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miércoles, 6 de mayo de 2020

The Second Coming of Gluttony - Capítulo 202

Capítulo 202. Hay Momentos para Evitar Pelear, Aún en la Ausencia de la Ley (2) 


"Unos 170 cm de altura".

Seol Jihu continuó con una voz clara.

"Cara cubierta con un velo negro, vistiendo la parte superior e inferior de un negro sin estampado. El cuerpo del lado más delgado, y qué más... ¡Oh sí! Esta persona es una mujer, a juzgar por el largo de su cabello y sus curvas."

Seol Jihu puso en palabras lo que observó en la visión, pero lo hizo sonar como si fuera algo que escuchó de la Señorita Zorra.

"Y también..."

Seol Jihu se percató del destello de sorpresa en la cara de Pavlovici.

"Un tatuaje de una serpiente púrpura del tamaño de una mano en su cuello."

Los ojos de Pavlovici se abrieron ligeramente. Seol Jihu apoyó su barbilla en el dorso de la palma de su mano y preguntó.

"La conoces, ¿Verdad?"

Él no podía llegar a ninguna conclusión todavía.

"No importa".

Pero siempre podía inventar una buena excusa. Básicamente, todo lo que estaba tratando de hacer ahora era sondear al hombre.

La visión que Seol Jihu vio fue esta: las cuatro personas frente a él estaban muertas en un callejón. Ni una sola de ellas le había mostrado una visión diferente. Lo que significa que estos cuatro correrían la misma suerte.

Otra cosa a tener en cuenta es que los cuatro serían asesinados por la misteriosa Terrícola que acaba de describir. Era tan escrupulosa que incluso tenía su cara cubierta en su visión, pero la escena de Pavlovici con un agujero en su pecho mirándola hasta la muerte seguía viva en la mente de Seol Jihu.

Pavlovici parecía temblar de resentimiento e injusticia también.

"¿Có... cómo...?"

Tal vez por lo sorprendido que estaba, reconoció que la conocía.

Seol Jihu consideró la posibilidad de vender a Kim Hannah de nuevo, y luego sonrió. A veces, el silencio es más efectivo que las palabras.

Un corto silencio transcurrió antes de que Seol Jihu finalmente hablara.

"Dijiste que nos dijiste todo. ¿Estabas mintiendo?"

"¡Te lo hemos contado todo!"

El hombre arrodillado más atrás gritó. A juzgar por su cara, parecía ser el menor de los hermanos Alexei. Sólo tenía 20 años según su Ventana de Estado.

Pavlovici le echó un vistazo rápido, pero parecía que ya se había decidido.

"La razón por la que no mencionamos a esa mujer fue porque no estábamos seguros de que estuviera relacionada con el trabajo que recibimos."

"¿Esa mujer?"

"Sí. La conocimos cuando tuvimos nuestra primera misión, pero fue sólo una vez. Su rostro estaba velado, así que no lo vimos. Pero definitivamente recordamos haber visto un tatuaje de una serpiente púrpura en el lado izquierdo de su cuello."

Seol Jihu asintió con la cabeza, señalándole que continuara.

"Después de eso, nos notificó del trabajo a realizar enviando a sus subordinados."

"¿Y qué hay de este?"

"Verás, no estamos realmente seguros."

El hombre se volvió más cuidadoso.

"En el pasado, podíamos conocer la relación con esa mujer por su ropa o por una marca en el cuello. Pero el cliente esta vez era diferente. Esta persona ocultaba su identidad con un turbante y una túnica, pero eso no es nada raro."

Seol Jihu levantó la vista antes de asentir un par de veces.

"Esa persona debe estar relacionada con la mujer tatuada de la serpiente. Probablemente."

De lo contrario, ella no habría aparecido en su visión.

"A juzgar por lo meticulosos que ustedes fueron, parece que hicieron su tarea de investigar mis antecedentes. Probablemente pensaban, 'Si funciona, funciona. Si no funciona, también está bien'..."

Seol Jihu borró el final de su discurso antes de mirar a los cuatro hombres.

"No puedo estar seguro, pero es muy probable. Y bueno, los más probablemente es que los matarán pronto. Es como matar a un perro después de que la cacería termine."

¿Pronto? Los cuatro hombres enviaron una mirada perpleja al escuchar la certeza en el tono de Seol Jihu.

