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viernes, 29 de mayo de 2020

The Second Coming of Gluttony - Capítulo 334

Capítulo 334. Promesa (4)


Rebobinemos el tiempo 30 minutos hasta cuando Marcel Ghionea se preparaba para disparar y Seol Jihu junto con el resto del equipo de la expedición estaban luchando contra Bondad Retorcida.

La gran guerra en el Mundo Medio estaba momentáneamente en pausa.
Con la llegada inesperada de los refuerzos de la humanidad, un tenso silencio descendió sobre la Fortaleza Tigol.

Gabriel se movió lentamente, con mucha precaución. Puso sus manos en el muro de la fortaleza y miró a la distancia.

Parpadeó, pero el paisaje distante no cambió. Frente a sus ojos estaban sin duda las tropas de la humanidad.

Realmente estaba sucediendo.

Cualquiera que fuera su razón, la humanidad había decidido abandonar su larga neutralidad.

Francamente, ella no esperaba que la situación actual cambiara repentinamente debido a la llegada de los refuerzos de la humanidad. Sabía que la fuerza principal de los Parásitos seguía siendo fuerte en comparación con las fuerzas de la Federación y de la humanidad unidas. Esto no es un secreto.

Sin embargo, esto no podía importarle menos.

Lo que realmente importaba es que habían llegado antes de que fuera demasiado tarde, antes de que el tren llegara a su destino final llamado desesperación, la humanidad había respondido a la petición de ayuda de la Federación.

"... Realmente vinieron".

Gabriel susurró en voz baja y apretó los puños. Al mismo tiempo, un repentino rugido de vítores estalló desde la Fortaleza Tigol.

"¡Waaaaaaaaaa!"

Las Hadas del Cielo levantaron sus arcos, y las Hadas de las Cavernas levantaron ambos brazos sobre sus cabezas. Vitorearon. Incluso los Hombres Bestia se unieron, agitando sus brazos arriba y abajo.

La ayuda que llegaba cuando más se necesitaba, siempre se sentía mejor. Con la fortaleza al borde del colapso, estaban más felices que nunca de recibir refuerzos.

"¡Waaaaa! ¡Waaaaa!"

Sus vítores y cánticos resonaban sin cesar en el silencioso campo de batalla.

Mientras tanto.

Teresa, que estaba parada en la cresta de la montaña, lentamente dirigió su mirada hacia abajo.

"…"

Aunque su intención inicial era evaluar la situación, cuando observó el campo de batalla, se quedó sin palabras.

No se le podía culpar ya que lo primero que observó fue una pila de cadáveres junto al muro de la fortaleza. La montaña de cadáveres le ayudó a medir la brutalidad de esta guerra. Y había más montañas de este tipo esparcidas por el campo de batalla.

Además, el suelo estaba completamente carbonizado por el inestimable número de Truenos que deben haber sido detonados.

El viento trajo consigo un calor mezclado con el olor de la sangre. Todos estos rastros le dieron una buena idea de lo ferozmente que atacaron los Parásitos y lo desesperadamente que la Federación defendió la fortaleza.

Cough, Cough

Teresa tosió ligeramente. De repente, ella notó un cambio en la atmósfera.

Los murmullos de los soldados zumbaban mientras miraban al cielo. Dirigiendo su mirada hacia arriba, observó debajo de las nubes oscuras que cubrían el sol, una gigantesca figura holográfica flotando en el cielo oscuro.

Los ojos de Teresa se estrecharon.

"Reina Parásito..."

El holograma parpadeante mostraba una figura gigante sentada, descansando su barbilla en sus manos. Evidentemente indiferente a la llegada de los refuerzos, la Reina mantuvo sus ojos fijos en la Fortaleza Tigol.

Mirando el paisaje de abajo, Teresa pudo entender la confianza de la Reina Parásito, que podría haber sido interpretada como arrogancia en diferentes circunstancias.

"Oh, ella realmente se está esforzando al máximo."

De repente, Teresa escuchó una voz.

De la nada vino Cinzia. Estaba mirando al cielo, admirando al enemigo.

Parecía que había usado el hechizo del Teletransporte para aparecer a su lado.

"Así que esa es la Reina Parásito. Es la primera vez que la veo en persona. Para que ella se muestre como un holograma, debe tomar muy en serio esta guerra".

