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domingo, 17 de mayo de 2020

The Second Coming of Gluttony - Capítulo 318

Capítulo 318. Un Tigre No Engendra un Perro Como Hijo (3)


El día en que Charlotte Aria se decidió, la humanidad emitió un llamado a filas en cinco ciudades, incluyendo a Eva y Haramark.

Al amanecer del día siguiente, un grupo de Terrícolas se dirigió al Palacio Real de Eva. Era para protestar y oponerse al repentino llamamiento a filas.

A pesar de los soldados que trataban de detenerlos, no fue fácil impedir que los testarudos Terrícolas irrumpieran, especialmente cuando había cientos de ellos.

Los Terrícolas, decididos, se metieron a la fuerza en el gran salón con ojos que sólo podían describirse como feroces. El hombre que lideraba el grupo estaba a punto de gritar algo tan pronto como vio a la Reina, pero abruptamente cerró la boca.

Incluyendo a Kim Hannah, Tong Chai, Odelette Delphine, Hao Win, y algunos más, los miembros principales de Valhalla y sus organizaciones afiliadas esperaban en el palacio, anticipando que sucediera algo parecido.

Fue una excelente elección dado el resultado. Sin estos peces gordos, los Terrícolas habrían desenvainado con gusto sus espadas.

Pero aunque se encogieron después de mirar a los miembros en espera, el espíritu de las masas no se apagó en lo más mínimo. Cada miembro de la turba estaba mirando con malicia, demostrando claramente que intimidarían a la familia real para que se retractara del llamamiento a filas.

Mientras un silencio incómodo fluía en el aire, Sorg Kühne reprendió a los Terrícolas con una voz severa.

"No ha pasado ni un día desde que la familia real ordenó el llamamiento a filas. Cometer un grave crimen similar a un conflicto civil, cuando cada segundo es de suma importancia, ¿Están locos todos?"

"¿Conflicto civil? ¿Un crimen grave? ¡Jajaja!"

Un fuerte resoplido sonó.

"Ve a comer mierda."

El hombre que encabezó la multitud se burló, causando que la expresión de Sorg Kühne se endureciera rápidamente. Sorg Kühne trató de ejercer presión mencionando que su acto se consideraba un crimen, pero no les importó como se esperaba.

"Opinamos lo mismo. ¿Estás loco?"

"¿Tú?"

Las cejas de Sorg Kühne subieron.

"¿Olvidaste que estás en presencia de la Reina?"

"Vete a la mierda. Ella es tu Reina, no la nuestra. De todos modos, reina o no..."

El hombre resopló y gruñó mientras mostraba sus dientes amarillos.

"No voy a quedarme aquí y seguir. ¿Por qué no retiras el llamamiento a filas mientras estamos siendo amables, eh?"

"¿Qué has dicho?"

El hombre dio un ultimátum como si regañara al perro de alguien.

La cara de Sorg Kühne se enrojeció. Sabía que habría algún nivel de rechazo y que algunos Terrícolas cruzarían la línea. Pero por la forma en que este Terrícola pronunciaba palabras groseras, el rechazo fue más duro de lo que esperaba.

"No seas ridículo. ¿Por qué debería la familia real retirar el llamamiento a filas sin una razón legal?"

"¿Eh? ¿No dijiste que estalló una guerra en la Federación?"

El hombre rugió furioso, gritando como si se estuviera muriendo de frustración.

"¡Los Parásitos están atacando a la Federación! ¿Por qué demonios deberíamos ir a la Fortaleza Tigol?"

"¿Estás preguntando eso porque realmente no lo sabes? La Federación, especialmente la Fortaleza Tigol, es vecina de Eva."

"¡Al diablo con la mierda de la ubicación estratégica!"

"¿Qué?"

"¡Me importan una mierda esas cosas! ¡Sería una historia diferente si fuera Eva! ¡Pero no es como si nos estuvieran atacando! Entonces, ¿Por qué demonios deberíamos ser arrastrados a la guerra contra nuestra voluntad?"

"Te digo..."

Sorg Kühne parecía realmente sorprendido.

¡El hombre ni siquiera lo escuchaba! Sólo levantó la voz, insistiendo en que tenía razón.

Lo más sorprendente fue que gritó con confianza: '¿Qué diablos tiene que ver con nosotros el hecho de que la Federación esté en peligro?'

Sin embargo, así es como la mayoría de los Terrícolas pensaban. Para ellos, el Paraíso no se diferenciaba de un estimulante videojuego extremo al que accedían cuando se aburrían o tenían tiempo libre.