"Qué dolor en el trasero. Incluso si mueren aquí, esos sucios bastardos lo pondrán a su favor y lo publicarán como una noticia..."

Seol Jihu se rompió la cabeza mientras murmuraba como si todo el asunto le molestara.

Pavlovici se dio cuenta al instante de que Seol Jihu hablaba de ellos, pero no pudo distinguir si decía la verdad o no.

Pero una cosa era segura: Seol Jihu sabía mucho más sobre este asunto que ellos, y la mayoría de las cosas que dijo hasta ahora eran ciertas.

No sólo había descubierto que eran hermanos, sino que también había descrito a esa mujer con precisión.

Por eso Pavlovici no pudo evitar molestarse.

Que pronto morirían.

"Bien, no hay razón para darles una nueva noticia. Bien, pueden irse."

Seol Jihu los ahuyentó como si estuviera siendo generoso.

"El Sacerdote debería venir pronto. ¿Por qué no se quedan y se curan primero?"

¿Nos deja vivir? ¿Y nos curará también?

Los ojos de los cuatro hombres se abrieron de par en par. No se debía a que estuvieran felices. Dejando de lado el hecho de que los estaba dejando vivir, era más como si estuviera tratando de evitar pisar una mierda de perro en el suelo.

"Ah, aclaremos esto, para que quede claro. Ustedes cuatro estaban vivos cuando dejaron el Carpe Diem. Esto es todo sobre nuestra relación. Incluso si tienen suerte y sobreviven, no vayan por ahí difundiendo falsos rumores sobre nosotros, ¿De acuerdo? Si lo hacen..."

Un agudo brillo parpadeó en los ojos de Seol Jihu mientras murmuraba sombríamente.

Al mismo tiempo, la sospecha en los corazones de los hombres se solidificó convirtiéndose en seguridad. Cada palabra que salía de la boca de Seol Jihu predijo sus muertes.

Seol Jihu agitó su mano para ahuyentarlos rápidamente, pero los cuatro hombres no se movieron ni un centímetro.

Se encontraron en una situación bastante irónica. Porque ahora buscaban una manera de vivir en el lugar que pensaban que sería su tumba.

"Um...."

Uno de los hombres reunió su coraje y cuidadosamente comenzó a hablar. Era el más joven de los cuatro hermanos.

"Dijiste que moriríamos pronto, ¿Qué quieres decir con eso...?"

Seol Jihu, que estaba poniendo un cigarrillo en su boca, parpadeó.

"Oh, sólo piénsalo."

Con un resoplido, habló como si tuviera demasiada pereza para explicar, pero no tenía otra opción.

"Perdiste tu valor en el momento en que publicamos un artículo de refutación explicando cómo se escribieron los artículos que me acusaban antes de que nos provocaras en el bar. Publicar otro artículo sólo empeoraría la opinión pública en contra de ellos."

Seol Jihu dijo: "¿No estás de acuerdo?". Y los cuatro hombres asintieron con la cabeza.

"De todas formas, todos saben que ustedes cuatro sólo son colas para ser cortadas. Ahora, Carpe Diem obviamente hará todo lo posible para averiguar quiénes son, y esos tipos probablemente harán todo lo posible para evitar ser atrapados."

Después de una larga explicación, Seol Jihu jugó con la punta de su cigarrillo.

"Considerando lo meticulosos que son, dudo que los dejen andar con vida aunque nosotros los dejemos vivir. Por lo menos, eso es lo que apostaría."

Los ojos del hombre se abrieron de par en par.

"¡Sólo hicimos lo que nos dijeron!"

Y gritó desafiantemente.

"No importa su organización, ¡Ni siquiera conocemos una sola cara de sus miembros! Nosotros, nosotros sólo..."

"Lo sé".

Seol Jihu afirmó con calma.

"Entonces siguen pensando: 'Ah, no conocemos sus caras o incluso su organización. Sólo hicimos lo que nos dijeron. No nos matarán ya que no sabemos nada, ¿Verdad?'."

Las pupilas de Pavlovici temblaban.

"Pero considera esto. Pueden matarte y mutilar tu cuerpo, luego publicar una historia con un titular que diga: '¿Tenía que llegar tan lejos el Carpe Diem?'."

Cuanto más hablaba Seol Jihu, más se les deformaban las caras.

