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lunes, 6 de enero de 2020

The Second Coming of Gluttony - Capítulo 3

Capítulo 3. Un Hijo de Perra (2)


"Necesito más dinero para poder volver".

Seol estaba frente a la Estación de Nonhyeon, pensando en su siguiente movimiento, antes de tomar una decisión. Parecía estar acorralado, pero había una persona a la que siempre podía correr para pedir ayuda.


*


La alarma sonó fuerte. Eran las 5:30 de la mañana. Yoo Seonhwa abrió los ojos y estiró sus miembros tras una refrescante noche de sueño.

La luz del sol de la mañana atravesó la ventana e iluminó brillantemente un pequeño marco en su cajón. El marco contenía una foto de siete personas, incluyendo a Yoo Seonhwa y a su hermana menor. Al mirarla, una leve sonrisa floreció en la cara de la joven.

Estaba Seol Ahjussi, que parecía tenso por fuera pero era más cálido y más cuidadoso que nadie por dentro; su esposa, que siempre trataba a Yoo Seonhwa como a su propia hija y se aseguraba de que comiera bien.

Sin embargo, sólo estaban esos dos en la foto. También estaba el hijo mayor de la pareja, Seol Wooseok, que parecía frío y rígido pero tenía un corazón cálido; la hija menor, Seol Jinhee, que era extrovertida; y finalmente...

Había un joven con una sonrisa amable en medio de los dos. Luego, allí estaba ella, apoyada en su hombro y sonriendo radiantemente.

"…."

Mirando la foto, un toque de preocupación apareció en la cara de Yoo Seonhwa. Cuando revisó su teléfono para ver la hora, su rostro se oscureció.


*


"¿Ya te vas? ¿Por qué no te quedas a tomar un poco de café?"

"Mmmm, yo también quiero hacer eso, pero de verdad me tengo que ir. Necesito terminar esa pieza y entregarla mañana."

"¿No te olvidaste de nada? ¿Estás lista para irte?"

"Por supuesto. No soy una niña pequeño. ¡Me voy ahora mismo! ¡Nos vemos luego!"

La puerta principal se cerró, y los pequeños pasos se alejaron. Al quedarse sola, Yoo Seonhwa terminó su desayuno con una fina sonrisa en su cara. La brillante cara de su hermana pequeña también la había puesto enérgica. No había sido nada más que feliz en los últimos días, tanto que empezó a preguntarse si estaba bien.

Cierto, ella estaba definitivamente feliz. Eso era, si es que no tenía en cuenta una pequeña cosa.

Después de terminar su comida, comenzó a empacar su almuerzo con las sobras, cuando escuchó pasos que se acercaban a su puerta y se rió. Koong, koong. Cuando escuchó los rápidos golpes en la puerta, fue rápidamente a abrirla, como si supiera que eso iba a suceder.

"¿Ves? ¿No te dije que revisaras cada...?"

Yoo Seonhwa estaba a punto de dar un sermón a su hermana pequeña, pero se congeló en el acto.

"¿Pensaste que yo era Seunghae?"

La persona que estaba delante de ella no era su hermana pequeña. El hombre llevaba ropa que tenía al menos un par de días sin lavar, apestaba como si hubiera ido a nadar enaguas residuales. Había bolsas oscuras bajo sus ojos como si no hubiera dormido.

"Tú... ¿Por qué estás aquí?"

"Yo, ha pasado un tiempo. ¿Te ha ido bien? Guaoo, este lugar se ve impecable sin importar cuando vengo."

Seol entró en la vivienda y echó un vistazo. Una vez que vio las sobras en la mesa de la cocina, extendió sus sucias manos, se las metió en la boca y asintió con aprobación.

"Delicioso. Estaba empezando a tener hambre, así que esto es perfecto. Prepárame el desayuno".

"…."

"Vamos, date prisa".

"¿Quién te dijo que entraras?"

Los ojos del joven se abrieron de par en par por la voz llena de hostilidad.

"¿Qué pasa?"

"Esta es mi casa, no la tuya. ¿No sabes que entrar a la fuerza en la casa de otro es un crimen?"

"¿De qué estás hablando? ¿Cómo es que este lugar es tuyo? Sé muy bien que mi padre pagó el depósito de seguridad de este lugar."

"Ya le pagué hace mucho tiempo. ¿Por qué hablas de eso ahora? Además, aunque fuera cierto, no tienes derecho a entrar aquí".

