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viernes, 22 de mayo de 2020

Matrimonio Depredador - Capítulo 15

Capítulo 15. La Tierra De Las Bestias


Los Kurkan son bárbaros que heredaron la sangre de las bestias. Se dice que existieron en el continente incluso antes de que se registrara la historia por primera vez.

Vivían en el conjunto de desiertos situados en el extremo occidental del continente y se dividían en tribus según el tipo de bestia de la que cada una heredó su sangre.
 
Solo una persona podía unir estas tribus, el rey de los Kurkan.
 
Cómo exactamente el rey llegó al poder, nadie lo sabe. Sin embargo, la mayoría supone que se basó en el concepto de supervivencia del más apto.

El continente condenó el comportamiento salvaje de los Kurkan y los llamó bárbaros. La principal causa de su desdén se debió a las costumbres de matrimonio de esta raza.
  
La pareja era extremadamente valiosa para los Kurkan. En el momento en que consideraban a alguien como su pareja, recurrían a todo tipo de medios para obtener su mano. Si no podían hacerlo por medios legales, no se detendrían ante la posibilidad de cometer un crimen, incluso llegando a secuestrarla por la fuerza.

Sin embargo, los países del continente solo podían criticar esta práctica verbalmente. No se atreverían a tomar medidas militares. Y eso era porque ya habían probado la derrota.

En el pasado, los países habían formado una coalición e intentaron invadir las tierras de los Kurkan.

En la superficie, fue una guerra contra las costumbres de los Kurkan, pero su verdadera intención era otra. El insidioso deseo de la coalición era capturar una gran cantidad de Kurkan y venderlos a un alto precio como esclavos. Los partidos con los mismos intereses se aliaron con la coalición y participaron ambiciosamente en la conquista, pero pronto se desintegró.

La tierra de las bestias... No hacía falta exagerar.

La gente del continente nunca podría acostumbrarse al clima de las tierras de los Kurkan. El ardiente sol resplandecía justo sobre su suelo durante el día. Y por la noche, el suelo se volvía frío como el hielo. Simplemente no podían comprender cómo los bárbaros se las arreglaban para vivir en ese lugar.

No obstante, el clima era el menor de los problemas. Los Kurkan nacieron para ser grandes guerreros. Eran agudos, valientes y conocían cada centímetro del desierto. Por lo tanto, los Kurkan jugaban con las fuerzas aliadas como si fueran juguetes, atacándolos utilizando la topografía y el clima a su favor. Después de sufrir una serie de derrotas miserables a manos de ellos, decidieron retirarse para siempre.

Hasta el día de hoy, el continente elige tolerar la presencia de los Kurkan, al no tener otra opción. Y los Kurkan vivían en su mundo aislado, sin ninguna interferencia en el continente.

Pero ahora, la delicada paz estaba a punto de romperse.

***

Esta fue la primera vez que los Kurkan pidieron una audiencia con los otros países del continente. Los beligerantes querían la paz y buscaban la armonía.

Sin embargo, Leah honestamente no podía creer eso. Ella lo sabía todo acerca de la naturaleza sanguinaria del actual rey. Llevaba una corona ensangrentada, se había apoderado del trono después de matar al rey anterior. ¿Por qué ese hombre feroz y violento quería la paz? Algo debe estar mal. 

Estia estaba ubicada cerca de la frontera de los Kurkan, y en caso de que estallara una guerra masiva, Estia sería el primer país en recibir el golpe y el que más sufriría. Por lo tanto, necesitaba empezar a planificar de inmediato.

La mente de Leah se aceleró cuando, de repente, el pensamiento de un hombre con el que pasó una noche le vino a la mente. El arrogante Kurkan que la engañó asumiendo la identidad de un prostituto, Leah de alguna manera lo imaginó usando una corona...

Podía imaginarse su engreído, pero hermoso rostro vívidamente. El brillo que emanaba de sus ojos brillantes quedó grabado para siempre en su mente. Sin lugar a dudas, él habría sido un complemento perfecto para la espléndida corona de oro.

Sin embargo, la idea de que el Rey de los Kurkan fuera a los barrios rojos de un país extranjero y pretendiera ser un trabajador sexual era absurda e imposible. Leah se estremeció ante el ridículo pensamiento y examinó con calma la situación.

"¿Qué dijo Su Majestad?"

"Fue una demanda para nosotros tener relaciones amistosas con ellos. Preguntó si podíamos aceptarlo de inmediato. También nos pidió que nos preparáramos para una conferencia con los Kurkan."

"Ya veo."

'Una conferencia de bienvenida para los Kurkan...' El solo hecho de pensarlo era irritante. Los aristócratas siempre estaban hambrientos de diversión y seguramente no perderían esta oportunidad. Y entre esos bastardos codiciosos estaba Byun Gyeongbaek de Oberde.

Cansada, Leah presionó sus sienes. Solo pensar en conocerlo le daba dolor de cabeza. Esperaba evitarlo lo más posible hasta el día de su boda, pero ahora, no había nada que pudiera hacer.

"Creo que debemos prepararnos para la bienvenida de este invitado especial."
 
El Conde Valtein asintió, la tensión evidente en sus ojos. Leah suspiró con resignación.

¿Conocer al nuevo Rey de los Kurkan y a Byung Gyeongbaek de Oberde, que ha estado luchando contra los Kurkan toda su vida, al mismo tiempo? Nada podría ser peor que esto.

Solo podía esperar que no se produjera un baño de sangre en la sala de conferencias.

***

La tarde terminó con la finalización de los planes y las discusiones de los detalles de la conferencia de bienvenida. Para cuando terminaron una inspección informal del salón de banquetes, el sol ya había comenzado a ponerse.

Ahora, era momento de que volviera a los aposentos de la reina.

De mala gana, Leah dio un paso hacia el palacio, y cuanto más se acercaba, más rígido se volvía su cuerpo, su pecho se agitaba con fuertes respiraciones.

Las sirvientas de la reina se le acercaron. A diferencia de las suyas, brillantes y alegres, las sirvientas de la reina tenían un aspecto sombrío. Sus rostros carecían de cualquier tipo de emoción mientras murmuraban en voz baja.

Leah siguió a las pálidas sirvientas, que la acompañaron a la sala de recepción. Las sirvientas pronto se retiraron cuando las puertas se cerraron detrás de ellas.

Leah habló cuidadosamente, "Madre."

"¿Oh? ¿Has venido?" El rostro de la mujer bonita floreció, como si su alegría llegara directamente a su corazón. Para cualquier otra persona, su sonrisa habría parecido maravillosamente refrescante.

Su cabello castaño y rizado se extendía hasta el cuello, y la forma caída de sus ojos azules la hacía parecer bondadosa. Solo por su apariencia, uno podría decir que su naturaleza es delicada. Cerdina, la reina de Estia, era exactamente lo opuesto a Leah.

"Te he estado esperando, Leah."