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lunes, 6 de enero de 2020

The Second Coming of Gluttony - Capítulo 2

Capítulo 2. Un Hijo de Perra (1)


Cuando él estaba joven, pensaba que el mundo entero era verde. Que la gente era verde, que los caminos eran del color refrescante de la hierba, que los animales eran verde oscuro y que el cielo era verde claro. Los colores verdes bailaban sin importar donde mirara.

Un recuerdo que tenía de su infancia era la vez que fue al zoológico con su familia. En vez de caminar y observar los recintos, entraron a un safari, donde los visitantes se subieron a un autobús para recorrer una zona silvestre artificial. Bolsas de papel llenas de carne cruda colgaban en el costado del autobús.

El hermano mayor se sentó en el asiento junto a la ventana, y la hermana de dos años tomó el regazo de su madre. Recordó que estaba un poco deprimido, por ser incapaz de sentarse juntos, ya que no era ni el mayor ni el menor.

El autobús se detuvo. Los animales salvajes que se encontraban en el campo se acercaron al autobús. Los animales verdes compitieron ferozmente por la comida. La forma en que se abalanzaban unos sobre otros le recordaba al chico el juego, Whack-A-Mole, así que se rió débilmente.

<< Nota: Whack-A-Mole - significa aplastar a un topo. Hace referencia a un juego de maquina de arcade, donde se asoman y se esconden topos de unos agujeros mientras intentas darles con un mazo >>

Fue entonces.

Un solo animal. Sólo uno. Estaba sentado sobre una roca como un emperador, reflejando la brillante luz del sol.

La sonrisa del chico desapareció. ¿Por qué?

'¿Su color...?'

A diferencia de los otros animales que había visto, ese animal no era verde.

¿Sintió su mirada? La bestia miró fijamente a los ojos del chico. Como si estuviera encantado, el chico se asustó. Desvió su mirada instintivamente y dejó de respirar. Tanto sus manos como su cuerpo temblaron, y su corazón latía frenéticamente.

Incluso cuando se sintió envuelto por un terror que ningún niño de su edad podría soportar, el niño planteó una pregunta.

'¿Por qué ese animal no es verde?'

'No, debo haber cometido un error'.

El chico respiró hondo y volvió a mirar por la ventana. Fue entonces.

¡Pang!

La ventana tembló violentamente. La bestia había estado lejos, pero se había acercado al autobús antes de que el chico se diera cuenta. Pero, ¿Por qué ignoraba la comida que colgaba al lado del autobús y se pegaba a la ventana?

La bestia abrió su boca y reveló sus temibles dientes, mientras intentaba repetidamente masticar la ventana.

El niño no entendía lo que había sucedido. Aún así, se estremeció y retrocedió.

'Tengo que marcharme'.

'¿Por qué no se mueve el autobús?'

'Tengo miedo. Quiero irme de aquí'.

'Mamá, mamá, mamá, mamá...'

Justo cuando el niño estaba a punto de estallar en lágrimas, una mano caliente le cubrió cuidadosamente los ojos.

"Debe haberte asustado mucho".

La voz era tan suave como una brisa de primavera. Sólo esa frase hizo que el niño se sintiera relajado y aliviado. El niño saltó al abrazo de la mujer sin comprobar quién era.

"Ya, ya, todo está bien. El león aterrador ya no está aquí... Ah, el autobús se está moviendo de nuevo."

Pat, pat. La mujer le dio suaves palmadas en la espalda al niño, y su respiración sofocada se relajó. Sólo entonces el chico levantó la cabeza para echar un vistazo.

"¿Eh?"

De repente, las manos de la mujer se detuvieron. Ella se acercó al niño, estudiándolo cuidadosamente. Luego, habló sorprendida.

"Oh Dios mío... Realmente..."

Cuando el chico ladeó la cabeza, confundido, la mujer sonrió.

"Tus ojos son hermosos".

'¿Mis ojos?'

"Sí, son hermosos. En los siete colores del arcoíris."

El chico miró con curiosidad a la mujer, pero ella solo sonrió a cambio. Entonces, ella suspiró, como si hubiese tenido una gran pérdida.

