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sábado, 25 de abril de 2020

La Emperatriz Se Volvió A Casar - Capítulo 160

Capítulo 160. No Estar Sola Por Mucho Tiempo (1)



Tan pronto como vi al pájaro dorado caído, solté un grito.

"¡No!"

Apresuradamente traje a Reina a mi pecho y luego cerré la ventana. Me molestó que los arqueros siguieran ahí fuera, pero tenía que atender a Reina primero. Corrí la cortina para tener privacidad y lo puse en mi cama.

'¿Está muerto? Reina, no estás muerto, ¿verdad?'

Mis manos pasaron por su cuello y su pecho, para mi alivio, descubrí que seguía respirando. Presioné mi oído contra su corazón, y las lágrimas brotaron de mis ojos cuando escuché un latido fuerte y constante.

Sentí un ala grande cubrir mi cabeza, el pecho plumoso del pájaro me calentó la mejilla. Las lágrimas finalmente se derramaron, levanté la cabeza y miré a Reina. Me estaba mirando con sus grandes e inteligentes ojos. Al mirarlo, mi corazón se sintió más frágil que de costumbre.

"Reina... no te mueras."

– Gu.

No, no era el momento para que yo fuera así. Me levanté de la cama y traje un botiquín de primeros auxilios. Dentro de la caja había ungüento, vendas y gasas. Salí al salón, tomé una botella de vino, volví a mi habitación y la cerré con llave, luego me acerqué a Reina. Parpadeaba débilmente, pero sus ojos parecían sonreírme cada vez que nuestras miradas se encontraban. Un dolor profundo palpitó en mi pecho, como si alguien me hubiera apuñalado en las costillas.

"Todo va a estar bien."

Me obligué a sonreír, pero las lágrimas seguían cayendo.

'Este no es el momento. Tengo que tratar a Reina primero.'

Dejé la botella de vino y me limpié las mejillas húmedas con mi palma. Cuando bajé la mano, Reina estiró su pata y emitió un chirrido.

"¿Te duele?"

Me incliné para inspeccionar su pata, pero se veía bien. Reina volvió a chirriar y sacudió la pata.

"Ah."

Ahora podía ver la carta atada a la pata de Reina.

"Está bien."

Tomé la carta y la dejé sobre la mesa.

– ¡!

Reina abrió mucho los ojos, como si creyera que no había leído la carta.

"Tú primero."

Heinley era un querido amigo, pero también lo era Reina. La salud del pájaro tenía prioridad en este momento.

"Veamos."

Peiné cuidadosamente sus gruesas plumas para encontrar la flecha que lo alcanzó.

"Ah."

Había una herida, pero no una flecha.

"Estás bien."

Pensé que Reina había resultado gravemente herido cuando se estrelló contra la ventana. La flecha lo había rozado, pero no penetró en su cuerpo.

"Me diste un susto."

– ¿?

Reina debe estar exhausto después de volar una larga distancia y escapar de un ataque casi fatal. Todavía tenía una herida, así que levanté sus plumas y vertí vino sobre la carne rota. Los ojos de Reina se abrieron de par en par y trató de retorcerse, así que lo sujeté con un brazo para evitar que escapara.

"Dolerá, pero se paciente."

Después de verter el vino, limpié la herida con una gasa y apliqué ungüento. Suavemente soplé el ungüento, y Reina estiró sus extremidades nuevamente y abrió mucho los ojos.

"¿Duele mucho?"

– ...

"Ya está hecho."

Le di unas palmaditas en las mejillas, y Reina se calmó rápidamente. Presioné un ligero beso en su pico, luego vendé su herida. Se sentó en una posición extraña con la cadera colgando sobre la cama, y agitó su ala para probar el vendaje a su alrededor.

"Me alegro de volver a verte, Reina."

Era una criatura muy linda y encantadora, así que le di un beso en la frente. Entonces abrí la carta escrita por Heinley.

– No estoy muy lejos. Me gustaría reunirme contigo en persona.

– Ven a la habitación del Duque Elgy a cualquier hora mañana.

El contenido de la carta me sorprendió. ¿Heinley estaba aquí? ¿Y estaba en la habitación del duque? ¿De nuevo?

'¿Es más fácil entrar en la habitación del duque que en el resto del palacio?'

¿Cómo demonios llegó Heinley al palacio del sur? ¿Vino disfrazado? No, ¿cómo llegó Heinley tan rápido? Sir Artina acababa de llegar hace unas horas. ¿Cómo llegó Heinley tan pronto después de recibir la carta del Marqués Farang?

***

"¿Un pájaro mensajero entró en los aposentos de la Emperatriz?"

Sovieshu frunció el ceño al escuchar el informe de que un gran pájaro dorado entró volando por la ventana del dormitorio de la Emperatriz. El arquero que había acampado cerca del palacio del oeste respondió rápidamente.

"Sí, Su Majestad."

Sovieshu suspiró. La Emperatriz ya debe haber escuchado sobre su intención de divorciarse después de reunirse con el Sumo Sacerdote. Esta no era una situación ideal. ¿Tanto deseaba comunicarse que estaba dispuesta a dejar morir a uno o dos pájaros?

Descontento con estos acontecimientos, Sovieshu apretó el puño y respiró lentamente. Sin embargo, la escena de la Emperatriz después de desmayarse se cernió frente a sus ojos. Estaban a punto de divorciarse. Ella debe estar en estado de shock ahora. No tenía valor para ver su rostro, ni energía para pelear con ella otra vez.

"Muy bien. No te preocupes."

Habló en un tono pesado.

"Entendido, Su Majestad."

"Y ya no hay necesidad de disparar a los pájaros que entren a los aposentos de la Emperatriz."

"Sí, Su Majestad."


Cuando el arquero se fue, Sovieshu volvió a suspirar. Tocó una campana y ordenó a un sirviente que le trajera una botella de alcohol fuerte. Se bebió varios vasos.