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martes, 1 de octubre de 2019

City of Sin - Capítulo 1197

Libro 8 – Capítulo 60. Investigación



“¿Hmm? ¿Ya estás listo para una batalla total contra el Sumo Pontífice?” Preguntó Richard a Martín. El niño santo ya estaba en desacuerdo con el Sumo Pontífice, así que solo podía conseguir más oro divino a través de la sublevación.

“¡Por supuesto que no estoy listo!” Martín se quejó incómodamente, “Algunos de los viejos todavía están indecisos. Si luchamos ahora, no es probable que gane. Pero, ¿qué más puedo hacer?”

“Nada,” respondió Richard, “Este es mi problema, y yo me encargaré de Brahms. Ya he enviado tropas.”

“Tú… Argh, como sea. ¿Por qué me preguntas entonces?”

“Solo quería informarte.” Y averiguar cuántos más estuvieron involucrados. Richard cortó la comunicación.

Parado en medio de un santuario en ruinas, Martín miró la luz que se desvanecía y sacudió la cabeza en consternación. Brahms había enojado a Richard, y la única pregunta ahora era qué tan lejos llegarían los Archerons antes de detenerse. Lo pensó por un momento antes de activar una matriz de comunicación diferente usando su propia aura divina como señal. Mirando a las seis figuras envueltas que respondieron, dijo solemnemente, “Todos los soldados deben estar preparados para la batalla. Despierten a los apóstoles.”

Las seis figuras temblaron, una de ellas preguntó, “¿Cuáles?”

“Los tres.”

“Su Excelencia,” sonó una voz ronca, “Debo recordarle que todavía no estamos preparados para la batalla.”

“Pero necesitamos estar preparados de todas formas. Las cosas podrían ir muy mal muy rápido.”

Viendo la determinación de Martín, los seis subordinados se inclinaron en sumisión, la luz de la matriz desvaneciéndose. Detrás suyo apareció una elegante figura, una tenue silueta femenina con dos pares de alas celestiales, “Estarás desperdiciando mucha energía almacenada. ¿Eso está bien?”

Martín mostró una sonrisa deslumbrante, su mirada pareció penetrar a través del espacio y el tiempo para aterrizar en algún lugar lejano, “A veces, ser demasiado cuidadoso no es la mejor opción. Uno necesita aprovechar sus oportunidades, ¿no?”

“Siempre tienes mi apoyo,” dijo la figura en voz baja.

……

La atmósfera en el Castillo Alas de Dragón era increíblemente sombría, casi tanto como el Marqués a quien pertenecía. Todos los que tenían alguna importancia en el territorio de Brahms sentían que era invierno, ya se había corrido la voz de que un ejército se dirigía hacia ellos.

Fuertes golpes resonaron en el estudio de Brahms durante todo el día, escritorios antiguos, pinturas y otros tesoros fueron aplastados bajo las manos del enfurecido Marqués mientras el hombre leía una carta repetidamente. Los Archerons supuestamente estaban aquí para investigar a los Halcones Carmesí, pero sus intenciones eran tan claras como la farsa anterior. El orgulloso Marqués sintió que su rostro casi ardía por la humillación de un ejército que entraba en sus tierras sin permiso ni advertencia.

……

Al mismo tiempo, el estado de ánimo de Richard no era mejor. Solo quería volar directamente hasta Brahms y aplastar su castillo, pero sus tropas tenían un límite de velocidad. Todavía estaban a 300 kilómetros de su objetivo, una distancia que la crisálida astral podía cubrir en cuestión de horas, pero la crisálida no podía transportar a todo el ejército. Los 50.000 soldados que había traído todavía tardarían un día más en marchar todo el camino.

Cinco regimientos de Archeron eran completamente diferentes a la mayoría de los otros ejércitos privados. Richard había liderado menos del doble de soldados hace tan solo unos meses, aplastando ejércitos combinados de los tres imperios y destruyendo cualquier esperanza de anexión. Incluso ahora, tenía un poder comparable al de varios duques como mínimo.

Si bien un ejército tan grande no podía tomar atajos o moverse rápidamente, Richard no tenía planes de ser furtivo o rápido. Incluso ahora, estaba mirando a una pequeña tropa de soldados que se le estaba acercando rápidamente, una fuerza combinada de dos vizcondes y un conde que había sido informados de la marcha solo unas horas antes. Viendo el vasto ejército donde incluso los soldados de infantería tenían una armadura brillante, los hombres que lideraban este destacamento jadearon.

El viejo conde fue el primero en adelantarse, “Su Excelencia, ¿puedo preguntar por qué sus tropas marcharán por mis tierras?”

Richard asintió, “Perdí algo en la tierra de Brahms, y estoy llevando a mi ejército a buscarlo.”

El conde y los dos vizcondes jadearon, incapaces de creer lo que habían escuchado. El Marqués Brahms era una figura importante con estrechas conexiones con la Iglesia de la Gloria, otorgándole tal estatus que incluso muchos ducados no se atreverían a ofenderlo. ¡Richard iba claramente equipado para la batalla!


Los tres nobles eran vasallos del Imperio Árbol Sagrado; al escuchar las palabras de Richard, solo pudieron reírse amargamente. Sin embargo, Richard simplemente les hizo un gesto para que se marcharan, haciendo que sus ejércitos se retiraran al instante.

……

Al día siguiente, las tropas de Richard estaban en las fronteras del territorio de Brahms. El lugar se caracterizaba por una pequeña ciudad que contaba con un sorprendente número de soldados reunidos en su interior, el próspero asentamiento ubicado a lo largo de una importante ruta comercial que recaudaba una gran cantidad de impuestos cada año.

Unos kilómetros antes de la ciudad había un gran puesto de control con un centenar de soldados, en su mayoría soldados de infantería y algunos caballeros. Incluso viendo que el ejército se les acercaba, no mostraron ninguna intención de dejarlos pasar. Richard comentó con indiferencia, “Están tratando de poner a prueba mi determinación. Ve y muéstrales.”

“¿Yo?” Senma bostezó perezosamente, estirándose un poco antes de seguir adelante, “Los estás halagando.”

Unos pocos cientos de caballeros siguieron a la Paladín de Sangre, inspirando temor en los soldados del puesto de control. Los defensores eran solo espadachines ligeramente armados, pero las tropas de Senma eran todas de caballería pesada que podían derribarlos fácilmente.

Incluso algunos de los oficiales comenzaron a vacilar, pero un hombre feroz en el medio habló en voz alta para tranquilizarlos, “No teman, hermanos, estén orgullosos. Somos ciudadanos del Imperio Árbol Sagrado, no se atreverán a atacarnos. ¡Mientras los entretengamos aquí, haré que mi hermana se asegure de que el Marqués nos recompense a todos!”

La tropa se relajó ante estas palabras, comenzando a mostrar una vez más la arrogancia de poderosos guerreros. El caballero incluso le gritó a Senma y a sus tropas, “¡Alto! ¡Este es el territorio del Marqués Brahms! ¡Nadie puede entrar sin permiso!”

La voz del caballero sonó con confianza, como si él no cedería, aunque el ejército atacara, pero Senma solo bostezó, “Su Excelencia está aquí para lidiar con algunos asuntos, ¿cómo te atreves a bloquear el camino? ¿Estás ciego, bastardo?”

El hombre inmediatamente palideció de rabia, desenvainando su espada y exclamando, “No me importa quién es tu excelencia, perra—”

*¡THWACK!* La empuñadura de la lanza de Senma golpeó directamente su cara, rompiéndole la nariz y haciendo que la mayoría de sus dientes se esparcieran al ser arrojado a una docena de metros de distancia.