Reciente

jueves, 14 de mayo de 2020

Matrimonio Depredador - Capítulo 9

Capítulo 9. Ojos De Una Bestia


La parte de la dama ya empapada tomó su cosa, esta vez, sin ninguna lucha. No fue solo eso. Incluso lo absorbió con hambre, su carne palpitaba sin cesar, siendo estimulada de antemano. Se sintió avergonzada y ajena a su propio cuerpo, actuando fuera de control.

Como si aún no fuera suficiente, le pasó las manos desde la pantorrilla hasta los muslos y luego le apretó las nalgas.

Empujó tan profundo como pudo, sabiendo muy bien que las mujeres encontraban el máximo placer en un lugar particularmente profundo.

"¡Ahhh...!" Su cuerpo tembló de asombro.

El hombre golpeó ligeramente su trasero, dejando la marca de su mano como para regañarla.

"Quédate quieta," la trató como a una niña. Entrecerró los ojos mientras ella lo miraba con sus ojos llenos de lágrimas. Murmuró algo en un idioma que no entendió. Era la lengua de los Kurkan.

Luego, se llevó su cabello sudoroso hacia atrás. Le dio una breve advertencia— agarrando sus caderas blancas y enrojecidas— una señal segura de un comienzo.

"Deja de mirarme de esa forma."

Ella no entendía de qué estaba hablando. Sin embargo, tampoco le dio la oportunidad de preguntarle cuando la agarró por las caderas, apretando su cintura delgada mientras la penetraba salvajemente.

Con su manejo rudo, Leah sintió que su pequeño cuerpo sería destrozado en cualquier momento.

Se puso roja de vergüenza, principalmente debido a su posición. Su parte inferior del cuerpo estaba en el aire; una posición incómoda donde su cintura estaba casi doblada con sus muslos enrojecidos contra su torso musculoso. Todo el tiempo, su gruesa y larga cosa se frotaba contra su tierna piel interior.

"¡Ah! Uhmm... ¡Ahh!"

De repente, un sonido gutural llegó a sus oídos. El hombre bestial gimió de puro placer cuando su interior tembló y se tensó. Venas azules aparecieron en su cuello cuando su mandíbula se endureció.

Con su fuerza inconmensurable, le había resultado fácil agarrarle las piernas y abrirla más para tener más acceso. Leah gritó frenéticamente.

"¡Oh! ¡Ahhh! ¡Lo—Lo estás haciendo demasiado rápido!"

Contrariamente a las súplicas de ella, el hombre no pareció ir más despacio. Durante los segundos que siguieron, ninguno de los dos dijo una palabra, solo los chillidos, los jadeos, el llanto y los gemidos llenaron la habitación.

Acurrucando su cabeza en el hueco de su cuello, Leah le mordió el hombro con fuerza y ​​le rasguñó la espalda con las uñas. Cuando se volvió insoportable, sus dientes se hundieron en el cuello del hombre. Pronto, sus ojos se encontraron.

"..."

Leah hizo una pausa. Sintió que se ahogaba en su mirada acalorada. Esos ojos dorados brillantes eran, en efecto, los ojos de una bestia.

Pero no pudo mirar por mucho tiempo. Porque en el momento siguiente, la besó, y esta vez Leah abrió sus labios sin dudarlo.

La cama crujió y Leah pensó que colapsaría. Pero incluso con la cama protestando bajo sus empujes salvajes, el hombre golpeó descuidadamente. Su pecho duro como una roca presionó el cuerpo de Leah.

"Ugh..."

El hombre soltó un gemido ardiente. Su cosa se hinchó, y un líquido salió a chorros. Se disparó por toda su parte inferior. Cantidades anormales de ello la llenaron, por lo que se podía ver goteando.

Con el alivio de que finalmente había terminado, dejo caer su cuerpo exhausto sobre la cama. Con los ojos fuertemente cerrados, se tomó un momento para apaciguar su aliento caótico.

No podía creer que él hubiera entrado en su interior.

Se le dijo que si no se cumplían ciertas condiciones especiales, los Kurkan no podían quedar embarazados o embarazar. Sin embargo, el hombre que se vino dentro de ella sin avisar parecía grosero.

Sin embargo, no tendría sentido abordar su rudeza. Leah se sonrojó y respiró hondo sin decir nada.

Se sintió un poco mejor, así que levantó su cuerpo con cuidado. El hombre todavía tenía sus genit#les alojados entre sus piernas. Cuando él retrocedió suavemente, su carne se deslizó hacia afuera, creando sonidos pegajosos.

El cuerpo de ella tembló por la sensación de su líquido fluyendo. Leah, que se cubría el estómago con las manos, parecía muy nerviosa.

"¿...?"

Justo cuando se regocijaba por el hecho de que había llegado a su fin, su carne volvió a llamar la atención. Cuando sus ojos la recorrieron por todas partes, se hinchó ferozmente, ajustándose a su tamaño cuando se despertó.

El hombre sonrió.

Al ver esto, Leah huyó rápidamente. Pero en realidad, fue solo su corazón que latía frenéticamente lo que había corrido a millas de distancia. Resulta que solo fue capaz de arrastrarse a un mísero pie de distancia lejos de él. Su mano apenas tocó el final de la cama cuando se sintió arrastrada de vuelta.

"Nunca podrás escapar de mí," la sujetó fácilmente por la cintura. Con Leah arrastrándose a cuatro patas, él sonrió y dijo, "Buena idea, ¿Deberíamos intentarlo de espalda?"