Tenían la Tierra, un hogar en el que crecieron, un lugar al que podían volver. No había razón para que arriesgaran sus vidas por el Paraíso. Seol Jihu era un caso excepcionalmente raro.

Antes de que alguien se diera cuenta, las voces fuertes iban y venían. Además, la multitud animaba al hombre y lo respaldaba cada vez que hablaba, haciendo que el gran salón se volviera ruidoso.

Mientras el argumento continuaba sin sentido.

"..."

Charlotte Aria miraba en silencio la escena con una expresión nerviosa.

Aunque hacía todo lo posible por parecer imperturbable, su mandíbula temblaba débilmente. No importaba cuánto tratara de mantenerla apretada, sus dientes rechinaban continuamente.

Para ser honesta, tenía miedo.

Tenía miedo de que el hombre amenazador gritara continuamente. Cada vez que él rugía con sus ojos inyectados en sangre, su corazón temblaba. Ella quería alejarse de este lugar en este instante. Trató de soportar, mirando a Sorg Kühne, que se enfrentaba a ellos solo, pero...

"¡...!"

Su cuerpo se encogía automáticamente cuando sus ojos se encontraban con los ojos parpadeantes de los Terrícolas.

Inconscientemente quería evitar que le gritaran. Habiendo vivido una vida protegida, esta espinosa situación era demasiado dolorosa de soportar.

Al final, miró cuidadosamente alrededor del gran salón con la cabeza agachada. Quería que alguien, cualquiera, viniera a ayudarla y protegerla.

Por otro lado, se sintió resentida cuando miró a la espalda de Kim Hannah, porque ella se mantenía en silencio. Se suponía que estaba de su lado, así que ¿Por qué se quedó ahí parada y mirando?

'Si Seol Jihu estuviera aquí...'

En el momento en que lo pensó, Charlotte Aria dijo "Ah". Su expresión se retorció hasta fruncir el ceño.

Había jurado no volver a pensar así nunca más. Aunque fuera sólo una vez, quería mantenerse firme sin depender de los demás.

Ella realmente lo quería.

"…"

Fue divertido. La forma en que alardeó sobre devolver la benevolencia de Seol Jihu.

Aunque reunió su valor, el resultado no cambió. Cuando la realidad se estableció, seguía siendo la misma niña asustada que no podía decir una palabra.

Esa era la verdadera naturaleza de Charlotte Aria como persona.

Lo que era aún más desesperante es que ella buscaba ayuda externa incluso cuando pensaba esto.

'Yo…'

Al final, nada había cambiado. Ella nunca sería capaz de cambiar.

Despreciándose a sí misma, los ojos de Charlotte Aria comenzaron a brillar con lágrimas. Pronto, cerró los ojos y se preguntó.

'Yo… ¿Qué debo hacer? ¿Qué se supone que debo hacer en esta situación?'

Fue en este momento.

|Escucha atentamente lo que voy a decir.|

Las palabras que Roselle dijo hace poco tiempo cruzaron de repente por su mente.


*


En el pasado.

"No lo hagas."

Charlotte Aria abrió los ojos ante la voz firme de Roselle.

"Nunca hagas nada. Sólo quédate quieta y permanece en silencio."

Roselle echó una mirada de reojo a la chica que la miraba aturdidamente y continuó.

"Porque probablemente te interpongas en el camino de todos si lo intentas."

Un repentino maltrato verbal salió.

"Dada la gravedad de la situación, me gustaría pasar mi tiempo haciendo algo más significativo. Desperdiciar mi tiempo cuando ya estoy tan ocupada, es lo único que odio hacer."

La cara de Charlotte Aria se volvió oscura por la conmoción.

Ella había escuchado las críticas de Roselle varias veces en su estudio de la brujería. Pero esas críticas siempre habían sido razonables y venían acompañadas de consejos. Eran más bien indicaciones afectuosas de una Maestra a su discípula deficiente.

Pero esta vez, era diferente. En lugar de llamarlo una crítica, era más como una condena ciega. Para decirlo sin rodeos, Roselle la estaba destrozando.

Al escuchar esas palabras de una maestra en la que confiaba y a la que respetaba, Charlotte Aria recibió una gran conmoción que no se podía describir con palabras.

"Puede que haya sido un poco dura, pero no hay otra opción. Lo entiendes, ¿Verdad?"

"Sí."

Charlotte Aria asintió con la cabeza, apenas conteniendo sus lágrimas para no estallar.

