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martes, 31 de marzo de 2020

La Emperatriz Se Volvió A Casar - Capítulo 38

Capítulo 38. Un Hombre De Secretos (1)



Como de costumbre, fue inútil tratar de evitar enredarse con Rashta. Si no fuera ella, era Sovieshu quien me atrapaba, esta vez fue él.

Algunos de los invitados extranjeros regresarían a sus países, mientras que algunos se quedarían más tiempo en el palacio del sur. Regresé al palacio del oeste, dejando atrás a aquellos que querían quedarse para beber y divertirse. Quería tomar un baño tibio para aliviar la fatiga del día. Las damas de compañía también parecían agotadas, así que en lugar de hacer que me siguieran, las envié a descansar.

Sin embargo, antes de que pudiera terminar de sacar el agua del baño, el capitán de la guardia de Sovieshu vino a verme. Tuve una sensación de hundimiento en el momento en que lo vi. Durante casi un mes, todas las veces que Sovieshu me convocó de la nada habían sido encuentros desagradables.

¿Qué demonios quería esta vez? Mi ánimo se sentía pesado mientras caminaba por los largos corredores, pero me las arreglé para controlar mi expresión. Esperaba poder mantenerla frente a mi esposo...

Finalmente, entré en la habitación de Sovieshu en el palacio del este. Él estaba sentado en una silla junto a la cama, y también noté a Rashta en ella con una toalla en la frente. Nuevamente volví a mirarlo y él tenía sus ojos fijos en mí.

"...Me retiro."

El capitán cerró la puerta y el ambiente se volvió aún más opresivo. Sovieshu abrió lentamente la boca para hablar.

"¿Tienes algo que decirme?"

Su voz era cortante.

"¿Por qué me llamaste?"

Le hablé con la misma franqueza.

"¿Es eso lo único que quieres decir?"

"Eso es lo que más me intriga ahora."

"Ni siquiera pestañeas ante esta situación."

El primer pensamiento que me vino a la mente fue, ‘Debo estar haciendo un buen trabajo para controlar mi expresión facial’, y las comisuras de mis labios se inclinaron hacia arriba. Sovieshu parecía aún más ofendido por mi sonrisa.

"¿Estás contenta de que todos piensen que Rashta es una esclava fugitiva?"

"¿Vas a descargar tu ira sobre mí?"

"Emperatriz."

"Me enteré sobre lo de la señorita Rashta en el gran salón. Sé que estás molesto, pero no te desquites conmigo."

"¿Pensaste que te llamé para desahogarme?"

"¿No lo hiciste?"

"No."

"Entonces, ¿por qué me llamaste?"

No me llamó para enfadarse conmigo, pero ¿no fueron sus comentarios burlones hace sólo un momento? Probablemente pensó que estaba feliz de que se descubriera que Rashta era una esclava fugitiva.

Sovieshu observó en silencio la forma de dormir de Rashta. El tic-tac del reloj resonó en la habitación. Solo después de que pasara un tiempo, Sovieshu habló.

"¿Realmente querías probar que Rashta es una esclava fugitiva?"

"¿Esa historia otra vez?"

"La Emperatriz nació como una gran aristócrata. Tiene una buena familia, una enorme riqueza, un gran poder, una hermosa mansión y un ingenio y belleza naturales. Pero a pesar de eso, ella todavía quiere estar por encima de todos."

No fue un cumplido en esta situación. Miré a Sovieshu con los ojos entrecerrados, y él suspiró.

"Rashta no tenía nada. Se convirtió en una esclava sin recuerdos ni de sus padres ni de su familia. Sin propiedad, ni poder, ni hogar. Ella es como la Emperatriz que es inteligente y hermosa, pero no tenía oportunidades."

"..."

"Y entonces me conoció, y había estado tratando de conseguirlas por su cuenta. La oportunidad de ser amada, de comer una comida caliente, relajarse en una cama cómoda, aprender algo."

También se llevó a mi esposo, pero no dije esto porque mi orgullo estaba herido. Quería preguntarle si quería que simpatizara con Rashta, pero tampoco podía decirlo. Solo lo miré sin decir una palabra. No podía entender por qué estaba hablando tanto— ¿me estaba pidiendo que cuidara a Rashta porque ella estaba en problemas?