Teresa no podría estar más de acuerdo.

El tamaño de su ejército demuestra lo determinada que estaba la Reina Parásito. Un ejército de cadáveres, parásitos, nidos y cinco ejércitos dirigidos por Comandantes del Ejército. Las cosas grisáceas y negras inundaban toda la tierra como si el Mundo Medio se hubiera convertido en un caos.

Eran tantos que no sería exagerado decir que podían tragarse la majestuosa Fortaleza Tigol sin mucha dificultad. Lo importante es que Teresa tendría que dirigirse a ese lugar pronto, sabiendo que todos sus esfuerzos podrían ser en vano.

El miedo a la muerte hizo que los Horuses gruñeran suavemente. Teresa se mordió los labios, acariciando el cuello del asustado Horus. Sería una mentira decir que ella no tenía miedo.

Y no sólo ella.

El miedo estaba presente en los rostros de todos los soldados.

'No hay forma de que ganemos...'

De repente se mareó, Teresa bajó la cabeza. Las intensas náuseas causadas por la abrumadora presión casi hicieron que se cayera del caballo.

Fue entonces.

"¡...!"

Sintiendo un calor repentino en su pecho, Teresa puso rápidamente su mano dentro de su capa. Luego sacó un pedazo de papel y frunció el ceño.

"Ah..."

Observatio Vitae. Ese pedazo de papel era un contrato de los dioses que representaba la vida de su contratista.

"Otra vez..."

El contrato estaba en llamas. Más de la mitad ya se había quemado, y lo que quedaba desaparecía rápidamente.

Esto sólo podía significar una cosa, la vida de Seol Jihu estaba en peligro.

"No..."

Teresa murmuró.

"¡No...!"

Como para responder a su grito desesperado, el fuego finalmente se detuvo. Todo lo que quedaba era un pequeño trozo que apenas se podía agarrar entre dos dedos.

En realidad, no era la primera vez que esto ocurría. Ella ya había experimentado muchos momentos como este mientras avanzaba. El último incidente estuvo cerca, pero el contrato seguía vivo. 

Se resistía incluso como un pedazo diminuto.

La tenacidad del contratista sacudió a Teresa. Viendo el contrato que luchaba desesperadamente, Teresa recobró sus pensamientos.

Ahora no era el momento de dejar que el miedo la consumiera.

Seol Jihu debe estar luchando, incluso mientras dudaba. Debe estar arriesgando su vida, cruzando la frontera entre la vida y la muerte repetidamente, en una batalla sangrienta.

Todo por un solo propósito, creer en la gente que queda en el Mundo Medio.

El corazón de Teresa se desplomó cuando observó el trozo de papel parpadeando como una vela que estaba a punto de apagarse. Al final, ella cerró los ojos.

"... Bueno, es natural."

Cinzia echó un vistazo a Teresa, que tenía la cabeza gacha.

"Esta es la primera vez que la humanidad ha sido testigo de un Ejército Parásito de este tamaño. Incluso yo tengo un poco de miedo."

Esta era su manera de consolarla.

Sin embargo, Teresa permaneció en silencio. Ella exhaló profundamente, y luego extendió el papel de su mano a Cinzia.

"¿Hmm?"

Cinzia agarró el papel despreocupadamente. De repente, una luz parpadeó en sus ojos.

"Esto es..."

"Observatio Vitae, un contrato que permite observar la vida."

"......"

"El contratista es..."

"El representante de Valhalla."

Cinzia levantó la cabeza y agitó ligeramente el papel.

"¿Y? ¿Por qué me das esto?"

Teresa suspiró de nuevo. Continuó con la cabeza todavía abajo.

"Sólo quería que supieras. Esa es la única esperanza que nos queda."

Cinzia levantó una ceja. No dijo nada y se dio la vuelta con el papel todavía en la mano.

"Nos uniremos tan pronto como el acuerdo se cumpla. Te deseo suerte."

Un círculo mágico rodeó a Cinzia, y ella desapareció en el siguiente instante.

Teresa levantó lentamente su cabeza. Abrió los ojos y miró a la distancia. Los Parásitos estaban en movimiento. No había tiempo que perder.

Teresa apuntó su espada al cielo, confiando en que el calor del contrato permanecería.

"¡Ooooooh! ¡Ooooooh!"