"Soy inútil. Soy un fracaso de una reina... Así que no hay forma de evitarlo..."

Pero al escuchar esto, Roselle inclinó la cabeza.

"¿Eh? No, creo que estás muy equivocada sobre algo."

Cruzando los brazos, sacudió la cabeza.

"No quise decir que debías quedarte quieta porque eres inútil."

"¿Hmm?"

"Si hago que una persona inútil haga algo, entonces es mi culpa por instruir a una persona inútil. Más importante aún, no habría tenido ninguna expectativa si fueras inútil."

"¿Entonces por qué?"

"La razón por la que fui tan dura contigo, Charlotte..."

Roselle se aclaró la garganta.

"Es porque no intentas ayudar cuando tienes la habilidad."

Charlotte Aria parpadeó rápidamente.

"¿Yo?"

'¿Tengo habilidad...? ¿No estoy tratando de ayudar a pesar de eso?'

"Mira. Yuri se está devanando los sesos frenéticamente para tratar de hacer algo. Estás en una posición mucho más ventajosa, pero no haces nada."

"No, yo..."

"No digas que no."

Roselle la interrumpió bruscamente.

"Como dije antes, eres la reina de un reino. Una reina es alguien que lidera y es respetada por las masas. ¿Una persona en esa posición realmente carece de la capacidad de ayudar?"

Charlotte Aria se quedó sin palabras y sólo podía estar parada con la boca abierta.

Roselle la miró de reojo antes de soltar un pesado suspiro y sacudir la cabeza.

"¡Qué pobre hombre! Está haciendo algo que podría ser imposible incluso con el apoyo de sus esposas. Sin embargo, la mujer que debería ser su aliada más fiable se está llamando a sí misma un fracaso de reina y se está quedando sin hacer nada. Ah~ Qué lástima."

Aunque lo hizo sonar como un monólogo, estaba claro que quería que Charlotte Aria lo escuchara.

"¡Eeek...!"

Una vez que Seol Jihu fue nombrado, Charlotte Aria se enfureció y sus ojos se encendieron. Sin embargo, frente a las frías pupilas de Roselle, Charlotte Aria instintivamente desvió su mirada.

"No, no digo que no vaya a ayudar. Hay un administrador real llamado Sorg Kühne... Es muy leal y capaz..."

Charlotte Aria tartamudeó.

Los ojos de Roselle se entrecerraron.

"¿Ves?"

Su voz cambió repentinamente. En lugar de ofenderla a propósito, la estaba regañando como alguien que realmente hizo algo mal.

"Dejando que el corazón se caliente, y la cabeza se enfríe. No, no espero tanto. Charlotte, eres incapaz de estar siquiera enfadada por tu falta de acción. ¿Cómo puedes enfurecerte las cosas y dar un paso al frente?"

Charlotte Aria bajó la cabeza abatida.

"... Charlotte."

Roselle sonrió amargamente y le habló a Charlotte con ternura.

"Te lo preguntaré por última vez."

"…"

"¿Realmente desea ayudar a ese hombre?"

"... Sí."

"¿En serio? ¿No es un sentimiento fugaz? ¿Realmente te sientes así?"

Charlotte Aria asintió en silencio con la cabeza como respuesta.

"No es cierto."

Pero al leer sus pensamientos, Roselle lo negó.

"Mira directamente en tu interior. En mis ojos, es sólo una sensación temporal, como cuando una olla hirviendo se enfría cuando no se aplica más calor."

Charlotte Aria se mordió suavemente el labio inferior.

"Pero..."

Sin embargo, las frías palabras de Roselle cambiaron.

"Descubrir que una olla siempre fresca puede calentarse es algo que vale la pena."

Al decirlo, Roselle sonrió con fuerza.

"Tal vez esta sea la primera y última oportunidad para que crezcas."

"¿Una oportunidad para crecer?"

"Sí. No importa lo que digan, eres descendiente directa de la familia Aria. El único miembro del linaje que gobierna los truenos y los relámpagos."

Los ojos de Roselle se iluminaron, y ella preguntó.

"Charlotte, ¿Recuerdas cuál es el elemento más importante para el desarrollo de la magia de la línea de sangre?"

"Emoción."

Charlotte Aria respondió de inmediato.

"Así es. La línea de sangre del agua requiere un pensamiento flexible, la línea de sangre del fuego requiere un coraje implacable, la línea de sangre del hielo requiere una razón imperturbable, y la línea de sangre del relámpago requiere..."

