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domingo, 17 de mayo de 2020

The Second Coming of Gluttony - Capítulo 321

Capítulo 321. Simultáneo Estallido de Guerra (2)


Fortaleza Tigol.

Era una poderosa fortaleza construida en un punto de la Cordillera Hiral con montañas en los cuatro lados. Establecida en un terreno escarpado a varios cientos de metros sobre el nivel del mar, era realmente una fortaleza bendecida con barreras defensivas naturales.

Su ubicación geográfica no sólo la convirtió en una base fiable para defender el camino que conducía al corazón de la Federación, sino que también sirvió como ubicación estratégica para proteger la frontera entre la Federación y la humanidad.

Al darse cuenta de la importancia de esta ubicación, la jefa de los Ángeles Caídos, Gabriel, integró sus conocimientos de otro mundo con la excelente artesanía de los enanos y los Espíritus de las Hadas del Cielo para construir las murallas de la fortaleza con mucho trabajo.

Por mucho que se llamara el último bastión de la Federación, la mayoría de las personas sentían lo mismo cuando se paraban frente a la fortaleza.

Cualquiera que accediera a través de su magnífica entrada, que se erigía como una puerta inexpugnable en el fondo del acantilado, y caminara lentamente hasta la cima, podría ver estatuas gigantes que sostenían afiladas lanzas o espadas talladas a los lados del acantilado.

Cuando llegaban al final, se enfrentaban a la muralla de la fortaleza que se extendía a lo largo del terreno hasta donde alcanzaba la vista como una autopista sin fin.

En ese sitio, la mayoría de la gente sentiría terror ante la majestuosa y temible vista de la fortaleza vertical que se elevaba sobre un altiplano con nubes que fluyendo, como si fuera una pintura.

<< Nota: Antiplano - una gran extensión de terreno que conforma una meseta y se encuentra a una considerable altura que es conocida como un altiplano. Generalmente localizada entre dos o más cordilleras.  >>

Si uno realmente tratara de mirar desde abajo de la fortaleza, la persona estaría exhausta de sólo seguir el acantilado con los ojos, sintiendo de primera mano lo que realmente significa 'inexpugnable'.

Sin embargo, era inevitable que las cosas sorprendentes se hicieran familiares. Así es el orden natural del mundo.

Las montañas que rodeaban la Fortaleza Tigol solían tener un color verde oscuro lleno de vitalidad, pero ahora todo estaba teñido de color carmesí sobre un fondo gris, lo que les daba un aspecto ominoso.

Las manchas rojas oscuras que persistieron durante muchos años, evidenciaban cuántas guerras habían ocurrido en este lugar.

Lo mismo sucedía con la Fortaleza Tigol.

Había tantas cicatrices de guerra en la fortaleza que resultaba vergonzoso que una vez se le llamara la 'Tumba del Ejército de Cadáveres'.

No fue sólo por la larga guerra.

En todo caso, era una fortaleza que había caído una vez. La Federación logró recuperarla al final, pero no había forma de que los Parásitos se retiraran obedientemente después de su pérdida.

Los Parásitos cometieron todo tipo de atrocidades brutales y malvadas en la fortaleza, causando que perdiera su color. Con eso, su antiguo prestigio se extinguió, del mismo modo que el árbol que se marchitó en el centro de la fortaleza.

Por supuesto, la Federación había restaurado la fortaleza hasta cierto punto después de reclamarla, pero los arreglos fueron sólo superficiales.

No importa lo imponente que parezca su exterior, mientras el Árbol del Mundo permanezca muerto, el hecho de que la fortaleza sea sólo una cáscara vacía es algo que tanto la Federación como los Parásitos conocían.

Quizás fue por esto que una atmósfera negativa fluía dentro de la fortaleza.

Se desconocía si la ansiedad dentro de la fortaleza tenía algún efecto o no, pero incluso el cielo sobre ella estaba manchado con nubes oscuras. Gracias a eso, el ambiente no podía ser más deprimente.

Las Hadas del Cielo apuntaban sus arcos hacia adelante, con los ojos abiertos llenos de un miedo que no podía ser descrito con palabras.

Las Hadas de las Cavernas que fueron maldecidas por los Espíritus Elementales tenían los ojos cubiertos con telas, pero no hace falta decir que ellas también estaban tensas, su ansiedad era evidente por la fuerza con la que empuñaban sus armas.

