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miércoles, 1 de abril de 2020

La Emperatriz Se Volvió A Casar - Capítulo 43

Capítulo 43. Defensa De La Pared De Hierro (2)



Sovieshu me llamó con voz severa y frunció el ceño.

"¿Estás con él?"

No quería responder, ya que mis sentimientos sobre Sovieshu aún no estaban resueltos.

"Sí."

Le ofrecí la respuesta más contundente, y el pliegue en su frente se hizo más profundo.

"Príncipe Heinley. ¿Cuánto tiempo vas a permanecer aquí?"

El Príncipe respondió con una amplia sonrisa, a pesar de que tuvo una discusión con el Emperador hace sólo unos días.

"Creo que unas dos o tres semanas."

"¿No es demasiado tiempo? El rey occidental no goza de la mejor salud, y no es bueno que el príncipe heredero se mantenga alejado."

Sovieshu no fue tímido en ocultar su aversión por el Príncipe Heinley, que se había acumulado desde el conflicto del Príncipe con Rashta. Sin embargo, la observación de Sovieshu no era errónea.

"Gracias por su preocupación."

Él respondió con una simple sonrisa y no dijo nada más. Un silencio tenso reinó sobre el grupo.

"Me retiro primero, Su Majestad."

Rápidamente me despedí de Sovieshu, ya que sólo lastimaríamos los sentimientos del otro si me quedaba más tiempo. Sin embargo, parecía ofendido y volvió a llamarme.

"Emperatriz."

Esa mirada... ¿sólo quería insultarme frente al Príncipe Heinley? Ese fue mi primer pensamiento teniendo en cuenta mi experiencia pasada. Para mi desgracia, o tal vez fue una bendición, habló primero con el Príncipe.

"Necesito hablar con la Emperatriz, y espero que sigas tu propio camino."

"Estaba caminando con ella, Su Majestad."

"Tengo algo que decirle a la Emperatriz, Príncipe Heinley."

Sovieshu se interpuso entre el Príncipe Heinley y yo, y extendió su brazo para que lo tomara.



Cuando miré al Príncipe Heinley, vi que tenía los labios apretados, como si quisiera que no siguiera a mi esposo. Tomé la mano de Sovieshu, sintiendo pena por el Príncipe, que parecía un triste golden retriever, mientras el emperador lo fulminaba con la mirada.

"¿Por qué estás mirando a la Emperatriz con una expresión miserable?"

Sovieshu lo miró fijamente como si lo encontrara patético.

"La Emperatriz me estaba mostrando el lugar, y el Emperador se ha llevado a mi guía."

"La Emperatriz es mi esposa, no una guía turística para un príncipe."

Sovieshu envolvió su brazo posesivamente alrededor de mi hombro. No podía negarlo, suspiré y caminé junto él siguiendo sus pasos. No fue sino hasta que el Príncipe Heinley se perdió de vista cuando dejó caer el brazo.

"¿Por qué le muestras los alrededores a ese mujeriego?"

"Me lo encontré camino del trabajo."

"Deja que alguien más se ocupe de ahora en adelante. Hay muchas otras personas en el palacio, ¿pero quiere que la Emperatriz lo guíe?"

"El Príncipe Heinley es el sucesor de una nación poderosa con gran riqueza y poder militar. No tenemos que estar en malos términos."

Sovieshu miró hacia el caballero que nos seguía, este hizo una reverencia y se alejó. El emperador apoyó su brazo contra una columna y me lanzó una mirada de reproche. Sospeché que no quería que cultivara una relación con el hombre que degradó a Rashta.

"Para ser honesto, no quiero que te ocupes de él."

Lo sabía. Era increíblemente obvio. Él sonrió sombríamente y enfatizó sus palabras.

"Tiene una cara bonita y actúa como un perro mascota frente a ti. Pero solo traerá escándalos si te relacionas con él."

"¿Escándalos?"

"Otras mujeres nobles y jóvenes damas se juntan con este mujeriego creyendo que están en una relación. Sin embargo, la Emperatriz es una de las personas más honorables de este país. Tú representas al imperio. ¿Dónde está el honor de la Casa Imperial si te dejas influenciar por un mujeriego occidental?"

"Mi honor no se ve empañado por hablar con él. Si no ves esta amistad como una amistad con cualquier otro noble, Occidente será infeliz contigo."

"No me escucharás."

"Si se trata de la Señorita Rashta—"

"¿Quién ha dicho que se trata de Rashta? ¿Por qué traes su nombre aquí?"

Porque era la razón por la que él odiaba al Príncipe Heinley. Miré fijamente a Sovieshu a pesar de su intento de fingir ignorancia, y él suspiró frustrado.

"Realmente odias a Rashta."

"Sólo dije el nombre porque es la razón por la que quieres excluir al Príncipe Heinley."

"No. La odias, así que la usas como escudo en todo."

Estaba cansada. No quise responder.

"Me iré si continúas así."

"Sobre Rashta—"

Di unos pasos y me detuve. Cuando me di vuelta, Sovieshu aclaró su garganta, y su voz se suavizó.

"Antes. Te hablé muy duramente."

"¿De qué estás hablando?"

"Hace tres días."

"..."

"No debería haberte culpado cuando llegó el vizconde Roteschu...estaba molesto. Lo siento."

"Sí…"

Sovieshu, torpemente, seguía mirando al suelo en lugar de a mí.

'¿Pierde los estribos cuando se trata de Rashta, pero vuelve a sus sentidos en unos tres días?'

Debo recordarlo para la próxima vez que algo suceda con Rashta nuevamente. Le di una sonrisa mecánica, asentí y me di la vuelta otra vez.

"Emperatriz."

Pero Sovieshu me llamó una vez más. Me giré, y él se me acercó vacilante.

"Pronto será tu cumpleaños. Nos hemos distanciado el uno del otro últimamente... quizás podemos ir a la villa para reconciliarnos. ¿Qué te parece?"