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jueves, 14 de mayo de 2020

Matrimonio Depredador - Capítulo 10

Capítulo 10.  Quiero Morir (1)


Sin pensarlo dos veces, lo insertó directamente desde su espalda. La penetró tan profundamente que ella sintió una increíble cantidad de vergüenza y, al mismo tiempo, de placer.

"¡Ah...!"

Sus manos temblorosas pronto agarraron una almohada. Y cuando su cuello se arqueó hacia atrás, su boca se contrajo, sus capullos rosados se tensaron, y su interior se estremeció. Estalló en lágrimas, acababa de llegar a su apogeo con una sola penetración.

Ella no conocía una manera tan atroz. Al ser tratada así, pero aún disfrutándolo, se sintió como una mujer cualquiera; avergonzada por el hecho de que una posición salaz fuera responsable de su liberación.

A pesar de sus gritos de protesta, no pudo detener los sonidos que salieron de sus labios en sucesión.

"Suficiente de esto... ug-ugh, ughh!" Le suplicó que continuara en la posición normal y aceptable. Pero el líquido; una mezcla de ambos, goteaba continuamente por sus muslos. Sonidos húmedos llenaron la gran habitación.

"A-Agh, no..."

"Creo que te gusta más esta posición. ¿Eh?"

"¡Ahh! Eres un bárba—... ¡Ahh...!"

Metió sus dedos en su boca abierta para empaparlos, antes de usarlos para apretar sus picos gemelos. Leah sintió los dedos húmedos y gruesos frotar sus capullos rosados.

Avergonzadamente, encontró tal acción vulgar, muy excitante, cada vez que el hombre pellizcaba sus picos, algo salpicaba desde abajo y manchaba las sábanas.
 
El inconfundible calor en la parte baja de su vientre se había disparado, consumiendo su voluntad de resistir.

Sin darse cuenta, levantó las caderas hacia él, dejando que la parte superior de su cuerpo se derrumbara sobre la cama con la espalda curvada más allá de la comodidad. Mientras se reclinaba de esa manera, sus globos estaban en el aire, una posición muy conveniente para el hombre detrás.
 
Ella no podía soportarlo más. Su última pizca razonamiento se había ido volando.

Él rugió como una bestia y cayó sobre su espalda, mordiendo la suave piel de su nuca.

Aliento y besos calientes llovieron sobre su delgado cuello y hombros. Sus cuerpos cubiertos de sudor se unieron. Los miembros desnudos entrelazándose fuertemente en la oscuridad...
 
Grandes manos agarraron la cara de Leah hacia un lado, y una gruesa lengua se introdujo en su boca.

Él embistió más profundo y más rápido. Sus manos estaban atrapadas en su cintura mientras sus empujes se volvían más violentos, más poderosos. Leah pronto alcanzó otra liberación; todo su cuerpo se puso rígido ante la sensación que la dejó débil.
 
Después de varios empujes, el hombre finalmente dejó escapar un gemido cuando él también terminó.
 
El fluido caliente se disparó en su interior, y Leah tembló sin hacer ruido. Sus lágrimas nublaron su visión. Los párpados cansados pronto se cerraron, y antes de que se diera cuenta, se desmayó.

***

"..."

'Dolor... Todo se siente doloroso'.

Los ojos de Leah se abrieron de golpe. Tan pronto como vio el extraño techo de madera que se cernía sobre ella, su corazón se desplomó.

Su aliento vacilante llegó a sus oídos; se sintió sofocada. Lentamente, se giró hacia su lado y su respiración se aceleró inmediatamente ante la vista que la recibió. Un hombre estaba durmiendo con sus largos brazos y piernas enrollados alrededor de su cuerpo.

Los dos estaban desnudos como el día en que nacieron, pero Leah no sentía frío. A pesar del aire helado del amanecer, el calor que desprendía el hombre la mantenía caliente.

Leah echó un vistazo a su propio cuerpo. Parecía que la había lavado mientras estaba inconsciente. Por un segundo, se sintió agradecida. Pero tan pronto como los recuerdos de anoche inundaron su mente, apenas se tragó las palabras vulgares que subieron por su garganta.

Fue una experiencia increíble. La sensación completamente nueva la había abierto y atravesado repetidamente. Durante la noche calurosa, no había sido más que rudo e implacable con ella.

Sus mejillas se tiñeron de rojo. A pesar de su insensibilidad, tuvo que admitir que fue realmente placentero... La noche aún estaba viva en su mente. Sería un recuerdo que no olvidaría hasta que respirara por última vez.

Ella dejó escapar un pequeño suspiro. Aunque cometió el estúpido error de acercarse al hombre, aún así había logrado su objetivo— había sido desflorada— dañar un bien de la familia real.

Pronto el sol brillaría intensamente. Ahora tenía que regresar al palacio de inmediato. Con cuidado, movió los pesados ​​y gruesos brazos que tenía encima. Al hacer esta tarea, contuvo la respiración... temerosa de que el hombre se despertara de su profundo sueño.

"¡¡....!!"

"¡¡...!!"

Los robustos brazos se envolvieron rápidamente alrededor de su cintura, los labios se aferraron a su oído, cuando una voz baja y ronca le susurró.

"... ¿A dónde vas?"

Bajo los pesados ​​párpados, agudos ojos dorados fulminaron a Leah. Ella apartó sus brazos y dijo, "Anoche..."

Su voz salió con dificultad. Fue por los gritos obscenos de anoche. Sonrojándose, tardó en aclarar su voz y habló de nuevo con mucho fervor, "La diversión de anoche ya ha terminado."