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lunes, 27 de julio de 2020

Matrimonio Depredador - Capítulo 36

Capítulo 36. ¿Me Concedes Este Baile? (1)


Se movía como un cazador experimentado que tenía la vista puesta en su preciada presa. Esperan y entran a matar cuando menos lo esperan, justo como Ishakan le estaba haciendo a Leah ahora.

Ishakan le había atado las manos en un sentido metafórico, y ella se dio cuenta de que no podía escapar fácilmente.

En una silenciosa frustración, Leah se mordió el labio e intentó liberar su mano de su agarre, pero él sólo apretó su agarre en respuesta, antes de soltarla finalmente cuando notó su respiración errática.

Él no pudo evitar fruncir el ceño, y Leah finalmente exhaló con alivio.

"Supuse que estarías ansiosa por darme la bienvenida", continuó Ishakan, "Supongo que me equivoqué."

Se acercó, deteniéndose a un centímetro de su oreja y le susurró: "¿Estás enfadada, princesa?"

Leah lo miró de reojo.

"La gente está mirando". Ella respondió firmemente en voz baja, recordándole su promesa de tratarla como una princesa cuando estuviera en público, e Ishakan se apartó un poco con una sonrisa dirigida a ella.

Todo su intercambio estaba siendo observado por los que estaban en los alrededores. Ansiosos por saber lo que sucedería a continuación, como lo haría una persona en una obra de teatro. Leah sabía que no podía permitirse perder la calma ahora. Ishakan era un bárbaro, que no conocía o no le importaban las buenas costumbres y los modales, por lo que la culpa recaía enteramente sobre sus hombros. La pondría en una posición indeseable dentro de la corte y su gente.

Ella intentaba pensar en una respuesta apropiada, y el Conde Valtein se movió para ayudarla, pero el sonido de las trompetas interrumpió su conversación. Las trompetas sonaron de una manera que hicieron saber a todos que el rey finalmente había entrado en la contienda.

Cuando las trompetas dejaron de sonar, la orquesta comenzó a tocar una majestuosa pieza mientras el rey marchaba hacia adentro para saludar a todos. Los nobles también, dejaron de mirar y presentaron sus respetos mientras pasaba, inclinando sus cabezas en una muestra de reverencia, pero a pesar de eso la tensión en el ambiente permaneció igual.

Nuevamente dirigieron sus miradas hacia el Rey de Kurkan y la Princesa de Estia.

Entonces, el rey se dio cuenta rápidamente, entrecerrando los ojos en señal de desaprobación.

Al igual que todos los demás, sus ojos se dirigieron a la faja de seda púrpura que Ishakan llevaba con arrogancia antes de mirar a otro lado. Incluso Cerdina y Blain se habían quedado asombrados por su faja, pero intentaban no demostrar su asombro.

Sin embargo, la faja no era realmente el foco de atención de Blain, sino la cercanía física entre Leah e Ishakan.

Aunque Ishakan notó resplandor de sus ojos, no reaccionó en absoluto. Cuando eso resultó infructuoso, dirigió sus ojos hacia Leah, mirándola fijamente con frialdad, como si dijera: 'Recuerda tu lugar como la princesa real de Estia'.

Leah se movió silenciosamente, poniendo rápidamente distancia entre ella e Ishakan. Luego, siguió a los otros miembros de la realeza de Estia, ocupando sus asientos. Los otros tres se sentaron, pero el rey de Estia permaneció parado mientras daba un discurso de bienvenida.

Blain aprovechó la oportunidad para acercarse y le dio a Leah una advertencia.

"Creí haberte dicho que dejaras de andar con esos bárbaros". Murmuró suavemente, pareciendo que prestaba atención al discurso del rey. Leah esperaba poder ignorarlo, pero le resultaba bastante difícil hacerlo.

"Pensé que eras inteligente, hermana. ¿Qué es lo que no entendiste?" continuó, "¿No me digas que estás enamorada de ese rey bárbaro?" Se burló mientras tomaba un sorbo de su copa: "¿Planeas vender tu país después de todo?"

