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jueves, 30 de julio de 2020

The Second Coming of Gluttony - Capítulo 393

Capítulo 393. Intención (1)


La situación llegó rápidamente a su fin.

Valhalla primero sometió al enemigo y luego subió al acantilado para exterminar a los Fantasmas Malvados atrapados dentro de la jaula de la luz.

Cuando de terminó matar a cada uno de los Fantasmas Malvados, que gritaban de dolor por el Réquiem de Estrellas, Seol Jihu levantó su lanza sobre su cabeza para que la gente de abajo pudiera observarlo.

Esta era la señal de corte.

Eun Yuri se derrumbó en el suelo tan pronto como vio la señal.

Controlar docenas de cristales de comunicación y usar simultáneamente magia no había sido una tarea fácil.

"Buen trabajo."

Seol Jihu le dio a Eun Yuri una palmada en el hombro en agradecimiento.

Jadeando mientras respiraba, apenas pudo asentir con la cabeza, sus ojos estaban un poco hinchados por el cansancio. Entonces ella dirigió su mirada a un lado.

Allí, Seo Yuhui estaba arrodillada en el suelo, sus manos vagando por cada centímetro de su cuerpo.

"¿Noona...?"

Seol Jihu se estremeció cuando la vio de cerca.

Algo no estaba bien.

Seo Yuhui estaba recogiendo la lluvia con sus manos y limpiando su cuerpo con ella.

"Sucio... Sucio..."

Se frotó la nuca, donde el hombre corpulento la había agarrado. Frotó todas las demás partes de su cuerpo donde la mirada del hombre podría haber aterrizado.

Todo el tiempo, no dejaba de pronunciar la palabra 'sucio'.

Se frotó con tanta fuerza que su piel comenzó a enrojecerse e hincharse.

Su habitual gentileza desapareció y una mirada de repulsión se extendió por su cara como si acabara de mirar mil gusanos arrastrándose por su piel.

Seol Jihu podía notar que no estaba bien. Preguntó con cuidado.

"¿Estás bien?"

Seo Yuhui se detuvo al instante.

La repugnancia que nublaba sus ojos se desvaneció rápidamente y su rostro ahora irradiaba esperanza, como si acabara de presenciar al Mesías.

"Jihu."

"¿Sí? ¿Qué pasa?"

"Mi cuello..."

"¿Tu cuello?"

"Tócame el cuello. Date prisa."

Fue una petición inesperada, pero Seol Jihu se acercó rápidamente.

Sus dedos rozaron su largo y delicado cuello.

"Huuuuu-"

Seo Yuhui agarró las manos de Seol Jihu, cerró los ojos y dejó salir un largo aliento.

"Haaaa-"

Había algo erótico en la forma en que su aliento caliente tocaba las manos de Seol Jihu y en la forma en que su cuerpo temblaba, empapado de pies a cabeza por la lluvia. Seol Jihu apartó lentamente sus manos de ella.

Seo Yuhui abrió los ojos a medias.

"Noona, deberías ir a la tienda."

"No puedo... Mis piernas no se mueven..."

Parecía como si estuviera haciendo pucheros.

"Te ayudaré. Vámonos."

Seol Jihu levantó a Seo Yuhui del suelo hasta su pecho.

Empapado de lluvia, caminó a través del campo de batalla hacia su campamento.

"...Lo siento."

De repente, una voz débil rompió el incómodo silencio entre los dos.

"Pensé que estaría bien..."

Seol Jihu bajó su mirada lentamente.

Sabía que los Recuerdos de Moirai habían curado tanto su poder sagrado como su cuerpo.

Pero la mujer en sus brazos se veía más cansada de lo que jamás la había visto.

"No te preocupes. No es gran cosa."

"¿No es gran cosa...?"

Seol Jihu continuó en un tono casual.

"Me enteré por primera vez de esto por Sung Shihyun, y el obispo también mencionó algo similar..."

Seo Yuhui permaneció en silencio y sólo frunció el ceño ligeramente.

"En realidad, he experimentado algo similar. No tengo fobia a los gérmenes, pero tengo una especie de compulsión."

"...No."

"¿Perdón?"

"No tengo fobia a los gérmenes."

La voz de Seo Yuhui de repente se volvió clara.

"Yo..."

Después de un momento de silencio, Seo Yuhui continuó.

"Soy la apóstol de Luxuria..."

Consciente de los ojos que los miraban, su voz se redujo una vez más a un susurro.

