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miércoles, 21 de agosto de 2019

Kage no Jitsuryokusha ni Naritakute - Capítulo 92

Capítulo 92. Dos Perdedores (Perros) Y Un Perro Guardián 


Ciudad Outlaw es, en pocas palabras, un gigantesco suburbio.

Los vagabundos se juntan por aquí y allá, las chozas ocupan las calles, y los montones de basura llenan el aire con olor a podredumbre.

De todos modos, eso no es todo lo que hay en Ciudad Outlaw-

EL motivo es porque hay rascacielos sobresaliendo por el resto de la ciudad.

“Así que ese es el castillo de la Reina de Sangre, la Torre Roja…”

Eso murmura un hombre con cara de luchador profesional malicioso mientras mira hacia la torre rojo sangre con la luz de la puesta de sol.

“¿Cuál es el problema, Quinton? ¿Te tiemblan las piernas?”

La persona que está llamando a Quinton es un hombre apuesto con pelo rubio.

“Y un demonio, Goldoh. Es solo que nunca vi un edificio de este tamaño antes.”

“Hmpf… Yo también he peleado en varios lugares alrededor del mundo, pero está es una magnifica torre. Seguramente tomaría el día entero escalar hacia la cima.”

Los dos miran hacia la torre y suspiran.

La torre color rojo sangre que parece un espiral que se alza en el cielo. Ninguno de los dos puede siquiera imaginar cómo fue construida.”

“Solo porque la torre es imponente no significa que la persona dentro sea fuerte, vamos.”

“Al final este no es más que un lugar donde se reúnen los aspirantes. La cabeza de la Reina de Sangre debe ser nuestra.”

Quinton y Goldoh pueden parecer polos opuestos debido a su apariencia, pero se entendieron increíblemente bien el uno con el otro la primera vez que hablaron. Puede deberse al hecho de que perdieron contra el mismo oponente, pero incluso luego del festival del Dios de la Guerra los dos se hicieron increíblemente cercanos y vinieron a actuar juntos.

Ambos hablan a través de las calles de Ciudad Outlaw mientras el sol se pone. Mientras más se adentran en la ciudad, el suburbio gigante se convierte gradualmente en una ciudad revoltosa en donde las culturan chocan y se fusionan de coloridas y atrapantes formas.

“Bueno, es sorprendente…”

“Estoy de acuerdo… Mantén tus ojos abiertos.”

Este es el centro de Ciudad Outlaw que nadie podría imaginarse mirando desde afuera.

Lo que cambió no fueron solo las construcciones. Las personas caminando en las calles ya no son vagabundos, sino bestias con ojos brillantes que parecen estar buscando una presa.

No hay ni un debilucho aquí.

Tanto Quinton como Gondoh entienden esto perfectamente.

Mientras proceden estando preparados para desenfundar sus espadas en cualquier momento el revoltoso pueblo parece ser unificado por un aire melancólico.

Esa es la prueba de que entraron en el territorio de la Reina de Sangre.

Ambos sintieron el cambio de vibra.

“Estamos cerca.”

Misteriosamente, no se ve ni un solo residente. De todos modos, sienten presencias retorciéndose por salir dentro de las casas. La Torre Roja también se ve más cercana ahora.

Los dos doblan su vigilancia.

Luego, finalmente llegan a la Torre Roja.

“¡Esta es la entrada a la Torre…!”

Quinton se acerca a la gigantesca puerta. La puerta está decorada con complejos tallados de figuras siniestras que parecen ser humanas y no serlo al mismo tiempo.

“Vamos.”

Quinton coloca una mano sobre la puerta. Pero en ese momento.”

“Jiji, esperen un segundo.”

De repente alguien se dirige a ellos, la voz está completamente resquebrajada, hasta el punto de que es difícil de escuchar.”

En cuanto retira su mano y mira a su alrededor, ve que una pila de harapos cayó al lado de la puerta. Luego de mirar por segunda vez, ve que se mueve un poco… resulta ser un humano, no una pila de harapos.

“Ninguno de ustedes cumple las cualificaciones para abrir esta puerta…”

Diciendo eso, la persona cubierta en harapos se pone de pie.

Y al hacer eso, revela una figura terrible de un hombre sumamente demacrado. Su altura es mayor que la de Quinton, pero sus mejillas están huecas, y sus ojos metidos hacia adentro. Se ve exactamente como huesos y piel. Un pelo sin brillo, blanco y mugriento se extiende hacia sus hombros.

Un cadáver viviente. No hay una descripción que se adapte más a él.

“¿Que no cumplimos las cualificaciones dices?”

“Los únicos que tienen permitido abrir esta puerta son los invitados de la Reina, sus subordinados, o los verdaderamente fuertes…”

“Hmpf. Es cierto que no somos invitados ni subordinados. De todos modos, somos lo suficientemente fuertes como para cortar la cabeza de la Reina.”

Quinton mira al hombre de pelo blanco y sonríe con confianza.

“Jiji, jijiji, ji, ji, jijiji…”

“¿Qué es tan gracioso?”

“Jiji, ji, sé que yo soy un tonto, pero… siempre es divertido ver a aquellos que son incluso más tontos que yo…”

“¿¡Qué dijiste!?”

“Jiji, aprende tu lugar… una vez que te vuelves como yo, es muy tarde…”

El hombre de pelo blanco tira hacia atrás una parte de sus harapos.

Se puede ver todo su lado izquierdo.

De todos modos, no hay nada más allá de su hombro izquierdo.