"Eres libre de imaginar, pero déjame darte un consejo. De ahora en adelante, no se queden solos ustedes cuatro y únanse a una organización en la que puedan confiar. Aunque, no sé si la Familia Real de Haramark, Sicilia, las Tríadas, la Unión de Asesinos, u otras organizaciones de gran escala estarían dispuestas a aceptarlos."

Seol Jihu apartó los ojos de ellos y encendió su cigarrillo como si realmente hubiera terminado. Sin embargo, los cuatro hombres se negaron a moverse ni un centímetro.

"... ¿Qué?"

Seol Jihu sonrió.

"¿Quieren vivir?"

Los hermanos, que se miraban con preocupación, dirigieron sus miradas a Seol Jihu.

"Desafortunadamente, mi respuesta no cambiará. Hay dos formas de sobrevivir, pero ninguna de ellas me interesa."

En ese momento, Pavlovici, que estaba tendido en el suelo, gimió fuertemente. Frunciendo el ceño y sudando profusamente, se puso de rodillas con gran dificultad. Sus brazos rotos todavía colgando sin fuerzas, suplicó.

"Por favor... ayudapttnos..."

Sus palabras eran menos comprensibles que antes.

"¿Ayudarte? ¿Por qué no correr a la Tierra?"

"La Terrha mo es un logarr segturo".

Pavlovici sacudió su cabeza con muchos problemas.

"Lo sintimuss. Haleemos lo ke tu dicas. Por favor, ayudepmos..."

¡Thud! Él golpeó la cabeza contra el suelo.

"¡Purrr Favur! ¡Pagaremos osta gran diuda!"

Por favor, pagaremos esta gran deuda.

A Seol Jihu le gustó el sonido de eso. No dijeron que prometerían su lealtad, sino que la pagarían en un valor equivalente si los dejaba vivir.

Esto es algo que se alineaba con el principio de Seol Jihu. Y en verdad, es lo que él también estaba esperando.

"Hm, no sé..."

Pero Seol Jihu no se arriesgó inmediatamente. No sólo las palabras son fáciles de decir y difíciles de llevar a cabo, sino que los hermanos no deberían haber borrado completamente la duda dentro de ellos.

La gente como ellos, no entenderían algo hasta que lo experimentaran ellos mismos.

"Digo todo esto, pero probablemente todavía no te parezca real."

Pavlovici se estremeció. Levantó la parte superior de su cuerpo una vez más.

"Así que hagamos esto".

Con una sonrisa, Seol Jihu llamó a Marcel Ghionea. Después de que el Arquero de Acero entrara, Seol Jihu le susurró algo al oído.

"Sí, está bien, lo tengo".

Asintiendo con la cabeza en señal de comprensión, Marcel Ghionea miró a los cuatro hombres. Murmuró tan pronto como la explicación terminó.

"Podría ser un poco difícil para mí".

"¿Lo harás?"

"Es muy probable que el enemigo se mueva en grupo, además la gente como ellos generalmente usa diferentes personas para actuar como explorador y atacante".

Marcel Ghionea pensó en el asunto durante un tiempo antes de decir.

"Confío en que puedo hacerlo si tengo un ayudante".

"¿Quién?"

"Alguien como la Señorita Phi Sora, no hay muchos que sean más fuertes que ella en Haramark."

"No me importa, pero ¿Crees que puedes convencerla?"

Marcel Ghionea dudó un poco.

"Eh, ¿No le pidió prestado el equipamiento a usted, líder? Si le dices que extenderás un poco el período de préstamo, estoy seguro que estará de acuerdo aunque se queje."

Viendo al Arquero de cabello gris ceniza apretar su propio arco blanco, Seol Jihu sonrió insípidamente.

"Muy bien, si puedes tener éxito, te dejaré sostener ese arco por mucho tiempo."

Los ojos de Marcel Ghionea brillaban al instante.

"¡Me encargaré de que sea un éxito! En cuanto a la Señorita Phi Sora, hablaré con ella antes de que caiga la noche."

"¡Gracias!"

Marcel Ghionea dejó la oficina, diciendo que necesitaba ir de compras para la misión.

"Toma. Acabo de darte un dispositivo de seguridad".

Seol Jihu se levantó lentamente y puso su mano en el bolsillo. Tiró el objeto redondo que agarró, y un orbe rodó hasta las rodillas de Pavlovici.

