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miércoles, 6 de mayo de 2020

The Second Coming of Gluttony - Capítulo 204

Capítulo 204. Promesa de Chohong (2)


El cristal de comunicación brilló antes de lo esperado.

Seol Jihu había esperado que tomara al menos unas semanas o como máximo unos meses, pero se contactó con él sólo después de unos días.

No hace falta decir que fue una llamada del cristal de Pavlovici.

Seol Jihu colocó su mano en el cristal y dejó fluir algo de maná en él.

—Soy yo.

Tan pronto como el cristal se encendió, una voz familiar sonó.

Como era de noche, el cristal estaba lleno de oscuridad, pero podía decir que la persona que llamaba era Phi Sora sólo por su voz.

Phi Sora llamándolo desde el cristal que le había dado a Pavlovici significaba...

"Debe haber ocurrido un ataque".

—Sí. 

Phi Sora se rió. Viendo cómo se reía, debe haber cumplido su misión sin problemas. Pensando de esa manera, la voz de Seol Jihu se volvió más ligera.

"Me alegro de que estés bien".

—¿Por qué? Ni siquiera fueron suficientes para un calentamiento.

Phi Sora presumía con orgullo.

"¿Y el señor Marcel Ghionea?"

—Creo que le escuché decir que iba a atrapar a los tipos que vigilaban. Ah, espera un momento. Está viniendo ahora.

El entorno oscuro que se mostraba a través del cristal cambió ligeramente.

—Sí, líder.

La voz de Marcel Ghionea estaba tan calmada que resultaba difícil creer que estaba en combate hace un momento.

—Reportando. 12 miembros de combate y 4 centinelas. Un total de 16 hombres en el escuadrón de emboscadas. De este escuadrón, 10 personas del equipo de combate fueron asesinadas mientras que las 6 restantes han sido capturadas.

"Han matado a unos cuantos".

Marcel Ghionea chasqueó su lengua.

—No había otra opción. No sólo la Señorita Phi Sora no se contuvo, sino que uno de los cuatro hombres del bar resultó herido, causando una gran conmoción.

—¿Por qué me usas como excusa?

La voz descontenta de Phi Sora sonó.

Seol Jihu abrió rápidamente la boca.

"Iré ahora mismo."

—No creo que tengas que venir.

"¿Eh? ¿Por qué?"

—Había una cara que reconocí.

Marcel Ghionea continuó en silencio.

—Interrogué a uno de los centinelas en mi camino de regreso. Son rufianes que deambulan por las calles de Haramark. Viven de lo que ganan día a día.

"Entonces..."

—Es el mismo método que antes. Encargaron este trabajo sin revelar sus identidades, sin arriesgarse aunque fracasen.

—Si me permite opinar, puede que sólo estén tratando de probar las aguas...

'¿Era sospechoso de que dejaran a los cuatro salir con vida?'

Los ojos de Seol Jihu se entrecerraron.

"¿Puedes mostrarme la cara de cualquiera de ellos?"

—Por supuesto.

Marcel Ghionea cumplió obedientemente con la difícil petición de Seol Jihu. Después de observar a los hombres capturados por sí mismo, Seol Jihu estaba seguro.

'Es diferente'.

La escena era diferente a lo que había visto en la visión. Además, no había sólo una o dos diferencias.

Los asaltantes eran todos hombres. No se vio ni una sola mujer en el equipo. Además, no se pudo encontrar un tatuaje de una serpiente púrpura en ninguno de sus cuellos.

—¿Qué deberíamos hacer con ellos?

"Matarlos a todos".

Justo después de decir eso, Seol Jihu se sorprendió de sí mismo por haber dado esa orden. Decirle que los matara salió demasiado fácil.

De repente pensó en usar a los seis cautivos como hizo con Pavlovici.

'... No'.

Pero tan pronto como se preguntó: '¿Qué les pasará en la Tierra si los mato en el Paraíso?' se dio cuenta de que se trataba de una compasión tonta y decidió endurecer su corazón.

Ya había asesinado a gente. Sobre todo, así es el Paraíso.

Seol Jihu no retiró su orden y pidió hablar con Pavlovici en su lugar.

—... Sí.

Una voz baja pero claramente temblorosa sonó. Sonaba como si estuviera aturdido.

"No hablaré mucho tiempo".

Seol Jihu preguntó en un tono que le decía que esperaba una decisión inmediata.

"¿Qué planeas hacer?"

La respuesta no llegó de inmediato.

Pero como si hubiera entrado en razón mientras Seol Jihu hablaba con Phi Sora y Marcel Ghionea, Pavlovici respondió rápidamente.

—¿Qué, qué tenemos que hacer?

La respiración pesada salió como si sólo hubiera empezado a respirar de nuevo ahora.

Seol Jihu, que se había concentrado en la voz de la llamada, curvó sus labios hacia arriba.

Pavlovici estaba asustado, pero Seol Jihu ya no sentía ninguna desconfianza en él. Como Seol Jihu había demostrado que conocía el pasado y el futuro de ellos, Pavlovici no tuvo más remedio que creer.

