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martes, 21 de abril de 2020

La Emperatriz Se Volvió A Casar - Capítulo 143

Capítulo 143. Entre Nosotros Hay Secretos (2)



Abrí los ojos para ver el techo sobre mí, y por un momento no pude entender por qué estaba acostada. Mi mirada permaneció fija hacia arriba y ningún otro pensamiento entró en mi cabeza.

Excepto que había pasado algo muy terrible...

Cerré los ojos nuevamente. Estaba cansada, me dolían mucho los ojos y la nuca. Alguien me agarró la mano y giré la cabeza para ver quién era.

Se trataba de Sovieshu. Sus ojos se abrieron de par en par por la preocupación, y cuando nuestras miradas se encontraron, apretó su agarre con dolor.

"¿Estás bien?"

El sonido de su voz hizo que los eventos de antes volvieran a mi cabeza.

Un pájaro azul, el que sostenía Heinley, el que me entregaba las cartas, el que las leía a mi lado, el que sumergía su cabeza para beber en un cuenco de agua...

¡Y luego el cuerpo de un pájaro asado, de piel dorada crujiente y condimentado, sangre roja debajo de la ventana!

Mi estómago se revolvió y quise vomitar nuevamente. Sovieshu apresuradamente puso su mano sobre mi boca y gritó en voz alta.

"¡Llamen al doctor del palacio!"

Aparté su mano y lo miré con la mayor frialdad posible.

"No lo necesito."

"Te desmayaste de repente. ¡Estabas aturdida y colapsaste!"

Después de escuchar a Sovieshu relatar los eventos, ahora entiendo por qué me dolía la cabeza. Había una presión en mi frente, y levanté las puntas de los dedos para encontrar un vendaje envuelto alrededor. Sovieshu intentó tocarme otra vez, pero lo aparté.

"Emperatriz. Navier."

"Vete y no me llames por mi nombre."

"Emperatriz, yo—"

"Sal."

Giré la cabeza.

Me había advertido que mataría a cualquier pájaro. ¿Pero que llegara tan lejos como para asarlo y enviármelo?

Se me puso la piel de gallina. No era que no comiera carne. Era diferente, de la misma manera que era diferente cuando una persona que no conocías moría frente a una persona que sí conocías.

Un pájaro era igual. No tenía palabras para el horrible destino de ese adorable pájaro que terminó asado.

"Lo siento. Estabas en estado de shock—"

"¿No era ese tu propósito?"

Sovieshu apretó sus labios y finalmente confesó.

"Era un pájaro distinto. No fue el que voló a tu habitación."

"No mientas."

"¡Es verdad!"

¡Mentira! ¡¿Qué hay de las plumas azules en el alféizar o la sangre debajo de la ventana?!

¿Y las plumas alrededor del asado? ¿Son esas las plumas de otro pájaro?

Los pájaros azules eran llamativos y un símbolo de peligro, por lo que no se criaban aquí en el Palacio Imperial. ¿Cómo podría ser otro pájaro?

"Era cierto que le dispararon a un pájaro azul. Sus plumas fueron recogidas y utilizadas. Pero la carne que te enviaron no era de ese pájaro."

"Dime una mentira que tenga más sentido."


Le ordené que saliera nuevamente, y Sovieshu se levantó. Sin embargo, no se fue, y siguió mirándome. La mirada en sus ojos solo me hizo enojar aún más. El pájaro estaba muerto por una flecha, yo me desplomé en estado de shock y Heinley había perdido un pájaro. Entonces, ¿por qué era Sovieshu quien me miraba como si estuviera sufriendo?

Sus disculpas y mentiras eran un engaño. ¡Si lo hubiera lamentado en primer lugar, no habría intentado aterrorizarme psicológicamente! Por mucho que odiara que intercambiara cartas con Heinley, si alguna vez le importé, no habría hecho tal cosa. ¡Al menos se habría conformado con matar al pájaro!

Apreté mi manta entre mis puños para evitar golpearlo con mi almohada.

"Sal."

Sovieshu finalmente se dio la vuelta y salió de la habitación. Me incliné hacia un lado y me puse la manta sobre la cabeza. Lágrimas calientes llenaron mis ojos y sollocé en las sábanas.

Después de varias horas así, decidí que tenía que contarle a Heinley sobre esto. No podía decirle que Sovieshu había convertido el pájaro en asado, pero... pero tenía que hacerle saber que su pájaro estaba muerto.

"Pero sin el pájaro, no hay forma de contactar a Heinley."

Después de un momento de consideración, decidí ir a ver al Duque Elgy primero. Siempre tuvimos conversaciones inusuales, pero no era como si no nos miráramos el uno al otro. También era amigo de Heinley, así que sabría como contactarlo. No sabía si podía revelarle todos los detalles, pero al menos tenía que informarle de las circunstancias.

Me arrastré fuera de la cama y entré en el salón. Las damas de compañía reunidas ahí dirigieron su atención hacia mí.

"¡Su Majestad!"

Laura comenzó a llorar de alivio y me sentí culpable por preocupar a todos los que me rodeaban.

"¿Se preocuparon?"

"De repente te desmayaste... Fue un gran susto..."

"Lo siento. No llores, Lady Laura."

Les aseguré a las damas de compañía que mi condición no era grave y que simplemente estaba cansada, luego fui a buscar una capa. Las damas trataron de seguirme afuera, sin querer dejarme desatendida, pero les dije que estaba bien y me llevé a Sir Artina conmigo.

"Estaba preocupado, Su Majestad."

"No me mantuve firme frente a todos."

"Espero que preste atención a su salud, Su Majestad. Se ha visto pálida últimamente."

"No te preocupes."

Sir Artina, normalmente muy callado, estaba preocupado por cómo me desmayé y me regañó durante todo el viaje al palacio del sur. Sonreí continuamente para apaciguarlo, y finalmente llegamos a la habitación del Duque Elgy.

"¿Puedes esperar aquí por un momento?"

"¿Se reunirá con el Duque Elgy a solas?"

Sir Artina parecía bastante preocupado al respecto, pero las palabras que tenía que decir al duque eran privadas. Le repetí mi orden a Sir Artina, y luego me acerqué a la puerta. Escuché un leve gemido mientras estaba de pie frente a la habitación.

'¿Está herido el duque?'

Era una voz llena de dolor. Cuando estaba a punto de llamar a la puerta, vi una pluma azul en la hierba cercana. La miré por un momento, luego lentamente me alejé de la puerta hacia la ventana. La cortina estaba cerrada, pero había un pequeño espacio por el que se podía ver el interior. Me incliné hacia delante y miré en dirección al lugar de donde venía el sonido.

Para mi sorpresa, el asistente de Heinley, McKenna, yacía desnudo en la habitación.