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sábado, 16 de mayo de 2020

La Emperatriz Se Volvió A Casar - Capítulo 176

Capítulo 176. Una Inquietante Sensación De Homogeneidad (1)



Christa me miró de reojo avergonzada.

Si lo corrigiera nuevamente, parecería que lo estuviera regañando, así que está tratando de hacer que se dé cuenta de quién soy... Desafortunadamente, el cortesano no se percató de ello.

Al no entender nada, el cortesano continuó con los 'elogios a la verdadera reina,' Christa me miró desesperadamente esta vez.

Parecía querer que me presentara y le dijera la verdad yo misma.

Lo siento por Christa, pero... no di un paso adelante.

En su lugar, miré al cortesano en silencio. Quería ver la actitud honesta de los cortesanos al respecto.

Lo que me preocupaba antes. Dos reinas con poca diferencia de edad. El palacio real, donde una transición natural del poder no tuvo lugar y, por consiguiente, había dos reinas.

Una ya no es oficialmente la reina, desde hace un año, pero continuó actuando como si lo fuera. Sus amigos, familiares y seguidores están todos aquí. Incluso la mayoría de los cortesanos puede que hayan sido contratados por ella.

Al contrario, la otra reina es extranjera, su familia, amigos y seguidores están todos en el extranjero. No tiene relación alguna con los cortesanos del Reino Occidental.

Era obvio que reina le gustaba a los cortesanos, pero quería asegurarme con mis propios ojos. 

Después de eso, nos encontramos con más cortesanos y situaciones similares continuaron sucediendo, pero me quedé quieta hasta el final.

"E-Espero que no te sientas muy mal."

Cuando casi llegamos al anexo, Christa me habló cuidadosamente, como si estuviera preocupada.

Tenía una sonrisa triste en su pálida boca.

"Es que están acostumbrados a mí, pero son buenas personas. Si bien sienten lástima por mi situación actual, te aseguro que pronto te seguirán."

"Sí..."

Respondí un poco despacio para no sonar demasiado seca.

Sin embargo, no estuve de acuerdo con ella en absoluto. La mayoría de los cortesanos que nos encontramos en el camino hasta ahora elogiaron a Christa, llamándola reina.

En cambio, para ellos soy una extranjera, una mujer astuta que se volvió a casar tan pronto como se divorció de su esposo, y arrogante ya que vengo del Imperio Oriental. ¿Qué más pensaban de mí?

Algunos de los cortesanos que me vieron bajar del carruaje se acercaron con una sonrisa, y cuando me vieron parada detrás de Christa, cerraron sus bocas horrorizados...

'Dirían lo mismo que los demás al no estar presente.'

Obviamente son buenas personas para Christa.

Buenas personas que le dan fuerza al estar a su lado incluso después de dejar de ser reina.

Sin embargo, ¿son buenas personas para mí también?

"..."

"¿Señorita Navier?"

Pero a decir verdad, no se lo dije porque esto me recordó a cuando Rashta llegó a nuestras vidas...

Por supuesto, la situación entre Christa y yo es diferente. Es la cuñada de Heinley, no su esposa.

No obstante, parecía ser un sentimiento similar ya que su asiento estaba siendo sacudido por una recién llegada.

Christa se sintió aliviada cuando la miré a los ojos y le sonreí. Cuando llegamos al anexo, se adelantó ligeramente y abrió la puerta.

"Es aquí."

Me esforcé por ocultar mi mente perturbada y la seguí.

Christa preguntó con una voz orgullosa.

"Es hermoso, ¿verdad?"

"... Así es."

El anexo era realmente hermoso.

El vestíbulo estaba iluminado tenuemente por la luz del sol. Todo el lugar tenía un aspecto antiguo.

Aunque... se parece mucho a la Casa de Cristal del Imperio Oriental.

'Había escuchado de la anterior Emperatriz que muchos edificios en países extranjeros fueron modelados a partir de la Casa de Cristal. ¿Este es uno de ellos...?'

Pero si saco el tema, pareceré arrogante o algo así por venir del Imperio Oriental.

No hablé de eso, lo pensé y repetí que era hermoso.

Pero después de mostrarme todas las habitaciones, Christa no se fue y vaciló. Tan pronto como me preguntaba por qué, abrió cuidadosamente la boca con las manos entrelazadas.

"Puede que no quieras hablar de esto, pero... siento que debo hacerlo. Yo... Señorita Navier. Tengo que pedirle un favor."

"¿Cuál?"

"La gente que trabaja aquí, los cortesanos, están lejos de tener la edad suficiente para jubilarse."

"¿?"

"Son las personas que contraté."

Suspirando, Christa me miró con sus ojos de ciervo y me pidió un favor.

"Como dije antes, son buenas personas. Navier, pueden serle de gran ayuda, son trabajadores buenos y honestos."

"..."

"Si no le importa, me gustaría que no cambiara a ninguno de los cortesanos."