"Puedes usar ese cristal de comunicación para llamarme".

"…."

"¿Debería intentar predecir el futuro?"

Seol Jihu habló juguetonamente a propósito.

"Señor Pavlovici, usted y sus hermanos pronto se encontrarán en una situación en la que tendrán que tomar una decisión."

Ya sea para cambiar su destino o aceptar su destino.

"Si quieres vivir, sabrás qué elección tomar."

Hablando con una voz clara, Seol Jihu se dio vuelta.

"Eso es todo entonces. Continuaremos la próxima vez que nos veamos."

Claramente los estaba echando. Ni siquiera los miró, como si no importara que los hermanos tomaran el cristal de comunicación o no.

La mirada de Pavlovici cayó lentamente sobre el orbe que tenía delante.

Pronto...

*Inclinarse* Pavlovici bajó la cabeza antes de agarrar con fuerza el cristal manchado de sangre.

Casi como si fuera una nueva vida.


*


Con el permiso de Seol Jihu, los cuatro salieron de la oficina de Carpe Diem después de ser curados por un Sacerdote.

"¡Ah, realmente no lo entiendo!"

Y no es de extrañar que Chohong, que no conocía los detalles, explotara de rabia.

"Joder, ya es un milagro que hayan salido de aquí con vida, ¿Pero qué? ¿Incluso los curaste? ¡Aquí, tenemos un santo!"

"Seol, no quiero entrometerme en tu autoridad como líder, pero no puedo estar de acuerdo con esto. Esto no es así. No lo entiendo."

Hugo se volvió extrañamente serio y apoyó a Chohong. Incluso Phi Sora resopló como si Seol Jihu fuera un aguafiestas.

"¡Silencio, todos ustedes!"

Jang Maldong rugió, incapaz de soportar sus discusiones, pero Chohong le gritó en su lugar.

"¿Silencio? ¿Por qué deberíamos hacerlo? ¡Tú también lo viste, anciano! ¡Este hijo de perra...!"

"¿Este hijo de perra?"

Las cejas de Jang Maldong se levantaron.

"¡Sé que este es un equipo pequeño, pero seguro que se ha convertido en una mierda mientras estaba fuera!"

"¡Quiero decir! ¡Viste lo que hizo! ¿¡Cómo puede tener esto algún sentido!?"

Chohong le golpeó el pecho como si toda la situación la frustrara hasta la muerte. Pero sin importarle su arrebato, Seol Jihu simplemente se rió y fumó felizmente su cigarrillo.

Chohong apretó los dientes ferozmente y se abalanzó a su lado como para devorarlo vivo.

"Oye, ¿En qué estabas pensando dejándolos ir de esa manera?"

"Nada. Es sólo que me sentí mal al matarlos cuando se estaban disculpando tan sinceramente. Ya sabes, me hizo sentir muy incómodo".

La cara de Chohong se puso roja de ira por la despreocupada explicación de Seol Jihu.

"Jesús, me voy a volver loca. Se justifica perfectamente, nadie va a pestañear aunque los matemos. ¿Crees que la gente pensará que eres amable porque los dejaste vivir? ¿Te infectaste con el virus de los santos? ¡Oye, Ghio! ¡Di algo también! Espera, ¿A dónde fue ese hijo de perra?"

Girando la cabeza a izquierda y derecha, Chohong gruñó una vez más.

"Escucha, hombre. Esto va a hacer que la gente piense que eres un idiota débil y sin agallas. ¿Crees que eso es todo? ¡Incluso el enemigo verá esto y se burlará de ti como un retrasado!"

"Eso no suena tan mal".

Seol Jihu habló con calma. Chohong frunció el ceño.

"¿Qué dijiste?"

"Me encantaría que pensaran eso".

Después de responder con calma, Seol Jihu no dijo nada más. Simplemente cerró los ojos y sonrió, mostrando completamente sus dientes.

En ese momento, la habitación se quedó en silencio.

"…."

"…."

Cuando un silencio sofocante apareció de repente en la clamorosa oficina.

"¿...?"

Seol Jihu abrió los ojos y miró a su alrededor.

Todos lo miraban.

Al igual que cuando se negó a volver a la Tierra después de ser dado de alta médica del templo.

"¿Qué? ¿Por qué?"

