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martes, 7 de abril de 2020

La Emperatriz Se Volvió A Casar - Capítulo 78

Capítulo 78. Buenos Visitantes, Malos Visitantes (1)



"¿Estoy embarazada…?"

Sovieshu asintió, y Rashta parecía aturdida. Esta sorpresa le fue dada tan pronto como se despertó. Ella se cubrió el vientre con las manos.

"Estoy embarazada…"

"Puede dar miedo porque es tu primer embarazo, pero... gracias."

Sovieshu se inclinó y abrazó a Rashta con fuerza. Podía sentirla temblar en sus brazos, le acarició la espalda y murmuró repetidamente su gratitud hacia ella. Siempre había querido un bebé, y siempre había querido ser padre. Además de simplemente necesitar un sucesor al trono, una familia feliz era su sueño ideal. ¿Cómo es que una concubina que solo llevaba unos meses en su vida lo hizo realidad?

Pero a pesar de su felicidad, albergaba una sensación de inquietud. El mejor plan era tener un hijo con la Emperatriz primero. Los hijos de una concubina no podían ser sucesores, pero la relación entre padre e hijo no se puede cortar tan fácilmente. Los hijos bastardos inteligentes eran las semillas de muchas disputas. Sovieshu nunca quiso que eso sucediera entre sus generaciones. Con un hijo ilegítimo nacido primero, estaba feliz e inquieto.

"Su Majestad, tenemos a nuestro bebé aquí..."

Pero Sovieshu no podía compartir sus preocupaciones con la madre de su bebé. Puso su mano sobre el vientre de Rashta con una sonrisa, alejando su inquietud.

"¿No es esto increíble?"

"Sí, todavía no siento nada... pero es increíble."

El doctor del palacio que estaba de pie a un lado habló con cuidado.

"Señorita Rashta, ¿tenía períodos irregulares?"

Ella asintió.

"Sí, así que nunca pensé en quedar embarazada. Siempre fue irregular..."

"Le prepararé medicinas y alimentos saludables. Por el momento, concéntrese en seguir la dieta prescrita."

El doctor se fue y Sovieshu se sentó al lado de Rashta.

"Si hay algo que quieras comer, cualquier cosa que quieras tener, solo dímelo."

"¿Cualquier cosa?"

"Cuando una madre es feliz, también lo será el bebé."

"!"

En ese momento, las lágrimas comenzaron a llenar sus ojos.

"¿Rashta?"

Sovieshu la miró sorprendido, pero Rashta se acurrucó y enterró la cara en sus rodillas.

"¿Qué pasa? ¿Estás enferma? ¿Debería volver a llamar al doctor?"

"No, eso no…"

"?"

"Siempre quise escuchar esto."

"¿Rashta?"

Sovieshu estaba desconcertado por su reacción, y le levantó la barbilla. No estaba llorando tan linda como de costumbre, en cambio, su cuerpo estaba lleno de sollozos como si no le importara como luciera. Después de llorar mucho durante un buen tiempo, Rashta se arrojó a los brazos de Sovieshu.

"Eres el salvador de Rashta, Su Majestad. No sabes cuánto te ama Rashta."


Sin embargo, la creciente felicidad de Rashta se desplomó después de que se reunió con el Duque  Elgy al día siguiente. Estaba agradecida por su ayuda, pero cuando él le habló fue con una expresión grave.

"He estado en Rimwell, Señorita. El niño que tiene el Vizconde Roteschu... creo que es su bebé."

Los ojos de Rashta se agrandaron. Nunca obtuvo palabras de felicitación cuando tuvo a su primer hijo, pero ahora era como una aguja en su corazón.

"¿Le pediste a la Iglesia un examen?"

Rashta se cubrió el vientre con las manos. Temía que el hijo mayor, nacido sin amor, se agarrara al tobillo del segundo hijo, que viviría siendo amado. El Duque Elgy sacudió la cabeza.

"No."

"Si no hay un examen..."

"Es un niño. Se parece a ti."

"!"

La sangre se drenó de la cara de Rashta. Ahora que era cierto, no había nada que hacer excepto darle dinero al Vizconde Roteschu a cambio de su silencio.

Mientras la miraba el Duque Elgy sonrió e hizo una sugerencia.

"Como te dije antes, puedo prestarte el dinero que necesitas, Señorita."

Lo hizo sonar tan fácil para Rashta, que no podía pagar el dinero de inmediato y estaba aterrorizada.

"¿Cuánto puedo pedir?"

En el pasado, había sido muy cautelosa al pedir dinero prestado. Sin embargo, las cosas habían cambiado. Ahora llevaba al bebé del Emperador, y estaba muy feliz. El dinero estaría disponible en unos pocos años, y tenía que evitar que el Vizconde Roteschu ingresara a su vida sin importar el costo.