Intenté no parecer demasiado rígida, pero era difícil. 

Sé por qué está haciendo esta petición. Cuando la autoridad real es reemplazada, se produce un gran número de cambios en el personal. 

Lo siento por aquellos que serán despedidos, pero no era una petición fácil de aceptar.

Los cortesanos son literalmente gente que vive junta en el palacio y actualmente son todos de Christa.

Incluso cuando yo tenía a mi propia gente, Rashta siempre estaba informada de mis actividades.

¿Vivir en un palacio lleno de gente que no es mía?

En lugar de establecerme como reina, era obvio que cada movimiento sería un chisme, como vi de camino aquí. 

Sin embargo, sus preocupaciones no eran incomprensibles, así que pensé por un momento y luego llegué a una conclusión apropiada.

"Dejaré a las personas que trabajan en lugares donde no hay contacto alguno conmigo."

"¿Dónde no hay contacto...?"

"La gente que trabaja en lugares donde a menudo se encuentran conmigo son difíciles de usar. Incluso si no los despido, tengo que cambiar mi lugar de trabajo."

La expresión de Christa se oscureció.

La gente que trabaja en lugares donde la reina a menudo va y viene, por supuesto, son más cercanas a ella.

Parecía sentirse mal por eso.

No obstante, en lugar de pedírmelo de nuevo, Christa sonrió y asintió.

"Creo que pedí demasiado. Lo siento."

* * *

"¡Su Majestad la Reina! ¿Cómo le fue con la Emperatriz del Imperio Oriental?"

Cuando Christa regresó a su habitación, las damas de compañía se le acercaron y preguntaron por la reina Navier.

Eran las damas de compañía con las que Christa había estado desde que fue reina, siendo amigas y hermanas para ella.

Christa sonrió amargamente y sacudió la cabeza.

"Ya tiene un ojo puesto en mí."

"No, ¿qué sucedió?"

"Fue inevitable. Escuchó a los cortesanos llamarme Reina."

"¿Con ella a tu lado? ¿Por qué los cortesanos hicieron eso?"

"No se presentó, simplemente se quedó mirando sin decir nada..."

Ante las palabras de Christa, la expresión de las damas se volvió sombría.

"Es muy inteligente. Supongo que ya está eligiendo a las personas que expulsara."

Christa suspiró y se sentó en su silla.

"Reina, no deberías presionar ahora."

"¡Tienes que ser la primera en actuar!"

Las damas de compañía, que habían estado juntas desde que ella alcanzó la posición más alta, comentaban con ira, pero Christa sacudió la cabeza y murmuró.

"Ya no soy una reina, ¿cómo podría competir por el poder...?"

Christa sonrió con tristeza.

Me sentiría un poco mejor si otra joven aristócrata hubiera ascendido al trono.

Era un sentimiento extraño y desagradable que haya tomado mi lugar para salir de su lamentable situación.

"Ella tomó el puesto de reina tan pronto como fue expulsada del puesto de emperatriz."

"¡No hay razón para que no puedas ser la Reina!"

"¿No puede Christa casarse con otro rey?"

Las damas de compañía ofrecieron palabras de consuelo, pero no tuvieron mucho efecto.

* * *

Aunque Navier y Christa entienden la situación de la otra, están en una posición en la que no pueden retroceder.

Heinley reunió a sus oficiales y cortesanos, y admitió que fue imprudente de su parte ir al Imperio Oriental solo.

Sin embargo, enfatizó que lo hizo por decisión propia, no porque Navier lo hubiera llamado para que fuera.

"Es la mujer que siempre he adorado y admirado. Respeto su gran capacidad como emperatriz, y la traje aquí con eso en mente, pero tan pronto como llegó... ¿de quién piensan que se trata?"

Los oficiales y cortesanos que salieron para ver llegar a la emperatriz que se volvió a casar, fueron en vano y evitaron hacer contacto visual.

Fue sorprendente que la emperatriz, de la que solo se habían oído rumores a lo lejos, se volviera a casar y con su rey playboy, así que tenían un poco de curiosidad por verla.

No hubo ninguna objeción.

"La Emperatriz del Imperio Oriental apareció súbitamente como la reina, sin ninguna noticia al respecto. La gente todavía piensa en Christa como la reina y, por supuesto, es difícil tratar de repente a la emperatriz de otro país como la reina."

Solo el Marqués Ketrun, primo de la anterior reina Christa, lo refutó, pero se calló cuando Heinley habló señalando con el dedo su corazón.

"Ya que no puedes tratarla como la reina, mañana mismo, ya no estarás en tu puesto, incluso si hay otros como tú, también me haré cargo."

***

Después de que Christa se fue, me senté sola en la mesa, pensativamente.

Hubo un golpe en la ventana.

Cuando me acerqué a la ventana y la abrí, Heinley estaba de pie con un ramo de joyas.

La Emperatriz Se Volvió A Casar - Capítulo 176