"En cierto modo, un Ejecutor es como la encarnación del dios al que sirven..."

Seol Jihu asintió en silencio. Él había escuchado. Cuanto más alto fuera su nivel, más probable sería que fueran influenciados por los dioses a los que servían.

Por supuesto, había diferencias entre los individuos, pero los Terrícolas solían estar bajo esta influencia cuando se convertían en Altos Rankers. La presión se intensificaba cuando se convertían en Rankers Únicos, pero aún así resultaba soportable.

Pero las cosas eran un poco diferentes para los Ejecutores.

Debido a que los Ejecutores recibían sus poderes directamente de sus dioses, estaban más influenciados que otros.

No sólo sus emociones, sino también sus pensamientos y acciones eran afectados por sus dioses.

Una vez que sus pensamientos llegaron a ese punto, Seol Jihu se detuvo abruptamente.

"Y yo soy una Sacerdote..."

El susurro continuó.

"Los Sacerdotes están más cerca de sus dioses que cualquier otra clase... Así que son los más afectados entre todos los Ejecutores..."

La diosa a la que Seo Yuhui servía era Luxuria, la diosa de la lujuria.

"...Noona."

Seol Jihu preguntó con incredulidad.

"No me digas que..."

"......"

Una vez más Seo Yuhui dio un largo suspiro y asintió con la cabeza.

"Espera... ¿Qué tan malo es...?"

"Digamos... que no sabía que sería tan malo..."

Seo Yuhui habló lentamente y con deliberación.

"No sólo son los hombres... Las mujeres también son peligrosas... Sin importar la edad o el sexo, yo... Y no es sólo con tocar..."

"......"

"Mirar, oler, cualquier tipo de estimulación... La sensación persistente de un toque o incluso del dolor..."

La voz de Seo Yuhui comenzó a temblar y se apretó los labios.

Seol Jihu cerró los ojos sin querer.

|¿No recuerdas cuál es el apodo de esa mujer? Es el Muro de Acero.|

|¿No te asqueabas cada vez que tocabas a un hombre?|

|La Dama Seo Yuhui evita tanto la suciedad que se acerca a la miofobia. Ella detestaba hasta el más mínimo toque de cosas extrañas.|

|Para alguien que evita hacer contacto con otros como una plaga estar abrazando a un hombre...|

Las voces del pasado pasaron por su cabeza.

Todos se equivocaron.

No sabían nada de la verdad.

Seo Yuhui no era misofóbica.

No tuvo otra opción que poner un muro de acero.

Así como Cinzia sufría de letargo, Seo Yuhui, que servía a la Diosa Luxuria, sufría de lujuria.

Lo mismo ocurría con lo que acababa de suceder. Ella no estaba llamando sucio al hombre corpulento.

Era una expresión de odio hacia sí misma que derivaba del hecho de sentirse excitada y casi llegando al clímax con el toque de un hombre que la estaba exponiendo y abusando de ella, aunque sólo fuera una actuación.

"¿Has estado... reteniéndolo?"

"Sí..."

Seo Yuhui admitió sonrojada.

"Soy una mujer saludable... así que, por supuesto, lo pienso... pero no quiero dormir con cualquiera y dejar que mis deseos se apoderen de mí..."

"......"

"Pero cuanto más soporto mis deseos, más fuertes se vuelven... Y la influencia de la diosa se hace más fuerte también..."

La lujuria era una emoción primitiva que podía ser aliviada hasta cierto punto por la satisfacción de los deseos.

Pero Seo Yuhui se negaba a convertirse en un animal, conducida sólo por sus impulsos.

Se acurrucó en los brazos de Seol Jihu, escondiendo su rostro por la vergüenza.

El campamento se estaba llenando y volviéndose ruidoso.

Seol Jihu ajustó su agarre en los brazos de Seo Yuhui y volvió a caminar.

"Deberías descansar un poco. Cámbiate de ropa también. Estaré en guardia."

"...Gracias."

Seo Yuhui sonrió débilmente.

Después de dejarla en la tienda, Seol Jihu salió y se estableció cerca de la entrada.

No pudo evitar notar el sonido de su ropa cayendo.

Nadie vino excepto Eun Yuri, que hizo una breve parada para recoger las cuerdas para atar a los cautivos.

Todos estaban concentrados en las actividades posteriores a la batalla.

O, más precisamente hablando...

