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lunes, 25 de mayo de 2020

Matrimonio Depredador - Capítulo 19

Capítulo 19. El Talón De Aquiles (1)


En un instante, ella sintió que la tierra se desmoronaba bajo sus talones. Inconscientemente se clavó las uñas en la palma de su mano; sus nudillos se volvieron blancos como si fueran a salirse en cualquier momento. Leah ya no pudo reunir la fuerza para encarar a Ishakan.

'¿El hombre con el que perdí mi virginidad es el Rey de los Kurkan?'

Ni siquiera los shows de comedia barata abiertos en el mercado público podrían ser más raros que esto. Casi se desmayó por el hilarante giro del destino.

No, esto no puede ser un simple hilarante giro del destino. Era muy probable que el Rey de los Kurkan se le hubiera acercado intencionadamente.

Sintió un dolor agudo desgarrando su pecho. Fue atrapada con las manos en la masa, el Rey de los Kurkan conocía su talón de Aquiles.

Ella usó al hombre, Ishakan, como una herramienta para sus planes. Pero irónicamente, ahora él conocía todo el plan. Sabía cómo perdió su virginidad, incluso su deseo más profundo de morir.

El temor la invadió. Incluso podría chantajearla con su mayor secreto.

Leah trató de recuperar la compostura conteniendo la respiración con calma en medio de todos los pensamientos que la bombardeaban. Estaba en un lugar público, demasiados ojos la miraban. Por lo tanto, no puede mostrar ningún indicio de agitación.

Contuvo sus emociones y miró hacia delante con sus ojos en blanco, como una muñeca. Pero debido a que sus ojos dorados seguían atravesándola, esto se convirtió en un trabajo difícil de lograr.

Sus ojos estaban fijos solamente en Leah. La había estado mirando fijamente desde que entró en la sala, y solo había retirado su mirada cuando saludó al Rey.

Desafortunadamente, la gente no podía ignorar al deslumbrante Rey de los Kurkan y sus llamativos ojos, que descaradamente se fijaban en cierta persona de la multitud.

"......"

Los murmullos se extendieron lentamente por toda la sala. Los aristócratas intercambiaron miradas entre sí de una manera peculiar.

'Una hermosa princesa conocida como la flor de Estia y un joven Rey fuerte de la tribu salvaje'.

En efecto, era un argumento fascinante y excelente para una historia inventada. Y añadiendo el hecho de que Leah era la prometida de Byung Gyongbaek lo hacía más emocionante para los absortos espectadores.

Por este motivo, algunos miraron intensamente al alto y poderoso Byun Gyeongbaek. ¿Cómo reaccionaría al presenciar que un apuesto monarca miraba a su prometida como un dulce?

Leah tampoco pudo evitar lanzarle una mirada fugaz.

El tirano se sentó en la plataforma más alta, entre los nobles mayores que se reunieron en el palacio real. Por lo tanto, en su posición, podía ver a Leah e Ishakan de cerca.

Su cara se puso roja. La furia creciente en su interior estaba a punto de estallar mientras respiraba con dificultad. Su respiración era tan pesada y fuerte que se podía escuchar hasta donde Leah estaba sentada.

Incapaz de contener su ira, Byun Gyeongbaek estaba a punto de salir corriendo como un toro furioso, cuando una tos profunda y seca lo devolvió a sus sentidos.

"... Ejem."

Fue el Rey de Estia, cuya presencia había sido ignorada hasta ahora. Naturalmente, la atención de todos se desvió hacia su rey, y finalmente, Leah fue liberada de los ojos sofocantes de la gente. Ella suspiro aliviada.

El rey lanzó una mirada de disgusto e Ishakan, en respuesta, astutamente esbozó una sonrisa. El hombre se encogió de hombros con frialdad por su falta de cortesía.

Cuando sus delgados labios se levantaron, una atmósfera agradable permaneció, ocultando ligeramente su peligroso salvajismo. La clase noble, que despreciaba a los suyos, nunca había visto tal aura emanada de un bárbaro.

Su rostro radiante atrajo naturalmente los ojos de la gente. El rey de Estia volvió a toser para llamar la atención cuando dirigió una respuesta a Ishakan.

"Bienvenido al Reino de Estia."

Sorprendentemente, Ishakan cortésmente le respondió, "Gracias por la cálida bienvenida."

Asombrado por un saludo tan cortés, la cara del rey se suavizó ligeramente. Leah escupió una maldición en su interior, mientras su padre creía ciegamente en la cortesía fingida de Ishakan.

Dejando a un lado el hecho de que creó una falsa pretensión para engañarla... ahora... '¿También está fingiendo un interés en mí?'

De hecho, su llegada solo significó problemas. Leah pensó que sin duda tenía la intención de arruinarlo todo.

'¿Podría todavía detenerlo?'

Sin embargo, él ya había descubierto su debilidad. Además, no quedaba mucho tiempo antes de que fuera llevada a Oberde. El tiempo restante lo dedicaría a terminar su trabajo en el palacio.

Mientras Leah miraba con impaciencia la conversación entre Ishakan y su padre, consideraba lo que aún podía hacer en una situación tan tensa como esta.

Su conversación de sondeo mutuo fue extremadamente cortés. Ishakan había mostrado respeto al viejo rey al inclinarse ante él, pero no se agachó tanto como para mostrar inferioridad. No actuó perfectamente, pero mantuvo la decencia.

Desde la primera vez que ella puso sus ojos en el Rey de los Kurkan, supo que definitivamente sería un duro oponente.

Después de terminar la conversación con el Rey, Ishakan intercambió posteriormente un breve saludo con Cerdina y Blain. Y por último, se paró frente a Leah...

Esto atrajo instantáneamente la atención de los aristócratas que estaban animados por la gran muestra de interés de Ishakan hacia la princesa. Leah enderezó su espalda y hombros mientras recibía la mirada de los aristócratas cuyos ojos brillantes ardían de curiosidad.

"Soy Leah de Estia." Su discurso, afortunadamente, no reflejaba la agitación que se gestaba en su interior.

Tranquila y regia, extendió su mano al Rey de los Kurkan. Pero a diferencia de su exterior calmado, las puntas de sus dedos temblaban visiblemente, revelando su ansiedad.

El tiempo se detuvo cuando Ishakan aceptó la pequeña mano de la princesa, más aún, cuando su cabeza descendió para plantar un beso en la parte posterior de la misma.

Era una forma de saludo en Estia, un acto de mostrar respeto a una mujer.

A pesar de imitar la etiqueta de Estia, Ishakan no hizo ningún esfuerzo por ocultar su verdadera naturaleza. Presionando su boca contra su mano, separó sus labios, asegurándose de que sus dientes caninos rozaran su piel sedosa.

"¡......!"