Eso no era todo. Los enanos trabajaban duro, haciendo Truenos incluso en este mismo momento mientras que los Hombres Bestia tenían sus garras levantadas y sus colmillos al descubierto.

Todas las fuerzas de la Federación, incluyendo sus tropas de élite, se reunieron en la fortaleza para intentar defenderla. Esto sin duda mostraba una gran escena.

Sin embargo, había un terror imposible de ocultar en el ambiente.

No tenían otra opción que tener miedo. Había una vista absolutamente abrumadora desplegándose ante ellos más allá de la cordillera.

Era una vista aterradora que fácilmente eclipsaba la majestuosa presencia de la Fortaleza Tigol.

Ejércitos de cadáveres, especies reproductoras, especies madre, los Cinco Ejércitos... Y la figura de la Reina Parásito en su trono, reinando sobre todo el cielo.

La pantalla parpadeante a causa de las señales estáticas hizo evidente que era sólo una proyección de ella, sin embargo, la simple aparición del líder enemigo sometió a la Federación a una tremenda presión.

"…"

Gabriel, la jefa  de los Ángeles Caídos, miró a la Reina Parásito, que miraba arrogantemente a la fortaleza desde el cielo, y suspiró en silencio.

Su moral había tocado fondo. Con la proyección de la Reina Parásito, apareciendo ante ellos, no había más necesidad de hablar de su estado de ánimo.

Por un lado, podían sentir una fuerte voluntad transmitida por el enemigo, la voluntad de la Reina Parásito de derribar la Fortaleza Tigol de nuevo.

Ella sabía que tenía que animar a sus aliados, pero no salieron palabras. Se enfrentaban a una guerra en la que la derrota resultaba inevitable, así que no tenía ni idea de cómo aumentar la moral.

Gabriel se quedó en silencio durante un rato antes de levantar ligeramente la cabeza y preguntar.

"¿Sabemos algo sobre los movimientos de la humanidad?"

Su pregunta finalmente rompió el largo silencio, pero no hubo respuesta.

Gabriel dejó escapar un profundo suspiro.

"Sé que nuestras comunicaciones han sido cortadas por la interferencia de la señal. Estoy preguntando por nuestro contacto más reciente."

"Sobre eso..."

Un Ángel Caído, que estaba cerca de ella abrió su boca para decir algo con dificultad pero murmuró sus palabras.

"¿Qué?"

Gabriel le dio una sonrisa desesperada.

"¿Dijeron que no nos ayudarán porque no es su problema?"

"Hemos recibido la noticia de que se hizo un llamamiento a filas en cinco reinos, pero..."

El Ángel Caído detuvo sus palabras.

No necesitó escuchar nada más para deducir que se habían cortado las comunicaciones desde que llegaron los Parásitos.

"Un llamamiento a filas, eh."

La respuesta de Gabriel fue poco entusiasta.

Eso fue porque sabía que había una gran diferencia entre la noticia de un llamamiento a filas y la noticia de que enviaban refuerzos.

Por supuesto, había una posibilidad de que las familias reales realmente enviaran sus ejércitos, pero...

'No serán suficientes'.

Serían de alguna ayuda contra el Ejército de Cadáveres, pero la verdadera ayuda que necesitaba la Federación dependía de los Terrícolas. Pero si los Terrícolas, que prácticamente no tenían ninguna obligación, obedecían el llamamiento a filas... Francamente hablando, Gabriel estaba escéptica.

Además, el problema residía en que aunque los Terrícolas vinieran, sus posibilidades de victoria aún seguían siendo desconocidas. La Reina Parásito parecía empeñada en conquistar su fortaleza, debido a que parecía que prácticamente había traído toda su fuerza.

El único consuelo era que Bondad Retorcida, conocido por ser inigualable en las batallas uno a uno, no se veía por ninguna parte, pero esto no la consolaba en absoluto.

No importaba cómo viera la situación, no había esperanza, sólo desesperación.

Gabriel murmuró para sí misma mientras se encontraba en una profunda angustia.

"Sería bueno que los Ejecutores vinieran..."

"Será mejor que no pongas tus esperanzas en ellos."

Gabriel escuchó una voz ronca que se mezcló con un gruñido en ese momento.