"Guaoo. Parece que nos sacamos la lotería. ¡Mira este equipamiento!"

"¡Una mina de oro! ¡Es una mina de oro!"

Estaban identificando a los muertos y a los que se habían desmayado. Mientras tanto, estaban ocupados recolectando armas y equipamiento de ellos.

Los estaban saqueando, pero Seol Jihu no los detuvo.

No le habría importado de todos modos, pero Seo Yuhui estaba ocupando su mente, especialmente en este momento.

Ahora que conocía su secreto, todo parecía encajar en su lugar. ¿Por qué no se había dado cuenta hasta ahora?

No le tomó mucho tiempo a Seol Jihu encontrar la respuesta a esa pregunta. Posteriormente, otra pregunta se formó en su mente.

Desde su primer encuentro con él, Seo Yuhui había sido...

Incapaz de satisfacer su curiosidad, Seol Jihu se giró y metió su cara en la tienda.

"Noona..."

Pero Seo Yuhui ya se había cambiado de ropa y estaba acostada en su saco de dormir.

Seol Jihu miró fijamente la cara de Seo Yuhui durante un rato antes de sacar su cabeza de la tienda.

Volvió a mirar hacia adelante, dejando su pregunta a un lado por el momento.


*


A la mañana siguiente, la lluvia que estuvo presente durante toda la noche se detuvo como si alguien hubiera cerrado un grifo.

Bajo el sol brillante, los miembros de Valhalla terminaron su desayuno.

Todos se veían felices mientras desmontaban sus tiendas y guardaban sus pertenencias en los carruajes que Kazuki había traído.

Claro que habían ganado, pero esa no era la única razón.

La calidad de las armas y el equipamiento que le habían arrebatado al enemigo era sorprendentemente alta.

Pero era esperarse. Se trataba de equipamiento apto para ser usado por Niveles 6. No había ni siquiera un centenar de ellos en todo el Paraíso.

También habían otros de buena calidad, al menos para Niveles 4. Las recompensas extras de esta misión fueron sustanciales.

Valhalla tomó como cautivos a los cinco humanos que lideraron el ataque.

Seol Jihu tenía la esperanza de capturarlos vivos sin importar lo que pasara y consiguió lo que quería.

Estaba claro que lo que les esperaba a partir de ahora no sería nada agradable.

Los cinco no podían parecer más lamentables.

Fueron despojados de toda la ropa y tenían cuerdas atadas a sus cinturas.

También llevaban collares gruesos alrededor de sus cuellos, que estaban conectados a largas cadenas atadas a un árbol cercano.

En resumen, se les trataba como perros en lugar de como humanos.

"Hey. Aquí está tu desayuno."

Chohong lanzó una olla delante de los cautivos.

"Tendrán que correr como locos detrás del carruaje durante los próximos días. ¿No creen que deberían ahorrar algo de energía?"

Chohong se rió mientras miraba la mezcla que se había derramado de la olla.

Era una mezcla de las sobras de su desayuno, básicamente una basura incomestible.

"¿No estás siendo demasiado amable? Estos cabrones no sólo trataron de matarnos, sino que también traicionaron a la humanidad y se unieron a los Parásitos. ¿Pero aún así les das comida?"

"La bondad es una de mis muchas cualidades. ¿Qué están esperando? ¡Vamos, coman!"

Audrey Basler sonrió y Chohong instó a los cautivos.

"Ah, ¿Es porque están todos atados? Bueno, entonces deberías lamerlo como los perros que son."

Fue entonces cuando una mirada desafiante apareció en el rostro del joven, que había estado callado hasta ahora. Las palabras de Chohong parecían haber herido su orgullo.

"¡Mira a este tipo!"

Chohong se rió ligeramente, y de repente, todo rastro de alegría desapareció de su cara.

Ella agarró el cabello del joven, y...

"Supongo que esto no se ajusta a su alteza y a sus gustos lujosos, ¿Verdad?"

¡Koong!

"¡Uup!"

Ella estrelló su cara contra los restos de comida.

"¡Abre la boca! ¡Cómetela!"

Movió su mano de izquierda a derecha, frotando la cara del joven en el suelo, luego lo haló del cabello hacia atrás y lo obligó a mirarla a los ojos.

"Se supone que los perros no deben quejarse de su comida. Entonces, ¿Qué pasa con esa mirada?"

Los pedazos de basura estaban esparcidos en su cara y el joven gimió.