"No hay nada que tengas que hacer ahora mismo."

Seol Jihu abrió la boca.

"Llamaré más tarde. Pero hasta entonces..."

—Quieres que nos mantengamos desapercibidos y nos escondamos.

Los instintos de supervivencia hicieron que los humanos superaran sus límites. Pavlovici, que había entendido inmediatamente las intenciones de Seol Jihu, continuó con los dientes apretados.

—Conozco un escondite que sólo sabemos nosotros cuatro. Nos esconderemos en ese lugar por un tiempo.

"¿Dónde está?"

—... Es la Iglesia de Eva. Su ubicación exacta es un poco difícil de explicar.

Pavlovici dudó, pero no lo ocultó todo. Seol Jihu sonrió, observando cuidadosamente el cristal.

"Bien entonces. Espero que mi llamada te llegue en el futuro."

Después de despedirse alegremente, Seol Jihu terminó la llamada.

Su sonrisa se desvaneció en el momento en que la luz se apagó, e inclinó su cabeza hacia atrás para mirar al techo.

'Probando las aguas, eh...'

El enemigo no resultó ser estúpido. Más bien era un grupo profesional con mucha experiencia en estos asuntos.

Jang Maldong, Seo Yuhui, Agnes.

Las tres personas que tenían su propia perspectiva única del Paraíso le habían advertido que tuviera cuidado con este enemigo. Por eso, no deberían ser tan tontos como para abalanzarse sobre un cebo que había arrojado sólo una vez.

'No debería precipitarme temerariamente'.

Había un viejo término llamado 'Sun Run' en el juego de cartas blackjack. En resumen, se trataba de una palabra que se refería a una racha ganadora debido a un flujo continuo de buenas cartas.

La regla general de un jugador era nunca dejar el asiento cuando estaba en un Sun Run.

Pero por otro lado, también había situaciones en las que tenían que levantarse e irse inmediatamente.

Seol Jihu había sentido el fuego en las cartas, que eran los cuatro hombres, debilitarse hace un momento.

Su larga experiencia en el juego le dijo.

Si seguía jugando porque estaba ganando, se vería arrastrado a un 'mal zapato, que es una situación en la que sólo entran las cartas malas, por lo que tenía que retirarse rápidamente.

'Lentamente'.

De cualquier manera, ya había logrado mantener la cuerda viva. Lo único que quedaba por hacer consistía en apretarla lentamente sin que el enemigo se diera cuenta. Entonces, en algún momento, la cuerda ahogaría el cuello del enemigo.

"Fuu..."

Después de organizar sus pensamientos, Seol Jihu dejó escapar un suspiro. Todavía tenía algunos remordimientos. Debe haber existido una mejor manera de utilizar a los cuatro hombres. Después de todo, necesitaba más información.

Se sentiría tranquilo si tuviera un experto en este tipo de cosas.

La persona que le vino a la mente fue naturalmente Kim Hannah.

Tenía la creencia infundada de de que Kim Hannah habría gritado, '¿Qué bastardos se atrevieron a tocar a mi contratado?' antes de resolverlo todo.

No es que no intentara contactar con ella. De hecho, había intentado llamarla para pedirle consejo, pero la llamada no se hizo. Nunca había pasado antes, así que no pudo evitar preocuparse.

'Espero que no le haya pasado nada...'

Por supuesto, tenía que considerar la posibilidad de que ella volviera a la Tierra, pero aún así se sentía incómodo.

'¿Tengo que visitar a Scheherazade...?'

Finalmente reconoció por qué Kim Hannah había dado tanta importancia a mantenerse en contacto. Justo cuando estaba por llamarla de nuevo, por si acaso...

"¡Hey!"

Acompañado por el sonido de la puerta abriéndose de golpe, Chohong irrumpió en la habitación. Debe haber tomado una ducha mientras el agua goteaba por las puntas de su cabello.

"¿Qué está haciendo? Parece que estuvieras intentando llamar a alguien."

"Ah. Sólo estaba pensando en algunas cosas."

"¿Pensar? ¿En qué?"

"Siento que necesitamos más gente".

Cuando se enteró de que Seol Jihu estaba considerando reclutar más gente, Chohong hizo un puchero y asintió con la cabeza.

"Umm. Bueno, la gente capaz siempre será bienvenida, pero ¿Por qué? ¿Vas a reclutar a un Sacerdote?"

"Definitivamente necesitamos un Sacerdote, pero también estaba pensando en alguien que pudiera ayudarme. Una secretaria más o menos."

"¿Tienes a alguien en mente?"

"Sí. Aunque es sólo un pensamiento."

Chohong que sólo había preguntado casualmente, de repente se puso curiosa.

"¿Oh? ¿Quién es? Dímelo. Quiero saberlo."

"Bien. Yuhui Noona sería perfecta como Sacerdote".

La cara de Chohong se puso rígida en ese momento.

