

"Su Gracia, ¿Qué lo trae a este lugar tan repentinamente?"

Dijo la Condesa Enda, inclinándose educadamente

Cedric Evron era un hombre que encendía los corazones de innumerables chicas con su guapa apariencia y su actitud varonil, pero nunca había tenido una pareja de baile.

No asistía a bailes o fiestas en absoluto, a menos que fuera un baile del Palacio Imperial a los que estaba obligado a asistir.

Pero había aparecido en este, en una reunión social de hombres y mujeres jóvenes.

'¿Qué efecto tendría su participación en este baile?' Ella estaba pensando en eso.

"Necesito reunirme con una persona, y me dijeron que se encuentra aquí. Discúlpeme por venir sin una invitación. ¿Puedo entrar?"

"Por supuesto, no hay lugar en la alta sociedad del Imperio Crates donde Su Gracia no pueda entrar." 

Dijo la Condesa Enda.

A pesar de la compleja y crítica situación política en la que se encontraba, Cedric era uno de los mejores candidatos para esposo.

Era joven y ya había heredado el título de Gran Duque. También era rico y un héroe militar por su méritos.

Cedric Evron podía ser un hacedor de reyes. Si eligiera jurar lealtad a Lawrence o a Roygar,  el escenario actual por la sucesión al trono podría cambiar totalmente.

'¿Con quién ha venido a reunirse? No puede ser una mujer, ¿Verdad?'

Tales preguntas pasaban por la mente de las personas presentes.

Pero Cedric parecía completamente inconsciente de ello, cruzó el salón y se dirigió directamente hacia Artesia.