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jueves, 11 de junio de 2020

Matrimonio Depredador - Capítulo 25

Capítulo 25. Intruso (2)


Era un rasgo único, especialmente entre los humanos. Y cuando se enfada, puede provocar un miedo profundo, instintivo como el de una presa cuando se enfrenta a una bestia rugiente, al hacer contacto visual.

Pronto sus pensamientos volvieron a Blain, y se preguntó si le diría a Cerdina lo que había ocurrido hoy. La sola idea la preocupaba.

'No creo que se lo diga a Cerdina, pero ¿Y si lo hace? ¿Lo dejaría pasar?' Ella se preocupó continuamente. Cerdina no era como Blain. No lo dejaría pasar. 'Debo encontrar una manera de salir de esto'. Pensó para sí misma antes de que un dolor agudo recorriera por su cabeza.

El dolor era insoportable. Rápidamente dejó su bebida y se levantó con un gesto de dolor.

"Por favor, cancela mi agenda de hoy," le dijo a la Condesa, "Estaré en mi habitación leyendo los informes," dijo, y la Condesa se acercó a ella con una mirada de preocupación.

"Princesa..."

"No te preocupes," interrumpió Leah, sonriendo suavemente, "Estoy bien." Ella aseguró, "En verdad, es solo la estricta dieta que estoy siguiendo, solo necesito descansar."

Pero Melissa dudaba de sus palabras. Sabía que había algo más, Leah realmente no estaba bien. Pero también sabía que Leah no se dejaría ayudar, y por eso, a regañadientes, asintió ligeramente antes de dejarla sola para que pudiera descansar.

Cuando la condesa se fue, Leah también dio instrucciones a las sirvientas que aún estaban en su habitación para que la dejaran sola, prohibiéndoles entrar hasta mañana por la mañana. Una vez que estuvo sola, se vistió con su camisón, antes de desplomarse rápidamente en la silla cercana.

No creía que tuviera fuerzas suficientes para cenar esta noche. Además, necesitaba reducir su comida en anticipación de la próxima conferencia. 'Tal vez para la cena, solo pida dos rodajas de manzana, ya que quiero descansar lo antes posible'. Ella realmente quería estar sola por ahora.

Con un suspiro, se giró hacia su ventana, sin mirar nada en particular. Observó cómo el cielo se tornaba rojo al ponerse el sol y, sentada en su silla, vio cómo la luz del día desaparecía y la oscuridad aparecía.

Sus nudillos estaban apretados en el borde de su apoyabrazos, viendo como la luna iluminaba el cielo nocturno. Sus dedos temblaron, mientras el impulso de abrir la ventana se hacía más fuerte...

Y junto con ello, el deseo de saltar.

Era una sensación fugaz, que experimentaba de vez en cuando. Pero nunca tuvo las agallas para hacerlo, solo fantasías pasajeras cuando el pensamiento pasaba por su mente. Pero ahora...

'Solo un poco más', Pensó. 'Solo un poco más de tiempo'.

Ella contaba los días en su cabeza; el tratado de paz, y cuando los Kurkan se fueran. Después de eso, entonces podría terminar. Todo esto terminaría. Una vez que llevara a la familia real de Estia a la ruina y la vergüenza, entonces podría descansar de verdad.

Sus ojos se cerraron, imaginando el dolor y la agonía que vería en sus rostros... Imaginando la forma en que el viento azotaría su cuerpo cuando finalmente saltara.

Un ligero golpeteo resonó en su habitación silenciosa, y los ojos de Leah se abrieron de golpe, con el ceño fruncido. No era nada.

Pensó que había sido producto de su mente, pero luego sucedió otra vez, y otra vez.

'Tres veces', pensó. Parecía venir de la ventana.

Entonces se levantó y se acercó a la ventana con pasos cautelosos. Abrió el cerrojo, antes de empujar ligeramente el cristal de la ventana y soltar un grito de sorpresa.

Se llevó una mano a la boca para evitar alertar a otros.

"¡¿Cómo?!" Ella jadeó sorprendida, pero salió como un tartamudeo. Por otro lado, la persona que estaba afuera, que estaba encaramada en la parte superior de la rama del árbol, la miraba tranquilamente, jugando con una pequeña piedra en su mano, lanzándola al aire y atrapándola con la misma mano, como si solo estuviera haciendo una simple travesura.

Pero Leah estaba bastante desconcertada. A estas horas de la noche, la seguridad del palacio real era insuperable, y bastante difícil de atravesar. Si los descubrieran, esto seguramente los pondría en problemas, y Blain no sería tan indulgente como lo fue hoy en el jardín.

Tan perdida en sus sombríos pensamientos, y sin saber qué hacer, no se había dado cuenta de que Ishakan ya se había movido, saltando de la rama y entrando a su habitación sin permiso.

En contraste con su cuerpo ancho, se movió con ligereza y rapidez, aterrizando con elegancia en su balcón. Dejó de respirar al verlo saltar de la rama.

"¡¿Donde crees que estás?!" Ella dijo en voz baja, mientras él se enderezaba.

"En tu habitación," dijo de manera casual. Le pareció extraña su pregunta, ya que sabía perfectamente dónde estaba.

Ignorando su creciente protesta, entró en su habitación, mirando alrededor sin vergüenza. Leah lo persiguió, pero él solo ignoró sus advertencias y quejas.

Una vez que terminó de recorrer su habitación, finalmente dirigió su atención a Leah, a quien le sonrió suavemente.

"Lindo camisón." Le dijo, "¿Es con lo que duermes?" Preguntó.

Leah agarró la manta más cercana y se cubrió con ella, había olvidado que estaba en camisón.

"¿¡Qué estás haciendo aquí!?" Le susurro. Estaba tan sorprendida por su presencia que no se le ocurrió nada más que decir. Era como si sus pensamientos estuvieran revueltos, mientras sentía la sangre correr hacia su cara por la vergüenza.

"Tenía curiosidad por algo, por eso vine." le respondió tranquilamente, haciendo que ella frunciera el ceño. Pero antes de que pudiera hablar, Ishakan continuó y la miró seriamente...

"¿Por qué no me pediste ayuda?"