"Y pensaba que Kim Hannah sería bueno como secretaria."

Frunció el ceño como si dijera: '¿Qué clase de tonterías estás diciendo?'

"¿Por qué me miras así?"

"... ¡Oye! No hablas en serio, ¿Verdad? Sólo estás bromeando, ¿Cierto?"

"Hablo en serio. ¿Por qué? ¿No puedo reclutarlas?"

Seol Jihu le preguntó con una cara seria.

Chohong miró fijamente su cara durante un rato antes de reírse de repente.

"¡Pujajajajajajejejajaja!"

Seol Jihu miró tontamente a Chohong, que estaba agarrando su estómago, muriéndose de risa.

"Guao, sólo... Guaoo..."

Después de reírse, Chohong respiró profundamente mientras se limpiaba las lágrimas de sus ojos.

"Ahh... No he reído así en mucho tiempo. Dicen que los estúpidos son los más graciosos cuando hablan en serio."

"No entiendo por qué te ríes."

"Bueno, ¿Te miras a ti mismo? Oye, ser demasiado serio es una enfermedad, ¿Sabes? O qué, ¿Tienes narcisismo?"

"…."

"Mira aquí. ¡Aunque seamos el mejor equipo de Haramark, esa gente está rodeada de Altos Rankers!"

Otra vez.

"¡Pffft!"

Chohong apenas reprimió su risa y le dio una palmada en los hombros a Seol Jihu.

"No iba a reírme si hubiera sido alguien como Kazuki, ¿Pero qué? ¿La Hija de Luxuria sería perfecta? ¿La Señorita Zorra sería buena? No puedo ni siquiera, ¡pffaajajajajajaja!"

No pudo contenerse más y se rió a carcajadas.

"Esas dos han llegado a la cima de sus respectivos campos, pero estás tratando de reclutarlas en nuestro equipo. Ve a beber un poco de agua fría y vuelve a tus cabales, bastardo."

Seol Jihu se enojó al escuchar a Chohong decirle repetidamente que dejara de soñar.

"¿Quién dice que no vendrán?"

"¿Oooooh? ¿En serio? Bueno, es bueno soñar en grande."

"Chung Chohong..."

Los ojos de Seol Jihu se pusieron serios.

"¿Qué planeas hacer si realmente voy y me las arreglo para reclutarlas?"

"¿Oh?"

Chohong puso una expresión de asombro y luego se rió.

"Hey, si logras traer a una de esas dos, entonces te serviré como mi hyung por el resto de mi vida. No, en serio. Te llamaré Hyung cada vez que te vea."

Seol Jihu apretó los dientes viendo a Chohong actuar descaradamente.

"No sería tu Hyung, sino tu Oppa."

"Seguro, seguro. Ya sea Hyung u Oppa, seré muy cortés y educada. Así que adelante y reclútalas primero."

Seol Jihu rechinó los dientes.

"Tú, no te atrevas a olvidar lo que acabas de decir."

Chohong levantó ambas manos y asintió con la cabeza.

"Sí, sí. Aunque actualmente sirvo a Ira, como antigua Sacerdote, juro por mis poderes divinos con Invidia como testigo. ¿Estás contento ahora? ¿Hmm?"

Un voto con poder divino en juego. Un destello pasó por los dos ojos de Seol Jihu.

"... Bien. Ahora veamos cómo resultan las cosas."

"Eh. Pequeño y lindo mocoso. Todavía no puedes salir de tu sueño color de rosa".

Pellizcando ligeramente la mejilla de Soel Jihu, Chohong se rió antes de darse la vuelta. Se acostó en su cama y de repente hizo una pregunta que acababa de pensar.

"Oye, asumiendo que de alguna manera te las arreglas para traerlas, ¿Cómo planeas hacer que te llame?"

Seol Jihu, que había estado refunfuñando para sí mismo, se puso un cigarrillo en la boca antes de mirarla de reojo.

Y él respondió.

"Esposito".

La cara de Chohong fue reemplazada por una mirada de asombro.

Seol Jihu sonrió.

"¿Crees que eso es todo? El día siguiente será 'Mi amor', el siguiente será 'Querido', y el siguiente será 'Cariño'..."

"Uh. Sigue soñando. ¿Cómo te atreves a hacer que yo...? Hmph. ¿Por qué no vas y haces que te llame 'Querido esposo', eh?"

"Ah. ¿Qué tal 'Maestro'? O..."

Seol Jihu se agachó rápidamente en medio de la charla. Fue porque una almohada había venido volando hacia él repentinamente, rompiendo la barrera del sonido.

"Seguro que sueñas en grande, ¿Eh? ¡Bastardo!"

"Los sueños se hacen realidad, ¿No lo sabes?"

En esa profunda noche.

"Lo que sea, ¡Dilo después de traerlas!"

"¡Ah, lo haré!"

Las voces de un hombre y una mujer rugiendo el uno al otro se escucharon en una habitación de la oficina de Carpe Diem durante mucho tiempo.