Era un robusto y musculoso Hombre Bestia con una melena que fluía de las líneas de su cara.

"Cuando nuestra casa fue tomada, esos bastardos sólo nos miraron como si estuvieran contemplando un fuego ardiendo desde el otro lado del río. Esos bastardos no hicieron nada cuando el Ejecutor que venía en nuestra ayuda con un pequeño número de personas fue emboscado y asesinado. ¿Qué esperas de estos bastardos desvergonzados?"

"Bien. Sé lo que sientes por la humanidad como el Rey que gobierna sobre toda una raza, pero..."

Gabriel dejó escapar un suspiro. Ya era la tercera vez que suspiraba.

"No importa cuál sea tu historia con ellos, esperemos que respondan a nuestra petición. Estamos en una situación en la que cada mano extra es vital."

"Ridículo. Siempre has enfatizado la racionalidad antes."

"Aún así. ¿Quién sabe?"

Gabriel miró a ese árbol arrugado antes de reírse débilmente.

"Ese árbol del mundo que está en un estado lamentable podría volver a la vida de repente."

"Divertido. ¿Finalmente te volviste loca ahora que el enemigo está justo delante de nosotros?"

El Hombre Bestia resopló.

"¿No crees que debes hacer lo mejor que puedas en lugar de aferrarte sin sentido a tareas imposibles?"

"Es porque un humano que cumplió una de esas tareas imposibles dijo que iría personalmente."

Gabriel respondió sin mostrar ningún cambio en su expresión.

En respuesta, el Hombre Bestia de repente cerró la boca.

"... Seol Jihu, ¿Verdad?"

El héroe que mató al Primer Comandante del Ejército, la infame vanguardia de la Reina Parásito que sembró el terror en todo el Paraíso.

El peso que su nombre implicaba no era ciertamente ligero.

"En efecto. He escuchado bastante sobre que es un hombre de gran habilidad, lo suficiente para hacer que mis oídos zumben..."

"Sí. La Federación recibiría una enorme ayuda si realmente logra revivir el Árbol del Mundo. ¿Qué te parece? ¿No estaría dispuesto a dejar de lado sus rencores con los humanos y pensar en aliarse con ellos entonces?"

"Ah. Hablemos de esto después de ver los resultados."

El Rey Bestia resopló ante su pensamiento optimista '¿Y si pasara...?'.

"El renacimiento del Árbol del Mundo... Jeje. Si realmente consigue lograrlo, entonces estoy dispuesto a cambiar de opinión sobre los humanos que acompañan a esa persona."

Él no rechazó completamente la sugerencia. Fue porque sabía lo difícil que era la tarea, hasta el punto de que incluso la Federación se había dado por vencida.

Por eso, si Seol Jihu realmente lo lograba...

Fue en ese momento.

La proyección de la Reina Parásito agitó su mano en un amplio arco.

Después de eso, varios cientos de Nidos pudieron ser vistos estableciéndose en el suelo en manadas organizadas y comenzar a abultar sus cuerpos.

Las cejas de Gabriel están sutilmente fruncidas.

Los Nidos enviaron simultáneamente sus raíces al suelo. Fue la señal que señaló el ataque de los Parásitos.

La infestación había comenzado.

Y por supuesto.

"... Están llegando."

El Ejército de Cadáveres finalmente comenzó a actuar, como dijo el Hombre Bestia.

Los pequeños puntos en la distancia se hicieron gradualmente más grandes mientras que las laderas circundantes comenzaron a llenarse de figuras negras.

Un siniestro estruendo sonaba a medida que se acercaban, momento a momento.

Podían sentir que su cabello se elevaba mientras el suelo debajo de ellos comenzaba a temblar incluso cuando estaban parados en la fortaleza.

"...Maldición. ¿Así es como se siente? Lo siento, ¿De acuerdo?"

Gabriel murmuró algo incomprensible antes de rechinar los dientes.

A pesar de que estaban en el dilema por tener que defender su base aunque necesitaban salir y deshacerse rápidamente de los Nidos, no podían quedarse sentados sin hacer nada.

Después de apenas conseguir librarse de la sensación de opresión, Gabriel gritó mientras miraba la oscura ola que arrasaba todas las montañas a su vista como un tsunami.

"¡Todas las unidades!"

Cuando gritó al máximo, las Hadas del Cielo levantaron sus arcos al unísono.