"Si sólo fueras un poco mayor... No, tal vez sea mejor que crezcas sin saberlo".

En poco tiempo, el tour de safari terminó. Los turistas se levantaron uno por uno, pero el chico no dio señales de irse. La mujer también dudó, como si no estuviera lista para rendirse.

La mujer susurró al oído del niño.

"¿Cómo te llamas?"

"Se- Seol..."

"¿Seol? Es un nombre bonito".

Entonces se encontró con la expresión del niño ruborizado.

"Oye, una vez que crezcas un poco más... y nos encontremos de alguna manera por coincidencia, ¿Vendrás conmigo?"

"¿A ti, Noona?"

<< Nota: Noona - honorífico que usa un hombre joven para referirse a una mujer mayor. >>

"Sí, estaré allí si alguna vez necesitas mi ayuda."

"Sí, estaré allí si alguna vez necesitas mi ayuda."

Aunque el chico no podía entender lo que ella quería decir, aún así asintió con la cabeza en su abrazo. Pronto escuchó a su madre y a su hermana menor buscándole.

"Toma, promete".

Una suave sensación recorrió la frente del niño antes de desaparecer.

"Encontrémonos de nuevo, pequeño príncipe".

Mientras el niño sostenía la mano de su madre y salía del autobús, miró hacia atrás con nostalgia. La mujer sonreía alegremente y agitaba la mano, hasta que el niño desapareció.

El tiempo pasó y el niño se convirtió en adulto. Había crecido hasta que los recuerdos especiales de este día se volvieron débiles.

Con la edad, perdió el miedo a los animales salvajes, y comenzó a investigar el fenómeno que experimentó ese día.

¿Cuál era su habilidad?

¿Por qué tenía un poder que nadie más tenía?

Al final, no pudo llegar a una respuesta, pero empezó a averiguar las condiciones en las que el color verde aparecía y desaparecía.

Su vida empezó a cambiar cuando empezó a aplicar este poder a su vida cotidiana. Y cuando esta habilidad desapareció repentinamente un día, su vida se descontroló rápidamente.


**


Seorak Land era un casino situado en la ciudad de Sokcho, en la provincia de Gangwon.

Independientemente de si ganaba o perdía, la gente pulsaba los botones como un robot y tiraba las cartas, mientras que los gritos de alegría y desesperación sonaban simultáneamente.

"…."

Un joven miró hacia una mesa con una expresión nerviosa en su cara. Echó una mirada al dealer, que permaneció inexpresivo. Después de mirar a la mesa como una bestia hambrienta, el joven abrió la boca con gran dificultad.

<< Nota: Dealer - es quien distribuye las cartas a los jugadores y gestiona la acción en una mesa de póker. >>

"¡Para... No, ¡doblar!"

El dealer puso inmediatamente su mano sobre la cubierta, como si se hubiera aburrido de esperar la decisión del joven.

La garganta del joven se secó. Su barbilla goteaba de sudor, y su espalda también estaba empapada. Pero, a diferencia del joven ansioso, el repartidor volteó la carta con apatía.

El joven agarró su cabeza con sus manos. El sonido de la alegría y la desesperación sonó una vez más.


*


"Park Hyung, ¿Tuviste suerte hoy?"

"Ah, Choi".

Cuando un hombre bien formado salió del casino y lo saludó, el hombre con gafas que estaba temblando afuera mientras fumaba un cigarrillo, sacudió la cabeza en respuesta.

"¿Suerte? Maldición, apenas estoy igualado. ¿Y tú qué?"

"Es lo mismo para mí. Supongo que hoy no es mi día de suerte".

"Salí hace un rato para tomar un pequeño descanso. Tengo un pequeño dolor de cabeza por estar en la misma mesa durante horas y horas. Me imaginé que el viento frío me refrescaría".

Cuando el hombre de gafas se quejó, el hombre bien formado sonrió.

"Sí, te entiendo... ¿Hm?"

Justo cuando el hombre bien formado empezó a rebuscar en su bolsillo, un fuerte grito llegó repentinamente a sus oídos. Con los ojos abiertos de par en par por la sorpresa, los dos hombres giraron sus cabezas hacia un joven en su teléfono móvil.