"Cualquier cantidad."

Rashta dudó por un momento.

"Entonces, ¿es posible pedir prestados mil krangs...?"

"Te prestaré diez mil."

Se sentó y sacó un trozo de papel de su bolsillo, luego lo colocó sobre la mesa. Era un pagaré sin firmar. Escribió su nombre y firma, y puso "10.000 krangs" en la cantidad.

"Aquí."

Luego sacó dos billetes de 5.000 krangs de su bolsillo. Fue emitido por el principal prestamista de crédito en el continente Wol.

"Gracias…"

Rashta firmó el pagaré del Duque Elgy y aceptó los recibos. Esto mantendría la boca del Vizconde Roteschu cerrada por al menos un tiempo.

"Te desgastarás si sigues dejándote arrastrar, así que piensa en un medio para quitártelo de encima."

"¿Hay una buena manera...?"

"Bueno, en este caso, no lo sé."

El Duque Elgy se levantó y le dio una palabra de aliento a Rashta, quien le sonrió. Cuando salía de la habitación, su mano se detuvo en el pomo de la puerta y se volteó.

"Pero señorita..."

"¿Qué?"

"El bebé en tu vientre ahora. Me pregunto si es una niña o un niño."

***

"Ya veo... ella está despierta."

Ya era de tarde. Después del trabajo, Laura me entregó la noticia de que Rashta estaba a salvo. La dama de compañía también agregó que Sovieshu le dio a Rashta un gran sillón como regalo. Me senté frente a mi escritorio y sonreí con la mayor calma posible, pero las otras damas de compañía dejaron de jugar al ajedrez y se acercaron a mi lado para seguir cotilleando. Resultó que Rashta no era la única noticia del día.

"La Duquesa Tuania ha decidido divorciarse del Duque. Sin embargo, no pudieron ponerse de acuerdo en nada, por lo que acudieron a la corte para la división de las propiedades."

"El Vizconde Langdel fue exiliado ayer, Su Majestad."

Pero la noticia más inesperada ni siquiera fue sobre ellos.

"Su Majestad, ¿qué piensa del Vizconde Roteschu? El hombre que afirmó que Rashta era un esclava."

El viejo amo de Rashta...

Si bien el tema de él estuvo enterrado durante mucho tiempo, no lo ignoraba. Pero, ¿por qué de repente mencionarlo ahora? La dama se inclinó y susurró al grupo.

"Escuché que el Vizconde Roteschu quiere mudarse a la ciudad capital. Está buscando una casa cerca del palacio."

Tan pronto como escuché esas palabras, mi mente se dirigió a Rashta. Aunque Sovieshu había obligado al Vizconde Roteschu a retirar su afirmación de que Rashta era su esclava, su relación pasada nunca desaparecería. El Vizconde incluso había manipulado información sobre la Duquesa Tuania para Rashta. ¿Y ahora se estaba mudando cerca del palacio?

'¿Rashta está siendo chantajeada?'

Mientras repasaba esta información, Laura intervino con sus propios chismes.

"Escuché que no solo está buscando una casa, sino también una niñera. ¿Tiene un bebé en casa?"

No quería decir esto en voz alta, pero... no quería involucrarme, incluso si Rashta estaba siendo amenazada. Solo me enfocaría en mí misma. Sería difícil si ella le pidiera ayuda a Sovieshu, pero no era mi trabajo.

Mientras escuchaba la conversación sobre la concubina, abrí mi cajón y rebusqué en mis artículos.

'¿Oh?'

Algo rodó hacia mi mano. Cuando lo saqué, era una bonita botella rosa del tamaño de mi palma.

"¿Eh? ¿No es eso de aquella vez?"

Laura, que había estado hablando sobre el Vizconde Roteschu, desvió su atención.

"¿No era un regalo? Es una poción de amor, ¿verdad?"

"Así es."

No la utilicé porque el remitente era anónimo, la dejé en mi cajón y la olvidé por completo. Después de recibirla, fui a la villa, luego Sovieshu se enfermó, y así sucesivamente.

"No la abriste en absoluto, ¿verdad?"

"Creo que es solo una broma."

Laura se acercó y miró la botella. Parecía curiosa sobre la poción de amor.

"¿Podría ser real?"

"Por supuesto no. Si fuera real, la gente hablaría de ello."

"Pero hay todo tipo de cosas en este mundo, Su Majestad."

Si hubiera una verdadera poción de amor, ¿no habría al menos rumores? Miré la botella vacilante, y Laura tenía una expresión alentadora en sus ojos.

"Pruébela, Su Majestad."

"Incluso si uso esto, no hay ninguna situación para que la necesite..."

Me detuve nerviosamente. En respuesta, Laura articuló, 'El Emperador.'