Los soldados estallaron con feroces gritos de batalla. Tratando de suprimir sus miedos, golpearon los extremos de sus armas en el suelo.

Teresa recordó su último encuentro con Seol Jihu, mientras su espalda estaba contra de los rugidos de los soldados.

Él había prometido regresar a salvo.

Ella también había prometido conseguirle tiempo.

Teresa apretó los dientes.

"......"

La vista frente a ella seguía siendo la misma. Todavía sentía miedo en su corazón. El hecho de que su mano que sostenía la espada temblara lo demostraba.

'¿Puedo hacerlo...?'

La duda cruzó su mente de nuevo, pero ella la suprimió. No tenía elección. Esto es algo que tenía que hacer.

Seol Jihu seguramente mantendría su promesa. Por lo tanto, tenía que mantener su parte del trato.

¡PPOOOOOO-!

Fue entonces cuando un cuerno sonó. Los ojos de Teresa se llenaron de determinación.

"......"

... Cierto, estaría bien incluso si ella fuera reducida a un escudo de carne. Estaría bien incluso si muriera en vano sin poder blandir su espada una sola vez.

Siempre y cuando pudiera hacer una cosa.

La única cosa que Seol Jihu deseaba.

¡Conseguir el tiempo que le prometió a Seol Jihu...!

¡PPOOOOOO-!

Su espada larga plateada, reflejando la luz del sol, se deslizó y apuntó directamente a los Parásitos. Al mismo tiempo, clavó sus espuelas en el Horus y abrió la boca.

Luego.

"¡ATENCIÓN...!"

Teresa gritó mientras cabalgaba su Horus por la cresta.

"¡AVAAAAANCEE!"

"¡WAAAAAAAAAH!"

Incontables voces se unieron en un solo gran rugido.

¡Finalmente, la caballería de la humanidad comenzó a precipitarse hacia el Ejército Parásito!


**


Seol Jihu no podía entender lo que estaba pasando.

¿Por qué Templanza Furiosa dejó de atacar? ¿Y por qué brillaba su collar?

Sin embargo, lo que estaba claro, es que se había producido un cambio en el interior de Templanza Furiosa.

Era innegable. A medida que la luz que fluía afuera se asentaba, la oscuridad que llenaba el interior se volvía más y más confusa.

Seol Jihu podía notar lo confundido que estaba Templanza Furiosa.

[Así es. ¡Templanza...!]

En ese momento, una masa de humo negro llegó volando a Seol Jihu.

Era Flone.

[Cierto. Templanza... ¡Era Templanza!]

"... ¿Flone?"

Seol Jihu murmuró, mirando fijamente a Flone, que intercambiaba su mirada entre el gigante y el collar. Sin embargo, Flone no estaba escuchando.

[¡Oh Venerable Templanza!]

Ella juntó sus manos en oración y miró al gigante con ojos desesperados.

[¡Por favor, respóndeme si puedes escuchar mi voz!]

"Keuu..."

[Aunque los Rothschears no te sirvieron, debes recordar que Rhetinhen nos transfirió la Promesa de Templanza!]

'¿La Promesa de Templanza?'

Seol Jihu frunció el ceño, tratando de recordar dónde había escuchado esa frase antes.

[¡Ha pasado mucho tiempo, pero la Promesa sigue existiendo!] ¡Y no hace mucho, el dueño de la Promesa entregó sus derechos a otro hombre!]

Flone señaló a Seol Jihu.

[¡Este es ese hombre!]

"¡Keuuuu...!"

[¡Mi abuelo reconoció a este hombre como el dueño legítimo de la Promesa! ¡Él es el hombre a quien debes cumplir tu promesa!]

Flone continuó apasionadamente. Aunque Seol Jihu no sabía de qué estaba hablando, su efecto se notaba claramente.

Cada vez que mencionaba la promesa, la luz se hacía más brillante. El collar de Seol Jihu también comenzó a emitir un fuerte brillo.

Eso no fue todo. El gigante también había retirado su brazo antes de que se diera cuenta. Lentamente, levantó ambas manos y las extendió alrededor de su sien.

"¡Keeuuuak! ¡Keeuuaaaaak!"

De repente, empezó a gritar, moviendo su cuerpo de lado a lado. Claramente sentía dolor.

Viendo esto, Seol Jihu recordó de repente la vez que visitó la villa del emperador antiguo.

