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lunes, 6 de enero de 2020

Release that Witch - Capítulo 1

Capítulo 1. A Partir De Hoy, Soy Un Príncipe Real.



Cheng Yan sintió que alguien lo estaba llamando.

“Su Alteza, despierte…”

Él escucho una voz en su cabeza, pero los sonidos no desaparecían, al contrario, cada vez eran más fuertes. Poco después, sintió que alguien tiraba pausadamente de su manga.

“¡Su Alteza, Príncipe Real!”

Cheng Yan abrió los ojos de forma abrupta. No vio ninguna de las cosas con las que estaba familiarizado— la pantalla no estaba, el escritorio no estaba, y tampoco la pared llenas de notas. Todo fue reemplazado por una extraña escena— hileras de pequeñas casas de ladrillo, una plaza pública redonda repleta de gente y una horca en forma de puerta que se erigía en medio de la plaza pública, ahora en su campo de visión. Él mismo se encontraba sentado en una plataforma elevada al otro lado de la plaza. La silla en la que estaba sentado no era su habitual silla giratoria suave, sino una silla de hierro fría y dura. A su lado estaba un grupo de personas que tenían la mirada fija en él. Varios de ellos estaban vestidos como Señores y Damas medievales de esas películas occidentales, tratando de reprimir sus risas.

¿Qué demonios? ¿acaso no estaba apurado para terminar mis planos mecánicos antes de la fecha límite? Cheng Yan estaba perdido, entonces pensó. Durante tres días consecutivos, había estado trabajando horas extras. Por lo tanto, estaba tanto mental como físicamente en su límite. Sólo podía recordar vagamente que el latido de su corazón se había vuelto inestable, y que sólo quería acostarse en su escritorio para tomar un descanso…

"Su Alteza, por favor, anuncie la sentencia pronto."

El que le hablaba era quien secretamente había tirado de su manga. Su rostro era viejo, aparentemente en sus cincuenta o sesenta años, y llevaba una túnica blanca. A primera vista, se parecía un poco como Gandalf, de 'El Señor de los Anillos'.

¿Estoy soñando? Pensó Cheng Yan mientras se lamía los labios secos. ¿Sentencia? ¿Qué sentencia?

​Al observar rápidamente a su alrededor, pronto lo supo. Las personas en la plaza pública miraban en dirección a la horca, mientras agitaban los puños y gritaban tan fuerte como podían. Algunas incluso lanzaron piedras a la horca.

Cheng Yan sólo había visto un instrumento de muerte antiguo en las películas. La horca consistía en dos pilares que se extienden hacia arriba a unos 4 metros de una base elevada, con una viga transversal que se extiende entre los dos pilares con una cuerda de cáñamo amarillo gruesa alrededor de la mitad de la viga. Un extremo de la cuerda estaba atado a la horca, y el otro extremo atado con un nudo alrededor del cuello de un prisionero.

En el extraño sueño que Cheng Yan pensaba que estaba, descubrió que era capaz de ver todo claramente. Por lo general, tenía la necesidad de usar sus gafas para ver las palabras en la pantalla de un ordenador, pero ahora podía observar cada detalle de la horca, que estaba a cincuenta metros de distancia, sin sus gafas.

El prisionero encima de la horca tenía la cabeza totalmente cubierta con una capucha y tenía las manos atadas a la espalda. Su andrajosa vestimenta gris era parecida a un trozo de trapo. Su cuerpo estaba tan demacrado que sus tobillos— la única parte de su cuerpo que estaba expuesta— parecían como si pudieran romperse al pellizcarlos. Cheng Yan juzgó que el prisionero era una mujer por su pecho débilmente abultado, la observo mientras ella se quedaba temblando bajo el viento frío, todavía tratando de mantenerse derecha para enfrentar su destino.

Muy bien entonces, pensó Cheng Yan, ¿exactamente qué crimen cometió esta mujer que tanta gente espera con indignación que sea ejecutada?

Mientras reflexionaba, los recuerdos volvieron repentinamente a él, se dio cuenta de la situación, la causa, y la respuesta a su pregunta, casi al mismo tiempo.

Ella era una 'Bruja'.

Las brujas eran una encarnación del mal, pues se consideraba que habían caído en la tentación del diablo.