Cuando Seol Jihu hizo una expresión confusa, Chohong cerró lentamente sus ojos y luego los volvió a abrir.

"Oye, ¿Acabas de...?"

"Me voy a despedir".

En ese momento, Agnes se levantó del sofá.

"Te acompaño a la salida".

Normalmente, ella habría dicho que estaba bien o que no necesitaba hacerlo. Pero esta vez, no dijo nada.

En el momento en que salió por la puerta, pudo escuchar a Phi Sora gritar. "¡Te dije que ese tipo tiene doble personalidad!"

'¿De qué diablos habla?'

Seol Jihu cerró la puerta mientras se quejaba. Entonces, justo cuando estaba a punto de decirle algo a Agnes...

"Cierra la boca".

Una voz fría sonó.

Los ojos de Seol Jihu se abrieron ligeramente. ¿Estaba enojada porque liberó a los hermanos Alexei que tanto se esforzó por capturar?

Naturalmente, eso fue lo primero en lo que pensó. Pero Agnes recién estaba empezando.

"Baja un poco la cabeza y afloja tus pupilas también. Trate de permanecer tan inexpresivo como sea posible."

La extraña presión detrás de sus palabras obligó a Seol Jihu a seguir su demanda. Agnes se volteó hacia Seol Jihu y sonrió ligeramente.

"Así está mejor".

"¿...?"

"De ahora en adelante, pon esa cara cuando hables de algo que no puedas contar a los demás".

'¿Qué significa eso?'

"Afloja tus hombros si es posible y endereza tu ropa también."

Cuando Seol Jihu inclinó la cabeza, Agnes le quitó el polvo de los hombros y le enderezó la ropa.

"... En el Paraíso, la destreza marcial no es lo más importante. De la cara, la expresión, la mirada, el gesto, la apariencia e incluso el sonido de la respiración de una persona, algunos pueden sintetizar hasta la más mínima información para adivinar la intención de alguien. Esta es una habilidad reconocida por los Siete Dioses, y algunos incluso han sido promovidos a Alto Ranker por ello. La Señorita Zorra es un ejemplo de ello."

Con eso, Agnes apretó sus manos frente a su falda como siempre lo hizo.

"Si tienes tiempo, intenta tomar lecciones de actuación. Estoy segura de que será de gran ayuda."

"…."

"De todas formas, no ha pasado tanto tiempo desde que la guerra terminó, pero estás tratando de comenzar otra."

Con una sonrisa, se dio la vuelta.

"Qué lástima. Un halcón de guerra como tú es más adecuado para estar en Sicilia."

Agnes se adelantó.

"Será una larga guerra. Si compartimos los mismos enemigos, Sicilia estará más que feliz de cooperar. ¡Buena suerte!"

Con estas últimas palabras, bajó las escaleras modestamente.

"…."

Seol Jihu miró tranquilamente la espalda de Agnes antes de suavizar su expresión.


**


Después de que Agnes regresó, Seol Jihu solicitó una reunión privada con Jang Maldong. Jang Maldong se rió, diciendo: "¿Reunión privada? ¿Quién es el líder?", pero no se negó.

"Entonces, ¿De qué querías hablarme?"

Seol Jihu esperó a que Jang Maldong se sentara antes de ir directamente al grano.

"Planeo crear una organización".

Jang Maldong se detuvo antes de responder como si lo hubiera predicho.

"No es una mala idea. ¿Y qué? Dudo que estés actuando tan seriamente sólo para decir esto."

"Planeo dejar Haramark".

"... ¿Qué? ¿Y adónde ir?"

"Eva".

Eva. Eso fue una sorpresa.

Jang Maldong respiró hondo. Se dio cuenta de su plan al instante después de escuchar la palabra 'Eva'.

Estaba claro por qué Seol Jihu quería mover su base de operaciones. Apuntaba a algo mucho más grande que sólo crear una organización. En ese sentido, Eva sería el mejor lugar.

Más bien, Eva era el único lugar.

Las siete ciudades que estaban bajo la jurisdicción de los Siete Reinos tenían organizaciones representativas, pero Eva estaba en una situación ligeramente diferente a la de estas ciudades.

"Hm..."

Jang Maldong mantuvo su silencio durante mucho tiempo. Tenía una idea de dónde provenía esto. Es indispensable para lograr el objetivo de Seol Jihu, y la verdad es que incluso había estado esperando para escuchar estas palabras.