Roselle se detuvo y miró hacia abajo. Le estaba haciendo señas a Charlotte Aria para que terminara la frase.

Charlotte Aria contestó con una expresión de fascinación.

"Furia."

"Así es."

Roselle aplaudió.

"La línea de sangre del relámpago requiere una rabia que se oponga a la injusticia.v

Luego, se encogió de hombros.

"Pero Charlotte no es del tipo que se enfurece por naturaleza. De todas formas, debería ser difícil para ti enfadarte de verdad."

Roselle le guiñó un ojo a la aturdida Charlotte Aria.

"¡Entonces! Esta maestra te va a hablar de un método especial."

"¿Un método especial?"

"Sí, un método especial."

Roselle dijo claramente.

"Si te resulta difícil enfurecerte por ti misma, ¿Por qué no pedir prestado el poder de otro? ¿No tienes más confianza en hacer eso?"

Charlotte Aria se sorprendió por su tono juguetón.

"No entiendo lo que quieres decir".

"Es simple. Sólo piensa en esa persona."

"¿...?"

"El hombre en el que Charlotte confía profundamente y al que ama apasionadamente. Bueno, no tiene por qué ser él. Está bien mientras sea alguien a quien aprecies."

Mientras Charlotte Aria luchaba por entender el significado, la voz de Roselle se fue calmando poco a poco.

"Charlotte, tienes que actuar si quieres obtener lo que quieres. Esta es la ley natural del mundo."

"…"

"Por supuesto, puede que todavía consigas lo que quieres quedándote quieta, pero mirando la proporción de éxitos y fracasos, la primera opción es abrumadoramente superior. Lo mismo ocurre con esta situación."

Roselle continuó.

"Mira atrás y recuerda. Piensa en la gente a la que podrías haber ayudado y en lo que pasó como resultado de no haber hecho nada. Piensa en lo que pasará."

Charlotte Aria se estremeció.

Los rostros de dos personas que ya se habían ido y una persona que podría irse, pasaron por su mente.

"Una vez que hayas hecho eso..."

Roselle habló.

"Furia."

El cara de Charlotte Aria se desvaneció.

"El objetivo puede ser cualquiera. Puedes enfadarte con el maldito mundo, puedes enfadarte con un obstáculo irritante, o puedes enfadarte por tu impotencia."

Roselle puso su mano en el corazón de Charlotte Aria.

"Sólo la furia, y furia otra vez."

Su voz susurrante resonaba en sus oídos.

"Entonces..."


*


[Confía en esa rabia.]

Incluso si es sólo una vez.

"…"

Charlotte Aria abrió los ojos.

La situación en el gran salón seguía siendo la misma. La multitud de Terrícolas protestaba prácticamente como un disturbio, y Sorg Kühne se enfrentaba a ellos solo.

Charlotte Aria observó cuidadosamente a la multitud con una mirada tenue. Luego, recordó lentamente. Uno por uno, recordó los rostros de todas y cada una de las personas que le importaban profundamente.

|Esto involucra a nuestra gente en una escala menor y a todo el Paraíso en una escala mayor. Me voy.|

Campbell Aria, que se preocupaba por la gente más que nadie.

|Porque esto es algo que tiene que hacerse.|

Evangeline Rose, quien, aunque un poco egoísta, quería proteger el Paraíso más que nadie.

|No tenemos tiempo. Cada segundo de cada minuto es de suma importancia.|

Y Seol Jihu, que se dedicó al Paraíso más que nadie.

Cuando ella lo hizo, de repente, algo indescriptible hirvió desde el fondo de su corazón y se elevó honestamente.

'¿Por qué?'

Evangeline Rose se había esforzado mucho.

Seol Jihu estaba arriesgando su vida, cruzando la línea entre la vida y la muerte.

'¿Por qué?'

Son los mismos Terrícolas, ¿Por qué eran tan diferentes?

¿Fue por falta de razón? ¿Falta de justificación?

Era obvio que la humanidad sería la siguiente una vez que la Fortaleza Tigol fuera derribada y la Federación cayera. Entonces, ¿Cómo podían estas personas actuar de forma insolente en este gran salón?

En realidad, esta era una pregunta que ella debería haberse hecho hace mucho tiempo. Pero para Charlotte Aria, que siempre repetía ansiosamente: 'Es demasiado doloros. ¡Ayuda!', esta emoción resultaba algo nuevo.