“¿Su Alteza?” Gandalf instó con cautela.

Cheng Yan miró al anciano. Ohhh, en realidad, se llama Barov y no Gandalf. Es el Ministro de Finanzas Asistente, y fue enviado aquí para ayudarme con los asuntos del gobierno.

En cuanto a mí, soy el Cuarto Príncipe del Reino de Graycastle, llamado Roland, y estoy a cargo de este lugar llamado Ciudad Frontera. Fueron los residentes quienes atraparon y arrestaron a la bruja, e inmediatamente la llevaron a la estación de policía— no, fue a la corte de justicia. La orden de ejecución de la bruja normalmente sería emitida por el señor u obispo local, lo que en este caso se refiere a mí.

Su memoria respondió a todas las preguntas que tenía indiscriminadamente. Era como si este episodio de recuerdos se derivara de sus experiencias personales, en lugar del conocimiento que había obtenido de su extensa lectura. Esto lo confundió. Un sueño nunca puede ser tan detallado como este, por lo tanto, ¿no es esto un sueño? ¿Podría ser que he viajado en el tiempo a la edad oscura de la Europa Medieval y me convertí en Roland? ¿Me he transformado de un dibujante ignorable a un príncipe digno?

Aunque este pedazo de territorio parece estéril y atrasado, y nunca he visto el nombre "Reino de Graycastle" en ningún libro de historia.

Bueno, ¿qué debo hacer ahora?

Dejaré de lado la cuestión de cómo sucedió algo científicamente imposible como el viaje en el tiempo. En este momento, necesito terminar este circo. Antes de la civilización, era común asignar la culpa de los desastres y la desgracia a estas lamentables brujas, pero Cheng Yan no podía aceptar que tuvieran que ser ejecutadas también para satisfacer los oscuros deseos de la audiencia.

Cogió las órdenes formales por escrito de las manos de Barov, las arrojó al suelo, estiró los brazos y dijo lánguidamente, "Estoy cansado. La sentencia se pospondrá para otro día. ¡Se levanta la sesión!"

Cheng Yan no actuó imprudentemente o sin pensar. En cambio, esto estaba de acuerdo con el recuerdo detallado de su memoria de la forma en que se comportó el príncipe, y todo lo que hizo fue recrear su manera deliberada. El Cuarto Príncipe, Roland, era en verdad así de jodido y abominable, e hizo lo que quería. Ciertamente, era imposible que un príncipe rebelde de veinte y tantos años fuera bien educado.

Los miembros de la nobleza que estaban sentados a su lado no parecían sorprendidos, pero un hombre alto con una armadura se levantó y argumentó. "¡Su Alteza, esto no es una broma! Todas las brujas deberían ser ejecutadas inmediatamente después de ser identificadas, o de lo contrario, ¿qué podemos hacer si otras brujas intentan salvarla? La Iglesia se involucrará si saben de esto."

Carter Lannis. Este hombre apuesto es mi Jefe de los Caballeros. Cheng Yan frunció el ceño y respondió, "¿Por qué? ¿Tienes miedo?" Su voz, que estaba llena de burla descarada, sonaba natural. "¿Cómo podría un hombre, cuyos brazos son más gruesos que el cuerpo de una persona normal, estar preocupado por la irrupción de brujas en nuestra prisión? ¿Realmente crees que las brujas son la portavoz del Diablo? ¿No sería mejor atrapar a unas cuantas brujas más?"

Mientras Carter permanecía en silencio, Cheng Yan hizo una señal a sus guardias personales y se fue. Carter reflexionó por un momento antes de decidir alcanzar a los guardias y caminar junto al Príncipe Roland. Los otros nobles se pusieron de pie y presentaron sus respetos al príncipe, pero Cheng Yan pudo ver el desdén y el desprecio en sus ojos.

De vuelta en el torreón, que se consideraba el castillo del sur de Ciudad Frontera, ordenó a sus guardias que negaran la entrada al ansioso Ministro Asistente para que él mismo pudiera finalmente tomar un breve respiro.