"No pretendía relacionarme con él". Ella rápidamente rebatió antes de suspirar debido a su derrota. Había tratado de evitar que la incitara a responder, pero sus emociones se apoderaron de ella. "Él es el que me buscó, yo no hice nada." Se aseguró de enunciar cada palabra, "Y no puedo hacer nada que ponga en peligro el tratado."

"Por supuesto, querida hermana." Blain asintió con una astuta sonrisa en sus labios, pero sus ojos eran fríos como el hielo. Se sintió bastante triunfante al conseguir que reaccionara. Entonces, le hizo un gesto silencioso para que volviera a mirar a sus invitados, y Leah lo hizo con mucho gusto.

"Entonces permiteme ser tu primer baile." Blain se ofreció, aún mirando al frente, y Leah se enderezó en su asiento con una mirada soberbia.

"Disculpa, hermano", dijo en tono burlón, "pero creo que ese derecho pertenece a mi prometido."

Al escuchar esto, Blain se rió secamente, "Ni siquiera pienses en hacer trampa para salir de esto", le recordó.

Ella estaba, por supuesto, todavía soltera, y por lo tanto, era justo que su primer baile fuera entre su familia, incluso en el caso de que estaba comprometida. Ella lo sabía, pero quería mantener la mayor distancia posible entre ella y Blain. Por supuesto, bailar con Byun Gyongbaek lo garantizaría.

"Ahora que lo pienso, no creo que haya visto a Byun Gyongbaek." Leah dijo que mientras miraba alrededor y Blain tarareaba desinteresadamente.

"Como era de esperar", dijo, "Será inútil una vez que todo este tratado se termine. Estos bárbaros, estoy esperando su partida." Tales observaciones sólo demostraron a Leah que Blain aún no tenía ni idea de lo que estaba planeando para el tratado.

Por otro lado, los Kurkan ya habían comenzado su movimiento con el primer paso que dieron en Estia.

Bajo el disfraz del tratado, todos y cada uno de los Kurkan habían empezado a robar los secretos del reino poco a poco. Si esto continuaba, Estia estaría completamente indefensa si tanto los Kurkan como Byun Gyongbaek decidían abandonar el reino.

Y aquí estaba Blain, completamente confiado en que el tratado de paz saldría adelante. Nunca pensó que semejante posibilidad existiera, como si estuviera seguro de que el tratado de paz se llevaría a cabo sin problemas.

Incluso ahora, Leah seguía trabajando duro para que nada más saliera mal, mientras que Blain estaba cosechando los frutos de sus esfuerzos. Apretó los puños con fuerza expresando disimuladamente su frustración y su rabia antes de reprenderlo...

"Si quieres que este tratado de paz esté absolutamente a nuestro favor, deberías abstenerte de llamarlos con ese término degradante". Dijo, manteniendo su expresión agradable y grácil para la multitud, "Además, no sabemos cuál será el resultado, así que no descartes a Byun Gyongbaek". Ella terminó sus palabras con un resoplido.

Los ojos de Blain se entrecerraron hacia ella, y por un momento, a ella le preocupó que la regañara abiertamente. Afortunadamente, el Rey había terminado su discurso, mientras los aplausos resonaban. En ese momento, tanto el príncipe como la princesa volvían a tener una expresión alegre mientras aplaudían con la multitud.

Con el fin de su discurso, el banquete había comenzado oficialmente, ya que sus invitados comenzaron a disfrutar del festín. La música y el baile llenaron el silencio, entreteniéndolos a todos. Leah pudo observar que algunos incluso se las arreglaron para pedirle a los Kurkan que bailaran con ellos.

Entre las muchas miradas, Leah podía sentir claramente que Ishakan la seguía mirando mientras se levantaba para caminar. Y aunque se sentía tentada a mirarlo, estaba decidida a no darle a Blain más razones para dudar de sus intenciones.

Sin embargo, no sólo Blain, sino a otro, que ahora se presentaba ante ella.

"¡Princesa!" Una voz jovial la saludó, mientras se escuchaba la música y las risas en el salón. Leah contuvo un gemido y detuvo sus pasos antes de voltearse para saludar al hombre con una brillante sonrisa como se esperaba de ella.