Debajo de las puntas de flecha había piedras que desprendían chispas eléctricas. El trueno unido a ellas vibraba mientras emitían una luz azul.

"¡Fuego!"

Con esa palabra, un viento cortante se extendió por toda la zona. Fue seguido de un chillido penetrante antes de que un trueno ensordecedor sacudiera el mundo entero.


*


Mientras tanto.

Seol Jihu, que se había arrojado al pozo, se estrujó la cara por el dolor agudo en su barbilla.

"Oh oh..."

En el momento en que estaba a punto de levantarse mientras se acariciaba la barbilla, de repente sintió otro fuerte impacto en su espalda.

Cuando gritó de dolor y miró detrás de él, pudo ver a Phi Sora, que lo trataba como un cojín mientras tenía los ojos bien cerrados.

Cuando ella abrió los ojos, se dio cuenta de la situación y se bajó rápidamente de él.

"Lo siento."

"No, está bien. Más importante aún..."

Mirando alrededor, encontró los miembros que entraron en el agujero en la segunda ronda. Parecía que habían entrado tan pronto como el primer equipo lo hizo.

Esto significaba que todos habían aterrizado en el mismo lugar.

Seol Jihu, que se quejaba mientras se levantaba del suelo, de repente se quedó aturdido.

El cielo estaba rojo.

No. El mundo entero estaba teñido de un color rojo sangre.

Las plantas que alguna vez habrían creado un hermoso paisaje estaban todas marchitas y dobladas.

Fue una sensación diferente a la que tuvo en el Ducado de Delphinion. Si lo que vio en ese entonces fue un mundo ya muerto, entonces este lugar parecía un mundo moribundo. Era como un paciente que estaba al borde de la muerte.

En cualquier caso, dichas cosas no importaban debido a que lograron cruzar a este lugar. Lo relevante ahora era si llegaron al Reino de los Espíritus o no.

Su respuesta llegó poco después.

"¿Qué es eso?"

Seol Jihu, que había estado mirando atónitamente a su alrededor, fijó su mirada en la dirección que Kazuki había señalado. Entonces, se quedó completamente sin palabras.

Una escena espantosa se estaba desarrollando en esa dirección.

Se podían visualizar extrañas cifras que ascendían a cientos, o incluso miles. Eran seres que no habían visto nunca antes en sus vidas, pero al observar cómo estaban teñidos en un tono oscuro de uno de los cinco colores, resultaba evidente que eran Espíritus a simple vista.

Sin embargo, la mayoría de estos Espíritus estaban muriendo.

Mientras parecían ser menos en número, cosas azules brillantes y neblinosas estaban matando a los Espíritus con una abrumadora disparidad de fuerza.

La mayoría de los Espíritus se estaban extinguiendo sin poder siquiera escapar, e incluso aquellos que se resistían desesperadamente estaban rodeados por estas neblinas, para luego ser dispersados en cenizas.

Como no podían defenderse, el número de Espíritus, que inicialmente rondaba los miles, disminuía rápidamente.

"¡Contrólate!"

Seol Jihu volvió a sus cabales cuando una voz severa sonó en sus oídos.

Se puso de pie y se concentró cuando vio a Baek Haeju sosteniendo su lanza verde frente a él.

La situación era clara.

La fortuna entre todas las desgracias fue que el Reino de los Espíritus no había caído completamente. Los Espíritus seguían luchando.

Por supuesto, sería correcto decir que era una masacre unilateral, pero lo importante es que el Reino de los Espíritus no había sido destruido todavía.

Ese hecho bastaba para que ellos actuaran.

No se habían imaginado que serían testigos de semejante espectáculo tan pronto como llegaran, pero eso sólo significaba que la situación era muy urgente.

Si es así, entonces sólo quedaba una cosa por hacer.

Seol Jihu balanceó bruscamente su brazo y cortó la soga que le rodeaba la muñeca.

Agarró con fuerza la Lanza de la Pureza antes de señalar a las extrañas criaturas azules y neblinosas que estaban matando despiadadamente a los Espíritus.

Y luego

"Todos."

En la Fortaleza Tigol y el Reino de los Espíritus.

"Prepárense para la batalla."

Las fatídicas batallas que decidirían el futuro del Paraíso comenzaron simultáneamente.