"... Oye, no seas así. ¿Entre nosotros?"

"¿Entre nosotros? ¿En serio?"

La voz de Yoo Seonhwa se volvió más aguda y fría.

"Deja de soñar. Se acabó lo nuestro. Tú y yo no somos nada. Ya no."

Sus palabras fueron un poco más que frías y comenzaron a sentirse venenosas. Seol puso los ojos en blanco y dejó escapar un profundo suspiro. Luego, con un gemido, se acostó en el suelo.

"Me muero de hambre, así que hazme comida. Estoy agotado de caminar todo el camino hasta aquí".

"¡Oye! ¡Ya no voy a seguir con tus payasadas! Levántate. ¡Levántate y vete antes de que llame a la policía!"

Seol resopló. Pero cuando Yoo Seonhwa realmente sacó su teléfono celular, se puso de pie rápidamente.

"Vamos, ¿No podemos hablar de esto? Vine porque tenía algo que decir. De verdad."

"No tengo nada que decirte. Si quieres hablar conmigo, ve al casino y pídeles que te prohíban la entrada. Entonces lo pensaré".

"Guaoo~ ¿Por qué estás tan sensible hoy?"

Yoo Seonhwa sintió que podría explotar de frustración. Cerró los ojos, bajó la cabeza y respiró hondo.

"... Sal."

"Vamos, ¿Realmente te comportarás así?"

Antes de que pudiera terminar, sonó un grito penetrante. Al final, Yoo Seonhwa explotó de su rabia reprimida.

"¿¡Crees que no sé por qué estás aquí!? ¡Estás aquí para pedirme dinero otra vez!"

Seol se estremeció al ver que había dado en el blanco con precisión.

"Oye, oye, ¿Qué quieres decir...?"

Sonrió con timidez, intentando evadir el tema, pero Yoo Seonhwa ya tenía experiencia. No se trataba de la primera ni de la segunda vez que esto sucedía.

Hace sólo cuatro meses que se había dicho a sí misma que confiara en él por última vez, puesto que se puso de rodillas y le rogó que lo perdonara durante varias horas.

La sonrisa en el rostro de Seol empezaba a verse desagradable, y una repulsión nunca antes sentida empezó a hervir dentro de ella.

"No puedo darte ni un centavo. No, no lo haré. ¿Qué? ¿Quieres empezar de nuevo? ¿Estoy loca? ¿Qué, no fue suficiente que acabaras con el depósito de seguridad la última vez?"

Después de descargar la ira dentro de ella, Yoo Seonhwa respiró profundamente. Incluso tosió por los gritos.

Seol se quedó aturdido. Parecía estar sin palabras por su postura firme, pero una cruel sonrisa de satisfacción colgaba de sus retorcidos labios.

"¿He sido paciente y así es como actúas? Pequeña zorra..."

Los pensamientos de Yoo Seonhwa de '¿Me pasé de la raya?' duraron un breve segundo. No pudo evitar dudar de sus propios oídos.

"¿Qué acabas de decir?"

"¿Qué, tus orificios de las orejas están bloqueados ahora? ¿Crees que soy un tonto también? Joder".

Era la primera vez que Yoo Seonhwa escuchaba a Seol insultar de manera explícita. Ella se quedó en blanco por el repentino shock mental.

"Tú más que nadie no puedes hacerme esto. Te aferraste a mí cuando las cosas eran difíciles para ti, ¿Pero ahora te pones así? No quise sacar a relucir viejas historias porque son mezquinas, pero ¿Te olvidaste de que yo te cuidaba en la escuela y en la secundaria? Corrías todos los días llorando porque querías ver a tu mamá y a tu papá. Cuando tu hermanita venía llorando por tu desaparición, siempre iba yo a buscarte".

Una desagradable y nauseabunda sensación obstruyó la garganta de Yoo Seonhwa. Intentó aguantarse, pero sus ojos se humedecieron y se calentaron por la sensación de traición.

"¿Qué hay de cuando querías ir al extranjero a estudiar pero no tenías dinero? ¿No pospuse mis propios estudios y te mantuve? ¡Incluso trabajé a tiempo parcial para enviarte dinero para que no te murieras de hambre allí!"