El problema era el tiempo.

"¿Es por el último incidente?"

"No puedo decir que no lo sea".

Seol Jihu continuó con calma.

"Pero me decidí después de leer los registros que me diste."

Las cejas de Jang Maldong se movieron.

"Este incidente, el ataque a Yuhui Noona, y los registros que escribió el Maestro Ian. Creo que estas tres cosas están estrechamente relacionadas. Aunque no estoy seguro, este sentimiento perturbador no desaparecerá."

"Estoy de acuerdo".

Jang Maldong asintió con seriedad. Luego, habló en un tono más profundo.

"Jihu".

"Sí".

"El enemigo es un monstruo".

"…."

"Hay una gran diferencia en nuestra fuerza, y pueden ser incluso más difíciles que los Siete Ejércitos porque también son humanos. Esta lucha puede afectar a su vida en la Tierra."

"Lo sé".

Seol Jihu respondió con un profundo brillo en sus ojos.

"Pero esto es algo que debe hacerse."

Jang Maldong jugó con su bastón. No parecía que Seol Jihu se apresurara a tomar esta decisión, y también parecía extrañamente confiado.

Parecía estar preguntando, 'Entonces, ¿Qué deberíamos hacer?' Para decirlo con palabras, actuaba como un aventurero, que se había lanzado a una apuesta.

"En ese caso, tengo tres condiciones."

Jang Maldong se interesó por saber de dónde provenía esta confianza.

"No creo que sea correcto salir de inmediato. Dejando de lado la expansión de nuestra influencia, necesitamos tiempo para organizarnos en un lugar seguro."

"¡Claro!"

"También necesitamos dinero. Mucho. Necesitamos adquirir suficientes fondos para operar una organización".

"Lo intentaré".

"Y por último, esto puede ser difícil, pero quiero que consigas otra organización que pueda ir contigo. No puede ser sólo Carpe Diem. Necesitamos una organización en la que podamos confiar y en la que podamos apoyarnos en caso de que algo como el último incidente ocurra de nuevo..."

"Ya tengo una".

Esta vez, Jang Maldong no podría estar más sorprendido.

"¿Ya tienes una?"

"Sí, decidí unirme a las Tríadas. El señor Hao Win vino a verme al palacio e hizo la oferta."

¡Las Tríadas!

Esto lo cambió todo. Las Tríadas estaban sedientas de Terrícolas poderosos y Carpe Diem necesitaba una fuerza influyente que las respaldara. Los dos grupos serían sin duda una pareja perfecta.

Jang Maldong se rió.

"Si eso es cierto, entonces solo queda una cosa por hacer".

"¿Otra más?"

"¿Cómo que otra? ¿No crees que deberíamos cambiarnos el nombre?"

Jang Maldong sonrió.

"Tu objetivo no se alinea realmente con 'aprovecha el día'. Ya que esta es una organización para ti, piensa cuidadosamente en cómo nombrarla."

"Nombre..."

Seol Jihu asintió con la cabeza, pensando que no era tan mala idea.

"De todas formas, entiendo tu objetivo. Parece que te has decidido, y tampoco veo una razón para detenerte."

Jang Maldong se levantó.

"Las Tríadas... Carpe Diem y las Tríadas..."

Murmurando para sí mismo en voz baja, Jang Maldong caminó hacia la puerta antes de detenerse repentinamente.

"Déjame preguntarte una cosa."

Luego preguntó como si de repente se volviera curioso.

"Una vez que acumules suficiente influencia, consolides bastante poder, y descubras quién está detrás de todo esto, ¿Qué planeas hacer entonces?"

Aunque fue sólo por una fracción de segundo, la luz dorada parpadeó dentro de las pupilas de Seol Jihu.

Lentamente juntó sus manos y bajó su cabeza.

Hizo un juramento en el banquete.

No buscar el color dorado.

Sino para convertirse él mismo en el Mandamiento Dorado.

Es decir, Seol Jihu era la Regla de Oro, y la Regla de Oro era Seol Jihu.

Seol Jihu enterró su nariz entre sus manos entrelazadas y habló en voz baja.

"... Les mostraré."

El motor que se había enfriado después de la guerra.

"Que soy yo, Seol Jihu."

Comenzó a calentarse estruendosamente.