Como una persona que usualmente pasaba el 90 por ciento de su tiempo sentado frente a una computadora, se había superado a sí mismo al hablar frente a tal audiencia. Utilizando sus recuerdos recién adquiridos, Cheng Yan localizó su habitación y luego se sentó en la cama para un largo descanso que permitió que su corazón recuperara la normalidad. Por el momento, lo más importante era aclarar su situación. ¿Por qué el príncipe no reside cómodamente en Ciudad del Rey, sino que es enviado a esta tierra desolada?

La respuesta apareció espontáneamente y lo dejó un poco atónito.

Roland Wimbledon fue enviado aquí para luchar por el trono.

Todo comenzó cuando el Rey de Graycastle, Wimbledon III, proclamó curiosamente. "La herencia de este reino no se basará en la edad, sino en la capacidad de gobernar". Luego envió a sus hijos e hijas adultos a gobernar diferentes territorios, y después de cinco años, decidiría su sucesor en función de su nivel de gobierno.

Aunque las ideas de meritocracia e igualdad de género sonaban progresistas y futuristas, era difícil de implementar en la realidad. ¿Quién podría garantizar que cada uno de los cinco niños enfrentara las mismas condiciones iniciales? Después de todo, este no era un juego de estrategia en tiempo real. Según su nuevo conocimiento, el Segundo Príncipe recibió un territorio mucho mejor que Ciudad Frontera. De hecho, entre los cinco, ninguno tenía un lugar tan malo como Ciudad Frontera y, por lo tanto se encontraba en una gran desventaja.

Además, se preguntaba cómo se evaluaría el nivel de gobierno. ¿Por población? ¿Poder militar? ¿Situación económica? Wimbledon III no mencionó sus criterios, ni puso la más mínima restricción en sus métodos de competencia. En caso de que alguien asesinara en secreto a los otros candidatos, ¿qué haría él? ¿La reina se quedaría y vería cómo sus hijos se matan unos a otros? Espera... Recordó cuidadosamente otro cosa. Así es, otra mala noticia es que la Reina murió hace cinco años.

Cheng Yan suspiró. Obviamente, esta era una época bárbara y oscura durante la era feudal. La forma en que la gente quería matar brujas imprudentemente fue suficiente para darle algunas pistas. Sin embargo, incluso si no lograra la herencia, sería por siempre un príncipe de sangre de Graycastle, y sería el Señor de un Reino mientras viviera.

Además... ¿y qué si me convierto en el rey? No hay internet u otras comodidades de la civilización moderna. Al igual que los lugareños, lo único divertido que tengo que hacer es quemar brujas. Y viviendo en una ciudad donde la mierda se excreta y se tira a todos lados, ¿acaso no moriré de la Peste Negra?

Cheng Yan reprimió sus pensamientos caóticos y caminó hacia el espejo de su habitación. El hombre que lo miraba en el espejo tenía el cabello gris claro, que era la característica más distintiva de la familia real. Aunque sus rasgos faciales eran regulares, su rostro carecía de una forma adecuada y parecía desprovisto de disposición real. Su rostro pálido delataba su falta de ejercicio físico. Recordó de sus nuevos recuerdos que no se entregaba mucho al vino ni a las mujeres. Tuvo varias relaciones sexuales mientras estuvo en Ciudad del Rey, y todas fueron consensuadas. Nunca había obligado a nadie a tener una aventura con él.

También descubrió una razón probable para su viaje en el tiempo. Debido a la urgencia de su empresa para avanzar en un proyecto, su jefe había organizado noches consecutivas de trabajo de horas extras para él que lo hicieron morir de agotamiento. Las víctimas de este caso generalmente eran codificadores, ingenieros mecánicos y programadores.

Olvídalo, pase lo que pase, al menos obtuve el equivalente a una vida extra y, por lo tanto, realmente no debería quejarme demasiado. Comenzó a darse cuenta del hecho de que probablemente se adaptaría a esta vida en los días venideros, pero que por ahora, la misión más importante era actuar bien como el Príncipe Roland y no dejar que nadie se enterara. O bien, pueden creer que el Diablo había poseído al verdadero Príncipe Roland, e inmediatamente lo quemarían en la hoguera. "Así que, para vivir bien…" Cheng Yan respiró hondo y susurró hacia el espejo, "De ahora en adelante, soy Roland."