Todo era verdad. Yoo Seonhwa quería ir al extranjero para perseguir su sueño, pero la realidad lo hizo difícil. Agonizó en secreto al no poder contarle a nadie sus problemas, y fue entonces cuando el joven que tenía al frente dio un paso adelante. Cuando él retrasó su regreso a la universidad sólo para apoyarla con su matrícula, ella ni siquiera podía describir lo agradecida y lo lamentaba que estaba.

Esa era la clase de hombre que solía ser, un hombre que la apoyaba y cuidaba más que nadie. Cuando entraron en la misma universidad y él se le confesó, ella sintió que había obtenido el mundo. Cuando le prometió su futuro, ella lo amaba tanto que pensó que podría morir a causa de ello.

Pero, ¿Cómo resultaron las cosas de esta manera? ¿Cómo se arruinó a sí mismo hasta tal punto?

Yoo Seonhwa se quedó allí de pie y tembló como una hoja solitaria en un árbol. Resopló y luego levantó la cabeza. Parecía haberse calmado un poco, pero sus ojos y nariz estaban teñidos de rojo.

"... Hijo de perra."

"¿Q... Qué?"

La ira de Seol disminuyó mientras tartamudeaba. En lugar de enfadado, parecía sorprendido. Sabía lo mucho que Yoo Seonhwa odiaba decir malas palabras. Nunca había insultado ni una sola vez en su vida.

"¿Cuánto fue?"

Su voz llorosa se mostraba firme, como si finalmente se hubiera decidido.

"¿Eh?"

"¿Cuánto fue? El dinero que me diste cuando me fui al extranjero."

"Uh... La matrícula fueron 5 millones, y te envié otros 2 millones por trabajar a tiempo parcial."

"Le pagaré la matrícula a tu padre. Me diste el dinero, pero era suyo para empezar. En cuanto a los 2 millones, te los daré ahora".

Yoo Seonhwa habló como si estuviera tragando algo constantemente. Levantó su teléfono celular.

"Ya está, lo envié. Son dos millones exactamente, así que compruébalo."

Seol soltó una tos seca y sacó su teléfono. Después de comprobar su cuenta bancaria, sonrió.

"Vaya, ahora tienes mucho dinero. ¿Cuánto tienes en tu cuenta bancaria?"

"¿Ya terminamos?"

Su voz llorosa salió como si estuviera exprimiendo cada palabra de su garganta. Al escuchar la ominosa voz, el deleite de Seol desapareció con un gesto de sorpresa.

Miró a Yoo Seonhwa y se encogió de hombros.

"Oye, nunca te pedí que me dieras dinero. Si alguien escuchara, pensaría que te lo he robado o algo así".

"Pagué todas mis deudas ahora, ¿Verdad?"

"Uh... sí, supongo."

"Si lo has confirmado, vete. Tú y yo no tenemos ningún asunto entre nosotros a partir de ahora. Ni siquiera una deuda."

"¿Otra vez esto?"

Al final, Yoo Seonhwa no pudo contenerlo y cayó de rodillas. Viéndola intentar desesperadamente contener sus lágrimas, el joven se rascó su grasiento cabello.

"Bien, bien, me voy."

Seol, con los zapatos todavía puestos, salió apresuradamente del piso como un ladrón que fue atrapado robando. Su refrescante sensación de logro sólo duró un momento.

- Huuuunng...

Cuando escuchó el gemido contenido detrás de la puerta cerrada, de repente se sintió sucio.

Salió corriendo y miró al cielo. El cielo de la mañana estaba azul, un color tan sumamente claro.

El cansancio que había olvidado se precipitó. Seol regresó a su casa después de llenar su vacío estómago en una tienda cercana. Después de encender las luces, se dejó caer sobre la polvorienta manta.

Después de algún tiempo, el sol del mediodía se fue sobre el horizonte occidental, y la oscuridad comenzó a teñir el brillo anaranjado del crepúsculo.

¡Bzzzz!

Un pequeño zumbido sonó, y se formaron ondas circulares en el aire. Las ondas se fueron acumulando gradualmente en un solo punto antes de transformarse instantáneamente en un fragmento azul. El fragmento descendió y cayó suavemente sobre la frente de Seol como un beso de amor.

Pronto, el fragmento se hundió lentamente como si se estuviera hundiendo bajo el agua.

Se estremeció.

El cuerpo dormido e inmóvil de Seol se sacudió.

"¡...!"

Y sus ojos se abrieron de golpe.