"Todos ustedes, coman. Les daré 10 segundos. Los que no coman en 10 segundos, les haré que deseen hacerlo."

Los cuatro restantes se estremecieron ante la mirada de Chohong.

"¿No les gusta la comida? ¿Necesitan una salsa como complemento o algo parecido?"

¡Spit!

Chohong escupió en la mezcla.

"¿Será eso suficiente? Se necesita un poco de sal si realmente quieres conseguir el sabor correcto."

Audrey Basler sonrió y sacudió su cabello sobre la mezcla. Capa blanca descendió sobre la mezcla.

Eun Yuri, que estaba envolviendo una correa de cuero alrededor de la rama de un árbol para hacer un látigo, se estremeció al verlo. Parecía disgustada.

Pero esto era sólo el principio.

"¿De qué estás hablando? ¡La fragancia es lo que más importa!"

Hugo gritó y se agachó sobre la mezcla.

¡Fffffft! La cara de todos se endureció por el ruido de los pedos.

El ruido, que comenzó ligero y casual, de repente se volvió pesado.

"Joder."

Hugo se puso de pie de un salto.

Cruzó el campo y desapareció a toda prisa.

"...Bastardo asqueroso."

Oh Rahee se cubrió la boca con una mano, sentía que iba a vomitar.

Finalmente, cuando Hoshino Urara orinó en la mezcla, Kazuki ya no pudo presenciar esta abominación y huyó de la escena.

"Um..."

Chohong dudó. No quería acercarse a la comida cubierta de hedores y orina.

"¡Basta!"

La mujer finalmente se quebró.

"¿Qué?"

"¡Alto! Esto... ¡Esto es demasiado cruel! Al menos déjanos..."

Fue entonces.

"¿Qué está pasando?"

Preguntó Seol Jihu mientras caminaba hacia ellos desde la tienda.

"Tenemos que irnos pronto... ¿Por qué están todos reunidos aquí?"

"¿Eh? Um, eh..."

Chohong dudó.

"Les dimos el desayuno... pero no están comiendo..."

"¿Desayuno?"

Seol Jihu echó un vistazo y rápidamente se dio cuenta de la situación.

El estado totalmente asqueroso de la comida y los residuos en la cara del joven.

Lentamente volteó su mirada y Chohong apartó los ojos de ella. Audrey Basler sonrió nerviosamente.

"Sólo intentabamos ser amables... pero no quieren comer. Supongo que no tienen hambre."

"...¿Qué debemos hacer?"

Seol Jihu dejó escapar un suspiro.

"Si no tienen hambre..."

Luego levantó su pie.

"Deberíamos ayudarlos."

¡Puk! Pateó con todas sus fuerzas.

La mujer se derrumbó en el suelo con un chillido. Todos agrandaron los ojos.

Seol Jihu descubrió un tatuaje que tenía el tamaño de una serpiente en el cuello de la mujer y sus labios formaron una burla.

Y no se detuvo con una sola patada.

¡Puk, puk, puk, puk! También pateó a los otros cuatro por turno.

El hombre corpulento recibió una paliza especialmente dura. Las manos que habían estrangulado a Seo Yuhui fueron pateadas y pisoteadas.

La paliza había sido tan severa que incluso Audrey Basler se retiró con un gesto de horror. Había recordado lo que le había pasado en el Banquete.

"¡Oye, oye, detente!"

Finalmente, Chohong intervino.

"Vas a matarlos. ¿No eras tú el que los quería vivos?"

"Podemos curarlos después."

Seol Jihu comentó fríamente mientras empujaba a Chohong a un lado.

Luego como si estuviera pateando una pelota de fútbol, le dio otra patada a la mujer.

"¡Eso es! ¡Mátanos!"

La mujer gritó, la sangre brotaba de su nariz y su boca.

"¡Mátanos! ¡No nos rendiremos ante ti!"

"...¿Rendirse?"

Seol Jihu bajó su pie.

Con una burla, se agachó lentamente al lado de la mujer y la miró a los ojos.

"Debe haber un malentendido aquí, Atacante Fantasma de Nivel 6, Señorita Kishi Yukino."

La mujer, Kishi Yukino se estremeció, aunque no debería ser una sorpresa que el enemigo supiera su nombre. Después de todo, los cinco eran bastante famosos en el Paraíso.

Lo que realmente la sorprendió a ella y a sus camaradas fue lo que vino después.