Choi frunció el ceño antes de inclinar la cabeza.

"Me parece familiar..."

"¿Quién?"

"Ese joven en su teléfono. ¿Lo conoces?"

"¿Él? Por supuesto que sí. Ese es Seol. Creo que él ha estado viniendo aquí más tiempo que tú. Lo vi por primera vez hace tres o cuatro años."

Choi estaba interiormente impresionado por el tiempo que llevaba Park viniendo a este lugar y miró al joven con una expresión de asombro.

"¿Tres, cuatro años? ¡Pero se ve tan joven!"

"Debería tener unos 20 años ahora. Solía ser famoso por aquí."

Park se lamió los labios con un tono de arrepentimiento en su cara. Pero Choi simplemente se encogió de hombros.

"¿De verdad? Lo he visto un par de veces. No parecía tan especial."

"Él es así ahora, pero durante un año, fue un auténtico éxito. En ese entonces, algunas personas luchaban por sentarse en su asiento cuando se marchaba."

"¿Oh? Supongo que tiene algunas habilidades entonces."

"No, no, no diría que tiene habilidad. ¿Es atrevido, tal vez? Sabía cuándo jugar como un demonio. Mantuvo reglas estrictas para sí mismo, no exagerando, siempre trayendo una cantidad fija consigo... Se sentía más como si viniera aquí a jugar, no por una adicción. De todas formas, era un tipo raro".

"¿Cómo acabó así, entonces?"

"¿Quién sabe? De repente empezó a decir que no podía ver más o algo así. No pasó mucho tiempo hasta que se convirtió en eso..."

Park chasqueó la lengua y volvió a fumar su cigarrillo. El joven todavía estaba sosteniendo su teléfono celular. Parecía desesperado, como si estuviera suplicando.

Choi resopló.

"No me parece bien. Un joven como él debería salir y trabajar por su dinero."

"Mientras seas un adulto, eres libre de venir aquí, ¿No? Si lo pones de esa manera, eres un hombre joven también."

"Eii, han pasado años desde que pasé los cuarenta."

"¿Importa la edad? Un casino es sólo una casa de juego con un título elegante. En el momento en que alguien pone un pie dentro, es libre de perder la cabeza, sin importar su edad".

"Jaja, supongo que es verdad".

Aburrido de hablar del joven, el dúo intercambió bromas sin sentido y se rió.


*


"¡Padre, por favor! Sólo por esta vez! ¡Sólo una última vez!"

- Voy a colgar, ¡Bastardo!

"¡Padre!"

Tsk. La línea se cortó de un lado, y Seol inmediatamente escupió una maldición.

"Haa... Me voy a volver jodidamente loco."

Había perdido el poco dinero que le quedaba. Todo lo que tenía en sus bolsillos eran cuatro fichas de casino, y sólo tenía suficientes billetes en su cartera para cubrir el costo de su taxi. Por un momento, incluso consideró la posibilidad de probar suerte en las tragaperras para recuperar aunque sea un poco de lo que había perdido.

Sin embargo, si perdía incluso eso, sabía que tendría que caminar a casa.

Sus ojos volvieron a examinar su lista de contactos. Cuando el nombre 'Yoo Seonhwa' apareció, presionó el botón de llamada sin dudarlo. Desafortunadamente, aún era de madrugada, y nadie contestó el teléfono sin importar cuánto tiempo esperara.

Seol accedió a la aplicación del banco y comprobó su saldo. Pero eso sólo reveló lo que ya sabía. Suspiró mientras miraba fijamente el signo de menos delante de los números.

"Maldita sea, ¿Por qué no contestas tu maldito teléfono..."

Después de hervir de ira por un rato, inclinó su cabeza hacia arriba y miró al cielo. El cielo de la mañana todavía estaba gris. Con un suspiro, Seol levantó su mano.

"¡Taxi!"

"¿A dónde vas?"

"Estación Gangnam... ¡No, Estación Nonhyeon!"

"Sube".

Pronto, el taxi que llevaba al joven se desplazó en la oscuridad.