De esa manera.

|Furia.|

Ella se enfureció.

|Sólo la furia, y furia otra vez.|

Apretó los dientes, escuchando a los rufianes que se negaron a escuchar a Sorg Kühne.

La rabia salió de su corazón, viendo a los sinvergüenzas que interfirieron en los planes de Seol Jihu y trataban de destruirlos.

La frustración explotó en ella, que no podía pronunciar ni una sola palabra correctamente.

'¿¡Por qué!?'

Charlotte Aria gimió en silencio.

Su cara estaba caliente. El vapor caliente que salía de su vientre calentaba su cuerpo.

Fue entonces.

"¿Realmente quieres desobedecer las órdenes de Su Majestad la Reina?"

"¡Oh por favor! ¿La orden de la Reina? ¡Quieres decir tu orden! ¡Todo el mundo sabe que eres el regente del reino! ¿¡Nos tomas por tontos!?"

El hombre rugió antes de mostrar de repente un gesto de desprecio.

"¡Qué bueno que lo mencionaste! Bien, preguntemos mientras estamos en este tema si la Reina realmente quiere una guerra."

Él señaló con el dedo y preguntó.

"Ahora que lo pienso, ¿No fueron los humanos a la guerra contra la Federación en el pasado?"

"Eso fue hace mucho tiempo. ¿Qué tiene que ver eso con todo esto?"

"Esa es tu opinión. Por lo que he escuchado, ¿No murió alguien de la familia real de Eva en esa guerra?"

¿De dónde lo escuchó el hombre? Sorg Kühne se quedó sin palabras por primera vez. Parecía petrificado por el shock.

"¡Usted no sabe de las circunstancias del pasado!"

"Como dije, me importa una mierda lo que pienses. Escuchemos los pensamientos de la Reina, ¿Hmm?"

Habiendo tomado la iniciativa, el hombre sonrió y habló con descaro.

"No nos andemos con rodeos. ¿No es bueno para la Reina que la Federación caiga?"

"¿Qué has dicho?"

"¡Será dulce! En cierto modo, los Parásitos compensarán su resentimiento. ¿Verdad?"

En el momento en que Charlotte Aria escuchó esto...

"¿Estoy equivocado? ¡Ja! Ayudar a la Federación. Dame un respiro. ¡El Príncipe que murió luchando contra la Federación se revolcará en su tumba!"

Los ojos de Charlotte Aria se abrieron de golpe. Estas palabras habían vertido aceite en una mecha que estaba ardiendo.

En un instante, su sangre hirvió. Un escalofrío corrió por su columna vertebral. Todo ser humano tiene un límite.

"¡Tú...!"

El rostro de Charlotte Aria se puso pálido y luego se puso rojo.

El escalofrío que recorrió su espalda se extendió por todo su cuerpo. La sacudida aumentó por segundos, y su cuerpo rígido comenzó a temblar.

Por otro lado, Kim Hannah, que observaba en silencio, chasqueó secretamente su lengua. La razón por la que mantuvo su silencio hasta ahora fue por la petición de Sorg Kühne.

Él dijo que la Reina estaba tratando de cambiar, que debía quedarse atrás y observar un poco.

'Esto es todo'.

Este era el límite. Los Terrícolas que irrumpieron se volvieron más feroces. Había llegado el momento de apurarse y cortar el brote.

Kim Hannah no tenía ni una pizca de confianza en Charlotte Aria desde el principio. Ella no la estaba mirando.

Por eso no se dio cuenta.

"¿Has terminado de hablar?"

Tampoco Sorg Kühne, que discutía acaloradamente.

"¿Qué? ¿Dije algo que no debería haber dicho? ¡Pregúntale a la Reina de una vez!"

Y ni siquiera el Terrícola, que estaba señalando a la reina, se dio cuenta.

Que el aire que salía de la nariz de la Reina se había vuelto extremadamente caliente y violento como el resoplido de un toro.

Y también, que una chispa destelló de sus ojos bien abiertos.

¡Pzzzt!

"Espera."

Entonces, justo cuando Kim Hannah estaba a punto de intervenir.

"Tú..."

Con un temblor...

"Tú..."

Sus dientes rechinaban con furia...

"¡Te atreves...!"

Las pupilas de la Reina crepitaron con un relámpago azul.

Al mismo tiempo.

"Salga del camino, viejo. Le preguntaré personalmente..."

La boca, que sólo se movía ligeramente, y los labios con marcas de mordiscos se abrieron.

"¡CIERRA LA BOCA EN ESTE INSTANTE!"

Entonces, un rugido atronador estalló.