"No necesito que entiendas a Rashta. Pero si tienes la más pequeña compasión... ¿puedes darla?"

"¿Compasión?"

"La compasión que muestra la Emperatriz aquí y allá— por ejemplo, hacia los orfanatos, hogares de ancianos, centros médicos, templos, centros de becas. ¡Por qué no puedes sentir esa compasión por Rashta!"

Sovieshu me gritó, pero luego se detuvo y se derrumbó en su silla. Rashta emitió un gemido y él rápidamente la tomó de la mano. Me di cuenta de que ella llevaba una camisa de mangas anchas. Quería apretar el puño.

"Rashta es tu concubina, así que debes cuidarla. No la estoy cuidando, porque no está bajo mi jurisdicción."

"¿Quién dijo que tenías que cuidarla? Ah. ¡No quiero que la cuides, así que déjala en paz!"

"¿La he provocado alguna vez?"

"Ayer frente al Príncipe Heinley, cuando insultó a Rashta. De los dos, el Príncipe Heinley y Rashta, deberías haber estado del lado de Rashta. ¡Si no sabes quién dice la verdad, entonces debes defender a tus súbditos!"

"Como dije, sabía la verdad y me alineé con el Príncipe Heinley en consecuencia."

"¿Rashta mintió?"

"Eres tú quien cree en su inocencia, no yo."

"Bueno, eso fue ayer. ¿Qué tal hoy? ¿Por qué intentaste socavarla hoy?"

"Sabes que hoy no hablé con la Señorita Rashta."

"Lo hiciste. No hablaste directamente con Rashta, pero llamaste al vizconde Roteschu a sus espaldas."

El aire pareció quebrarse cuando hizo la acusación. Sabía que realmente no podía ser, pero sonaba así. Mire a Sovieshu.

"¿De qué estás hablando?"

"Querías demostrar que Rashta es una esclava fugitiva, así que trajiste al vizconde Roteschu."

"... ¿Invité al vizconde por la señorita Rashta?"

¿Qué tipo de invención ridícula era está? Estaba estupefacta y él dejó escapar un suspiro.

"Desde que dije que Rashta no era una esclava fugitiva, ¿no querías demostrarme lo contrario? ¿Te ofendió tanto que todos la amaran?"

"Estás diciendo tonterías."

Forcé mi voz a sonar tranquila, pero me sentí lista para estallar. Sovieshu se levantó de su silla, sus ojos brillaban amenazadoramente.



"¿Quién conoce las invitaciones de los asistentes mejor que la Emperatriz? Debes haber estado trabajando duro. Invitaste al Vizconde Roteschu."

"Sí, conozco muy bien las invitaciones. Es mi trabajo, sin embargo, lo invité semanas antes de que Rashta llegara al palacio."

"No es un invitado importante, entonces ¿por qué lo invitaste a las celebraciones?"

"Como dije antes... no estoy interesada en todo lo que esté relacionado con la señorita Rashta. Y tú estabas seguro de que ella no era una esclava fugitiva. Bajo estas circunstancias, ¿por qué no enviaría una invitación al vizconde Roteschu?"

Ni siquiera sabía que ella era su esclava. La única conexión que conocía era que Sovieshu la había encontrado en los terrenos de caza cerca de la finca de Roteschu. Desde entonces, nunca había escuchado hablar de ello, y si Rashta hubiera sido una plebeya, entonces la asistencia de Roteschu era irrelevante. Sin embargo, de alguna manera, ¿Sovieshu pensó que calculé que Rashta era la esclava de Roteschu? ¿Yo? Estaba estupefacta.

"Si tienes alguna consideración—"

"Deberías cuidarla tú mismo. No puedes esperar que la cuide, incluso si no supiera que ella era la esclava de Roteschu."

"...Eres desalmada. ¿Una mujer que ha vivido en la pobreza toda su vida ahora quiere mantenerse erguida y no quieres verla? ¿No quieres ser opacada? La emperatriz es una mujer horrible."