“En esto se convirtió un tonto que desafió a la Reina de Sangre cuatro años atrás… El tonto perdió su brazo dominante, e incluso hasta ahora es retenido como un bajo y miserable perro guardián…”

Hay un collar de aspecto macizo alrededor de su cuello que está conectado a través de cadenas.

“Hah. Soy Quinton, un hombre conocido por ser implacable en el festival del Dios de la Guerra. Y este de aquí es el Dragón Dorado Goldoh de la victoria segura. ¡Estamos en una dimensión completamente diferente a un debilucho como tú!”

“Jiji, jamás escuche sobre ninguno de los dos… es mi política personal no recordarlos nombres de aquellos más débiles que yo…”

“¿Ahh? ¿Entonces quién demonios eres?”

“Jiji, No soy mas que un simple perro guardián… pero hace mucho tiempo… estaban aquellos que me llamaban “Demonio Blanco”…”

“¿”Demonio Blanco”? Jamás oí sobre ti. ¿Qué hay de ti, Goldoh?”

Quinton le pregunta a Goldoh.

“Siento que pude haberlo escuchado en algún lugar, pero… perdón, nada viene a mi mente.”

“Goldoh agita su cabeza.”

De todos modos, sus ojos aún están concentrados en la vigilancia del perro guardián.”

“Ahí tienes, Debilucho-san sin nombre.”

“Jiji, está bien. Es mejor que el nombre de un tonto sea enterrado y olvidado…”

“Lo siento, pero vas a tener que permitirnos pasar.”

“Soy un perro guardián… No puedo dejar pasar a debiluchos…”

“… No nos culpes por lo que suceda.”

Quinton mira al guardián que rechazo apartarse de su camino y desenfunda su gran espada.

El guardián también desenfunda su fina espada de un solo filo. Es una maravillosa pieza de arte más grande que la altura de un hombre promedio.

“Mantente alerta… Quinton.”

Goldoh también desenfunda su espada.

“¿A qué te refieres?”

“Este hombre… no puedo ver la profundidad de su fuerza.”

“¿Haah? ¿Este saco de huesos manco? Me estás tomando el pelo, ¿verdad?”

Quinton ignora las palabras de precaución y corre hacia él mientras balancea su espada

La trayectoria de su espada brilla con la luz del ocaso… luego la sangre emerge al instante.

“… ¿ah?”

La parte dañada de su espada cae al suelo con un sonido seco.

“¡¡Qu-Quinton!!”

Goldoh grita y Quinton cae al suelo con su estómago abierto al mismo tiempo.

“¿Entonces el siguiente… serás tú…?”

Frente a Goldoh está el perro guardián, empapado en la sangre de Quinton.

“¡B-BASTARDO!”

Goldoh casi no pudo ver la espada que cortó a Quinton.

Lo único que puede ver con seguridad son la sangre esparciéndose como si saliera de una fuente y la espada rota.

Que habilidad con la espada tan absurda.

Más allá de que su brazo dominante fue amputado y de que está muerto de hambre hasta el punto de ser piel y huesos, este guardián aún se encuentra en un punto mucho más elevado que ellos dos. Esto, Goldoh ahora lo entiende.

De todos modos, Goldoh se prepara, y levanta su espada.

El tiempo que pasó con Quinton fue corto. Aun así, son camaradas que comparten la misma dicha desde haberse ayudado mutuamente a recuperarse de la derrota.

“No te preocupes… No está muerto. No puede ser usado si está muerto…”

El perro guardián se ríe de manera burlona.

Goldoh infunde su espada con magia y lanza su técnica más poderosa.

“¡¡DIOS MALVADO・MUERTE INSTANTÁNEA・ESPADA DEL DRAGÓN DORADO!!”

En el momento que realiza su técnica, los ojos de Goldoh se encuentran con los del perro guardián.

Las terribles pupilas imbuidas de sangre.

Cuando ve esos ininteligibles ojos, sus memorias sobre el Demonio Blanco vuelven a él.

“N-No me digas que tu eres…”

Los labios del perro guardián se curvan hacia arriba.

Si el perro guardián con una sola mano es el Demonio Blanco, entonces…

Comprendiendo a vasta diferencia de fuerza entre ellos, Goldoh decide dejar que su espada golpee el suelo.

“¿Nnn…?”

Arena y polvo se levantan formando una espesa nube.

“¡¡Quinton!! ¡¡Lo prometo, definitivamente voy a volver por ti!!”

Eso grita Goldoh mientras que comienza a correr.

“Se fue corriendo… No puedo perseguirlo… Después de todo soy un perro guardián…”

Limpiando el polvo con solo mover su espada una vez, el perro guardián observa la espalda de Goldoh alejándose en la distancia.

“Jiji, pero… ¿se las podrá arreglar para escapar…?”

Lo que se refleja en los ojos del perro guardián son las puertas de las numerosas casas abriéndose, y a “ellos” corriendo para capturar a Goldoh.

“¡Ji, jiji, jiji, jijiji…!”

EL perro guardián mira hacia arriba, hacia la torre que se alza en el cielo.

El lugar donde tres torres se alzan y tres gobernantes reinan es el tiradero de basura del mundo… Ciudad Outlaw.

Un mundo en el que el fuerte come al débil que consume malicia, abundancia y poder de todas partes del mundo.

Reyes, caballeros, e incluso monstruos demoniacos no tienen poder aquí.

Esto es Ciudad Outlaw.

Aquí, la fuerza es ley.