Seol Jihu comenzó a recitar la fecha de invocación, el sexo, la edad, la nacionalidad e incluso la afiliación.

Como no tenían forma de saber sobre su Habilidad Innata, les hizo creer que los había investigado a fondo de antemano.

"No se hagan ilusiones. No queremos hacerles ninguna pregunta o sacarles información. Ya hemos capturado al obispo, así que, ¿Por qué lo haríamos?"

"¿Cómo...?"

"Permítanme repetir esto una vez más para que quede claro. No tienen nada que ofrecernos. Sólo los mantenemos vivo para usarte como sacrificio. Mantengan la boca cerrada y la cabeza baja si quieren morir en paz cuando todo termine.v

Seol Jihu le dio otro puñetazo a Kishi Yukino, que se había quedado sin palabras.

Sacudió la sangre de su mano y pie antes de hablar.

"Nos vamos pronto. Tráiganlos a todos y átenlos a la parte trasera de los carruajes."

Su fría voz hizo que Chohong chasqueara su lengua.

"Los caminos están en mal estado. Llevará al menos 10 días..."

"No importa. Correrán si quieren vivir. El Señor Kazuki trajo dos carruajes, así que divídelos en dos grupos."

"¡Está bien!"

Eun Yuri respondió alegremente. Ella los desató del árbol y levantó el látigo casero de cuero negro en su mano.

"Vamos, todo el mundo..."

Los cinco perros se retorcían de dolor.

Eun Yuri movió su brazo y el látigo golpeó al joven, dejando una línea roja en su trasero desnudo.

"Vamos..."

"¡Esta perra...!"

El hombre corpulento también desahogó su ira y Eun Yuri lo azotó también.

Apretó los dientes con su cara enterrada en la tierra húmeda y su trasero adolorido por el látigo.

Pero este tipo de reacciones parecían excitar a Eun Yuri aún más.

Sus mejillas estaban sonrojadas y sus ojos brillaban. La ligera curva en una esquina de su boca era otra prueba.

"Vamos..."

¡Swish! El látigo una vez más golpeó la espalda del joven y apretó los dientes.

Al final, los cinco se vieron obligados a caminar sobre sus manos y rodillas como alimañas.


*


Aproximadamente al mismo tiempo.

Cuando llegó la mañana, todos los territorios humanos en el Paraíso se volvieron ruidosos.

Todos los que vieron la impactante película de la noche anterior hablaban de ello.

"¡Padre! ¡Padre!"

Lo mismo ocurría en Haramark.

Teresa buscó al Rey Prihi tan pronto como abrió los ojos.

"¿Lo viste? ¿Lo viste?"

"Lo hice. Apenas pude dormir después."

Prihi respondió desde su oficina, inclinando tranquilamente su taza de té.

"¿Cómo puedes estar tan tranquilo? ¡No pude pegar un ojo anoche!"

"Algo me ha estado molestando."

"¿......?"

"Antes, hablé con el Ejecutor de Avaricia a través del cristal de comunicación. Dijo que era el director y que el representante de Valhalla era el productor..."

Prihi dejó su taza y golpeó el escritorio con el dedo.

"No entiendo el propósito de su producción."

"¿Propósito?"

"No tenían que transmitirlo en directo a todas partes, pero lo hicieron. Esto me hace pensar que tienen un motivo oculto..."

Prihi pensó por un tiempo antes de continuar.

"Creo que estaban tratando de obtener una justificación para algo."

"¿Justificación?"

"Sí. Y si tengo razón, pronto veremos la secuela."

Prihi murmuró para sí mismo y se levantó del escritorio.

Teresa parecía desconcertada.

"Deberíamos dirigirnos a Eva."

Prihi habló.

"Este plan suyo es demasiado exagerado para el simple propósito de obtener evidencias. Deben tener un panorama más grande en mente, y podríamos ayudarlos. Deberíamos dirigirnos a Eva, y..."

Prihi, que se giró para mirar a Teresa, se detuvo en medio de su frase.

Su hija ya estaba vestida con su armadura e incluso llevaba un bolso en la espalda. Parecía estar lista para partir en cualquier momento.

"...¿Cuándo?"

"Jejejeje."

Teresa se retorció y giró su cuerpo tímidamente.

"Empaqué temprano durante la mañana. Te dije que no podía dormir. Además, tenía muchas ganas de verlo..."

Prihi agitó la cabeza.

"...Me prepararé de inmediato."