En ese lugar, conoció al abuelo de Flone.


|Por favor... collar... juramento... cambio...|

|Promesa con la templanza de las Siete Virtudes... en otras palabras... a la par del Juramento Imperial...|


'¿Podría ser...?'

Seol Jihu movió su mirada.

"Flone, ¿Qué quieres decir con Promesa?"

[Se refiere al pacto que cada familia del Imperio hizo con un dios. Recuerda, Rothschear sirvió a Castitas, la diosa de la castidad.]

Flone explicó rápidamente, y Seol Jihu asintió.

"¿Así que esta promesa es una especie de deseo?"

[No es un simple deseo.]

Flone sacudió la cabeza.

[Es una bendición y un juramento que una familia recibe a cambio de dedicar sus vidas para servir a un dios. Mientras permanezcan leales, ni siquiera un dios puede romper esta Promesa.]

Flone miró hacia Templanza Furiosa.

[¡Deprisa! ¡Mis gritos no tendrán ningún efecto en él! ¡Ahora mismo, eres el dueño legítimo de la Promesa...!]

En ese momento, Seol Jihu supo instintivamente lo que tenía que hacer. Aún le quedaban algunas preguntas, pero esas serían para más tarde.

'¡Una promesa que ni siquiera un dios puede romper...!'

Seol Jihu agarró su collar. Mirando a Templaza Furiosa que hacía ruidos, deseó fuertemente en su corazón.

"... ¿Qué está haciendo?"

Bondad Retorcida frunció el ceño. Ella había preparado el escenario para que Templanza Furiosa usara su divinidad hasta el límite, sin tener en cuenta su efecto secundario. Sin embargo, no estaba atacando al equipo de la expedición.

Bondad Retorcida chasqueó su lengua e hizo ajustes a su plan. Aunque no quería acercarse a un ser divino trastornado, algo parecía estar saliendo mal.

"¿Qué estás haciendo?"

Se acercó y gritó, pero Templanza Furiosa no respondió.

"¡Le pregunté qué está haciendo! Apúrate y... ¿...?"

En ese momento, Bondad Retorcida notó un cambio.

Templanza Furiosa estaba en un estado extraño. A medida que la luz exterior se contenía, la oscuridad dejó de arder y se redujo rápidamente. Como si la energía estuviera siendo controlada.

¿Templanza Furiosa estaba controlando su divinidad?

Eso es imposible.

Mirando rápidamente al equipo de la expedición, la mirada de Bondad Retorcida se fijó en Seol Jihu.

"Eso es..."

Su brillante collar llamó inmediatamente su atención. Era sólo un simple collar cuando estaba luchando con ella.

'Espera'.

Bondad retorcida parpadeó.

Ese no era un colgante ordinario. Ahora, ella podía sentir un poderoso vínculo entre el collar y Templanza Furiosa. ¡Una ley irresistible de causalidad que ni siquiera un dios podía desafiar estaba restringiendo el poderoso cuerpo del gigante!

'¡No me digas!'

Recordando la razón por la que la Reina Parásito no podía dejar el Trono Corrompido, Bondad Retorcida emitió un suave suspiro.

Ese no fue el único problema. El actual Templanza Furiosa había perdido la razón, sólo quedaban sus instintos.

¿Y qué si el enemigo podía controlar este instinto también?

'¡Ahora no es el momento de hacer pequeños planes!'

A pesar de no saber lo que realmente estaba pasando, la Bondad Retorcida llegó a una conclusión con la cabeza fría.

El collar tenía que ser destruido. Si no lo hacía, tenía la fuerte sensación de que algo inimaginable sucedería.

Sin embargo, justo cuando estaba a punto de hacer un movimiento, se estremeció.

Templanza Furiosa detuvo su gruñido.

"......"

Girando la cabeza, miró directamente a Bondad Torcida, que estaba flotando en el aire.

Al mismo tiempo que Bondad Retorcida sintió una sutil intención asesina desde su mirada fija.

La boca de Templanza Furiosa se abrió.

De su boca ensanchada, salió una luz cegadora.

Los ojos de Bondad Retorcida se abrieron de golpe.

Un ataque inesperado se disparó hacia adelante sin una sola advertencia.

¡Kwaaaaaaaaa!

¡En una fracción de segundo, un rayo de luz que atravesaba el aire pasó por Bondad Retorcida!